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El valor de la independencia

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El nuevo aniversario de la Independencia encontró a la Argentina en cuarentena, flexible, administrada o estricta, depende de la zona del país en la que se homenajeó a los próceres de 1816. El país nuevamente está encorsetado en un debate sobre liberación o dependencia del yugo que ya no es colonial, sino un poder abstracto que, sin embargo, rige los destinos de las naciones como el peor de los dictadores. 

Sin embargo, la noticia que dominó las portadas de los medios y consumió minutos en los noticieros fue la protesta de quienes están en contra de la cuarentena y “a favor de la propiedad privada”, eufemismo utilizado para desvirtuar la decisión del Gobierno nacional de intervenir en Vicentín para recuperar millonarios créditos otorgados durante la gestión Cambiemos, aún cuando era evidente que el dinero iba camino a ser irrecuperable. Hoy Vicentín es la bandera que agitan la oposición que alimenta la “grieta”, aún en abierto desafío a los riesgos sanitarios de exponerse al contagio del coronavirus. 

Quienes salen a la calle en defensa de estas banderas ¿qué rol ocuparían en los años revolucionarios? ¿qué los lleva a exponer su propia vida en desprecio a un Gobierno que lleva apenas ocho meses de gestión y la mitad de su mandato lidiando con una pandemia? ¿Cuál es el espejo en el que se miran? ¿Brasil con sus 70.623 muertos? ¿Estados Unidos, con sus 137.246 fallecidos? Ni siquiera sus economías saldrán airosas de la pandemia. ¿Por qué pensar que Argentina debería imitar sus “libertades”?

El ex presidente Mauricio Macri se subió a la oleada anticuarentena y reapareció públicamente para cuestionar las decisiones tomadas por Alberto Fernández. “Haber desmantelado el sistema de salud y que no funcione durante muchos meses nos va a traer muchos problemas. Esto va a ser duro”. La frase le pertenece al líder de Cambiemos y no, no es una autocrítica. Es una crítica a cómo se manejó la pandemia. No recuerda, claro, que hasta el 10 de diciembre no existía el ministerio de Salud y se habían desmantelado programas sanitarios y de vacunación. Ese retroceso sanitario ocurría en paralelo de un inédito endeudamiento que dejó al país nuevamente de rodillas y sin capacidad de maniobra. 

En ese atolladero está la Argentina. La economía está en cuarentena, pero viene con respirador artificial desde mediados de 2018, cuando la recesión comenzaba a crecer a mitad del mandato de Macri y el endeudamiento hacía inevitable pedir nuevos favores al Fondo Monetario Internacional. Desde entonces, todo fue cuesta abajo. Cualquier plan económico que tuviera el Gobierno actual, simplemente, nunca se pudo poner en práctica. Y no habrá recuperación posible hasta tanto haya un acuerdo por la deuda que permita tener un mínimo de previsibilidad hacia el futuro.

Estas horas son vitales para la Argentina y la “grieta” no ayuda al país, sino a sus acreedores que presionan por más rentabilidad en los bonos comprados a mansalva durante la gestión de Cambiemos. Pero en lugar de hablar de la trascendencia de un eventual acuerdo, respaldado por el el FMI y los principales bancos internacionales o el de capitales argentinos más grande, que conduce Jorge Brito, se habla de la grieta y de la “cuarentena” que condena a la economía del ombligo del país. 

Pero ni la cuarentena ni la crisis son las mismas en Buenos Aires que en el resto del país. En Misiones la economía recuperó su (nueva) normalidad hace varias semanas y de a poco se flexibilizaron actividades para que vuelvan a entrar en acción. Este sábado, la prueba piloto con la apertura de las Cataratas del Iguazú es un paso más hacia la recuperación del turismo, la actividad más jaqueada y con pronóstico reservado de todas las que componen la economía en Misiones. 

Los datos oficiales revelan que la economía local se recuperó mucho más rápido que el promedio nacional y en eso el rol del Estado ha sido fundamental, inyectando recursos e incentivos para el consumo que fueron un paliativo en medio de la parálisis de la cuarentena. 

