COP28: ¿Resultado histórico, marketing petrolero o deuda de ambición vigente?

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Por Tais Gadea Lara – La Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático concluyó esta semana en Dubái luego de 13 jornadas de intensas negociaciones. En este primer análisis, profundizamos en el tema que protagonizó las discusiones y las miradas: la mención -o no- a los combustibles fósiles.

Decir que la COP28 fue histórica está mal. Decir que la COP28 fue un fracaso está mal. En el medio, hay una profundidad de análisis que merece ser hecho. Ése es el propósito de esta edición de Planeta. Estuve tomando apuntes y haciendo anotaciones a lo largo de las dos semanas en la ciudad que en su invierno superaba los 30°C. Armé el esquema del presente boletín entre vuelos que conectaron mi regreso de Dubái a Buenos Aires, mientras las piernas me seguían doliendo por haber hecho un promedio de 16.000 pasos diarios en un predio más parecido al parque de diversiones de Disney que al de una conferencia de Naciones Unidas. Escribo esta edición con una tos que me recuerda la calidad “poco saludable” del aire a la que estuvimos expuestos en la urbe reflejo de un futuro distópico en el cual preferiría no vivir.

No hablé con los más de 100.000 asistentes que tuvo la conferencia, pero con aquellos varios con los que lo hice y me preguntaban cuándo terminaría la COP, mi respuesta fue desde un inicio la misma: “Esto terminará cuándo y cómo el oil guy quiera que termine”. El cuándo no lo pudo controlar tanto, el cómo definitivamente sí.

Iniciada el jueves 30 de noviembre, la 28° edición de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP28) concluyó el miércoles 13 de diciembre pasado -un día más tarde de lo previsto- con la aprobación del primer Balance Mundial y otros temas fundamentales que tienen un objetivo común: avanzar con la implementación del Acuerdo de París para hacer frente al cambio climático.

La COP28 concluyó con un texto del Balance Mundial que desde Emiratos Árabes Unidos (EAU) quieren apropiarse y poner en la misma categoría que el Acuerdo de París bajo el nombre de “El Consenso de los Emiratos Árabes Unidos”, algo que la verdad no reproduciré en los siguientes párrafos.

La COP28 concluyó con más dudas que certezas, con más grises que precisiones, con exagerados aplausos y con la búsqueda por encontrar opiniones menos tibias por parte de políticos, negociadores, organizaciones de la sociedad civil.

La jugada maestra de Al Jaber y los petroleros. Empecemos por lo último. No llegaron a pasar ni 48 horas del cierre de la COP28 y el diario británico The Guardian reveló que el presidente de la COP28, Sultan Al Jaber (el oil guy para los amigos) les dijo que continuará con las inversiones récord en producción de petróleo y gas de la compañía estatal que dirige.

Ah, pero ¿no era que fue histórico lo conseguido en la COP28 para “poner fin a los combustibles fósiles”, para “marcar el inicio del fin de la era de los combustibles”, para aplaudir con bombos y platillos a EAU por ser un país petrolero que hablaba de combustibles fósiles? Emoji de ironía por favor.

Analizar cómo terminó la COP28 obliga a recordar las expectativas que se tenían para ella. La necesidad de que las conferencias hablaran con nombre y apellido sobre el principal sector responsable del cambio climático -los combustibles fósiles- se incrementó durante los últimos años y, en el ámbito de las negociaciones, especialmente desde la COP26 en Glasgow. El hecho de que en esta COP28 se diera lugar al cierre del primer Balance Mundial desde el Acuerdo de París, del primer inventario sobre cómo los países lo vienen implementando -o no- y sobre qué es lo que hay que hacer para mejorar dicha implementación, marcaba la oportunidad perfecta para un compromiso contundente sobre la necesidad de salir de los combustibles fósiles. Y ahí empezó el tema de las palabritas…

Fue en Glasgow que tuvimos que comprender las diferencias entre el phase-out y el phase-down (entre eliminar progresivamente los combustibles fósiles hasta su terminación y reducir gradualmente los combustibles fósiles sin una necesidad de terminación final). Fue en Dubái que el reclamo por un contundente phase-out de los combustibles fósiles se hizo sentir.

