La desigualdad social está acorralando a los ricos

El señor Barriga era el propietario de la vecindad donde vivía el Chavo del 8, se ponía nervioso en varias ocasiones, con Don Ramón cuando llegaba el momento de la renta o cuando recibía una y otra vez los golpes de los niños. Pero un día llegó el momento de vender la vecindad y todas las realidades recrudecieron.
Sin lugar a dudas, la ficción es el reflejo de una sociedad desigual mexicana, la cual Roberto Gómez Bolaño en su pensamiento mágico, podría escribir: “Hoy el Señor Barriga es víctima de la inseguridad, duerme con clonazepam, y vive en un mundo cada vez más contaminado”.
La primera consecuencia directa de la desigualdad social la vive quien se encuentra en el lugar con menos privilegios socioeconómicos, el sector más golpeado de la sociedad que no tiene más tiempo para esperar algunas migajas del sistema.
¿Por qué la desigualdad social también está acorralando a los ricos?
La desigualdad social y las tasas de criminalidad: Como quien juega a señalar con flechas y buscar sinónimos, desigualdad e inseguridad van de la mano, de los 50 países más desiguales, 47 se encuentran en Latinoamérica, y son justamente los países con tasas de criminalidad más altas del mundo.  
Vamos a los números, según datos publicados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su informe, los cinco (5) países con mayor desigualdad de la región en 2015 fueron: Guatemala, Colombia, Brasil, Panamá y México, que promediaron un coeficiente de Gini superior a 0,5.
Si vemos el informe publicado por el grupo de investigación de datos, Verisk Maplecroft, y observamos los cinco (5) países de América Latina con mayor índice de criminalidad, advertimos que Guatemala es considerado el país de la región con el más elevado nivel de criminalidad en el último año. Los otros países de la región incluidos en la lista de riesgo extremo son El Salvador, Colombia, Venezuela, y México.
 
 
Unir con flechas:
Desigualdad Social                                   Índice Criminalidad
1 – Guatemala                                           1 – Guatemala     
2 – Colombia                                              2 – El Salvador
3 – Brasil                                                     3 – Colombia
4 – Panamá                                                4 – Venezuela
5 – México                                                  5 – México
 
Desigualdad social y medioambiente
Viajemos a la costa del río Uruguay, vamos al ingenio de San Javier, quienes respiran constantemente el hollín de la zafra tienen más posibilidades de tener enfermedades respiratorias; seguramente una persona con una buena prepaga podría atender la enfermedad, aunque lo cierto es que ya está enfermo.
Hoy América Latina es el continente más desigual, y claramente afecta a ricos y a pobres porque los lugares más degradados se encuentran en los países que tienen una legislación poco estricta en materia medioambiental y que son elegidos por las empresas dedicadas a las industrias “sucias” para los procesos más contaminantes.
La desigualdad social enferma, y no solo físicamente, convierte a las personas en individualistas, dominadas por el espíritu de lucro que busca no perder el estatus en una sociedad de consumo que aniquila recursos naturales en pos del conformismo y la banalidad.
Pregunta para la casa, ¿Por qué el Parlamento Europeo prohibió la explotación de mineras a cielo abierto con cianuro y en América Latina es una de las principales industrias?
 
Desigualdad social, depresión y trastornos de ansiedad
Kate Pickett, es epidemióloga e investiga la relación entre desigualdad social y la salud. En los países con mucha desigualdad, perder tu fortuna y tu estatus es caer en la miseria de forma humillante. Y el miedo a ser pobre genera un estrés que castiga la salud también de los ricos.
Lo hemos comprobado: la obsesión por triunfar económicamente en países con grandes desigualdades provoca ansiedad en todas las capas sociales. Los países justos no la viven así.  “Cada uno la gestionará a su modo. Esa presión por ser rico causará una ansiedad que a unos les deprime y a otros les vuelve individualistas y competitivos hasta el narcisismo.” expresó la británica Pickett.
Finalizando y pensando en políticas públicas que generen equidad, nunca nos olvidemos que en la casa de doña Florinda, Gómez Bolaño hacía pasar la fiesta de la Navidad a todos juntos.

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