El informe del ministerio de Trabajo de la Nación sobre el trabajo registrado, revela que para el empleo en Misiones, fue más nociva la agonía de la recesión que la pandemia. En abril de 2019 había 107 mil empleos registrados. A diciembre, eran 96.600 los que tenían empleo en blanco. Desde entonces, el número había crecido a 100.200, que se mantuvo entre febrero y abril, cuando la pandemia obligó a bajar las persianas. La caída en Misiones fue de apenas 0,3 por ciento, contra una pérdida de 2,6 por ciento en la Nación. Está claro que la batalla todavía no terminó, pero la reacción del Gobierno que conduce Oscar Herrera Ahuad, tuvo mucho que ver para que el impacto sea leve. La gestión del mandatario misionero fue reconocida desde España, donde el diario La Vanguardia lo denominó “El médico argentino que frenó el Covid-19”.

Es que Misiones se transformó en una barrera para el ingreso del virus, especialmente desde la extensa frontera con Brasil, donde los casos siguen creciendo sin control. Los tres estados que tienen vínculos directos con la tierra colorada están con numerosos contagios, pero el más complejo es Paraná, donde hay 39.512 y casi mil fallecidos. Foz do Iguaçú, o más arriba, Capanema, ciudades espejo de Puerto Iguazú y Andresito, tienen severos problemas con la circulación comunitaria y las camas de terapia atiborradas. Foz acumula 17 fallecidos. Capanema, 79 casos, casi el doble que todo Misiones y es una ciudad de apenas 23 mil habitantes.  

El contraste no es solo numérico. En Misiones se cerraron las fronteras y se aplicaron protocolos desde las primeras horas. Ahora hasta hay multas para quienes no utilicen los barbijos en espacios públicos. En Brasil el presidente Jair Bolsonaro minutos después de confirmar que se había contagiado, se mostró sin tapabocas ante los periodistas. Si el ejemplo es ese…

Misiones tomó previsiones desde las primeras horas y el sistema de salud se adecuó a la demanda potencial, aún cuando se sostiene bajo el número de casos. 

Con el sistema de salud preparado y las inversiones constantes en equipamiento, el Gobierno siguió activo y de a poco se retoma el ritmo de obras. Pero la gestión nunca se detuvo. Debe ser una de las pocas provincias con entrega de viviendas en medio de la pandemia. También debe ser una de las pocas que invierte cien millones en mejorar la infraestructura sanitaria escolar para el regreso -todavía sin fecha- a las clases presenciales.

En total, según los cálculos oficiales, solo en junio el Gobierno volcó más de 5.000 millones de pesos en llevar alivio a familias y empresas misioneras durante la pandemia. El número no es menor: equivale al 5 por ciento del presupuesto provincial.

La vuelta del tren de cargas también permite contar con una oferta para mejorar la competitividad de la industria misionera. La formación que partirá a mediados de esta semana desde Garupá a Buenos Aires, llevará una carga de 1.200 toneladas, principalmente pasta celulósica y paper de Arauco, pero también negocia Agua de las misiones, que ya utilizaba el tren hasta que el Gobierno de Macri canceló el ramal. Otras empresas forestales ya pidieron presupuesto para sumar carga y mejorar su logística mientras se espera la activación del puerto de Posadas. 

La logística es una pata fundamental de la ansiada competitividad que necesita la industria misionera, que debe pagar el costo de un país desigual y atado a los vaivenes del centralismo que a veces se acuerda de las provincias más alejadas y otras tanto las mira con condescendencia. El Gobierno de Misiones analiza traer gas a granel mientras espera la -eterna- llegada del gasoducto. El gas no es sólo un insumo industrial clave, sino que es vital para miles de familias que dependen de una garrafa para la cocina. Al menos durante el invierno, 150 mil familias seguirán pagando 250 pesos en virtud de un acuerdo entre la Provincia y MisCoopGas. Son cien pesos más barato que el acuerdo que selló la Nación a través de YPF. 

Contar con energía más barata sería fundamental para mejorar la competitividad industrial en sectores clave como la forestoindustria, que hoy pasa por un momento complejo o la yerbatera, cuya cadena tiene varios eslabones complejos. Mientras la producción primaria pasa por su mejor momento, la industria reza por un incremento de precios que le garantice rentabilidad. Según trascendió, en las próximas horas se hará oficial un aumento autorizado por la Nación, no en la medida de las pretensiones misioneras, pero que traerá un poco de alivio. Para Misiones, la yerba un poco más cara en góndola es una buena noticia, porque trae un poco de equilibrio a la cadena y mejora los ingresos económicos. 

