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La próxima fase de la crisis: Se necesitan nuevas medidas para una recuperación resiliente

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Cuando los ministros de Hacienda y gobernadores de los bancos centrales del G-20 se reunieron en abril de este año, el mundo se encontraba en medio del Gran Confinamiento forzado por el brote de COVID-19. Esta semana se reúnen de manera virtual, en un momento en que muchos países están reabriendo gradualmente, aunque la pandemia todavía está entre nosotros. Sin duda, hemos entrado en una nueva fase de la crisis, una fase que exige nuevas medidas y más agilidad en las políticas para asegurar una recuperación duradera y compartida.

El mes pasado, el FMI anunció un deterioro de las perspectivas económicas y proyectó que el crecimiento mundial se contraería un 4,9% este año. Una noticia algo alentadora es que la actividad económica mundial, que registró un descenso sin precedentes a comienzos de este año, ha comenzado a fortalecerse de manera gradual. Se prevé que la recuperación parcial continúe en 2021. Las medidas excepcionales adoptadas por muchos países, incluidos los del G20 —con medidas fiscales de aproximadamente USD 11 billones e inyecciones masivas de liquidez por parte de los bancos centrales—, frenaron la caída de la economía mundial. No debe subestimarse este extraordinario esfuerzo .

Pero todavía no estamos fuera de peligro. Una segunda oleada mundial de la enfermedad podría perturbar nuevamente la actividad económica. Entre otros riesgos están las valoraciones sobredimensionadas de los activos, la volatilidad de los precios de las materias primas, el aumento del proteccionismo y la inestabilidad política.

Por el lado positivo, los avances médicos en vacunas y tratamientos podrían dar un impulso a la confianza y la actividad económica. Estos escenarios alternativos dejan ver claramente que persisten los niveles sumamente elevados de incertidumbre.

En muchos países la crisis dejará cicatrices económicas muy profundas. Los graves trastornos en el mercado laboral son una preocupación importante. En algunos países se han perdido más empleos en marzo y abril que los que se han creado desde el final de la crisis financiera mundial. Los cierres de los colegios también incidieron en la capacidad de la gente, en particular las mujeres, de participar en el mercado de trabajo. Afortunadamente algunos empleos se han recuperado desde entonces, pero la proporción de la población en edad laboral que está empleada es mucho menor que a comienzos de 2020. Además, es probable que el impacto en el mercado laboral tenga un alcance mucho mayor, ya que muchas de las personas que están empleadas están trabajando menos horas.

Las quiebras también son cada vez más habituales a medida que las empresas agotan sus reservas de liquidez.

Y el capital humano también está en riesgo: la educación de más de 1.000 millones de alumnos en 162 países se ha visto interrumpida.

La cuestión de fondo es que la pandemia probablemente incrementará la pobreza y la desigualdad, lo que una vez más dejaría dolorosamente al descubierto las deficiencias de los sistemas sanitarios, la precariedad del empleo y las difíciles perspectivas a las que se enfrentan los jóvenes para poder acceder a las oportunidades que tanto necesitan.

Para que la recuperación sea más inclusiva y resiliente, debemos actuar en dos esferas fundamentales: 1) políticas nacionales y 2) esfuerzos colectivos.

1. Políticas nacionales: Sostener fuentes vitales de actividad específicas

Los países se encuentran en diferentes etapas de la pandemia, por lo que sus respuestas también variarán. Como el FMI ha subrayado, los países de mercados emergentes y en desarrollo serán los más afectados por esta crisis debido a que se enfrentan a retos mayores y a disyuntivas más pronunciadas que las economías avanzadas, y necesitarán más apoyo durante un período más prolongado. Dicho esto, existen varios imperativos en materia de políticas nacionales que son de aplicación general.

Proteger a las personas y los trabajadores. En todo el mundo, los países han reforzado las fuentes vitales de actividad económica de las personas y los trabajadores. Estas redes de seguridad deben mantenerse según sea necesario y, en algunos casos, ampliarse: desde la licencia retribuida por enfermedad para familias de bajo ingreso, hasta el acceso a asistencia sanitaria y seguros de desempleo y la ampliación de las transferencias monetarias y en especie para los trabajadores del sector informal, siendo a menudo los mecanismos digitales la mejor opción para su prestación. Resulta alentador que los países con mayores niveles de desigualdad hayan dedicado porcentajes mayores de apoyo a los hogares, entre ellos los pertenecientes a grupos vulnerables.

Al mismo tiempo, muchos empleos nunca se recuperarán debido a que la crisis ha desencadenado cambios duraderos en los patrones de gasto. Se debe continuar apoyando a los trabajadores, entre otras formas mediante la reconversión laboral, para que puedan moverse desde sectores que se están contrayendo hacia otros que están en expansión.

