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Exclusivo: los municipios, en mayo, perdieron $301 millones de coparticipación por baja de recaudación

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El mes de mayo fue el más impactado en términos de recaudación tanto a nivel nacional como hacia adentro de las provincias.

En el caso misionero, de coparticipación federal la provincia solo en mayo dejó de percibir $2.035 millones de pesos. A su vez, esta situación, en conjunto con la baja de la recaudación provincial, generó que, en el mismo mes, los municipios hayan perdido $301,8 millones de coparticipación provincial.

En mayo del 2020, la situación de la recaudación tuvo un durísimo impacto en las transferencias de fondos de la provincia a los municipios misioneros, tanto en las brutas como en las netas. No solo que las mismas tuvieron fuertes caídas reales (como pasó también en los meses previos), sino que, además, en mayo se da una situación que agrava más el panorama: la caída de recursos fue también nominal. Es decir, no solo que perdieron contra la inflación, sino que recibieron menos dinero nominal que hace un año atrás.

Las transferencias brutas a los municipios (sin considerar descuentos) totalizó $497,4 millones, siendo un 9,5% menor al mismo mes del año anterior en la variación nominal; mientras que la caída real (ajustada por IPC) fue del 39,2%. De esto resulta una caída de transferencias netas del orden de los $320 millones.

A su vez, las transferencias netas a los municipios (considerando descuentos y, por ende, lo que efectivamente le queda a los municipios para usar) totalizó $412,9 millones: comparado con mayo 2019, cayó un 14% en la variación nominal; si ajustamos esa variación con el IPC, la caída real fue del 42,2%, que equivale a pérdida de recursos por $301,8 millones.

Insistimos en la diferencia entre los recursos brutos (sin descuentos) y netos (con aplicación de descuentos), ya que se trata de una distinción importante, porque marca dos cuestiones distintas pero fundamentales: los recursos brutos nos permiten ver la evolución de la disponibilidad de fondos para transferir, y en ello juegan un papel la coparticipación federal y la recaudación. Por su parte, los recursos netos nos permiten observar cuantos recursos tuvieron los municipios para su uso efectivo, y puede variar en función de criterios como ser, por ejemplo, la existencia de una deuda municipal con la provincia que se pague con descuento directo de coparticipación.

Mayores caídas

Tomando solo los recursos netos recibidos, sobre un total de 75 municipios (sin contemplar a Pozo Azul), en mayo solo cuatro de ellos crecieron en términos nominales (Comandante Andresito, Candelaria, Garupá y Dos de Mayo), mientras que 71 cayeron.

Pero en términos reales, todos los municipios experimentaron descensos: Concepción de la Sierra (-54,2%), Eldorado (-49,4%) y Caa Yarí (-48,7%) se ubicaron en el top tres de las caídas más altas del mes.

Azara (-47,1%), Apóstoles (-46,9%), Oberá (-46,8%), General Alvear (-46,7%), San Ignacio (-46,6%), Gobernador López (-46,3%) y Cerro Azul (-46,1%) completan el listado de los diez municipios con las mayores caídas reales de mayo en Misiones.

Ahora bien, si medimos la caída real expresada en pesos de recursos netos, el municipio que tuvo la mayor caída fue Posadas, con una perdida real de $73,8 millones, seguida por Oberá ($21,3 millones) y Eldorado ($19 millones).

Las pérdidas crecen mes a mes

En todo lo que va del 2020, las transferencias a municipios misioneros mostró sistemáticas caídas reales, en ambos conceptos (brutas y netas). Sin embargo, abril y sobre todo mayo fueron fulminantes para los municipios, perdiendo $84,3 millones y $301,8 millones respectivamente. Aquí es donde se ve el enorme impacto de la situación pandémica, pero en enero y febrero, la crisis económica arrastrada desde la gestión macrista también había pasado facturado: el consolidado de municipios dejó de percibir $50 millones y $64,7; mientras que en marzo el golpe había sido menor, con una pérdida de $21 millones.

