Decisiones estratégicas para recuperar el manejo nacional de la Economía

La Economía Nacional la maneja el Estado, buscando el bienestar general y la defensa de los Intereses Estratégicos Nacionales; o la manejan los privados, para maximizar sus ganancias sin importar (o sin tener en cuenta) el costo socio económico ni los perjuicios estratégicos para el país.
Lo precedente más aun en un país con fuerte presencia de empresas extranjeras y empresarios locales que priorizan la evasión de divisas y la evasión impositiva a escales groseras.

Que la maneje el Estado, teniendo los resortes para hacerlo, no implica anular la actividad privada, ni el “socialismo” que algunos temen, sin saber bien que es, o mezclando las cosas.

Claro está que cuando el Estado lo manejan sectores oligárquicos y apátridas (como sucedió con el medio siglo mitrista, la década infame, los fusiladores del ’55 y sus continuadores, el infame “proceso” y sus prolongaciones del noventismo, y recientemente con el macrismo), en esos casos el Estado es usado para viles negociados y para profundizar esquemas de dependencia; estos últimos en los que los sectores apátridas se sienten muy a gusto, pues desprecian al patriotismo.

Los sucesivos gobiernos liberales y desde 1976 neoliberales, se ocuparon en forma sistemática en desguazar el Estado y desarmar todo el andamiaje estructural y legal, que permitía al Estado manejar las variables principales de la Economía Argentina y definir las prioridades con criterio estratégico de fortalecimiento y desarrollo nacional.

Esas acciones estuvieron en línea o directamente orientadas por los mega poderes transnacionales que buscan el debilitamiento o incluso la desaparición fáctica de los Estados Nacionales, y en muchos casos alentando o promoviendo procesos de balcanización, para desguazar a Estados “molestos” o a otros puestos en la mira por diversos motivos estratégicos, tendiente todo ello a imponer el sistema de geopolítica mundial llamado la globalización salvaje.

Una breve e incompleta síntesis, de los sectores estratégicos que deben volver a ser manejados o recuperados y fortalecidos por el Estado, es el siguiente.

 Las grandes centrales hidroeléctricas, fueron concesionadas durante la orgía privatista del menemato. Esas concesiones terminan en 2023, y de ningún modo se deben prorrogar o pasar a otras manos privadas. Se hicieron con fondos nacionales, y literalmente, a los sectores privados (varios de ellos extranjeros), se les están pagando fortunas solo para mover los interruptores, transfiriéndose cuantiosos recursos que deben volver a ser puestos a disposición del Estado, el que representa al pueblo y a los Intereses Nacionales.

 Toda la navegación fluvial, en la Cuenca Del Plata, estratégica vía de comunicación por la que se manejan grandes cargas, y su sistema de puertos privados, deben imperiosamente volver al manejo excluyente del Estado Nacional. Con eso se evitarán maniobras de sub y sobre facturación del comercio exterior, así como las ahora puestas en descubierto, grandes operaciones de contrabando de soja y otros alimenticios, con los que eluden impuestos y fugan divisas diversos operadores nacionales y extranjeros.

 Es imperativo y urgente, rehacer e incluso mejorar los trazados de vías férreas, también destruidos en la orgía neoliberal de los años ’90, que nos condenó a depender de los muy onerosos fletes de camiones; un verdadero ataque a las provincias más alejadas de los puertos y grandes centros de producción y consumo de Argentina. Hay ofrecimientos concretos de China y Rusia, para rehacer los trazados ferroviarios, y proveer el material fijo y rodante necesario. Parte de eso puede ser fabricado en Argentina.

 Las grandes generadoras de electricidad, privatizadas durante la orgía neoliberal de 1976-2001, así como las centrales vendidas a precios expuestos como muy bajos, a sectores del macrismo, deben volver a manos del Estado. Para los ajustes tarifarios, se deben conocer las estructuras de costos. Eventuales subsidios a las tarifas, para evitar la pobreza energética y favorecer a la industria, no deben ser demonizados, como los presentan los “libreeempresistas”, quienes apoyaron el desguace nacional; y a los que no les hace asco recibir subsidios u otras prebendas.

 Los combustibles deben volver a tener precio único en todo el territorio nacional, como lo era hasta comienzos de los años ’70. Esa es una medida claramente federal, opuesta al unitarismo portuario.

 Los precios de los combustibles deben definirse según sus costos, dejándose de lado el criterio impuesto por los liberales, de alinearlos con valores internacionales, metodología que se usa para maximizar desmesuradamente los beneficios de petroleras y gasíferas.

 Es urgente redefinir las pautas contractuales que otorgan leoninas preferencias a las energías eólica y solar, con ventajas prebendarias, como prioridad para el despacho (venta) sin importar precios; con tarifas dolarizadas e indexadas. Todo se conformó para asegurar a los especuladores, altas rentas sin riesgo empresario alguno. En ese contexto se perpetró un negociado escandaloso del macrismo, que tomó estado público.

 Debemos volver a tener nuestra flota marítima, para poder manejar nuestro comercio exterior y evitar que se pierdan divisas usando bodegas extranjeras. La medida debe completarse dando fuerte actividad a los astilleros argentinos.

 Los sectores tecnológicos e industriales de importancia estratégica, como la industria aeronáutica y la aeroespacial, es urgente que se recompongan y apoyen fuertemente.

 Se deben denunciar y dejar si efecto los numerosos acuerdos diplomáticos que nos subordinan a Gran Bretaña y a otros poderes transnacionales.

 Es necesario recomponer nuestra capacidad de defensa, sin subordinarnos expresamente a ningún sector del Poder Mundial, en especial las limitaciones que nos imponen las Potencias Atlantistas; pero las inversiones que puedan hacerse, tendrán escasos efectos si no se cambia la mentalidad del grueso de los uniformados, con explícita subordinación al neoliberalismo y a los sectores del Poder Mundial vinculados con dicha doctrina político – económica, que fue inculcada a lo largo de décadas, como el supuesto “único pensamiento políticamente correcto”, y el desprecio a todo lo Nacional y popular.

El tema no se agota.

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