Apoyar a las empresas. También se apoya a las personas y a los trabajadores al ampliar las fuentes vitales de actividad para incluir negocios viables. En el G-20, se ha proporcionado apoyo a más empresas mediante el alivio en el pago de impuestos y contribuciones a la seguridad social, donaciones y bonificaciones de intereses. Una proporción significativa se ha dirigido a pequeñas y medianas empresas (PYME), algo especialmente importante dado que las PYME son un motor fundamental de empleo. Sin este apoyo, el análisis del personal técnico sugiere que las quiebras de PYME se podrían triplicar, desde un promedio del 4% antes de la pandemia hasta un 12% en 2020, amenazando con aumentar el desempleo y perjudicar los balances de los bancos.

Un aumento de las quiebras obligaría a los gobiernos a adoptar difíciles decisiones sobre si apoyar a las empresas y cómo hacerlo. Un análisis sólido de las perspectivas de liquidez y solvencia de las empresas puede orientar estas decisiones. La provisión de liquidez podría ser suficiente, por ejemplo, en sectores en que las pérdidas de ingresos son temporales, mientras que podrían ser necesarias aportaciones de capital a algunas empresas insolventes que son esenciales para luchar contra la pandemia o de las que dependen muchas vidas y medios de subsistencia.

Los costos fiscales de este apoyo son sustanciales y el aumento de los niveles de deuda es una preocupación seria. Sin embargo, en esta etapa de la crisis, los costos de un repliegue prematuro son mayores que la continuación del apoyo donde es necesario. Por supuesto, las medidas deben estar focalizadas y los presupuestos deben evaluarse con vistas a la eficacia en función de los costos y la sostenibilidad de la deuda a mediano plazo.

Mantener la estabilidad financiera. Las pérdidas de empleo, las quiebras y la reestructuración de sectores podrían presentar importantes retos para el sector financiero, como por ejemplo pérdidas crediticias para las instituciones financieras y los inversionistas. La regulación y la supervisión deben apoyar el uso flexible de las reservas de capital y liquidez existentes, en consonancia con las normas internacionales, lo que a su vez facilitaría la continuidad del suministro de crédito a empresas viables. La política monetaria debe seguir siendo laxa en los casos en que las brechas del producto sean importantes y la inflación esté por debajo del nivel fijado como meta, como es el caso de muchos países durante esta crisis.

Una prioridad nacional importante para las autoridades económicas es velar por el funcionamiento eficaz de los mercados monetarios, los mercados de divisas y los mercados de valores. La coordinación entre bancos centrales y el apoyo adecuado por parte de las instituciones financieras internacionales seguirán siendo esenciales en este sentido.

En efecto, la cooperación internacional es vital para minimizar la duración de la crisis y asegurar una recuperación resiliente. Los ámbitos en los que la acción colectiva es fundamental incluyen:

  • Garantizar suministros sanitarios adecuados: a través de la cooperación en la producción, compra y distribución equitativa de vacunas y terapias eficaces, llevada a cabo inclusive en forma transfronteriza.
  • Evitar nuevas fracturas en el sistema de comercio mundial: los países deben hacer todo lo posible por mantener abiertas las cadenas de suministro mundiales, acelerar la iniciativa de reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y buscar un acuerdo integral sobre tributación digital.
  • Velar por que los países en desarrollo puedan financiar sus necesidades críticas de gasto y responder a los retos de sostenibilidad de la deuda: continuar los avances en la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda del G-20 es especialmente importante.
  • Fortalecer la red de seguridad financiera mundial: entre otras cosas, considerando nuevas ampliaciones de las líneas de crédito recíproco y el uso mejorado de los derechos especiales de giro (DEG) del FMI.

El FMI, por su parte, ha respondido a esta crisis de forma sin precedentes, entre otras cosas, con financiamiento de emergencia a 72 países en tres meses. Con el apoyo de nuestros 189 países miembros, aspiramos a hacer aún más en esta próxima fase crítica.

Podemos inspirarnos en el gran poeta libanés, Khalil Gibran, quien dijo una vez: «Para entender el corazón y la mente de una persona, no te fijes en lo que ha logrado sino en lo que aspira a hacer» .

Estoy convencida de que, pese al dolor y el sufrimiento que esta pandemia ha causado, podemos aspirar a transformar nuestro mundo. Tenemos una oportunidad única de hacer que el futuro sea mejor: un mundo que sea más justo y equitativo; más verde y sostenible; más inteligente y, sobre todo, más resiliente.