El mes de junio sin dudas será mejor que mayo, pero no significa que sea buena per se: todas las proyecciones indican que la recaudación mostrará un crecimiento producto de la reactivación de diferentes sectores económicos, pero para recuperar un poco de terreno perdido en estos dos últimos meses, se requerirán de varios meses de crecimientos reales sostenidos. De cualquier manera, los intendentes estarán sin duda afinando la lapicera presupuestaria por un lado, y por otro, tocando puertas de la administración provincial para lograr asistencia, considerando que además, en junio y julio se debe pagar el medio aguinaldo, lo que eleva aún más los compromisos corrientes de las administraciones comunales.

Nota metodológica: para hacer el calculo correspondiente a las variaciones reales, y al no contar aún con el dato oficial de inflación de mayo de INDEC, se utilizó una proyección realizada por Politikon Chaco de inflación para la región del NEA, que es del 2,5% mensual (y por ende, 48,8% interanual).

Por ALEJANDRO PEGORARO – Director de Consultora Politikon Chaco.

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¿Cuántos dólares necesitamos?

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Que el oficial, el solidario, el contado con liqui… y la lista sigue… Estamos atravesando una vez más un período de crisis cuya principal sirena es hoy, como siempre, el precio del dólar.

Todos sabemos que si sube la divisa norteamericana, los precios van a subir. Además, si sube mucho, aparte de los precios, van a empezar a poner (o endurecer más en este caso) cepos. A partir de aquí empieza el mercado paralelo y si el, o los dólares paralelos distan mucho del oficial estamos a la puerta de un grave problema.

Entonces que el dólar esté estable es un signo de tranquilidad. Pero, como ya se explicó en notas anteriores, no es tan sencillo como ponerle un precio oficial y dejarlo quieto….de hecho en estos momentos existe un oficial a $ 70 pero un paralelo o blue a $ 120.

El problema entonces es; al igual que cualquier bien; que la oferta sea suficiente como para satisfacer la demanda y así, que el precio sea estable.

¿Cuántos dólares son suficientes entonces?

Aquí la cosa se complica un poco… sabemos que necesitamos más dólares, pero para tener una noción de cuántos, hagamos un ensayo dentro de nuestras posibilidades y para ello, vamos a usar algunos datos de la balanza de pagos y del Banco Central:

En primer lugar, vamos a tomar como referencia el año 2010, que fue un año de crecimiento importante para la Argentina, también fue el último año donde el dólar era libre y su valor estable. Entonces a modo de comparación es razonable ver cuántos dólares demandábamos.

Contexto 2010: La soja cotizaba entre los 400 y 500 dólares, no pagábamos deuda externa, Brasil nos compraba muchos autos… es decir, estábamos en una situación muy favorable.

Lo importante de todo ello, es saber cuántos dólares necesitamos para nuestras transacciones con el resto del mundo y cuantos dólares conseguimos:

Demanda de dólares:
 Importamos bienes y servicios por $82.927 millones, lo que incluye aquello que gastamos en el extranjero.
 Además nos gusta ahorrar en dólares, por lo que debemos incluir la formación de activos externos por $7.833 millones.

Redondeando y omitiendo algunas partidas menos relevantes, para estar relativamente bien, necesitamos la friolera suma de: $90.760 millones de dólares

Pero como sabemos: pasaron cosas, y además de nuestros consumos, si no hubiéramos defaulteado, deberíamos pagar en el 2020 $37.000 millones de dólares de deuda. TOTAL DE DEMANDA DE $127.760 MILLONES DE DÓLARES.

Ahora veamos cuanto tenemos:
Oferta de dólares
Para este año la soja no vale los 450 dólares del 2010, vale en promedio 330, en el 2010 Argentina exportó casi 450.000 vehículos, el año pasado exportó sin corona virus 225.000 vehículos, por lo que el contexto no es tan favorable y, por consiguiente, las proyecciones dan exportaciones de 59.000 millones de dólares, con esto podemos decir que si la oferta de dólares depende solo de nuestras exportaciones, para este año con lo que nos faltaría un poco más que la mitad.

Si le sumamos las reservas internacionales del Banco Central que son de $42.670 millones de dólares , apenas superamos los $100.000 millones, lo que nos dice que la oferta de dólares es casi u 30% menor a la demanda de dólares.