Desde los países insulares más expuestos a los impactos del cambio climático, pasando por organizaciones de la sociedad civil, a países latinoamericanos como Colombia, el desafío era que en una COP realizada en un país petrolero y presidida por el CEO de la compañía estatal de petróleo de EAU, el Balance Mundial guiara y comprometiera a los gobiernos a aquello que el texto del Acuerdo de París no mencionó: una salida contundente de los combustibles fósiles.

Así nos pasamos las dos semanas discutiendo alrededor del phase-out y otras palabritas trampa como el unabated, que ni el propio secretario ejecutivo de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), Simon Stiell, pudo explicarme: “Bueno, no puedo darte esa definición precisa aquí, pero es una de las opciones. Hay muchas opciones sobre la mesa en este momento que hablan de la eliminación progresiva (phase-out) de los combustibles fósiles. Corresponde a las Partes corregir eso y presentar una declaración muy clara que señale el declive terminal de la era de los combustibles fósiles tal como la conocemos”.

Un primer borrador del Balance Mundial elaborado por los co-chairs nos dio variadas opciones que orientaban las discusiones alrededor de tener el vocabulario más ambicioso sobre phase-out. Arabia Saudita era el máximo oponente a ello. Inesperado. Turquía e Irak, según le pregunté a Romain Ioualalen, manager de Política Global de Oil Change International, se le unían en el deseo por un texto donde ni se hable de la transición energética. Pero no eran los únicos. Sólo que otros, de traje y corbata, pasan más desapercibidos.

Al Jaber quiso empezar a desentenderse de la decisión final advirtiendo que él era el primer presidente de una COP que llamaba a las Partes a tener un lenguaje ambicioso sobre combustibles fósiles. El mayor problema de EAU para las negociaciones fue ese: “el primer”, “el más grande”, “el histórico”, “el más alto”. No importa la calidad, importa ese calificativo superior por sobre lo demás. Y eso puede ser de gran daño para una negociación tan importante como la climática.

Cuando caía la noche del lunes 11 de diciembre, la presidencia de la COP28 propuso su primer texto borrador del Balance Mundial que hizo estallar todo. El mismo Al Jaber que tanto quería un lenguaje ambicioso sobre combustibles fósiles presentaba un texto donde phase-out era algo que había quedado en el olvido. No aparecía. “Reducir tanto el consumo como la producción de combustibles fósiles para alcanzar el net zero para, antes o alrededor de 2050”, “acelerar los esfuerzos a nivel global hacia sistemas energéticos con emisiones netas cero” era algo de lo que aparecía entre varios ítems bajo una horrible introducción de “se convoca a las Partes para que tomen medidas que podrían incluir, entre otras cosas”. Podrían, no deberían. Entre otras cosas, o sea elige la que más te guste: triplicar renovables o reducir el consumo de combustibles fósiles. Las reacciones en contra no tardaron en llegar.

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Algunos países de la Unión Europea y de América Latina no estaban para nada contentos con el texto. Los representantes de países insulares estaban al borde del llanto. “Podrían es inaceptable”, decía el ministro de Financiamiento de Tuvalu, Seve Paeniu, y denunciaba: “Nuestras voces no están siendo escuchadas. Hay Partes que están teniendo trato diferencial con reuniones a puertas cerradas”.

El deseo de Al Jaber de concluir la COP28 a las 11 de la mañana del martes 12 de diciembre ya era un imposible. Su estrategia mayor, sin embargo, parecía estar funcionando a la perfección. Ya entre pasillos muchos me advertían: “Ojo que el presentar un texto con un lenguaje tan débil no sea una táctica para mañana presentar otro un poquito mejor como un gran logro de construcción de consenso, pero que no sea la ambición de un phase-out”. Y los pasillos suelen conocer más del proceso que lo que se dice ante los micrófonos. O, en este caso, coincidieron con lo dicho públicamente…

El embajador de la COP28, Majid Al Suwaidi, expresó: “Ayer publicamos un texto. Muchas Partes consideraron que no abordaba plenamente sus preocupaciones. Esperamos eso. De hecho, queríamos que el texto iniciara conversaciones. Fue un punto de partida para las discusiones. Cuando lo lanzamos, sabía que había distintas opciones, pero no sabíamos cuáles eran las red lines. Ahora sí lo sabemos”. Pobres, no sabían que phase-out era algo determinante y necesario para muchas Partes. Cuando se le preguntó por ese podrían de escasa responsabilidad, dijo que “la idea era que esto sea un gran paquete y no que dependiera de una palabra”.

