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Intensidades peligrosas

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Crece en el mundo un irracionalismo que no tiene pudor de su ignorancia, envenena los medios de comunicación y niega la existencia de otros intereses, dice el jefe de Gabinete de Ministros, Santiago Cafiero. En Argentina, además, el discurso del odio ataca a las mayorías: mujeres, trabajadores, científicos. Si queremos cuidar la democracia, agrega, no nos lo podemos permitir.

“Hay fricciones en nuestra sociedad que nos tienen que inquietar”, dijo Ángela Merkel, la Canciller Federal de Alemania. Se refería a un tipo de discurso público que propaga el odio, el desprecio, que hiere la dignidad de otras personas. La Canciller sabe de lo que habla: los alemanes han experimentado en carne propia las consecuencias de esa irracionalidad. Y agregó: “Si no está claro que en este país no toleramos el odio, el racismo y el desprecio a otras personas, entonces nuestra vida en común no va a funcionar”.

Crece en el mundo y muy particularmente entre nosotros un irracionalismo que no siente pudor por la propia ignorancia, que mediante el golpe de efecto busca la demolición del oponente, de la misma manera que pretende, de hecho o de derecho, eliminar al diferente. Oponentes y diferentes se vuelven la encarnación del mal, seres inferiores, tumores sociales, un auténtico aluvión zoológico predestinado al crimen o al desfalco.

Lo curioso es que quienes hoy envenenan de odio las pantallas de televisión, los titulares de los periódicos, las redes sociales y los discursos políticos eran ayer nomás los abanderados de la no confrontación, de la neutralización del conflicto político, del balsámico lenguaje de la buena onda. Al parecer, ya no se trata de la angelical política sin adversario con que se negaba la puja entre diferentes intereses, mediante el simple recurso de directamente negar la existencia de cualquier otro interés que no fuera el propio.

La sonrisa se trocó en rabia: si ya no es posible seguir negando la existencia de esos otros intereses será cuestión de negar al otro el derecho a expresarlos. Más allá de argumentos y razones, ese otro, en tanto identidad enemiga siempre debe ser impugnado, no por lo que hace, dice o propone sino por lo que es, por el mero hecho de ser.

Ese discurso del odio es utilizado para acosar, segregar, justificar la violencia o la privación del ejercicio de derechos, multiplicando un ambiente de prejuicios e intolerancia que trasciende la palabra y recarga prácticas igualmente hostiles.

El discurso del odio por lo general apunta a minorías. La particularidad de la Argentina es que se ensaña con las mayorías. Por ejemplo, las mujeres. Desde un antifeminismo sutil o desde el más brutal machismo justificador. O los trabajadores, tanto cuando reivindican sus derechos como cuando, precarizados laboralmente, se han visto marginados económica, social, cultural y ahora se pretende que también lo sean políticamente. Ya nos ha ocurrido en un pasado que no es tan remoto como para haberlo olvidado y fingir ignorancia respecto a sus consecuencias.

Como peronistas, fuimos testigos de cómo el discurso del odio se enquistaba en algunos sectores de nuestra sociedad. La historia de las conquistas populares siempre tuvo una reacción contra la ampliación de derechos que se cristalizó en sentimientos clasistas muy refractarios de lo popular. Les haríamos un buen precio si dijéramos que se angustien viendo el goce de esos a quienes no admiten como iguales.

La disputa política es parte del juego democrático. Los y las militantes no le tememos a nuestros detractores. Somos conscientes de que los argentinos y las argentinas no necesitan gobernantes que se victimicen sino que sean capaces de enfrentar la adversidad con coraje y determinación.

Ahora bien, el discurso del odio no es el lenguaje de una diferencia política, del desacuerdo propio de una democracia. Es otro discurso y, justamente, se vuelve peligroso para la democracia.

Es peligroso cuando, ideologizando absolutamente todo, ataca al consenso científico sobre cuidados de la salud y la vida. Cuando convoca a manifestaciones rompiendo el distanciamiento preventivo en medio de una pandemia que tiene arrodillado al mundo entero. Cuando le dice a la gente que no se cuide. Cuando llama a la secesión de provincias. Cuando incita al golpismo llamando dictadura a un nuevo gobierno constitucional. Cuando impide el diálogo para encarar reformas imprescindibles y por mucho tiempo postergadas y cuando inventa noticias falsas para contaminar los esfuerzos de toda una sociedad que quiere dejar este duro momento atrás.

Miguel de Unamuno era rector de la Universidad de Salamanca cuando un sector del ejército se había sublevado contra la República. Mientras dirigía un discurso, el general Millán Astray lo interrumpió al grito de “¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte!”