También debemos aclarar que las reservas no están disponibles en su totalidad para ofrecer en el mercado de cambios… de hecho habría disponibles 2500 millones únicamente, pero seamos un poco ingenuos y pensemos que China nos presta parte del swap en caso de ser necesario

Volviendo a la tierra…

Antes de terminar de convencerlo de que está todo dramáticamente mal, es importante destacar que según las ultimas noticias la deuda seguramente se va a renegociar, con lo cual no necesitamos los $37.000 millones este año, aunque una parte si se está pagando (la deuda con el FMI).

Los gastos en el exterior – pandemia mediante- van a ser muchos menos y la llamada fuga de capitales (ese ahorro en dólares) está bastante limitado por el cepo (es un tema estructural para resolver en la Argentina).

Pero la idea del artículo es mostrar que en condiciones normales somos un país que gasta más dólares de los que genera y, si bien la fuga de capitales es un problema, solo fue $7.833 millones de los $90.760 millones gastados en el 2010. Para volver a crecer necesitamos vender más, fugar menos y salir del default. Si la oferta de dólares es menor a la demanda el precio del mismo va a seguir subiendo… y supongo que con lo que ya nos ha enseñado la historia reciente, no hace falta que le explique a nadie las consecuencias de eso.

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¿Somos los gobiernos que tenemos?

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El Covid-19 hizo honor a su nomenclatura científica de virus arrasador, y no dejó ámbito, región o territorio donde no se hubiera colado sin permiso. Los Gobiernos del mundo se pararon frente al fenómeno de manera distinta, y sus decisiones condujeron a sus gobernados a puertos disímiles: esperanza o muerte. Pero, ¿hasta dónde esas decisiones fueron más o menos soberanas, o tiránicas? 

“El repollo es una planta comestible de la familia de las “brasicáceas”, y una herbácea bienal, cultivada como anual, cuyas hojas lisas forman un característico cogollo compacto”, dice la definición que encontré en un conocido motor de búsqueda. Lo traigo a cuento porque a menudo me pregunté el origen de esa frase popular que dice “los políticos no salen de un repollo”. El autor de la frase debería saber quizá que en verdad esta planta tiene una “duración indefinida si no se corta ni extrae de su tallo, puede durar años y seguir creciendo”, según sigue diciendo el buscador al cual todos acudimos para desentrañar “definiciones legítimas”. O sea, parece adecuadamente aplicado a la política y sus vaivenes. Pero eso es otro tema. 

Aquí el dato alegórico sirve para decir que como ciudadanos ponemos al frente de decisiones soberanas a quienes son nada más y nada menos que el resultado de la sociedad en la que vivimos. Repito, ni más ni menos. Es cierto, no salen de un repollo. ¿O sí? 

El caso Dondald Trump en los Estados Unidos y el de su par Jair Bolsonaro, en Brasil, ponen al desnudo una dialéctica efervescente surgida sin más por los efectos de la pandemia global: ¿deciden o no desde el poder que sus votantes le confirieron?. O mejor dicho, ¿sus decisiones representan a la comunidad que los puso en el poder? O se escindieron? 

Trump llega a la presidencia del país más poderoso del mundo con el 51,2% de los votos electorales, contra el 34,2% de su contrincante, Hillary Clinton (recordemos que los votos nominales habían favorecido a la demócrata); Bolsonaro por su parte logra en segunda vuelta la primera magistratura del “gigante” de América Latina con el 55,13% de los votos. Sin dudas, no salieron de un repollo. La llegada de ambos al poder es el resultado de democracias fuertes, con mayor razón en el país del Norte, que consolidó a través de la historia un verdadero modelo representativo. 

Las democracias hablaron, de esto no quedan dudas. Pero… ¿y el rumbo? ¿Es el que las mayorías que dieron el voto defienden? ¿Se equivoca el gobernante, que se escinde de la voluntad soberana que lo ungió o es el soberano que “eligió mal”? (como habitualmente escuchamos en las charlas de entre casa o de café). Este razonamiento puede parecer inocente y cándido, pero no pocas veces el devenir de los acontecimientos fueron poniendo al descubierto maniobras que los especialistas definirían de absoluta proyección psicológica: “yo o el caos”, yo la suma del poder que decide el camino correcto, los que acompañan se suben al triunfo, los que no, al fracaso 

y la derrota. Así, las más tiránicas decisiones suelen venir disfrazadas de beneficio popular. Las violentas protestas registradas casi al unísono en Brasil y Estados Unidos ponen a las claras esa dolorosa fractura entre los gobernantes y los gobernados. 