No fue el día siguiente, pero sí pasadas las 06.30 de la mañana del miércoles 13 de diciembre que recibimos un nuevo segundo texto de la presidencia que decía:

“Transitioning away from fossil fuels in energy systems, in a just, orderly and equitable manner, accelerating action in this critical decade, so as to achieve net zero by 2050 in keeping with the science”

Dicho texto se convirtió en el definitivo, el de los aplausos exagerados, el que a muchos no les gustaba, pero que ya nadie tenía ganas de discutir, una suerte de “tómalo o déjalo” por parte de la presidencia. Yo no tenía dudas: eso no podía ser mejor que phase-out. Si Arabia Saudita estaba feliz con el texto, definitivamente no podía ser algo ambicioso. Si EAU se llevaba la parte del triunfo, esto no podía ser buenísimo. Así que dediqué las horas siguientes a trabajar en la siguiente pregunta.

¿Qué carajo es transitioning away from fossil fuelsNo con semejante literalidad diplomática, pero sí con un sentido similar, se lo empecé a preguntar a unos y otros en el caótico cierre de las negociaciones. Incluso en inglés, pocos podían dar una definición explícita. Al escuchar al ministro de Cambio Climático y Energía de Dinamarca, Dan Jørgensen, muy contento con la terminología le pregunté cómo se comparaba con el phase-out phase-down. Su respuesta: “Es tan fuerte como el phase-out. Es un vocabulario en el que, si dependes de combustibles fósiles, tendrás que alejarte de ellos. Hay que recordar que esto es Naciones Unidas, no hay forma de tener un texto que fuerce a los países a hacerlo. Esto es un texto que dice que hay que salir de los combustibles fósiles y es mucho mejor que el anterior”. Mmm…

Desde Dubái comencé a hablar con dos traductoras argentinas con quienes ya habíamos visto otras terminologías de las negociaciones climáticas, así que conocían el contexto (algo muy importante porque no son traducciones literales), y con quienes buscamos responder a dos cuestiones.

  • Qué quiere decir la terminología elegida. Algunos usaron “eliminación de los combustibles fósiles”. No, lejos está de eso. La CMNUCC usó en redes sociales “un paso hacia el fin de los combustibles fósiles”, pero no pareciera ser lo que técnicamente significa. Conforme lo conversado con las traductoras, lo más preciso sería decir que los países trabajarán para “hacer una transición que deje atrás los combustibles fósiles”. El texto limita a que ello se haga “en los sistemas de energía”. Supongo que Al Jaber un día nos explicará qué significa ello.
  • Cuán fuerte es la terminología para la acción a realizarse. Ambas traductoras no dudaron al decirme: es un lenguaje débil. Es más, me dijeron que no sólo es más débil que phase-out sino también que el phase-down. Es una suerte de “elige tu propia aventura” y ve dejando atrás los combustibles fósiles cómo te parezca, si es que te parece hacerlo. Es un gran decir algo en el que poco estás diciendo sobre los detalles. Si bien la definición se complementan con que hay que hay acelerar la acción en esta década y para alcanzar net-zero a 2050, quién sabe cuándo dejaremos atrás los combustibles fósiles.

Entonces, sí es la primera vez que los países aprueban una decisión de una COP en la que incluyen la mención a los combustibles fósiles (antes sólo había aparecido en 2021 referido a los subsidios al sector). Si quieren hablar de histórico por ello, técnicamente es correcto. Fue la primera vez de algo, eso que tanto le encanta a EAU poner en un check-list. Pero tampoco me parece destapar la sidra por haber tardado 28 años (o incluso más) por recién ahora mencionar -tibiamente- a los principales responsables del cambio climático.