“Esto suena lo mismo que ¡muera la vida! –respondió Unamuno– Y yo, que me he pasado toda mi vida creando paradojas, he de deciros que esa paradoja me parece ridícula y repelente. El general Millán Astray es un inválido de guerra. No es preciso decirlo en un tono más bajo. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no se tocan ni nos sirven de norma. Por desgracia hoy tenemos demasiados inválidos en España y pronto habrá más si Dios no nos ayuda. Me duele pensar que el general Millán Astray pueda dictar las normas de psicología a las masas. Un inválido que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes se sentirá aliviado al ver cómo aumentan los mutilados a su alrededor. El general Millán Astray quiere crear una España nueva, a su propia imagen. Por ello lo que desea es ver una España mutilada, como ha dado a entender.”

 No hace falta ningún esfuerzo de la imaginación para que estas palabras nos conmuevan por su vigencia ni para que la malsana invocación del mutilado no nos resulte dolorosamente familiar. ¿O no la escuchamos acaso todos los días en las pantallas televisivas, los titulares, las redes y en boca de ciertos dirigentes políticos?

No es ese el modo en que como argentinos, argentinas y peronistas concebimos la construcción política y la reivindicación social. No partimos tan sólo de la existencia de una sociedad en que se deben respetar los derechos individuales y en la que también cada individuo encuentra a su vez un límite: reivindicamos la necesidad de pensar como comunidad, buscando siempre fortalecer aquello que tenemos en común, sin por eso desconocer nuestras diferencias. Nuestra identidad política no surge ni debe surgir de aquello que nos diferencia sino que encontramos nuestra identidad a partir de lo que tenemos en común.

No se pretenda entonces que respondamos al odio con más odio ni a la intemperancia y la histeria con mayor intemperancia e histeria. Esas intensidades tan peligrosas, estos contrasentidos tan reveladores de la rusticidad del odio, no son nuestras ni nunca lo serán.

Por eso, sentí la necesidad de interpelar a quienes tienen y tenemos responsabilidades institucionales y políticas para que no exista indiferencia al odio, para que lo desautoricemos a la menor aparición.

Se trata de comprender que el odio se contrapone con la democracia. Y eso, en la Argentina, no lo podemos permitir. Nuestra Constitución es la que no lo permite.

El odio no dialoga. El odio es la lengua del desprecio. Que las palabras y los gestos violentos no nos hagan retroceder como sociedad. Tenemos diferencias. Respetándonos, crezcamos a partir de ellas.

En ese inspirado discurso, Miguel Unamuno apostrofó así a los militares fascistas: “Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta en esta lucha, razón y derecho. Me parece inútil pediros que penséis en España.”

Para Unamuno, la mutilación que incapacitaba a Millan Astray –que había perdido un ojo, un brazo y rengueaba a causa de una herida de bala– no era la física sino la moral, de ahí que fuera capaz de esa “paradoja repelente”.

El “Viva la muerte” de nuestros mutilados morales consiste, en medio de una pandemia que cuesta horrores controlar, que ha colapsado los más avanzados sistemas de salud del mundo, que librada a sí misma podría acabar con las vidas de cientos de miles de compatriotas, careciendo de la menor noción en la materia su repelente paradoja consiste en negar los conocimientos, juicios, consejos y recomendaciones de nuestros mejores médicos, científicos y científicas tan sólo porque el Presidente las hace suyas, por el mero reflejo de oponerse sistemáticamente, más allá de toda lógica y razón.

¿Será inútil pedirles que piensen en Argentina, que tengan un poco de amor y piedad por el pueblo argentino?

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La recuperación del día después

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El 70 por ciento de recursos que Misiones invertirá en áreas sociales en el Presupuesto 2021 es un indicador de las necesidades que habrá que atender cuando se corra el telón de la pandemia. Educación disruptiva, salud, recuperación de pymes y emprendedores, apoyo a municipios ocupan buena parte de los 141 mil millones de pesos proyectados por el gobernador Oscar Herrera Ahuad. El récord de recursos destinado a las áreas sociales es una ratificación del rumbo tomado en la tierra roja. Desde hace algunos años la educación tiene la porción nominal más alta y en 2020, el 60 por ciento del dinero fue destinado en conjunto al área educativa, la salud y el desarrollo económico. Desde la industrialización de la producción primaria hasta la asistencia al pequeño autónomo sin acceso al crédito bancario ni a asistencia financiera. La pandemia no hizo más que profundizar una decisión política con el foco está puesto en la recuperación rápida.

Y ahí radica el interrogante del momento. La pandemia causó estragos en la economía mundial y desnudó las vulnerabilidades hasta de los más poderosos

El PBI de Alemania, donde Ángela Merkel hizo una administración firme de la crisis, cayó 10,1 por ciento en el segundo trimestre, un desastre sin precedentes desde 1979. En Estados Unidos, donde Donald Trump priorizó la economía por sobre la prevención, la actividad se hundió 32,9 por ciento en el segundo trimestre, un dato más negativo que en la Gran Depresión. En España: la economía se contrajo 18,5% en el segundo trimestre, el desplome más abrupto del que se tengan registros. Brasil caería más del 9 por ciento y ya se destruyeron 1,2 millones de empleos. En general, caen las economías de todo el mundo. 