El tabaco, después de un comienzo de acopio marcado por la cuarentena, se recuperó y generó ingresos a productores por 2.415 millones de pesos, a lo que debe sumarse otros 440 millones por retorno y compensación. En 60 días, el sector tabacalero inyectó la economía misioneras unos 2.850 millones de pesos.

La chacra en acción es una herramienta vital para miles de familias que trabajan y viven directamente de la producción. 

La chacra es el complemento del verde que distingue a Misiones. Y que la hace especial. Pero ¿qué valor tiene ese verde? ¿Cuánto vale la selva y cuánto resigna de ingresos Misiones por conservarla? 

Misiones por primera vez exhibió un estudio sobre el valor de la selva (o, como contraste, el valor de conservarla). Un estudio realizado por el secretario de Hacienda, Adolfo Safrán, apunta que si 25 mil familias de productores misioneros se dedicaran a producir soja, tendrían una renta potencial anual por 79.000 millones, equivalente a casi un 80% del presupuesto provincial con una rentabilidad de casi 23.000 millones. 

En paralelo, Misiones deja de percibir todos los años 10,400 millones de pesos en concepto de impuestos a los Ingresos Brutos por actividades comerciales e industriales que podrían llevarse adelante en las 1,6 millones de hectáreas protegidas.  

Según el estudio, el Fisco Provincial ha destinado en promedio US$10 millones al año para financiar actividades de organismos provinciales vinculados a la defensa del medio ambiente y protección de la biodiversidad. En 35 años, Misiones ha destinado más de US$150 millones para preservar la biodiversidad.

Supongamos que desde mañana Misiones se convierte en sojera. Generaría una facturación de 78.638.820.240 pesos. Pero como se custodia la selva, la utilidad resignada por los productores es de 23.591.646.072 y un equivalente en dólares de 318.806.028.

Si Misiones hubiera destinado a la agricultura extensiva el mismo porcentaje de suelo que el resto del país (54% del total), en los últimos 20 años el pueblo misionero habría recibido utilidades por US$6,380 millones. 

Al año, los impuestos no percibidos de la producción equivalen a 18.929.000.000 y los impuestos provinciales cedidos por superficie protegida a 10.412.117.921.

También se estimó el valor anual de la reserva de carbono en Misiones en 9,921 millones de pesos. Tan solo, si Misiones hubiera podido comercializar derechos del carbono retenido en los últimos cuatro años, se hubiera hecho de 36688 millones a valores de hoy. 

Otro dato relevante es la cuantificación de la FAO de cuánto se gasta por hectárea en preservar el medio ambiente. La FAO calcula ese costo en 18 dólares. Por año Misiones debería recibir de la Nación, a valores actuales, 2.182.011.804 pesos. 

El año pasado, por la Ley de Bosques, Misiones recibió apenas 86 millones. Hasta abril de este año, había recibido 19 millones de pesos.

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¿Qué le espera a Misiones en el segundo semestre del año?

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La irrupción, ya tan hablada, de la pandemia del COVID19 en la Argentina y en todo el mundo tiró por la borda todas las estimaciones en materia económica de principios de año, y ahora el desafío está puesto en erradicar el virus, por un lado, y de poder volver a poner en cierto equilibrio la economía por el otro.

Semanas atrás habíamos mostrado en esta misma columna (ver acá) algunas de las consecuencias que trajo la pandemia (en conjunto con la recesión económica que data de más tiempo en nuestro país), por lo cual ahora queremos hacer un breve repaso de otras variables de importancia y ver que se espera para la provincia en este segundo semestre que recién arrancó.

Un tema que no fue del todo abordado aún, salvo ciertas menciones, tiene que ver con el gasto de capital del estado nacional a las provincias, que es uno de los puntos que más ajuste presupuestario había mostrado en un principio, para atender las necesidades de la emergencia económica y sanitaria. Sin embargo, para Misiones ha sido, por el momento, positivo: acumulado al 31 de mayo, el gasto devengado totalizó $1.189 millones, el más alto en todo el NEA nominalmente hablando, y mostrando un crecimiento del 6,5% respecto al mismo período de 2019 (que había totalizado $1.116 millones).