Para aprovechar esta oportunidad y lograr una mayor resiliencia es necesario tomar las siguientes medidas: 1) invertir en la gente, en educación, salud y protección social, y en evitar el fuerte aumento de la desigualdad que esta crisis podría desencadenar; 2) promover un crecimiento de baja intensidad de carbono y que fomente la resiliencia climática, por ejemplo mediante una asignación racional del gasto público; y 3) aprovechar la transformación digital, ya sea ampliando el uso de plataformas de gobierno electrónico para mejorar la eficiencia y la transparencia y a la vez reducir la burocracia, o recurriendo al aprendizaje a distancia o el teletrabajo.

Las autoridades económicas del G-20, y todos nosotros trabajando juntos, debemos aprovechar la oportunidad de hacer que este futuro se convierta en realidad.

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¿Y si volvemos a ser neoliberales?

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La década del 90 dejó una imagen muy negativa en la sociedad Argentina, así como su conductor económico el ex ministro Domingo Cavallo, todo los 90 se asocia con pobreza, endeudamiento, venta del patrimonio nacional, relaciones carnales con EEUU etc.

Ahora, tampoco se puede ser necio, incluso los que fuimos detractores de la década menemista tenemos que reconocer que fue el período de mayor estabilidad de precios de la historia moderna de nuestro país.

Separando la paja del trigo: Neoliberalismo no significa convertibilidad, ni viceversa, de hecho de la mayoría de los países que aplicaron las políticas neoliberales pocos tuvieron tipo de cambio fijo por mucho tiempo: entre el 90 y el 2002 139 países (incluida la Argentina) abandonaron el tipo de cambio fijo, pero la mayoría siguieron con las políticas pro mercado.

¿Fuimos neoliberales?

Las recomendaciones del Consenso de Washington del 89, aunque usted no lo crea, no dicen que hay que ser malo, codicioso, insensible o egoísta. Mas que nada se basaban en el diagnóstico que el modelo, generalmente aceptado de sustitución de importaciones, no estaba funcionando, ya que producía estancamiento e inflación. Si el remedio fue peor que la enfermedad evaluemos después de conocer de qué se trata primero: Veamos las recomendaciones del concenso y que hizo Argentina:

1 Equilibrio Fiscal: sacando la etapa extraordinaria de la pandemia, ya todos sabemos que en tiempos normales si hay déficit fiscal y se financia con emisión , a la corta o a la larga, hay inflación

Si observamos los datos para Argentina, respecto al déficit fiscal, se podría decir que si es posible considerar algún gobierno como neoliberal, sería el de Néstor Kirchner, quien sí cumplió con la primera recomendación del consenso de Washington.

2 Liberalización del sistema financiero: El sistema financiero siempre
estuvo fuertemente regulado en Argentina, a través de tasas, seguros de
cambios, intervención en los mercados de divisas, etc. No hubo
gobierno que lo liberara, tampoco decimos que es recomendable
hacerlo, solamente estamos evaluando si fuimos neoliberales o no.

3 Tener un tipo de cambio competitivo: Es el que te permite equilibrar la
balanza comercial para no sufrir la escasez de dólares; o sea que si
caen las exportaciones en precio o cantidad la regla del TCR dice que
hay que devaluar para que caigan las importaciones y mantener de
mínima el equilibrio comercial buscando el superávit para acumular
reservas

Otra vez como nos muestran los números, el tipo de cambio más competitivo a juzgar por el resultado comercial fue el del período comprendido entre el 2003 y 2005. Por supuesto que como la soja tenía un precio récord de 600 uss la tonelada era más fácil; pero la política de mantener un tipo de cambio competitivo fue una consigna del gobierno de Kirchner que compraba todos los dólares del comercio exterior para evitar que el peso se apreciara. No fue magia; otra vez el “Neo” de Néstor fue el mejor alumno del consenso de Washington ¡¡¡¡SHOKEADOS!!!!!!.

4 Liberalización comercial externa, mediante la reducción de las tarifas
arancelarias y abolición de trabas existentes a la importación: aquí si
seriamos injustos si solo mostramos los resultados de las importaciones,
en cuanto a normativa, en la década del 90 se eliminaron retenciones y
se bajaron aranceles a las importaciones, pero también seriamos
injustos si no mostráramos los resultados:

¿Cuándo crecieron más las importaciones en Argentina, en los 90 o en los
2000? Si, otra vez el premio es para NK

5 Cumplimiento estricto de la deuda externa: Néstor Kirchner fue un pagador masivo de deuda, ya que pudo renegociar gran parte de la deuda en default y, además canceló la deuda con el FMI, pagando más de 12.000 millones de US$, desendeudando de manera notoria al país, como se puede percibir en el siguiente gráfico.