Algunos economistas señalan que las crisis obedecen a la cuarentena y no a la pandemia, porque Estados Unidos y Alemania registraron crecimientos en el primer trimestre y tendrán una recuperación más rápida pos pandemia. Como sea, el coronavirus demolió convicciones y se expandió con cuarentena o sin ella. 

Los dos países con más contagios y más muertes, son Estados Unidos y Brasil. Ambos presidentes despreciaron las medidas de prevención y acumulan 157 y 92 mil muertes respectivamente. 

Al final será relevante el análisis sobre cómo protegió la salud cada país y los planes para recuperar la economía. 

La Argentina tuvo tiempo para prepararse y se decidió apostar por la salud. Misiones fue incluso más severa en las medidas de restricción iniciales y el resultado es que la provincia se mantiene como una de las que menos contagios, pese a estar prácticamente rodeada por Brasil, donde la expansión del virus no se detiene. 

Esas medidas restrictivas iniciales fueron la llave para poder poner en acción a la economía mucho antes que el resto. La actividad productiva prácticamente no se detuvo y la comercial volvió con medidas adaptadas a la nueva normalidad. La gestión tampoco se detuvo. Posadas estrenó una nueva sala de terapia intensiva en el hospital Favaloro de Villa Cabello, construida con recursos propios y que aporta camas necesarias en el momento justo. Herrera Ahuad es quien supervisa diariamente el avance de cada frente de obra o decisiones en las distintas carteras. Este sábado estuvo en San Javier, donde el ingenio azucarero se reconvirtió durante la pandemia en una enorme fábrica de alcohol. El mandatario insiste cada vez que puede en el rol central que tendrá el Estado en la recuperación pos pandemia.

En Posadas ya hay movimiento relevante en la gastronomía y los pubs, además de los comercios, beneficiados por una frontera que seguirá cerrada por un tiempo más. A eso se suma una intensa gestión que lidera el intendente Leonardo Stelatto, con un despliegue inédito de obras en distintos barrios, calles y avenidas, además de asistencia directa a pequeños emprendedores que necesitan una mano en la pandemia. 

El turismo, por etapas y con grupos reducidos, también volvió después de varios meses de parálisis y, pese a todo, se espera una rápida recuperación cuando se habilite la circulación nacional. 

El Hot Sale dio algunas positivas sobre la reactivación cuando haya vía libre al transporte. El turismo quedó entre lo más vendido en la feria de ofertas virtuales y las Cataratas del Iguazú entre los cinco destinos favoritos. En tres días se vendieron cuatro mil viajes al atractivo misionero: el 56 por ciento planea venir en verano, entre diciembre y marzo, un quince por ciento en octubre y el resto en Semana Santa de 2021.  

El dato es alentador y anticipa un verano hot para Misiones, ya que es poco probable que los destinos extranjeros como Brasil, donde los contagios se multiplican por hora, sean elegidos.

La administración de las restricciones fue fundamental para una reactivación segura. Las Cataratas del lado brasileño, que habían abierto sin restricciones en junio, tuvieron que volver sobre sus pasos ante el crecimiento exponencial de contagios en el estado de Paraná, uno de los más complejos y con récord de contagios en las últimas 24, con 2.605 nuevos casos y 1.899 fallecidos. Ahora reabrirán el 4 de agosto, pero con un protocolo muy similar al aplicado en Misiones. Es un ejemplo de las consecuencias de la falta de coordinación y liderazgo positivo en Brasil. Muchos estados y ciudades recién ahora están tomando medidas restrictivas presionados más por las muertes y la crisis económica que igual ocurrió, que por el coronavirus. Brasil cerró julio con 32.912 nuevas muertes y más de 92 mil fallecidos. 

Misiones, con más de 90 por ciento de frontera con Paraguay y Brasil, resultó una barrera de contención para la expansión del virus y un ejemplo del manejo de la crisis en materia sanitaria. Los gobernadores del AMBA, Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta adoptaron una estrategia de apertura gradual de las actividades para intentar atenuar la curva de contagios. Obviamente, la situación no es la misma con el núcleo duro de circulación en ambos distritos. Pero, como planteó el presidente Alberto Fernández, si bien los casos se concentran en el AMBA, desde allí se irradia contagios a provincias como el sur de Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba y focos en el interior del país, como Jujuy, Chaco y Río Negro.

La estrategia unificada es un acierto de la política. Larreta está codo a codo con Fernández y Kicillof, a contramano de las señales que emite su propio líder, quien desdeña las restricciones de la cuarentena y se dedica a hacer campaña por la liberación de las actividades económicas. “Acá se vive en libertad y con responsabilidad”, dijo apenas pisó el suelo de París, donde hará una obligatoria cuarentena en un hotel de lujo antes de seguir viaje a Suiza, donde tendría una reunión con el investigado por corrupción Gianni Infantino, el cuestionado presidente de la FIFA, que le dio conchabo apenas el argentino abandonó la Casa Rosada. 