La razón de este resultado tiene que ver con el alto incremento de la inversión real directa y los gastos de capital en marzo, que fue el mes de mayor gasto devengado ($482 millones), y luego fue en descenso ($286 en abril y $274 en mayo). Si bien estos descensos pueden verse como un dato negativo, lo cierto es que se logró mantener un piso mínimo en meses de una extrema complejidad en lo social, en lo presupuestario y en lo laboral.

Para el segundo semestre de 2020 hacer una proyección sobre esto es complicado en tanto y en cuanto no sepamos que va a pasar con la cuestión epidemiológica, pero en la medida que se continué avanzando en flexibilizaciones de la cuarentena (y, por ende, que se vaya achicando la problemática sanitaria), el gasto de capital mantendrá un ritmo estable y será además un elemento de suma importancia para movilizar la economía y el mercado de trabajo.

Por otro lado, el tema de la deuda pública en Misiones está controlado, pero sin dudas genera cierta tensión en la caja provincial, aunque en mucha menor medida que otras provincias. Este lunes 13 de julio Misiones pagará $19,9 millones de servicio de renta y amortización de los Títulos de Deuda MI31 (ver acá), y en lo que resta del año le quedará por abonar otros $99 millones por el mismo concepto.

$100 millones de pesos no es un problema de afrontar, pero en el marco de una situación de recaudación que se achica y los gastos (principalmente de la emergencia) a erogar, genera una situación que no llega a ser un stress de caja, pero está cerca. Sin embargo, tal como ya se dijo antes, en la comparación con otras provincias del país, la situación misionera es sumamente manejable.

Lo mencionado anteriormente refiere exclusivamente a la deuda en títulos públicos, pero el grueso del stock total de deuda misionera está concentrado con el Gobierno nacional (66,2% del stock total), pero justamente por la naturaleza del acreedor, no existe riesgo alguno en los pagos, incluso contemplando posibilidades de refinanciaciones.

A su vez, la ejecución presupuestaria total del Estado nacional en Misiones avanza en ritmos acelerados, al punto que llegó al 71,6% de grado de ejecución, habiendo transcurrido un 52,6% del año. En términos de grado de ejecución, es la más baja del NEA; y en términos nominales, acumula $48.982 millones, segundo más alto del NEA detrás de Chaco, algo que es esperable que así suceda.

A este ritmo, y considerando además las readecuaciones presupuestarias nacionales, y también el hecho de que el Presupuesto 2020 es una prórroga del 2019, Misiones (y todas las provincias) mostrará sobreejecuciones presupuestarias.

Por último, el refuerzo al consumo: el presidente de la Nación anunció un tercer IFE, que en Misiones significan casi $3 mil millones directo a las personas, que lo volcarán al consumo y ello mostrará un impacto también en la recaudación. Es una buena medida para sostener un piso mínimo de consumo, pero el gran desafío será pensar la transición cuando el IFE ya no esté en vigencia. Es difícil pensar que el “bache” del consumo que se generaría si se quieta este beneficio se quita se compense con mayores flexibilizaciones de la cuarentena, ya que necesitaríamos algunos meses para volver a equilibrar medianamente la situación

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Los inhallables antecedentes técnicos de proyectos hidroeléctricos en Misiones

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Destrucción del patrimonio técnico energético: Los inhallables antecedentes técnicos de proyectos hidroeléctricos en Misiones

Misiones padeció un crónico cuadro de pobreza energética, lo que acentuaba las profundas carencias de todo tipo de infraestructuras básicas.
El servicio eléctrico era muy pobre en algunas localidades, e inexistente en muchas otras.

Donde había alguna pequeña usina, el servicio se daba algunas pocas horas por día, y en otras en forma “permanente”, con un rosario de cortes que todos los días interrumpía por largos períodos de tiempo, el elemental servicio.

Las usinas existentes, eran todas de uno o varios grupos electrógenos Diesel, relativamente grandes motores diseñados o adaptados para ser estacionarios, lo cual requiere sistemas de ventilación diferentes a los de similares motores montados en vehículos de carga.

Algunas cooperativas se habían formado, para prestar el servicio dentro del cuadro de severas limitaciones. En algunos pueblos pequeños, la provincia había montado pequeñas usinas, dotadas de grupos electrógenos por lo general usados o rezagos de la segunda guerra, que proveían servicios muy elementales, pocas horas por día.

