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Atacan a Venezuela, atacan a Iberoamérica

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Todos los enormes aprestos bélicos de EEUU y de algunos gobiernos títeres del entorno, no son solo contra Venezuela, son contra toda nuestra región,
Son un operativo de agresión que busca volver a institucionalizar como normativa neocolonial la reflotada e infame doctrina Monroe.
Esa es la base pseudo diplomática, que unida al enunciado del “destino manifiesto”, constituyen las piedras basales del accionar imperial, en base al cual nos quieren como sumisos habitantes de segunda, apenas como pobladores circunstanciales del patio trasero, a los que nos menosprecian con el descalificativo racial de “latinos”.
Es de señalar que el sector étnico “latino”, es en EEUU el que define a los latinoamericanos, de la nueva etnia indohispánica fruto de las uniones de nativas con españoles, y a todos los oriundos de nuestros países que emigraron más allá del Río Bravo los ven como el último orejón del tarro entre esa población, lugar de desprecio antes asignado a los afrodescendientes y del que salieron después que los pobladores negros de USA se ganaran su lugar y respeto, a costa de duras luchas, violencia y sangre de líderes como Martin Luther King y Malcolm X. Eso como dato anecdótico que refleja el fuerte racismo imperante entre los anglosajones del norte del continente, tema sobre el cual se podría escribir un gran volumen, sino una enciclopedia.
Pero volviendo a lo que hoy es el tema central, resulta muy claro que los anunciados y promocionados aprestos de agresión contra la hermana República Bolivariana de Venezuela no deben tomarse como una bravuconada del matón del barrio, sino como una amenaza concreta y una burla a la dignidad de todos nuestros pueblos y nuestras naciones; como la desembozada regresión al cavernícola estadio de la ley del garrote, de la descarnada ley de la selva con la fuerza bruta como único elemento válido de poder y como única instancia vigente de negociación.
Todas las acciones previas de agresiones semi solapadas, fogoneando y posiblemente financiando a operativos de violencia interna (las guarimbas); la persistente y feroz campaña mediática a escala mundial, con mucho énfasis en los medios concentrados (voceros del establishment) en toda Íbero América; más los
accionares de gobiernos de nuestra región, corrompidamente títeres de los dictados de los centros del poder mundial anglosajón y financiero; las campañas de iglesias sectarias financiadas desde el norte más ciertas altas dirigencias católicas ultra conservadoras; sumado al bloqueo económico, fueron el conjunto de prolegómenos, que al no lograr su objetivo desestabilizante, ahora parecen dejar paso inexorable a la agresión lisa y llana, sin importar justificativos ni falaces “motivos” que la avalen.
Debe quedar muy en claro, que no es una agresión contra el gobierno de Nicolás Maduro (al que descalifican como “régimen” pese a estar democráticamente elegido), ni contra su leal Fuerza Armada, ni tan solo contra Venezuela toda. ¡NO!
Es un proceso perverso de agresión contra toda Íbero América y El Caribe, para humillarnos y para hacernos perder todo atisbo de soberanía y de dignidad nacional; pretendiendo a la vez enterrar definitivamente el objetivo de Grandeza Geopolítica que, resucitado aun pese al poder de las oligarquías cipayas locales y de sectores uniformados muy afectados de profunda colonización cultural. Sueño de grandeza y unidad que tenemos la patriótica obligación de concretar, acorde al anhelo  bolivariano – sanmartiniano de la Patria Grande.
Debe quedar en claro, que corresponde solo a los venezolanos, decidir cual debe ser su gobierno y el color político del mismo. Es ofensivo que desde Washington (o desde Nueva York y Wall Street), hayan decidido que “es necesario un gobierno de coalición”…o lo que fuere. Y que para ello estén dispuestos a desatar un infierno de fuego y una orgía de sangre, para volver a tener sucesivos gobiernos títeres, que sumisamente les permitan el acceso irrestricto al petróleo, el gas natural, los yacimientos de oro, y los valiosos minerales raros, que Venezuela tiene en abundancia.
Pero por sobre todo, esos poderes imperiales y ultra materialistas, quieren que el pueblo y el gobierno de Venezuela se olviden de conceptos básicos, como soberanía, Patria Grande, Espíritu Bolivariano y dignidad nacional.
Quieren que su Fuerza Armada vuelva a ser dócil ante las indicaciones imperiales, pero celosamente feroz para reprimir a su propio pueblo; al estilo de los Carabineros de Chile y los proceseros que padecimos en Argentina, entre otros pésimos ejemplos similares de uniformados colonizados mentales de nuestra región. Y con eso no estoy haciendo ningún panegírico al “socialismo” ni nada parecido, sino defendiendo nuestra soberanía y la capacidad de decisión de nuestros pueblos, sin injerencias imperiales.
Y pretenden que nuestros gobiernos “pidan permiso” para no volver a cometer “osadías”, como impulsar la UNASUR, la CELAC, rubricar acuerdos estratégicos con Rusia y China “sin venia imperial previa”, y que ni se les ocurra volver a marginar del gobierno a las oligarquías apátridas y socialmente clasistas y
racistas…como son todas las oligarquías tan retrógradas de nuestra gran región.
Granada y Panamá fueron los funestos antecedentes cercanos en tiempo y espacio. Iraq, Libia y Siria, otros más lejanos geográficamente, sin olvidar el desguace de Yugoeslavia, por mencionar solo algunas muestras concretas de la renovada versión de la doctrina del gran garrote, en su momento institucionalizada por “Teddy” Roosevelt.
Por más que los tibios y las oligarquías locales de nuestra gran región, miren cómplices hacia otro lado…¡Si atacan a Venezuela, nos atacan a todos!

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