Más allá del elogio a la Liberté francesa, Argentina, con más casos que Francia, tiene a cinco meses de los primeros contagios, el diez por ciento de las muertes del país europeo: 30.265 contra 3.558 al cierre de esta columna. 

Rodríguez Larreta aparece como el más moderado dentro de la alianza Cambiemos, que ahora, sin responsabilidades para gobernar, se dedica a alimentar la grieta sanitaria. La sintonía con Fernández y Kiciloff es un paso adelante de una política que está adormilada. 

Después del traspié de Vicentín, cuya intervención terminó en la nada, Fernández intenta recuperar iniciativa con una reforma judicial que aparecía entre sus ejes de campaña y que ahora irá al Congreso, con un objetivo central y varias ramas secundarias. El central, dinamitar el poder de Comodoro Py, donde tienen sus oficinas una docena de jueces federales que tienen (siempre) en jaque a la política y a la economía. ¿El cómo? Dividiendo competencias. Hoy en Comodoro Py los jueces entienden sobre lo penal, lo económico, lo tributario. La idea es que haya fueros penales exclusivos y que del resto se encarguen otros jueces. Se duplica el número de cargos y a su vez, se dividen secretarías para, en lugar de doce, contar con 46 magistrados federales nuevos. 

El mismo desdoblamiento se dará en las provincias. Misiones, que tiene cuatro juzgados federales, pasará a tener el doble, con competencias diferenciadas. 

También se crea un consejo de asesores -sin presencia de juristas de la región- para revisar el funcionamiento de la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura nacional. Una de las opciones en estudio es ampliar el número de integrantes de la Corte. 

Como era de esperar, la alianza Cambiemos ya anticipó una negativa rotunda al tratamiento de la iniciativa, pese a que el diseño toma propuestas de… Cambiemos.

“Intentamos poner en marcha una iniciativa que ya tuvo trámite parlamentario en el Congreso y que por las normas reglamentarias vigentes, ha caducado”, dijo el Presidente. En efecto, la iniciativa que se propone recoge el texto de un proyecto de ley impulsado por la anterior gestión de gobierno en el marco del programa “Justicia 2020”. El proyecto citado fue presentado ante el Senado de la Nación por los senadores Humberto Schiavoni, Federico Pinedo, Ernesto Martínez, Rodolfo Urtubey, Luis Naidenoff y por la senadora Silvia Elías de Pérez.

Aquella iniciativa tuvo en consideración los 114 proyectos de ley presentados desde 2008 sobre creación de juzgados federales, poniendo el objetivo en el fortalecimiento de la justicia federal con asiento en las provincias y la especialización por materia evitando con ello el establecimiento de competencias múltiples.

“Con el cierre de miles de empresas se derrumba la economía y la pobreza aumenta pisando el 40 por ciento se plantea una reforma judicial que no es prioridad, que es política y tiene olor a impunidad. Imposible estar de acuerdo, al menos en estos tiempos”, argumentó un diputado provincial de Cambiemos.

Es curiosa la reflexión del joven legislador. Macri, quien designó dos jueces de la Corte por decreto, presentó su propio proyecto de reforma en 2016 y decía: “Tenemos que tener coraje, generosidad y humildad para sentarnos a una mesa y dialogar, debatir e impulsar una reforma, una reforma en serio. Y ese debate, no puede alcanzar solamente a los integrantes del Poder Judicial, tiene que estar las universidades, los académicos, los profesionales, las ONGs, todo aquel que crea que tiene algo para aportar y de ahí, seguro -estoy absolutamente seguro- que va a salir algo muy bueno y con lo cual nos tenemos que comprometer”.Dato extra, durante la gestión de Cambiemos, cuando la reforma judicial era igual de necesaria, cerraron 24.537 pequeñas y medianas empresas en la Argentina. La pobreza superó el 40 por ciento y aumentó diez puntos en la era Macri. Y no había pandemia.

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¿Cómo asistió el Estado nacional a Misiones en este período?

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Durante la semana que pasó, se dio una “polémica” en relación a la información que hizo circular el Gobierno nacional en las provincias argentinas, donde detallaban el total de asistencia financiera a las mismas en el marco de la pandemia.

Nos referimos a “polémica” en relación a que, tal como Economis afirmó en esta nota “Nación incluye préstamos a empresas, AUH y el IFE como “asistencia” a Misiones” , se contabiliza asistencia directa a los particulares y/o empresas en un total que abarcaba a muchos conceptos de asistencia, y por ende, no era (ni es) correcta afirmar que a “Misiones llegaron más de 13 mil millones de pesos”, por diversas razones, pero que pueden resumirse en dos: en primer lugar, no todo (de hecho, solo una parte menor) llega a las arcas provincias mientras que el resto va directo a personas o empresas; y por otro lado, hay conceptos que no pueden decirse que son asistencia del Estado por la emergencia, ya que se trata de transferencias presupuestarias que estaban estimadas no solo en el presupuesto para este año, sino que también se realizaban años anterior.

