El cáliz litúrgico y la plata, claves en la expansión y permanencia del mate

En la época colonial, justo cuando arreciaba la idea de eliminar todo lo vinculado a los pueblos originarios, el elemento de la misa católica inspiró una nueva forma para el recipiente (hasta entonces de calabaza ) y unido al metal que llegaba desde el alto Perú, con el que se confeccionó “un mate ostentoso y refinado”, se abrió paso entre las clases sociales más pudientes en Buenos Aires. Fue el inicio de un recorrido que no deja de afianzarse, al punto de que el ritual se practica hoy en mates de silicona.

¿Cómo será el mate que “se viene”?

Eso (y muchos datos más) nos revela el misionero Guillermo Pawluk, quien estudió la evolución de la infusión desde su origen. Su investigación se enmarca en el trabajo “El Mate, de la tradición a la Innovación”, que realizó mientras cursaba la carrera de Diseñador Industrial en la Universidad Nacional de la Plata y que comparte en esta nota desde Concepción de la Sierra, donde junto a la familia, elabora yerba mate barbacuá.  

Una de las conclusiones de tu estudio es que “el mate puede romper esquemas tipológicos siempre y cuando se generan las necesidades para su innovación”. ¿Qué significa eso?

Estudie las diferentes tipologías y sub-tipologías del mate.

Las tipologías surgen de una morfología base y en este caso, natural, como lo es la calabaza con forma de “poro”; pero no olvidemos que es el primer mate al que los jesuitas le implementaron otro de los componentes esenciales, que es el filtro de cáñamo y bombilla llamada hoy en día, muy utilizada por los mismos para filtrar el agua que bebían de los manantiales y arroyos a lo largo de sus viajes, el cual revolucionó los usos y costumbres.

Luego se encuentran otras tipologías que responden a diferentes puntos, como mejorar la función implementándole una base de apoyo, para aprovechar las diferentes formas que brindaba la calabaza en su estado natural, como lo es el mate con mango, entre otras sub-tipologías.

-Entre esas  sub-tipologías está el “Mate con Sevilla”. Sobre este, afirmás que el haber reemplazado, en la época colonial, el mate de calabaza por mate de plata hizo que la clase alta lo adopte y a partir de eso se expanda y perdure el consumo de yerba mate hasta el día de hoy. ¿Es así?

El “Mate con Sevilla” quizás no haya alcanzado una gran innovación desde nuestra perspectiva, pero fue un mate crucial en un momento histórico donde se debatía la exterminación de todo lo relacionado a los pueblos originarios por parte de la corona española.

Los guaraníes, con ayuda de los jesuitas, encontraron el elemento crucial para relacionar la cultura del mate (que para los españoles era una acción pagana, y por lo tanto alejado de Dios) con la cultura extranjera y católica: el cáliz litúrgico, un componente esencial dentro de la religión cristiana, y con gran similitud al mate.

Esto marcó un hito en la historia y elevó el uso del mate a otras clases sociales extranjeras con el paso del tiempo, donde cada vez más el diseño se fue acercando al cáliz original; lo construyeron con variedades de metales preciosos traídos de Potosí, Perú, y ornamentándolo de manera artesanal de muchas maneras, pero sin dejar de ser funcional como mate.

Esto nos da la seguridad de que gracias a ese quiebre tipológico en la historia, hoy el mate es consumido a lo largo y ancho del territorio argentino y en otros países, sin quedar en el olvido como una pieza arqueológica.

Decís que los mates de calabaza y de madera siguen vigentes a pesar de los años.

Los mates de calabaza siempre estarán dentro de los mates más usados entre los materos fieles, y me incluyo: siento que usar un mate de calabaza  te transporta a los orígenes y te transforma en un matero de culto, que busca en esa materia prima tan noble e ideal obtener lo mejor de la yerba mate, el mejor sabor y la mejor sensación al momento de tomar un mate, porque no solo es una acción, hay una carga simbólica y cultural que permite mantener las tradiciones y costumbres.

Resulta interesante esta afirmación que haces en tu estudio: “el mate incorpora en su forma la idiosincrasia regional de cada zona de la Argentina y los demás países”. ¿Quiere decir que si miramos el mate sabemos cómo es una determinada región o lugar?

Anteriormente mencione como el mate de Sevilla se vuelve el resultado de una coalición de comunidades o civilizaciones totalmente diferentes, donde consumir mate en grupo se aleja de ser una tradición pagana ante la vista de los extranjeros, y empieza a ser una tradición adoptada por familias extranjeras asentadas en territorio argentino, españoles, ingleses, entre otros, donde con el paso del tiempo y la ayuda de orfebres artesanos fueron adaptando la imagen de la calabaza, pero utilizando materiales que correspondían al uso de esas clases sociales, como lo son la plata, el oro y demás metales preciosos.

Al ver un mate podemos saber de que zona es o es mayormente usada. Es el caso del “Mate Ovalado” de la zona del Alto Perú; el primer mate de cerámica y porcelana fue de Alemania, Inglaterra, Francia y Checoeslovaquia para las familias asentadas en Río de la Plata; el mate chileno, que luego paso a ser usado en la región de Cuyo, y como no, nuestro mate misionero, de calabaza pero cortada mas alto para formar una virola de manera natural, y en donde muchos le agregan una virola metálica para que la infusión perdure más tiempo, muy familiar al mate “chimarrão” o “Cimarron” usado en el sur de Brasil, pero de mayor medida.

Guillermo Pawluk

Guillermo Pawluk nació y creció en la zona rural de la localidad de Tres Capones, en el sur de Misiones, en una vivienda construida cerca de un secadero y molino de yerba mate, donde su padre, Fabián Pawluk, trabajaba y de cuyo emprendimiento hoy es socio gerente.

Desde chico crecí en torno a la yerba mate, tanto así que decidí avanzar e inicie el secundario en el Instituto Agrotécnico Pascual Gentilini para poder especializarme y adquirir nuevos conocimientos para ayudar a mi familia”, nos cuenta. “Sin pensarlo, en mi mente se despertó una intensa necesidad de aprender algo más que agronomía, mas propiamente dicho por la industria y la producción industrial, aunque en ese momento no tenía ni idea de cómo llegar a ese cometido”, agrega.

Después de la secundaria, cursó tres años en la Facultad de Artes de la UNAM y luego decidió hacer la carrera de Diseñador Industrial en la Universidad Nacional de la Plata. Es aquí donde realiza su estudio “El Mate, de la tradición a la Innovación”.

“Pasan los años, y me encuentro con la materia de Historia del Diseño, de 4to año, a cargo del profesor titular Pablo Ungaro; con él, ya nos conocíamos y sabíamos que producto iba a desarrollar: el mate. El desarrollo total del trabajo me llevo un año de cursada; en medio del proceso conocí y hablé con muchas personas del mundo del mate, leí y me adentré en el contexto histórico desde los inicios del mismo, fui ponente en el Congreso Latinoamericano de Diseño en la UNAM y una vez terminado puedo decir que aún me falta mucho por explorar e investigar, pero es un material inicial para mostrar a las personas que tienen cercanía con el producto, pero que están lejos de conocer la historia del mismo”, contó.

Actualmente, Guillermo Pawluk vive en Concepción de la Sierra, y trabaja en la empresa yerbatera. Su meta es estudiar toda la cadena de valor de la producción y dar valor agregado a la yerba mate.

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