En la capital provincial, la cooperativa eléctrica no gozaba de ningún prestigio, y el servicio era directamente muy malo, pues los prolongados cortes eran rutinas diarias, que no se podía subsanar, dada la carencia de Potencia Instalada y la extrema precariedad de las redes de distribución.
Para entender mejor el contexto general, no existía el Sistema Interconectado Nacional, apenas algunas líneas de alta tensión, como la que vinculaba San Nicolás con Buenos Aires y poco más. Todo muy lejos e inaccesible para una región marginada como el NEA, más aun para una provincia geográficamente lejana del nodo económico del puerto y la Pampa Húmeda, y económicamente irrelevante, como era Misiones en aquellos no muy lejanos años.

Ni siquiera la construcción de la Central Hidroeléctrica Binacional Salto Grande, permitía albergar esperanzas de una conexión, ya en la década del ‘70. Muy lejos y muy escaso mercado potencial en el hipotético trayecto de interconexión, atravesando parte de Entre Ríos y la poco poblada y muy primarizada Corrientes, sin grandes industrias como consumidores potenciales.

En los años ’60 a Misiones, providencialmente, se le dio la gran oportunidad de tener el esqueleto básico del Sistema Interconectado Provincial, mediante un crédito blando del BID, que financió la hidroeléctrica Acaray en Paraguay, de la cual el mercado consumidor inicial pasó a ser nuestra postergada provincia.

Eso era necesario, para dar factibilidad a dicha hidroeléctrica, según requisito del BID, hasta tanto el hermano país construyera su interconexión con Asunción e incrementara su por entonces muy bajo consumo eléctrico.
Paralelamente en Misiones se comenzó a avanzar en un proyecto
hidroeléctrico propio, el Piray Guazú, para reemplazar la energía de Acaray, que luego de cinco años iba a ser decreciente.

Para poder concretarlo era imprescindible obtener un crédito externo, que los había y a tasas bajas. El requisito para acceder a ese tipo de crédito, era tener los avales de la Secretaría de Energía de La Nación. Y eso parecía una misión imposible, pues los tecnócratas abulonados en esa dependencia oficial, eran claros adherentes a la ideología ultra liberal, totalmente afín a la termoelectricidad, cuando no directamente personeros del establishment ultra conservador, asociado desde siempre a los intereses de las grandes petroleras anglosajonas, las que por claro carácter transitivo, eran –y son- cerradamente impulsoras de usinas movidas a petróleo o gas natural…y hoy impulsan eólicas y solares, que dependen de termoeléctricas para respaldar sus altibajos de generación (ese ya es otro tema).

Pese a que era plenamente viable, el Proyecto Hidroeléctrico Piray Guazú (el primero de ellos), no superó los requerimientos interminables interpuestos por los mencionados tecnócratas portuarios (concepto continuador al de unitarios).

Ya en los años ’70 (esa parte de la historia la conocí personalmente,
trabajando en la Dirección General de Electricidad de Misiones), la provincia se abocó fuertemente a estudiar sucesivamente siete proyectos hidroeléctricos más, llevados todos a nivel de Proyecto Ejecutivo (listos para licitar), de los cuales seis fueron demorados y luego rechazados por la Secretaría de Energía de La Nación, acorde a su no declarada pero evidente mentalidad pro termoeléctrica.

Finalmente, en base al coraje cívico del gobernador Barrios Arrechea (que tuvo el gesto de humildad de consultarme, seguramente entre varios expertos más), la Central Hidroeléctrica Urugua-Í comenzó a construirse, rompiendo el monopolio termoeléctrico algunos años después, suministrándonos la energía más económica de la que dispone Misiones…pero esta ya es otra historia.

El caso es que todos los estudios de las otras seis hidroeléctricas, totalmente terminados, más las muestras de suelos prolijamente guardadas en grandes cajones especialmente acondicionados, inicialmente se guardaron en la sede de la Dirección Técnica de la Dirección General de Construcciones Eléctricas, en la vieja casona de Ayacucho y Alvear, que se alquilaba al efecto.