Ergo, no fueron producidas a partir de la pandemia (ejemplo: Fondo Compensador del Transporte o transferencias del Ministerio de Salud para los programas Sumar, Redes, Proteger y Salud Comunitaria).

En el marco de esto, el Jefe de Gabinete de Ministros dio mayores precisiones en su informe Nº 126 al Congreso, que nos permite ver de forma más detenida como fue la asistencia del Estado a Misiones (a la administración central y a los particulares), y también otras variables por fuera de la pandemia.

Empecemos:

Plan Argentina contra el hambre: Según el Ministerio de Desarrollo Social, a la provincia de Misiones se han entregado (a mayo 2020) 18.060 kits y bolsones, lo que equivale a un bolsón cada 70 habitantes; en relación al NEA, Chaco recibió un bolsón cada 69 habitantes, y Formosa 1 cada 101 personas. En la comparación nacional, Misiones se ubica como la tercera provincia con mayores kits entregados si lo medimos en función a la población, como hicimos antes. Primero se ubica Catamarca (1 cada 52 personas), segundo Chaco, luego Misiones.

Programa ATP: uno de los puntos más destacables del programa de emergencia por el Covid19. Según informó el Ministerio de Economía, en el ATP de abril, 3.095 empresas misioneras accedieron al ATP, abarcando a 29.572 trabajadores, por un monto total erogado de $564,2 millones, lo que equivale a un desembolso promedio por trabajador por salario complementario de $19.078,8 (el segundo más alto del NEA detrás de Chaco). Además, analizando la cantidad de trabajadores que cobraron salario complementario en el marco de este programa en relación al total de los asalariados registrados del sector privado en la provincia, la proporción es del 30,3% (segundo en el NEA detrás del Chaco). A nivel nacional, fue del 40,1%.

Respecto al ATP 2, de mayo, bajó la cantidad de beneficiarios: las empresas en Misiones que accedieron al mismo totalizaron 2.522, abarcando a 21.701 trabajadores, con un gasto total de $412 millones, bajando el desembolso promedio a $18.985,3; al tiempo que también cayó la proporción sobre el total de asalariados registrados del sector privado (22,3%)

Aportes del Tesoro Nacional y Fondo Fiduciario de Desarrollo Provincial: no hay novedades en las últimas semanas, y ya hemos detallado en otras columnas esta información. A Misiones le ingresaron en este período $1.521 millones de ATN, y suscribió convenios para el desembolso de $1.200 millones de crédito del FFDP.

Bonos extraordinarios: entre Bono AUH y el Bono a jubilados, pensionados y PNC, a Misiones se inyectaron a esa población específica un total de $1.118 millones, el segundo mayor, nominalmente, del NEA.

Pero además de esto, se suma el Bono extraordinario al personal de Salud que abonó la Nación: en Misiones, en abril, 1.374 trabajadores de la salud privada y otros 6.310 de la salud pública recibieron el bono de $5.000, que significa una erogación total de $38,4 millones en la provincia: el más alto del NEA.

Si bien no se trata de un bono, recordemos que PAMI decidió reemplazar la entrega de bolsones alimentarios a jubilados por una suma de dinero equivalente, que consistió en $1.600 pesos por jubilado (en tres partes). Ante esto, a Misiones ingresaron $26,1 millones, ya que se pagaron las prestaciones alimentarias a un total de 16.297 jubilados en la provincia. Dentro del NEA, Chaco y Corrientes superan en número a Misiones.

Insumos sanitarios: además de transferencias monetarias, el Estado nacional también asistió a las provincias con insumos. Según lo informado por el Ministerio de Salud de la Nación, a Misiones llegaron: 3 termómetros (digitales / infrarrojos); 5.732 máscaras / antiparras; 3.737 mamelucos / camisolines / overoles; 11.500 barbijos tricapa / quirúrgicos; 600 barbijos N95; 801.000 guantes; 33 respiradores; 2.000 kits médicos SMS; 5.650 litros de alcohol en gel; 302 litros de alcohol sanitizante; y 2.690 litros de desinfectante / detergente.

Fondo Especial del Tabaco: un tema fundamental para la provincia. Según el Ministerio de Agricultura de la Nación, en lo que va del 2020 Misiones recibió un total de $1.294,2 millones de pesos, por diferentes conceptos relativos al Fondo, como ser Programa de Asistencia Técnica, Administración y Capacitación (varias), Programa de Asistencia para el Desarrollo de Servicios Complementarios a la Producción (varias), Programa de Asistencia Financiera para la Reconversión, Tecnificación Y Diversificación (varias), Aportes económico por pérdida de competitividad campaña 18/19; “Retribución al productor tabacalero”; Gastos e inversiones Operatoria Granizo Campaña 2017/2018 y 2018/2019, entre otros.

Financiamiento del Banco Nación a las MiPymes misioneras: según detalló el Ministerio de Economía de la Nación, a partir de diversas líneas de crédito que puso a disposición del Banco Nación para MiPymes, 472 empresas misioneras accedieron a créditos por un total de $1.103,1 millones, a un desembolso promedio de $2,3 millones por empresa. En este punto, es la provincia donde más empresas accedieron al financiamiento dentro del NEA.

