Cómo implementar estrategias basadas en la ciencia para mejorar el aprendizaje  

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En la actualidad, la neuroeducación se presenta como un enfoque revolucionario en el ámbito educativo, aprovechando los avances en neurociencia para comprender cómo funciona el cerebro y aplicar este conocimiento en la práctica educativa.  

En la búsqueda de mejorar los métodos de enseñanza y potenciar el aprendizaje de los estudiantes, la neuroeducación ha surgido como un campo prometedor que combina la neurociencia cognitiva con la educación. A través de importantes investigaciones en esta área, se ha demostrado que entender cómo funciona el cerebro puede ser clave para mejorar la forma en que aprendemos. ¿Cuáles son los aportes más relevantes de la neurociencia cognitiva y su aplicación en el ámbito educativo?. 

Una buena salud cerebral  

En el ámbito de la educación, la salud cerebral juega un papel fundamental para garantizar un aprendizaje saludable y efectivo. Diversos pilares esenciales se destacan como factores clave para mantener un óptimo funcionamiento del cerebro. Entre estos pilares se encuentran la salud integral, la nutrición adecuada, el sueño reparador y el ejercicio físico regular. Además, se resalta la importancia de los entornos físicos de aprendizaje, el entrenamiento cognitivo, la integración lúdica en el proceso educativo, la cooperación y la socialización entre los estudiantes, así como el desarrollo del plan vital y la misión personal de cada alumno. Estas áreas deben ser atendidas de manera integral y la neuroeducación se presenta como una disciplina que busca mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje al promover un desarrollo cerebral óptimo.

Mitos y creencias erróneas  

Por otro lado, están las funciones ejecutivas del cerebro, que engloban habilidades como la atención, el autocontrol y la memoria, juegan un papel fundamental en el aprendizaje.  

El neuroeducador y docente de la Diplomatura en Neuroeducación para el aprendizaje certificado por la Universidad Nacional de Villa María-, Jesús Guillén afirma que “al comprender cómo estas funciones se relacionan con el proceso de enseñanza y aprendizaje, los docentes podrán mejorar su enfoque y evitar caer en mitos y creencias erróneas.” En este sentido, es fundamental centrarse en la educación basada en evidencias científicas sólidas, dejando de lado las creencias infundadas.  

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“Uno de los mitos planteados es que aprendemos mejor cuando la información se suministra en el estilo de aprendizaje preferido de la persona (visual, auditivo o cinestésico). Sin embargo, la investigación científica muestra que el cerebro trabaja de forma integral y aprendemos de manera más eficiente cuando integramos los diferentes canales sensoriales. Suministrar información visual a alguien que prefiera lo visual no garantiza un mejor aprendizaje que cuando se integran múltiples canales sensoriales” amplía Guillén.  

En el campo de la educación, es esencial mantener una actitud crítica y actualizada. Los docentes deben estar al tanto de los avances científicos y ser capaces de discernir entre lo respaldado por evidencia y lo que no lo está.   

La Curiosidad como Motor del Aprendizaje 

Otro de los hallazgos más interesantes de la neurociencia cognitiva es la relación entre la curiosidad y la activación del sistema de recompensa cerebral. A medida que aumenta la curiosidad, se estimulan regiones cerebrales asociadas con la motivación, y esto se relaciona directamente con la liberación del neurotransmisor dopamina. Esta activación facilita la fluidez de la información hacia otras regiones del cerebro involucradas en el aprendizaje, como el hipocampo. Por lo tanto, fomentar la curiosidad en el aula puede ser una estrategia efectiva para impulsar el interés y la retención de información por parte de los estudiantes.  

La escritora y docente de la Diplomatura en Neuroeducación para el aprendizaje, Dra Anna Forés Miravalles comparte una forma de fomentar la curiosidad “Las preguntas abiertas, aquellas que no tienen una única respuesta, son especialmente valiosas, ya que reflejan la realidad de la vida cotidiana, en la que existen múltiples formas de abordar y resolver situaciones. La metacognición, es decir, la reflexión sobre cómo aprendemos, nos permite comprender nuestros propios procesos de aprendizaje y mejorarlos para hacerlos más eficientes”.  

Estrés y Aprendizaje: Encontrando el Equilibrio  

Si bien el estrés es una respuesta fisiológica necesaria para nuestro organismo, el exceso de estrés prolongado puede tener efectos perjudiciales en nuestra salud, especialmente en el cerebro. El hipocampo, una región cerebral clave para el aprendizaje, es particularmente sensible a las hormonas catabólicas, como el cortisol, que se liberan en situaciones de estrés crónico. Es fundamental enseñar estrategias en el aula que ayuden a los estudiantes a manejar el estrés. Estudios han demostrado que el ejercicio físico y el contacto con la naturaleza son formas efectivas de combatir el estrés, promoviendo tanto el bienestar mental como el rendimiento académico. 

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La Neuroeducación para la Inclusión  

La diversidad en el aula es fundamental y cada persona aprende de manera única y diferente. Si bien existen estrategias que pueden ser beneficiosas para la mayoría de los estudiantes, es importante tener en cuenta los intereses, habilidades y conocimientos previos de cada individuo. Por ejemplo, la neurociencia ha investigado durante años el cerebro de personas dentro del espectro autista, por ejemplo, y se han realizado importantes publicaciones al respecto. Es esencial reconocer la diversidad en el aula y adaptar los métodos de enseñanza a las necesidades individuales de cada estudiante. La neuroeducación puede proporcionar herramientas y enfoques que promuevan la inclusión y el aprendizaje de todos los estudiantes, independientemente de sus características particulares.  

“Una escuela neuroeducativa es una escuela inclusiva. Cada cerebro es único y singular y cuando se analizan los escáneres cerebrales se descubre que lo del cerebro normal es un mito, porque el 90% de los escáneres revelan anormalidades del cerebro. Esto sugiere que debemos de atender la diversidad en el aula, para que puedan aprender juntos alumnos diferentes, con diferencias a todos los niveles”, reflexiona Jesús Guillén.

Luego de la pandemia, nos enfrentamos a nuevos desafíos en el ámbito educativo. La resocialización y la motivación de los estudiantes son aspectos cruciales para su desarrollo académico y emocional. Es fundamental cuidar a los docentes y estar atentos a las necesidades emocionales de los estudiantes. La creación de espacios para hablar y compartir experiencias se vuelve fundamental.   

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