Todo eso otro que no estamos viendo y que acompaña el “transitioning away from…”

La fuerza o debilidad del vocabulario elegido sólo puede terminar de comprenderse y evaluarse analizándolo en su conjunto con muchas otras cosas importantes que se mencionan en el Balance Mundial aprobado.

  • No podrían, no deberían, sí contribuir. El hacer una transición dejando atrás los combustibles fósiles en los sistemas de energía aparece como un ítem entre varios esfuerzos globales que se pide a las Partes contribuir. Un lenguaje que no es de los más ambiciosos en términos de verbos que impliquen una mayor responsabilidad en el posterior cumplimiento. Dicho lo cual, sí es interesante que aparezca una mención a tener en cuenta el Acuerdo de París porque eso incluye, entre otras cosas, el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas por el cual los países desarrollados deben ayudar a los países en desarrollo en la acción climática.
  • Combustibles de transición. Vaca Muerta, ¿eres tú? En el elige tu propia aventura de cómo dejar atrás los combustibles fósiles, parece que a algunos no los dejaremos tan atrás en el camino. O ello es a lo cual habilita el texto aprobado. Un ítem “reconoce que los combustibles de transición pueden desempeñar un papel a la hora de facilitar la transición energética garantizando al mismo tiempo la seguridad energética”.

    Como le había repreguntado a Stiell en referencia a la falta de una definición oficial de unabated, lo mismo repreguntaría ante este caso. Si no hay una definición en el espacio de negociaciones, ¿no se da lugar a un impacto negativo en su posterior implementación? ¿Cuáles son los combustibles de transición? ¿Hasta cuándo son “de transición” y cuando se termina su uso?

    De Estados Unidos a Argentina, probablemente esto sea un hermoso paraguas que abrir para continuar justificando la producción del gas fósil falsamente como “un recurso de transición”. No sé si precisamente la guerra en Ucrania evidenció que “los combustibles de transición” garanticen la seguridad energética.
  • Energías renovables o captura de carbono, tú eligesOtro de los esfuerzos globales a contribuir incluye acelerar tecnologías de cero y bajas emisiones como las energías renovables, la nuclear y la captura de carbono. Así, como si todas fueran lo mismo en términos de impacto, costo, escala. No sólo eso, no sería una promoción de todas un poquito sino que el texto habilita a un elegir entre alguna de ellas. Entonces, si ya hablábamos de combustibles de transición, podemos seguir con gas mientras capturamos su carbono. Todo hermoso.
  • Equidad y dinero, ¿a dónde quedaron? Si bien el Balance Mundial menciona respetar principios como el de responsabilidades comunes pero diferenciadas y llama a los países desarrollados a cumplir con los compromisos de financiamiento incumplidos, pocas certezas deja para que ambas sean una realidad en práctica. Y ambos elementos son fundamentales para que países en desarrollo, con altas deudas financieras, no se queden atrás de las transiciones necesarias y puedan responder a tiempo a los impactos ya presentes del cambio climático.

    Lejos quedó el texto de reflejar lo que el secretario general de Naciones Unidas António Guterres había pedido: “En mi opinión, el éxito de la COP dependerá de que ésta llegue a un consenso sobre la necesidad de eliminar progresivamente (phase-out) los combustibles fósiles en un marco temporal, es decir, en consonancia con el límite de 1,5°C. Eso no significa que todos los países deban eliminar gradualmente los combustibles fósiles al mismo tiempo. Se debe aplicar el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas. Pero significa que, a nivel mundial, la eliminación progresiva de los combustibles fósiles debe ser compatible con el net-zero en 2050 y con el límite de calentamiento de 1,5°C”.
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Por último y no menos importante…

El repetido ejercicio de “tomar nota” del descontento de los más afectados

El procedimiento del plenario de cierre fue raro. Al Jaber se quiso saltar la agenda para pasar directamente a la aprobación del Balance Mundial. Sin objeciones, se decide, martillo, aplausos. Dio un discurso cual ganador del Mundial de Fútbol. No quiso abrir el micrófono a los países sino “que hablaran luego”. Avanzó con otras aprobaciones. Aplausos. Y cuando se abrió el micrófono a las Partes, ahí la fiesta se le pudrió un poco.