En este marco, y detallando que esas líneas de financiamiento tienen un fuerte sesgo hacia el fortalecimiento de economías regionales, desde el Gobierno nacional afirmaron que estas líneas tienen cupos especiales para empresas dedicadas al Cultivo y elaboración de yerba mate por más de $59,5 millones y para Servicios forestales para la extracción de madera y extracción de productos forestales de bosques cultivados por más de $18,2 millones.

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El mundo pot pandemia: interrogantes y cambios económicos

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Existe casi total coincidencia que el mundo post pandemia será otro, muy diferente al vigente en la pre pandemia. Pero…¿cuáles se estima serán sus características?

La Historia Económica Mundial muestra que ante grandes cambios en la ecuación geopolítica mundial, o a consecuencia de sucesos puntuales de magnitudes considerables y efectos traumáticos o muy fuera de lo previsible, es factible suponer y evaluar que existirán algunos o varios cambios muy significativos, incluyendo la posibilidad de darse modificaciones drásticas que incluso modifiquen los “pensamientos económicos correctos” (léase dominantes) que de un modo u otro “pateen el tablero” vigente, o que obliguen a “barajar y dar de nuevo”, según dos expresiones de raíces lúdicas, de fácil comprensión.

Así sucedió con la crisis económica mundial de 1929, con las dos guerras mundiales, con las crisis del petróleo y otros acontecimientos de grandes magnitudes.

A lo largo de los siglos XIX, XX y lo que va del XXI, o sea desde que la mundialización de la economía planetaria conectó más estrechamente a todo el globo, casi como una constante, las potencias dominantes encontraron las formas de transferir los costos de las crisis económicas a las economías más débiles y a los países con dirigencias más dóciles y sumisas, sean esas subordinaciones por falta de capacidad o voluntad de enfrentar las imposiciones, o por aceptaciones lisas y llanas de gobernantes cómplices de intereses extranjeros o muy colonizados mentales.

En la actual crisis, que evidencia ser de una profundidad y extensión temporal y territorial que puede ser considerablemente mayor que las precedentes, nada permite suponer que ese fenómeno de transferencia de costos y miserias profundas al mundo subdesarrollado, no vuelva a repetirse, tal vez con algunas excepciones muy puntuales. Ese suceso, de repetirse, indicaría la continuación y preeminencia de los mismos mega poderes del sector financiero especulativo mundial, o al menos que mantengan una alta cuota del poder mundial real.

Para algunos exégetas económicos afines al marxismo, la actual crisis económica es –siempre según como esos analistas afirman-, una prueba irrefutable del deterioro irreversible del propio sistema capitalista, devenido en híper especulativo, el cual estaría socavando sus propias bases al afectar la economía mundial en forma generalizada, y privándola de la masa de consumidores imprescindibles para mantener funcionando toda la estructura económica. De ese análisis o similares enfoques, suponen el colapso general del sistema capitalista.

Como sea, son de larga data las opiniones –casi con pretendido valor profético pseudo religioso-, que vienen anunciando la hasta ahora nunca producida debacle sistémica capitalista mundial.

Y en verdad, cuesta creer que “esta vez será verdad”, parafraseando a los predicadores que sucesivamente dan “fechas ciertas” al fin del mundo.
Las evaluaciones de muchos analistas afines al marxismo, suelen partir de simplificaciones que consideran solo dos sistemas: el capitalismo (a secas y sin mayores diferenciaciones), y el marxismo (también en su fase histórica o tradicional). Por otra parte, esos enfoques suelen pecar de ser visiones europeístas o de mirada centrada hoy en el sector geopolítico atlantista; con lo que repiten el serio error conceptual del “gurú” de la ideología, pues el propio Marx, en su época, no supo entender los fenómenos extra – europeos, por caso despreciando a los procesos independentistas de Íbero América.

Pero el sistema de propiedad privada exacerbada, el capitalismo, en su versión neoliberal, está seriamente desprestigiado y bastante afectado, siendo probable pero no seguro que sea reemplazado por una vuelta preponderante del precedente capitalismo productivo; aquel que prioriza la producción de bienes y servicios concretos, por sobre la economía financiera basada en lo especulativo.

Por su parte, el capitalismo de Estado, esa nada nueva pero reeditada muy exitosamente política económica que parte de un Estado fuerte y activo en lo económico, desde el keynesianismo a versiones neokeynesianas, que a la vez permite y fomenta las inversiones y empresas privadas (pero lejos del libertinaje del liberalismo y del neoliberalismo), es la orientación predominante en las economías exitosas del mundo; y ahora vuelve a lograr adherentes que eran impensables en determinados adalides del “libre mercado privatista”, del mundo pre pandemia.