6 Otras recomendaciones: Otorgar amplias facilidades a las inversiones externas (esto no lo aplicó Néstor, es más, se aplicaron más controles para evitar capitales golondrinas que te desestabilizan la economía). Realizar una política de privatizaciones de empresas públicas (ya estaban privatizadas).

Con esto no quiero hablar mal de Néstor Kirchner, al contrario, todos festejábamos los superávits gemelos porque sabíamos que en mantenerlos radicaba la base de la estabilidad y el crecimiento sostenido de la Argentina.

Por eso volvamos al Neoliberalismo; o para ser más justos: al “Nestorismo”, quien, en algunos casos siguió recomendaciones neoliberales y, a mi criterio cuando de variables macroeconómicas hablamos, le fue muy bien.

PD: no se quede con el discurso y la pintada en la pared, vaya a los datos y las decisiones políticas.

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Herramientas preparadas

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A un ritmo vertiginoso, el coronavirus en Brasil ya tiene más víctimas que los soldados estadounidenses muertos en Vietnam, mató más que todos los accidentes de tránsito en un año y más que los homicidios violentos en tierras cariocas. En pocos días tendrá más víctimas que la bomba de Hiroshima y en poco tiempo más, provocará más muertes que la guerra del Chaco… que duró tres años y fue la batalla más cruenta de América durante el siglo pasado.

El escenario del vecino país, con más de dos millones de contagios, marca el contraste entre el laissez faire et laissez passer, de Jair Bolsonaro y el rol decisivo que tuvo el Estado en la Argentina para proteger la vida de los argentinos por sobre la exigencia de la economía. Pero también define cómo enfrenta Misiones el desafío de recuperar paulatinamente la normalidad. Con el mapa presente, el gobernador Oscar Herrera Ahuad no dudó en rechazar la idea de volver a las clases presenciales el próximo 3 de agosto, el calendario que intentó imponer la Nación para las “provincias con pocos casos”. 

La situación de Misiones no es la misma que la de Santiago del Estero ni las escuelas rurales misioneras son las mismas que las del centro del país. En la tierra colorada, buena parte de los estudiantes en zona de frontera, conviven con la mistura del portuñol y la porosidad de la extensa frontera obliga a redoblar los esfuerzos para custodiar posibles filtraciones. 

Lo mismo sucede con el resto de las actividades. Misiones puede diferenciarse porque desde el minuto cero de la pandemia tomó decisiones que, entonces, parecieron apresuradas, pero que hoy permiten encarar el pico de la pandemia en la Argentina, con una realidad muy distinta a la de otros puntos. La presión instalada para flexibilizar la cuarentena en el AMBA, a riesgo de exponer vidas, no sucede aquí porque la actividad económica desde hace tiempo está casi a pleno. La yerba, el tabaco que volcó casi tres mil millones directos a las chacras de pequeños productores, la madera que comienza una lenta recuperación, la apertura de los parques provinciales y la próxima habilitación del turismo interno (posiblemente antes que termine julio), el eslabón que faltaba y que más tardará en recuperarse, hacen que la economía esté funcionando casi en un 90 por ciento. Por eso la sociedad convive paciente con la nueva normalidad de protocolos sanitarios y horarios acotados para actividades físicas y sociales. 

Las fronteras cerradas evitan una sangría diaria de divisas que se escurrían hacia las ciudades espejo, especialmente a Encarnación. No hay datos oficiales, pero según las últimas estimaciones, realizadas en el pico de las asimetrías, entre 2016 y 2017, por Posadas se iban diariamente entre quince y 20 millones de pesos. Unos 450 millones mensuales. Si fuera hoy, en cuatro meses se evitó la fuga de 1.800 millones de pesos. 

Está claro que no se puede vivir eternamente con fronteras cerradas. Pero el interrogante es ¿los comerciantes lograron fidelizar al cliente? ¿o correrá ansioso a buscar mejores precios? En el sector hay voces encontradas. Algunos comerciantes admiten que los precios se dispararon en muchos rubros, mucho más allá de los índices de la inflación. Otros aseguran que se demostró que el posadeño puede “convivir” con los precios locales sin necesidad de cruzar el charco. El velo se correrá cuando se conozcan los datos de pobreza. Si la medida es por ingresos, no serán positivos. La inflación de Misiones sigue siendo de las más altas del país y en junio, lo que más aumentó fue equipamiento para el hogar -7,5%-, uno de los rubros que se quedó sin la competencia encarnacena. 