Pero el mismo gobierno provincial que dio comienzo a la gran obra de Urugua-Í, tuvo la pésima idea de disolver apresuradamente a la eficiente Dirección General de Construcciones Eléctricas, por una incoherente promesa de campaña…según la cual disolverían EMSA. El “detallecito” fue que disolvieron al ente que controlaba a EMSA, la auditaba y fiscalizaba los aumentos de tarifas bajo criterios técnicos rigurosos, además de encargarse de las obras eléctricas.

Con esa disolución hecha a los apurones, según referencias de buena fuente, los valiosos archivos y elementos técnicos de los estudios a niveles de Proyectos Ejecutivos, fueron trasladados sin muchos cuidados, a los galpones de la ex usina Sulzer, ubicada junto al río.

Dado que evidentemente no se les prestó el cuidado que tan valiosos elementos requerían, según las mismas fuentes de informes extraoficiales, fueron dañados por filtraciones de lluvias y en parte comidos por las ratas, terminando con ellos descartándose cuan vulgar basura. Claramente nunca se los inventarió.

Tiempo después, dirigí una nota formal, muy respetuosa, al entonces presidente de EMSA, Arq. Jorge Pernigotti, consultando por esos archivos, a lo que me contestó que no existen.

Como dato adicional, era conocida la opinión de algún sector sindical, que se oponía a las centrales hidroeléctricas, “por necesitar poco personal para funcionar”.

Es muy lamentable que esos muy valiosos estudios se hayan “evaporado”, y que a la vez la Facultad de Ingeniería de la UNaM nunca se haya interesado en involucrarse en el tema, al menos para solicitar copias de los mismos y utilizarlas para fines académicos.

Pero si se procediera con rapidez y dedicación, posiblemente esos archivos puedan ser reconstruidos. En esos estudios intervinieron dos consultoras especializadas. La cordobesa Inconas y la porteña Videla – Nadeo. Hasta hace poco, según referencias confiables, Inconas existía, mientras que el Ing. Videla habría fallecido hace algunos años, desconociendo si esa empresa subsiste.

Los profesionales involucrados en esos estudios, o que trabajaron en el área técnica o vinculada, además de quien suscribe, fueron los Ings. Pablo Robín, Guillermo Lombardini, Agustín Ferreras, Ernesto Hauser, Juan C. González, Guillermo Reta, Héctor Páez, Erico Barney, el polifacético y muy activo don Alejandro Orloff, el Cont. Leopoldo Kreimer, varios eficientes técnicos; y tal vez alguna persona más involuntariamente omitida. Varios fallecieron, uno emigró a Brasil, y algunos aun viven.

Ya a fines de la década pasada, se estudió otro interesante proyecto, el del Túnel del Urugua-Í, que con escasa inversión, de concretarse, permitirá triplicar la generación sin añadir turbinas adicionales. El proyecto fue presentado a la gran eminencia mundial en hidro-electricidad, el Dr. Ing. Giovanni Lombardi, quien lo consideró plenamente factible. Cabe mencionar que tengo el honor de haber conocido a ese notable profesional y gran persona, quien incluso con notable generosidad intelectual, accedió a prologar dos de mis libros.

Será muy bueno recuperar esos valiosos antecedentes técnicos y repensar esos proyectos, tanto como generadores de energía, como reservorios de agua, nuevos atractivos turísticos, y eventualmente para implementar sistemas de regadío, ante las recurrentes sequías que suelen asolar a esta provincia, que incluso provocan problemas en los sistemas de provisión de agua potable.

MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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¡Aguyjevete! Memoria, Respeto y Cooperación

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Con las manos levantadas a la altura de los hombros y una leve inclinación… “¡Aguyjevete!”: quiere decir, te saludo y bendigo con mis ancestros y mis hijos como testigos, te saludo con el cuerpo y con todo lo que soy1 . De esta manera recibían las autoridades de las Comunidades Mbyá guaraní que fueron visitadas por los integrantes del equipo de aplicación del Programa de Prevención Estratégica de Violencia Policial en Comunidades Guaraníes implementada por la Comisión Provincial de Prevención de la Tortura (CPPT). Uno de los objetivos del programa es visitar las comunidades para aprender de su organización social y la relación con las fuerzas públicas. Después del “Aguyjevete”, los caciques y representantes manifestaban a la Comisión distintas situaciones que las familias mbyá guaraníes están viviendo en este tiempo de pandemia.