Claro está que esos supuestos bastiones del ultra liberalismo que predican “hacia afuera”, han practicado proteccionismo e intervencionismo “hacia adentro”. Como la Unión Europea (UE), que presiona por “libre comercio” para exportar, pero que nunca dejó de ser cerradamente proteccionista en áreas que considera esenciales, como sus producciones primarias, incluso fuertemente subvencionadas.

Así como EEUU y las principales economías de la Unión Europea, en la crisis de 2008, apelaron a masivas estatizaciones de empresas emblemáticas, para evitar sus quiebras, y a fuertes apoyos financieros a diversas ramas económicas fuertemente afectadas, en la actual crisis sistémica muy profunda, repiten la metodología, que por supuesto se da de bruces contra los “mantras” supuestamente sacrosantos del pensamiento económico ortodoxo, sea el mismo liberal, neoliberal o libertario.

Al respecto una de las dudas principales es si esa nada menor transformación económica, con la vuelta del Estado empresario y participante muy activo de las respectivas economías nacionales, sobre todo en países emblemáticos de la UE, como Alemania, Francia, Italia y en aparente menor medida Gran Bretaña, España y otros, seguirá vigente, o si se retrotraerá al esquema privatista de la prepandemia.

Puede suponerse que al menos por un tiempo prolongado, los Estados que invirtieron y tomaron posesión de empresas de tipo estratégico, como las grandes aerolíneas, conglomerados tecnológicos o industriales, mantengan su presencia y control en las mismas, para enfrentar en mejores condiciones los desafíos de reconstrucciones económicas y duras competencias por el mercado mundial, en el mundo postpandemia.

A la vez, es esperable que los mecanismos del poder mundial, presionen con mayor o menor sutileza a las naciones subdesarrolladas, a no involucrarse directamente en sus respectivas economías nacionales, volviendo a enfatizar las supuestas “evidentes ventajas” del “libre mercado” y de la preeminencia absoluta del sector privado, lo cual de resultar así, significará que en los hechos las economías de naciones débiles sigan siendo manejadas por grupos cerradamente oligopólicos y en muchos casos en poder de casas matrices extranjeras.

Por su parte, las potencias emergentes consolidadas, como China, Rusia, India, y el abanico de naciones del sur y sudeste asiático, se muestran muy sólidas pese al embate pandémico, y nada parece indicar que eso vaya a cambiar o debilitarse, exhibiendo dichas naciones exitosos casos de capitalismo de Estado, casi sin excepción.

El liderazgo planetario por parte de EEUU, potencia dominante principal desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, y excluyente desde el colapso de la URSS, muy probablemente se vea crecientemente desgastado, más por sus serios problemas internos que por el accionar de otros actores de mucho peso, pero es muy poco posible que colapse o se vea seriamente opacado, al menos en el corto y mediano plazo.

En todo ese contexto cambiante, en parte amenazante de transformarse en un tembladeral imprevisible, el riesgo de que se cometa alguna acción desproporcionada o fuera del contexto de cordura, implica el latente riesgo de ser una chispa que provoque una incontrolable reacción en cadena.

A la firme mesura que evidencian China y Rusia, en EEUU algunos sectores tal vez minoritarios parecen mostrar cierta inclinación a tensar la situación hasta más allá de límites de cordura, mientras que India tiene dos fronteras calientes, con Pakistán y China, con el riesgo de ser azuzada a provocaciones que terminen favoreciendo a los intereses de las potencias anglosajonas.

Europa ve cada vez más lejano e inaccesible el rol protagónico excluyente que tuvo en el siglo XIX, pareciendo no superar sus serias desavenencias y desbalanceos internos de poder y riqueza, con sus dos potencias neocolonialistas – Gran Bretaña y Francia-, como actores secundarios pero no desdeñables en el concierto del Poder Mundial; mientras que Alemania, la gran potencia económica del continente no puede superar hasta hoy su rol de derrotada en la última gran guerra, lo que condiciona su desarrollo de Defensa y con ello su capacidad real de influir en forma acorde a su enorme capacidad económica y tecnológica. Todo eso tiene consecuencias económicas, sin duda.

Queda por ver que hará Íbero América para salirse de la encerrona que nos quiere volver a sumir en el deplorable rol de patio trasero de EEUU, potencia que no querrá perder este bastión, en el contexto de sus claros retrocesos o empantanamientos en otros escenarios del mundo, como África, el Medio Oriente, Asia y su entorno, y la vieja Europa.

Los nacionalismos económicos han vuelto. Se debe tomar debida nota.

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Cerdos y diamantes ¿un cuento chino?

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Hace unos días trascendió la noticia de un posible acuerdo comercial entre China y Argentina para producir 9 millones de toneladas de cerdos para el gigante asiático… Realmente esta cantidad genera un impacto profundo en nuestra estructura economía y por ende merece el análisis:

En contra

Sin citar demasiado, ya que hubo muchas voces en contra, podemos sintetizar dos posiciones bien marcadas: la primera por razones sanitarias y ecológicas por el riesgo de propagación de enfermedades que acarrea la actividad y la segunda por tratarse de materias primas (carne) destinadas a la exportación y no a la soberanía alimentaria local.