La inflación de 2,3 por ciento en junio sorprendió. Mayo había sido de 1,5 por ciento y se esperaba una declinación por la caída del consumo. Nada de eso sucedió. Los precios volvieron a dispararse y la inflación fue la tercera más alta del año, esta vez con el argumento de la escasez de oferta por la parálisis económica. No obstante, el acumulado del semestre marca 13,6 por ciento. Consuelo de tontos, si se mantiene la tendencia, la inflación será de 25 puntos o poco más, menos de la mitad que el 53,8 por ciento que marcó el último año de Mauricio Macri. 

El ex presidente anticuarentena muestra un inédito interés por la economía, como si la parálisis se hubiese iniciado en marzo. En plena pandemia, en la Argentina cerraron 18.500 empresas, según los datos de la Afip. El mismo organismo revela que 25 mil pymes bajaron persianas en su mandato, sin contagios y con un brutal endeudamiento que subyuga el presente y el futuro de la economía argentina. 

Sin resolver la negociación de la deuda, la gestión de Alberto Fernández no termina de arrancar. El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, anunció que el Poder Ejecutivo enviará al Congreso nacional la ampliación de la prórroga del presupuesto 2020, que es, en realidad, la prórroga del 2019, armado la gestión anterior con metas absolutamente distorsionadas.

Un acuerdo exitoso no está garantizado, pero las partes se vienen acercando. Si no hay mejores ofertas, puede ser que se avance en en canjes parciales que permitan ir normalizando el perfil de la deuda. No obstante, también podría flexibilizar su postura para lograr un canje total de su deuda ley extranjera, señalan los especialistas.

Es decir, recién cuando se llegue a un acuerdo con los acreedores y se apruebe el presupuesto 2021, se podrá pensar en alguna búsqueda de normalidad, pero la meta principal deberá enfocarse en la recuperación económica. 

Según trascendió, está en elaboración un plan pospandemia que involucra a todas las provincias. El paquete keynesiano, con fuerte apuesta a la obra pública y las economías regionales, no será diseñado en Buenos Aires, sino con el aporte de cada uno de los gobernadores. El encargado de la coordinación es el ministro del Interior, Wado de Pedro, quien ya está trabajando con los enlaces provinciales -en Misiones lleva los detalles el secretario de Hacienda, Adolfo Safrán-. La Nación también promete ponerse al día con deudas arrastradas de varios años en materia previsional y financiar insumos e infraestructura escolar para cuando vuelvan las clases presenciales, con un paquete inicial de 2.300 millones.

En ese plan el Gobierno provincial busca que se le reconozca una compensación por la mala distribución de recursos y por la protección de la biodiversidad. El punteo de Misiones sostiene un reclamo de 126 mil millones de pesos.

La mano de la Provincia ya se nota en la gestión conjunta del plan de manejo del Campo San Juan y en la infraestructura vial que promete, de una vez, culminar Vialidad Nacional, ahora con un representante misionero. Rodolfo Omar Handrujovicz prometió culminar antes de fin de año el asfaltado de la ruta nacional 14 y avanzar en varios tramos de autovía por la ruta 12, con el objetivo a futuro de que toda la extensión sea de tránsito rápido.

La primera mitad del año se pasó en plena pandemia. Fue el único tema de la agenda política, que tuvo todos los condimentos. Un ex presidente haciendo campaña en contra de la cuarentena y su principal referente todavía en gestión, Horacio Rodríguez Larreta, codo a codo con Fernández para sostener la dureza de las restricciones. Gobernadores de todo el país gestionando en realidades diferentes y con recursos escasos. Pero ya falta poco para nuevas elecciones legislativas ¿Cómo encarar el proceso? ¿Con qué cartas? 

De a poco comienzan a notarse algunas fichas. Además de la gestión y presencia permanente del gobernador Oscar Herrera Ahuad en cada uno de los municipios y supervisando en presencia cada una de las medidas de flexibilización, en la Renovación el diputado Hugo Passalacqua, junto a su par nacional Ricardo Wellbach lideran un silencioso trabajo político que busca sostener el contacto personal en tiempos de videollamadas. Hace unos días se produjo -por primera vez- un encuentro político únicamente con las intendentas mujeres de Misiones. La mirada es distinta y la agenda también. 

En la oposición también hay movimientos sutiles. Hubo un par de encuentros de la alianza Cambiemos para definir el futuro. ¿Sigue la sociedad? ¿Conviene? ¿O se jugará cada uno por sus aspiraciones de cargos? Las legislativas obligan a pensar cada movimiento. Ir en sociedad representa repartir espacios escasos. La soledad obliga a arriesgar capital propio. Por ahora hay buenas migas entre el PRO, la UCR y el puertismo residual. Pero la jugada dependerá de lo que quiera hacer el neokirchnerismo. En el radicalismo creen que es momento de profundizar el antikirchnerismo y no relegar presencia en Misiones. 