A lo largo de sus siglos de historia, los pueblos originarios atravesaron varias pandemias, por lo cual también poseen sabidurías ancestrales en su “ADN cultural”. Tal es así que, por ejemplo, en marzo de 1520 llegó a México un grupo de soldados españoles, uno de los cuales de nombre Francisco de Eguía, portaba el virus de la viruela. Diez días después del desembarco, la ciudad de Cempoallán donde fueron alojados, se convirtió, casi en un cementerio, y para el mes de septiembre la peste había llegado al valle de México, y en el mes de diciembre, de los veintidós millones de habitantes, quedarían solo catorce millones de indígenas en ese valle. La viruela fue solo el primer golpe. Mientras los nuevos amos españoles estaban atareados en enriquecerse y explotar a los nativos, oleadas mortíferas de gripe, sarampión y otras enfermedades infecciosas azotaron sin respiro a México, hasta que en 1580 su población se había reducido a menos de dos millones. Algo semejante ocurrió en Hawái, el 18 de enero de 1778, el capitán James Cook, explorador británico, desembarcó en sus costas. Las islas hawaianas estaban densamente pobladas por medio millón (500 mil) de personas. El capitán Cook y sus hombres introdujeron en Hawái los primeros patógenos de la gripe, la tuberculosis y la sífilis. También otros visitantes europeos posteriores añadieron la fiebre tifoidea y la viruela. En 1853 solo quedaban en Hawái setenta mil (70 000) sobrevivientes. 2

Podemos encontrar ejemplos parecidos si hacemos memoria de lo acontecido en la región guaranítica. Las ciento veinticuatro Comunidades Mbyá guaraní asentadas en la provincia de Misiones, con alrededor de once mil personas, son parte de ese universo mayor de pueblos originarios pobladores de toda América. Actualmente, según informes de la ONU, existen más de 476 millones de pueblos indígenas en el mundo, que se encuentran repartidos, desde el Ártico hasta los bosques tropicales. Los pueblos indígenas constituyen más del 6% de la población mundial.3 En la actualidad, en Argentina existen treinta y nueve etnias, de las cuales dieciséis mantienen su lengua originaria, las demás la perdieron por el contacto con el español como la lengua hegemónica y oficial del Estado4

Pero a pesar de los males que les trajo el “Juruá”, el hombre blanco, ellos nos dicen “Aguyevete” y una leve reverencia hacia el otro invitando a un respeto mutuo para establecer un vínculo intercultural que no siempre es armónico. Una primera percepción en las visitas en el marco del Programa de Prevención de Violencia Policial es que la etnia guaraní son parte de un colectivo vulnerable que necesita ser atendida. Además de lo que el Estado ya generó para acompañarlas, desde la CPPT, a instancias de generar vínculos de cooperación para la protección de los derechos humanos5 , ante cualquier acción del estado que afecte los derechos de las comunidades guaraníes, propone algunas recomendaciones y orientaciones para la articulación de acciones a favor de los mismos.

En referencia al Principio de Autodeterminación es esencial tener en cuenta la cosmovisión y los valores culturales ancestrales de las Comunidades Mbya guaraní, para estos casos se recomienda que se convoquen asesores expertos en la materia, antropólogos, sociólogos e historiadores. En lo que respecta al Principio de Consulta y Cooperación entre el Estado Misionero y las Comunidades Mbya guaraní, es fundamental consultar al Aty Ñechyro, una asamblea de Caciques, líderes Espirituales, Ancianos, mujeres y jóvenes que se realiza cada mes en diferentes comunidades. Dicha consulta debería ser vinculante para cualquier medida legislativa, ejecutiva y judicial que afecte los derechos y el “buen vivir” de las personas de dichas comunidades. Se debería garantizar el consentimiento libre e informado de las Comunidades.6

La presencia de un Intérprete, desde el primer momento que actúa la justicia estatal, detención o citación policial hasta el final del proceso judicial, tendría que estar presente para que las personas pertenecientes a las Comunidades Mbya guaraní sean asistidas y ellas puedan expresarse en su propia lengua. 7 Y a razón del Principio de Autodeterminación, cuando la Policía sea convocada y autorizada por el Cacique, se priorice de todas maneras acompañar con medidas alternativas al uso de la fuerza y privación de la libertad, como la mediación de conflictos u otras medidas de diálogo y cooperación, para garantizar la justicia interna y tradicional, y sólo cuando sea estrictamente necesaria, aplicar la justicia estatal. 8

Las Comunidades Mbyá guaraní en el territorio misionero son la posibilidad que tenemos todos para aprender permanentemente de las sabidurías ancestrales, de encontramos con una parte de nuestras raíces culturales y construir un vínculo intercultural que nos exige estar a la altura de estos tiempos.