A favor

No tengo que citar nada ya que el argumento es propio pero antes quisiera aclarar la estructura de razonamiento: Cuando vamos a dar una opinión sobre algo lo hacemos (consciente o inconscientemente) bajo parámetros y juicios de valor propios y que como estos son distintos en cada persona también la opinión puede ser distinta o incluso opuesta. Por ejemplo; en este caso si yo fuera vegano estaría absolutamente en contra porque implica una actividad que involucra animales y va en contra de mis valores… Lo cual es aceptable.

 Pero mi razonamiento es otro y parto del principio

1 Argentina necesita más actividades económicas

Fuente : Elaboración propia en base al Mecon

El gráfico nos muestra las exportaciones (azul) y las importaciones (rojo) y nos cuenta una historia muy interesante: a partir de 2011 las ventas argentinas al exterior vienen disminuyendo dramáticamente, un poco por caída del precio de los commodities como la soja, otro por la recesión de Brasil etc. etc. Pero las importaciones recién empezaron a caer en el 2014 por los controles a las compras de importados, devaluaciones etc. El año 2017 la Argentina creció y nos encontramos con que sus importaciones subieron más que las exportaciones y esto no es sostenible en el tiempo, ya que con los dólares que cobramos por unas, pagamos las otras. 

En 2019 las importaciones cayeron brutalmente…. Por supuesto, y este año van a caer más, porque es tal la crisis, que compramos mucho menos del exterior… 

En conclusión, lo que quiero que se entienda es que la solución argentina no es bajar importaciones, sino subir exportaciones para poder importar más lo que necesitamos y conseguir un excedente para pagar la renegociación de la deuda que se viene.

2 Porqué mejor no producimos lo que importamos, en vez de cerdos para China: porque no tenemos industria…. Y si… tenemos que desarrollarla, pero para eso necesitamos inversiones en dólares y si no exportamos no los tenemos…. Y una cosa no quita a la otra, es más hagamos las dos (exportemos y sustituyamos importaciones) todo es más crecimiento y empleo. 

  Las ventajas comparativas deberían enseñarse en la escuela primaria.

3 Antes de la pandemia las proyecciones daban que el 70 % de la clase media mundial se va a concentrar en Asia para el 2050, así que ahí está el mercado; si nos convertimos en proveedores importantes podemos negociar mejor con los chinos, ya no solo cerdos y soja.  

Estas son las razones macro: ahora veamos en particular la actividad porcina:

Para empezar, debemos saber que una hectárea de maíz, genera dos (2) puestos de trabajo en nuestro país. Sin embargo, la misma superficie dedicada a la producción de cerdos, emplea a doce (12) personas. Es en este punto donde, la alternativa de incrementar la producción de cerdos, comienza a ser tentadora.

Incorporar entre ciento cincuenta mil (150.000) y doscientas ochenta mil (280.000) madres porcinas en un período de tiempo relativamente corto, de seis años, propiciaría una interesante cantidad de puestos de trabajo y al mismo tiempo, agregar valor a las cadenas de maíz y soja, transformándolas en proteínas de alto valor biológico: en este caso, la carne de cerdo.

Una ecuación: para obtener un kilo de carne porcina se necesitan tres kilos de maíz… Ese kilo de carne equivale en promedio a nueve kilos de maíz, con lo que estamos triplicando el valor de nuestros granos. Es decir, valor agregado a nuestra producción. 

Nueve millones de toneladas de cerdo a 2,5 dólares el kilo (precio calculado en base a las importaciones argentinas de 2019) serían 22.500 millones de dólares de exportaciones, lo cual equivale a cuatro meses de importaciones totales en un año normal de la Argentina. 

Podemos seguir sacando cuentas…. Para hacer un kilo de carne porcina se necesitan tres kilos de granos en promedio; y ese kilo equivale a 9 kilos de granos… o sea que si envasamos en carne el maíz necesitamos 1/3 de la producción para ganar lo mismo.

Lamentablemente, este proyecto de crecimiento en la cantidad de madres, que fue elaborado por productores exportadores, no considera a los productores de pequeña escala, dado que para alcanzar esa cantidad de madres en producción, en ese corto periodo de seis años, solamente se logra con grandes inversiones en infraestructura productiva extremadamente eficiente y en grandes unidades de producción (granjas de 15.000 madres) para garantizar los volúmenes demandados por China. Esto podría significar un riesgo para los productores pequeños si los grandes se vuelcan al mercado interno… pero no es algo que no se pueda condicionar… aparte los chinos no van a dejar de demandar carne porcina, o lo hacemos nosotros o lo hacen otros.No es hacer cualquier cosa a cualquier costo…. Pero enfoquémonos en minimizar los riesgos  y hacerlo…. Este país consume en promedio entre 60 y 70 mil millones de dólares más de lo que produce….. después no entendemos porqué estamos crónicamente endeudados y en crisis.

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