Las huestes k -que no albertistas por el momento-, dependen mucho de la eficacia que puedan mostrar en los cargos delegados de la Nación. No hay despliegue que no dependa de la acción del Estado y los espacios institucionales no tienen el protagonismo esperado. El misionero Sergio Lanziani volvió a ser protagonista en la semana con los rumores sobre su salida de la secretaría de Energía, sillón en el que sería reemplazado por Aníbal Fernández. El ingeniero nuclear nunca pudo asentarse ni mostrar los pergaminos que lo llevaron a estar en la consideración presidencial y pasó la mitad del año entre el ostracismo y envuelto en más polémicas que en la gestión. 

Hasta ahora el kirchnerismo local no dio pistas sobre el trabajo en terreno, pero sus dirigentes saben que deberán someterse a la estrategia que se defina en Buenos Aires, que no tiene ningún entusiasmo en distanciarse de los gobernadores.

Herrera Ahuad lleva adelante una de las gestiones mejor valoradas en comparación con provincias que tienen mucho más recursos y mejor infraestructura. 

En el ránking mensual que elabora CBConsultora, el mandatario misionero ascendió al segundo lugar -estaba cuarto- y está apenas por debajo de la imagen positiva que ostenta el correntino Gustavo Valdés, a quien se le valora haber conseguido “estabilidad” en la vecina provincia. 

La imagen de Herrera Ahuad tiene una valoración positiva del 70 por ciento, diez puntos por encima de la de Alberto Fernández en Misiones -el Presidente tiene ese promedio en todo el país- y creció en medio de la pandemia por la decisión de cuidar salud y economía con el mismo vigor. Claramente, el manejo de la pandemia influye en el balance general: los cinco primeros gobernadores mejor valorados son los que mejor han controlado los contagios. 

En Posadas el intendente Leonardo Stelatto también goza de una amplia aceptación en la sociedad. La gestión puntillosa en limpiar y mejorar la cara de la ciudad está mostrando los primeros cambios visibles. Plazas limpias e iluminadas, calles demarcadas, espacios para bicisendas y una administración permanente de la cuarentena, con diálogo abierto con comerciantes y gastronómicos, que le dan vida a la ciudad. En Misiones, la gestión es un baluarte que se sostiene con el paso del tiempo. “Es parte de la visión estratégica de la provincia, relacionada con la visión del ingeniero Carlos Rovira, de “tener preparadas las herramientas necesarias que son utilizadas en mayor medida en tiempos como este, pero que Misiones ya aplica a las diferentes actividades del sector productivo en la provincia”, explicó Herrera Ahuad al presentar la plataforma de e-commerce Emis, que servirá para promocionar la producción misionera. De la tierra roja al mundo digital.

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Segunda mitad de año con ingresos a la baja: el desafío de sostener el equilibrio fiscal en una provincia claramente desfavorecida en el reparto

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Misiones es una provincia que mostró en los últimos años equilibrios fiscales que la diferencio de otras jurisdicciones y le permitió sostener un piso mínimo de gasto aún en tiempos de vacas flacas, como los que estamos atravesando en este momento. Los ingresos misioneros vienen a la baja (no solo por la pandemia, sino también por la propia recesión de los últimos dos años), y si bien se profundizó en estos últimos meses, la provincia todavía muestra capacidad de respuesta: el pago del bono a personal de salud y seguridad, el sostenimiento de los programas Ahora y la inversión en la cuestión ambiental son un ejemplo de ello.

Pero el debate de fondo, ya planteado en numerosas ocasiones tanto en esta columna como por las propias autoridades provinciales, es la injusticia en el reparto de los recursos federales para Misiones: siendo la provincia con más habitantes de todo el NEA, es la que menos recibe.

Acumulado el primer semestre de 2020, por coparticipación federal, leyes especiales y compensación del consenso Fiscal (a lo que se agrega un pequeño monto a principios de año por compensación de Medida Cautelar CSJN 01-10-2019), Misiones captó un total de $29.922,07 millones, la más baja de la región: casi dos mil millones de pesos menos que Formosa, que tiene la mitad de habitantes; y 14.000 mil millones de pesos menos que Chaco, que tiene poco más de 50 mil habitantes menos que Misiones.

Justamente, en la comparación per cápita es donde se evidencia la disparidad: Misiones tuvo una asignación de $23.988,28 por habitante, la menor de la región: un misionero recibió 29 mil pesos menos que un formoseño, 13 mil pesos menos que un chaqueño, y 6 mil pesos menos que un correntino.

