Advierten para este año perspectivas “modestas” para la actividad industrial tras el crecimiento del 2.022

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El impacto de la sequía en la disponibilidad de divisas para acceder a insumos importados y una merma en el consumo serían algunos de los factores que impactarán en la actividad industrial.

Tal como informó el INDEC esta semana, la industria creció en 2022 un 4,3% frente a 2021. Aunque, de acuerdo con los datos oficiales, en diciembre presentó caídas tanto en la comparación interanual como en la mensual desestacionalizada. Estos datos pueden evidenciar, señalaron analistas, cierto freno en la evolución del sector.

Es que, según advirtieron, para este año las perspectivas en torno a la actividad industrial son más “modestas”. El impacto de la sequía en la disponibilidad de divisas para la importación de insumos y una posible merma en el consumo, serían algunos de los factores que pueden incidir en la actividad industrial durante 2023.

Al respecto, desde la consultora LCG analizaron la evolución de la industria el año pasado y proyectaron: “En lo que respecta a 2023, con una sequía severa que se espera que reste en torno a u$s8.000 millones de exportaciones, sumado a pagos netos de deuda (u$s3.000 millones con el FMI, por ejemplo), esperamos que las regulaciones al acceso de insumos importados se mantengan y/o profundicen, por lo que proyectamos un crecimiento más tenue al observado durante 2022, en torno al 0,3% promedio”.

“Para el año que comenzó las perspectivas para la industria son muy modestas; la falta de divisas impactará en los sectores manufactureros que dependen de importaciones de bienes de capital, bienes intermedios o insumos para su actividad, y la falta de recuperación de los ingresos de las familias en un escenario de alta inflación impedirá que el consumo contribuya a motorizar el avance del sector”, habían analizado desde la firma Orlando Ferreres.

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“El panorama para proyectar la actividad industrial en 2023 es complejo”, señaló a Ámbito Francisco Ritorto, economista de ACM, quien detalló: “El mayor desafío de las industrias reside en la dificultad de acceder al mercado de cambios oficial para realizar importaciones, ya que la mayoría utilizan insumos importados y esto frenaría los ritmos de producción de distintas líneas. A esto hay que sumarle el efecto de la sequía, ya que implica una menor demanda de insumos por parte del sector agrícola y el agro-industrial también, lo que termina reduciendo la producción potencial”.

“Por otro lado, es posible que algunas industrias logren repuntar un poco dada esta necesidad de insumos, lo que termine produciendo un reemplazo de insumos importados por nacionales, apaciguando levemente la caída de la actividad Industrial”, sostuvo Ritorto, y agregó: “Desde el lado de la demanda, dado los ajustes necesarios en materia fiscal para el cumplimiento de las metas del FMI, es muy probable que veamos también una caída en el consumo. Volviendo a desalentar el panorama industrial. Viendo ambos factores, podemos determinar que se prevé un escenario complejo en materia industrial para 2023”, resaltó el analista de ACM.

Análisis

Natacha Izquierdo, responsable de prácticas sectoriales de Abeceb, analizó por su parte el desarrollo de la actividad durante el año pasado y, con esas bases, proyectó lo que puede ocurrir durante el 2023. “Un 2022 desbalanceado entre sectores llevó a la industria manufacturera a números positivos en el acumulado, aunque con matices. La sequía, las fuertes restricciones a las importaciones, la desaceleración del crecimiento, la reducción de ingresos y, por ende, del consumo, fueron los factores directos que explican la pérdida de impulso en la economía real, con los sectores más dinamizadores perdiendo fuerza y mostrando signos de agotamiento de recuperación hacia fin de año y con magras perspectivas de crecimiento pensando en el 2023”, señaló Izquierdo.

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“En un contexto de menor efecto arrastre, se sostiene la ralentización de la producción en un sector que funciona con elevados costos con los proveedores por mayor incertidumbre del plazo de pago en función a la habilitación de la SIRA y stocks de producción al límite, que generan riesgo permanente de frenos a la producción, particularmente sobre aquellos sectores que funcionan con producción continua como lo son el sector automotriz, autopartes, sustancias químicas, línea blanca y siderurgia entre otros”, agregó la analista.

“Con este escenario, se espera que la producción industrial consolide en 2023 la tendencia al debilitamiento en el margen que empezó a evidenciarse en el segundo semestre de 2022 y las estimaciones en principio no superarían el 1,5% interanual, no solo por la incertidumbre en los niveles de producción asociado a la menor disponibilidad de insumos, sino también ante el magro crecimiento de la reposición de ciertos productos y un nivel de consumo ralentizado ante un poder adquisitivo que no logra recuperar frente a la inflación”, concluyó Izquierdo.

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