Aquí en la Argentina no faltaron las opiniones sobre si está bien o mal la extensión de la ya retrógrada cuarentena. Los setenta días de “parate” afilaron las esgrimas: desde la economía, “hay que abrir”. Desde lo sanitario, “hay que cuidar lo conseguido hasta acá”; como si fueran escenarios estancos. Otra vez, la alegoría del repollo: si se está de acuerdo, adhesión; si no, “estos de dónde salieron”. 

Los coletazos de una pandemia imborrable para los archivos de todas las memorias humanas y artificiales, no hizo más que resquebrajar todo lo seguro que teníamos. “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”, dijo Mario Benedetti. Nada es seguro, ni siquiera dejar de abrazar y lavarse las manos. De ahí, en escala ascendente: las decisiones de los Gobiernos también se ponen en duda, y es natural ante lo desconocido. Nada es seguro. Es oscilante. Pero a niveles de responsabilidad de Gobierno, las oscilaciones tienen el imperativo de ser mínimas. No hay chance para los devaneos. La hora exige posturas soberanas, concluyentes, abarcadoras. Magnánimas (del latín: magnus animus: alma grande). 

La dirigencia no sale de un repollo, aunque este sea un vegetal que según indican sus características “sobrevive al paso del tiempo y se robustece cada dos años”. Más allá de los calendarios que la política traza aquí y en cualquier parte del mundo, la sociedad espera decisiones que miren el conjunto sin más horizonte que el bien común, sin banderas ni religiones, territorios o repollos. El virus del 2.020 no los tiene.

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Contra el centralismo porteño