“Estamos un poco confundidos acerca de lo acaba de suceder. Parece que ustedes tomaron las decisiones, y los pequeños estados insulares en desarrollo no estaban en la sala”, dijo en nombre de los países insulares, Anne Rasmussen, ministra de Recursos Naturales y Ambientes de Samoa, que se encontraba con el equipo de los países insulares fuera de la plenaria analizando el texto mientras éste se aprobaba con aplausos. Al respecto, criticó: “No vemos ningún compromiso ni siquiera una invitación a las partes para alcanzar el pico de emisiones para 2025. Hacemos referencia a la ciencia en todo el texto, pero luego nos abstenemos de llegar a un acuerdo para tomar las medidas pertinentes para actuar conforme con lo que la ciencia nos dice que tenemos que hacer”.

A medida que Rasmussen cuestionaba cada uno de los ítems referidos a la transición energética, a mi alrededor muchos celebraban por lo bajo. Cuando finalizó su discurso, el plenario se alzó en aplausos, de pie, que duraron muchos más que aquellos que minutos antes le habían dedicado a la “histórica” aprobación de mencionar a los combustibles fósiles después de 28 años. Al lado de Al Jaber, el propio Stiell aplaudía de pie.

El diplomático oriundo del país insular Granada, dijo en un posterior contacto con la prensa: “Hemos escuchado las preocupaciones de Samoa y de todos los estados insulares. Ellos dejaron claro en el plenario que este consenso no va lo suficientemente lejos para proteger a sus poblaciones y al planeta. El hecho de que hayan recibido el aplauso más prolongado es una clara indicación de que estos puntos de vista son ampliamente compartidos”. Ante lo cual no pude dejar de levantar la mano y preguntarle:

    – ¿Podemos hablar de consenso cuando un grupo no estaba en la plenaria?

    – Stiell: No hubo objeción, por lo que se llegó a un acuerdo.

Yo pregunté por consenso. Él respondió con acuerdo.

Lo cierto y triste es que ante las palabras de Rasmussen, lo único que hizo Al Jaber fue “tomar nota” de sus comentarios y seguir con la agenda como si nada. En ese momento, mientras intentaba seguir tomando apuntes recordé el viaje que hice a Dominica en abril de este año y lo que me dijo ya angustiado su ministro de Ambiente: “Yo no sé si seguiré yendo a las COP porque vamos a un espacio donde nuestras voces no terminan siendo escuchadas”.

El hecho de que el 2023 se encamine a hacer uno de los años más cálidos registrados es para muchos una señal más de los impactos cada vez más intensos y frecuentes a los que tendrán que prepararse. Mientras, unos pocos celebran una mención “histórica” de eso que continúa recibiendo 13 millones de dólares de subsidios por minuto y que nos ha llevado a un calentamiento de 1,2°C por encima del período pre-industrial.

Ante el primer texto presentado por la presidencia, Gustav Aitaro, ministro de Relaciones Exteriores de Palau, había dicho: “La decisión actual no nos mantendrá con vida”. La pregunta es cuán mejorado y ambicioso fue el segundo texto aprobado como para que ello cambie. La respuesta probablemente la sabemos.

Lejos de terminar, lo trabajado en la COP28 recién comienza. Stiell reconoció que el texto deja mucho margen de interpretación. Ahora es el tiempo para que las palabras, con su mayor fuerza o mayor debilidad, se interpreten de la forma correcta y ambiciosa y se traduzcan en políticas que verdaderamente dejen atrás a todos los combustibles fósiles de una forma justa.

No todo en la COP28 fue combustibles fósiles y Balance Mundial. O más bien ambas cosas deben analizarse también en función de otros temas negociados. Así que el próximo sábado, en vísperas de Navidad, recibirán un análisis que pondrá el foco en la adaptación y las pérdidas y los daños. ¿Histórico? Veremos.

Recuerden que pueden responder a este mail o escribir a tais@climatetracker.org con sus inquietudes, dudas, comentarios, reflexiones sobre esta edición y nuestra cobertura de la COP28.

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