1 Teodosio Barrios, https://www.primeraedicion.com.ar/nota/143022/presentan-aguyjevete-un-abrazo-a-partirde-la-palabra. 5/07/2020.
2 Cf. HARARI, Yuval Noah. Homo Deus. Breve historia del mañana. Edición Digital. @evolución.libros. pág.10. 2015.
3 ONU. Deparment of Ecomic and Social Affaire. PUEBLOS INDIGENAS Y LA PANDEMIA DEL COVID19: CONSIDERACIONES.
4 Ana Carolina Hecht, antropóloga e investigadora del Conicet. https://www.telam.com.ar/notas/202004/446919- coronavirus-medidas-prevencion-lenguas-originarias.html.
5/07/2020. 5 Ley IV.N°65.Artí.12.incí.k. 6 Cf. Convenio 169 de la OIT. Artí.18,19 y 35.
7 Cf. Convenio 169 de la OIT. Artí.12 y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, Artí. 13. Inc.2.
8 Cf. Artí.2,3 y 4 del Convenio 169 de la OIT.

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La pandemia derrumbó el empleo privado en Misiones

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Se dieron a conocer los primeros datos del impacto pleno de la cuarentena en el empleo privado registro y los datos confirman el mal escenario que se preveía: la cantidad de asalariados registrados del sector privado en abril 2020, primer mes completo de aislamiento social, preventivo y obligatorio, mostró una caída del total nacional del 5,3% respecto al mismo mes del año anterior, lo que equivale a 312,8 mil puestos de trabajo perdidos. A su vez, comparando con el mes de marzo 2020, en todo el país cayó un 2,2%, que equivale a la desaparición de 128,3 mil puestos de trabajo solamente en el sector privado en solo un mes.

Misiones sigue esa misma lógica: el empleo privado tuvo un fuerte derrumbe que viene a consolidar todavía más la crisis del mercado laboral privado que ya venía arrastrando desde el año 2018: entre abril 2019 y abril 2020, la provincia perdió 6.815 puesto de trabajo registrado en el sector privado: un 6,4%, que la convierte en la quinta provincia con la mayor caída en todo el país y primera en el NEA, bastante lejos de sus seguidoras (Formosa -5,8%, Chaco -5,4% y Corrientes -5%). Si lo medimos en términos absolutos, esos 6,8 mil empleos privados perdidos son la séptima cifra más alta del país y nuevamente primera en el NEA: Chaco, que se ubica segunda en la región, perdió 3,9 mil.

El golpe al empleo privado en Misiones se evidencia además al notar que la caída de abril fue la más grande de los últimos 10 años: lo más cercano a esto ocurrió en septiembre de 2016, pero allí el descenso fue del 5,4%, bastante lejos de la caída actual.

Ahora bien, si la comparación la hacemos en la serie desestacionalizada (mensual), respecto a marzo 2020, es donde más se nota el impacto de la cuarentena: el empleo registrado privado en Misiones cayó un 2,4%, lo que equivale a que hubo una merma de 2.444 puestos de trabajo en solo un mes, nuevamente la mayor de toda la región en términos absolutos. Esto no solo tiró por la borda el crecimiento que Misiones había experimentado en marzo, sino que además ubica a la provincia en los mismos niveles que noviembre de 2012.

La pandemia y su correspondiente cuarentena llegó para dar un golpe más al golpeado sector laboral privado. La provincia no sufre de caídas solo en estos últimos meses: en la serie original (que compara las variaciones interanuales) el empleo privado no crece en Misiones hace 20 meses. En una situación similar están las provincias de la región: Chaco y Formosa acumulan 23 meses sin crecimientos, Corrientes solo 8; y en el país ya van 21 meses sin incrementos.

Por ALEJANDRO PEGORARO. Director de Consultora Politikon Chaco.

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