Si comparamos la asignación per cápita de las transferencias automáticas de Misiones en el primer semestre de 2017 ($9.285,96) contra los del primer semestre del 2020, notamos un alza del 158,3%; pero la inflación de la región del NEA en ese mismo período fue del 194,7%: una clara pérdida.

Como mencionábamos en un principio, los ingresos están a la baja y el semestre cerró con una pérdida real del 13,1% para la provincia en lo que respecta a las transferencias automáticas. Los datos de recaudación propia de la provincia aun no fueron publicados, pero se estiman con pérdidas de aproximadamente el 20%. Eso genera que el segundo semestre del año, considerando además que seguimos en emergencia sanitaria por la pandemia, se proyecte con una continuidad de la caída de los ingresos, que pone en jaque el equilibrio fiscal.

Aquí es donde entra la fortaleza misionera: el 2019 terminó con un superávit financiero de $1.134,7 millones; su stock de deuda pública es de solo $8.416 millones a fines de 2019 (apenas el 8% de los ingresos totales previstos para el 2020), y los servicios de deuda que afronta este año la provincia equivalen a apenas el 1% del presupuesto. De hecho, la provincia ha venido cumpliendo todos los servicios en lo que va del año.

Por último, la situación municipal: la cuestión de los ingresos de la provincia se traslada automáticamente a los municipios, ya que los recursos para los mismos dependen justamente de la variación de coparticipación y de recaudación en propia. En ese marco, en el acumulado del primer semestre 2020, la provincia transfirió a los municipios por coparticipación municipal un total de $3.538,3 millones, creciendo nominalmente un 33,4% contra el primer semestre de 2019, lo que configura una caída real del 9%. Abril y mayo golpearon duro a los municipios, pero junio mostró una considerable recuperación.

Lo que resta de julio y sobre todo agosto serán claves para la recuperación, siempre y cuando la situación sanitaria sea aún más contenida.

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La desgracia de unos: una oportunidad para otros

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La Peste Porcina Africana (PPA) está afectando al mayor productor mundial de cerdos que es China, que a la vez, es uno de los mayores consumidores. Veamos la situación mundial de la misma. Según la ”Revisión del mercado de la carne de la FAO :Resumen de la evolución del mercado de cerdo en 2018 se estima en 120,5 millones de toneladas, registrando un crecimiento marginal del 0,6 por ciento con respecto a 2017”.

*En China, la contracción de la producción de carne de cerdo no fue completamente imprevista, dado el inicio de la Peste porcina africana (PPA), que a finales de diciembre ya había provocado el sacrificio de 950.000 cerdos. El sector estaba en el camino hacia la recuperación hasta que comenzó la propagación de la PPA, aunque ya había preocupación por el aumento de los costos de la alimentación derivados del aumento de los precios de la soja por una mayor demanda por parte de la fabricación de piensos en el sistema de producción industrial y la disputa comercial que llevó a unos mayores aranceles para la soja importada de los Estados Unidos de América.

*En Brasil, la producción de carne de cerdo fue aproximadamente un 3 por ciento menor que en 2017. A inicios del año la producción sufrió debido a la pérdida de la demanda de importaciones tras el descubrimiento del fraude en los controles de productos cárnicos, conocida como Operación “Carne Fraca”. Posteriormente la huelga de transportistas interrumpió el suministro de alimentos en varias zonas de Brasil y el transporte de animales y carne a los mercados.. Además, los precios del maíz aumentaron en más del 50 por ciento, mientras los precios del productor disminuyeron, lo que socavó aún más los incentivos para los productores.

*Se estima que la producción de carne de cerdo en Vietnam ha disminuido en un 2,4 por ciento en 2018, como resultado de la inestabilidad del mercado en los últimos años. Tras varios años de expansión de la producción , surgió una situación de exceso de oferta, que desplomó la oferta de la carne de cerdo en 2017, lo que provocó pérdidas de ingreso para los criadores de cerdos. En respuesta, los ganaderos redujeron la cabaña. Sin embargo en 2018, tras la advertencia s del brote de peste porcina africana en la Unión Europea, el gobierno suspendió las importaciones, elevando los precios del mercado en casi 200 por ciento a mediados de 2018, en comparación con el mismo periodo de 2017.

En Ucrania, la producción de carne de cerdo disminuyó por tercer año consecutivo, debido a una serie de factores: la reducción de la cabaña de reproductoras, la propagación del PPA, la reducción de la demanda por parte de consumidores debido al bajo poder adquisitivo, la reducción de ayudas gubernamentales y la pérdida de mercados extranjeros.

Por lo contrario:

*En la Unión Europea, tras una contracción en 2017, la producción de carne de cerdo repuntó en un 2,5 por ciento a 24,3 millones de toneladas en 2018, respaldada por precios internos favorables que llevaron a un aumento del censo porcino. Sin embargo, desde mediados de 2018, los precios comenzaron a debilitarse debido a la reducción de los pedidos de importación.