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La designación de un empresario, sin trayectoria política ni compromisos con las luchas populares, como director ejecutivo de la Entidad Binacional Yacyretá ha revelado la persistencia de prácticas anquilosadas  del centralismo porteño en la toma de decisiones del Gobierno Nacional.El centralismo porteño tiene una significación histórica que es más que simbólica para los pueblos de provincias como Misiones que desde la organización nacional después de Caseros ha sido condenada a suministrar mano de obra y recursos naturales baratos a las grandes ciudades.Lógica que no se ha roto en la toma de decisiones de los movimientos populares del siglo XX que más allá de logros históricos en la construcción de un país más justo siempre se vieron ganados por lo urgente para postergar lo necesario.  No negamos los legados históricos ni las tradiciones del radicalismo, el justicialismo y socialismo democrático, más nos identifican, pero somos conscientes que la crisis de representatividad que implosionó el sistema de partidos a principios de siglo obliga a revisar las prácticas políticas en defensa de los principios de justicia y libertad.Esa práctica nefasta que calificamos como centralismo porteño entendemos está en el núcleo de los debilitamientos de los gobiernos populares que terminan en nuevos ciclos conservadores y neoliberales.El centralismo porteño es un método de organización que se corresponde con la idea de la revolución desde el Estado. Pero hay que aprender de la historia, aún de la más reciente. El poder concentrado en la Casa Rosada o en los comité de Buenos Aires, siempre ha terminado obturando la dialéctica entre pueblo y dirigencia, propia del centralismo democrático, que construye la toma de decisiones en base a debates que fluyen de abajo hacia arriba, de la periferia al centro. No puede haber disciplina partidaria si las decisiones políticas de los órganos superiores de cualquier frente o partido no son tomadas en consenso y sin respetar la libertad de crítica.Alberto Fernández parece haberlo tenido claro. Ya antes de haber sido elegido como candidato del campo popular sostenía argumentos que pueden resumirse en su frase: “soy el más federal de los porteños”.  Dirigentes, militantes y simpatizantes del radicalismo popular de Misiones, en su momento resistimos, por constitución ideológica y ética, los mandatos del Comité Nacional de la UCR cuando la orden era votar por Macri y resistimos mandatos del Comité Provincial en la misma sintonía gorila. Identificados con las luchas por el federalismo y la democratización de los partidos, nos sentimos nuevamente sorprendidos, más que por las designaciones decididas en Buenos Aires en cargos de relevancia política, por la vigencia de esas prácticas avasallantes del centralismo porteño, que, desde Avellaneda y Juárez Celman sabemos es también ejercido por provincianos cooptados por el sistema.  No es el poder central el que conoce las prioridades y necesidades de cada provincia, sino cada organización política local.Que quede claro que no hacemos política como un juego de disputas personales, sino como una responsabilidad y compromiso que asumimos en nuestras constituciones subjetivas. Reivindicamos y hacemos política desde jóvenes a pesar de la carga antipolítica del sentido común que ha logrado en nuestro país poner bajo sospecha a cualquiera de nosotros dedicados a la política.Reiteramos no hacemos política por los cargos, pero sí entendemos que la lucha política en esta etapa histórica de nuestro país tiene centralidad en ganar los gobiernos para manejar el aparato del Estado.Ganar el Gobierno no es ganar el poder, los gobiernos pasan el poder queda.Por eso hablamos de la centralidad de la lucha por manejar al Estado que nunca es  neutral.Y en este sentido los cargos políticos que forman parte del nivel de los órganos superiores de una Administración pública cualquiera, adquieren una significación asociada al proyecto político que ganó las elecciones.El viernes negro de la gestión Fernández que tuvo sus causas precisamente en la falta de compromiso de los funcionarios de segunda línea de la Anses con el proyecto político, debe servir de experiencia.  La forma de provisión de los cargos de designación política debe fundamentarse básicamente en la confianza, pero no personal como la que generan las amistades sino en la confianza política que no nace de un repollo sino de las trayectorias y las relaciones que van construyendo la militancia política. En base a estas interpretaciones consideramos que las designaciones en la EBY, el INYM y el FET debieron haber sido al menos consultadas con el Frente de Todos de Misiones.Hacemos pública estas observaciones porque el mismo Presidente pidió que le hagamos saber de los eventuales errores de gestión. Lejos estamos de la intención de debilitar el frente popular. Al contrario. Divulgamos nuestra interpretación para fortalecerlo en el debate desde las bases..

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Laudato si’ versus crisis ambiental

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¿Por qué es tan importante en estos momentos la 2da encíclica del Papa Francisco denominada Laudato si’: porque es el planeta, considerada como la casa común, la que está en constante peligro. “Defender la Naturaleza, la vida animal, así como combatir la degradación ambiental y el cambio climático”, destaca con énfasis uno de los capítulos y agrega que “la Tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquerías” y por eso necesitamos una “revolución valiente”, sostiene Francisco.

Ante estas reflexiones tan precisas, debemos replantearnos y ratificar que la humanidad necesita cambiar el funcionamiento de la economía global, dado que el modelo económico del libre mercado, tiene consecuencias humanas gravísimas. La cuestión social y la cuestión ambiental deben ir de la mano.
Francisco hace referencia a la desmedida ambición de algunos empresarios que conlleva a una feroz depredación ambiental que va generando el cambio climático acelerado, que nos lleva a la destrucción de la Casa Común. Y convoca a rehumanizar las relaciones económicas, a cuidarnos y a pensar que no se puede hablar de desarrollo sostenible sin solidaridad entre todos.

Propone el Papa cuidar la Salud antes que la economía y propone un cambio en el estilo de vida cambiando la cultura del consumismo.
La terrible sequía de nuestros ríos producida por innumerables causas, la agresiva depredación de nuestros montes nativos, la utilización de manera indiscriminada de agrotóxicos y agroquímicos que deterioran nuestros suelos, la contaminación de ríos, lagos y mares, no hará posible el goce por la naturaleza del que habla Francisco, si no se toman medidas urgentes para mitigar la destrucción a la que estamos sometiendo a nuestra Casa Común.

Ante esta situación, es necesario repensar el modelo de desarrollo y consolidar las dimensiones económicas, sociales y ambientales del desarrollo sostenible sin dejar a nadie atrás ni afuera, tal y como lo señala la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.

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