*Se estima que la producción de carne de cerdo en los Estados Unidos ha aumentado en 2,9 por ciento a casi 12 millones de toneladas en 2018. El aumento en el número de sacrificios se debe a un mayor inventario, estimado en 75,5 millones de cerdos al 1 de setiembre, el mayor censo registrado desde 2009.

*En la Federación Rusa, la producción de carne de cerdo se estima en 3,8 millones de toneladas en 2018, casi un 8 por ciento más que en 2017, confirmando el crecimiento constante del sector en los últimos años.. El aumento de la contribución de las granjas a gran escala que estén bien integradas con otras actividades agrícolas, incluida la producción de maíz, fue un factor importante.

Exportaciones de carne de cerdo:
Las exportaciones mundiales de carne de cerdo se estima en 8,4 millones de toneladas en 2018, un aumento interanual del 1,6 por ciento. Esto fue el resultado del aumento de las exportaciones de los Estados Unidos, la Unión Europea, Chile y México, parcialmente compensado por las contracciones de las exportaciones en Brasil, Canadá y Vietnam. Gran parte del comercio ampliado se debió al aumento de las compras de la República de Corea, México, Colombia y Filipinas.

 Las exportaciones de carne de cerdo de los Estados Unidos fue el resultado de las abundantes disponibilidades de exportación, los precios competitivos y la estabilidad continua de la importaciones de México y Japón, así como el aumento de las ventas a la República de Corea y Colombia, que compensaron las reducidas ventas a China, entre otros.
 Las exportaciones de carne de cerdo de la Unión Europea aumentaron, recuperándose parcialmente de una caída de las exportaciones en 2017 (-8,4 por ciento), como resultado de la resiliencia del sector logrando equilibrar la fuerte restricción de las importaciones de China con la expansión de las exportaciones a distintos alternativos, incluido Japón, la República de Corea, los Estados Unidos y Filipinas.
 Las exportaciones d carne de cerdo de Chile y México, aunque se mantuvieron por debajo de las 200.000 toneladas, se expandieron significativamente en 2018, con un mayor acceso al mercado de China, Japón y la república de Corea, la Federación Rusa y los Estados Unidos.

Por el contrario:
Las exportaciones de carne de Brasil disminuyeron en casi un 6 por ciento. Tras una prohibición impuesta por la Federación Rusa, las exportaciones de Brasil a ese país disminuyeron uyeron disminuyeron de 325.000 en 2017 a aproximadamente 8.600 toneladas en 2018, una caída del 97 por ciento. Sin embargo, esto fue compensado por el aumento de las exportaciones a distintos alternativos, en particular a China, Singapur, Argentina, Uruguay y Chile.

*Las exportaciones d carne de cerdo de Canadá disminuyeron ligeramente, como resultado de las reducciones a los Estados Unidos y China. La disminución de la venta de carne de cerdo a Vietnam se debió a la reducción de la producción de carne de cerdo.

Importaciones de carne de cerdo:
Las importaciones mundiales de carne de cerdo en 2018 fueron disminuidas por China, Japón, México, la República de Corea y los Estados Unidos, que en conjunto reportaron el 70 por ciento de las exportaciones mundiales.

 Aunque sigue siendo el mayor importador de carne de cerdo en el mundo, las importaciones de China disminuyeron en un 8,5 por ciento lo que redujo aún más las importaciones desde el punto máximo de 2016.
 Las importaciones de Japón se mantuvieron estables, al mismo nivel de 2017.
 En la República de Corea, la popularidad de carne de porcino continuó impulsando aumentos en las importaciones, principalmente de Estados Unidos, la Unión Europea y Canadá.
 Las importaciones de la Federación Rusa disminuyeron en hasta un 72 por ciento, principalmente como resultado de las restricciones impuestas a las importaciones de carne y el aumento de la producción nacional.

Esta es la oportunidad de Argentina de acceder a los distintos mercados del mundo demandante de carne de cerdo. Para ello debemos implementar las siguientes medidas;
1) Prohibir las exportaciones de maíz y harina de soja;
2) Fabricar con dichos productos alimentos balanceados que en una proporción de un 70% de maíz y 30% de harina de soja, para dedicar dicho alimento a la cría de cerdos, que impulsará la economía Argentina y dará trabajo a cientos de miles de familias del agro.

Miguel Schmalko- asesor y ex presidente de la FEBAP y CACEXMI (Federación Económica Brasil, Argentina, Paraguay y Cámara de Comercio Exterior de Misiones)

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