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La naturaleza privatizada

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La desproporcionada actuación de Parques Nacionales para con un fotógrafo misionero de larga trayectoria, que prácticamente quedó detenido en la reserva natural por el “delito” de haber tomado fotografías sin haber pedido permiso, agita un viejo debate que debe ser actualizado. Las Cataratas del Iguazú, como recurso natural, son misioneras. Desde siempre. Desde los guaraníes, antes que hayan sido “descubiertas” por Alvar Núñez Cabeza de Vaca. Pero además, la Constitución reformada en 1994 reconoce a los recursos naturales como originarios de las provincias. Es un derecho que todavía no fue reconocido. Y es una batalla que Misiones no debe olvidar. Lo hizo en 2008 con la ley de creación del Parque Provincial Río Iguazú, que declaraba el dominio de Misiones sobre el lecho del río, aguas arriba y aguas abajo de la maravilla natural que es celosamente defendida por Parques Nacionales. Pero Parques se ocupa únicamente del atractivo turístico y un poco más allá, en las hectáreas de selva, pero no de todo el patrimonio ecológico que hay que custodiar para que la naturaleza siga siendo exuberancia. 

No es cuestión de tal o cual intendente de Parques. Lo que hay que cambiar es la matriz que implica aceptar un estado supra dentro del territorio provincial. En definitiva, lo que le enrostraron al fotógrafo Sixto Fariña fue que estaba haciendo “fotos comerciales”. Es decir, un negocio no autorizado por Parques. No es la primera vez. Y tampoco es novedad que el criterio y celeridad de las autorizaciones depende del origen de los pedidos. Un canal o revista de Buenos Aires o del exterior, suele tener mejores respuestas que un medio local o misionero. Hasta ahora, más allá de las quejas de medios locales, nunca había pasado tanto como retener una cámara fotográfica -propiedad privada y elemento de trabajo- y mucho menos “demorar” a una persona -reportero gráfico-. Fariña, fotógrafo de larguísima trayectoria, recuperó este domingo la cámara, pero le borraron una memoria

El caso Fariña cobra relevancia porque es un reportero gráfico reconocido. Pero en definitiva, es lo que viven diariamente los turistas del mundo que quieren una postal de la Garganta del Diablo. Obtener una foto personal de la icónica postal es misión imposible si no se le paga a los fotógrafos del lugar que abonan un canon especial a Parques Nacionales. Según contó Fariña, fue uno de ellos quien le reprochó hacer fotos “sin permiso” y quien lo acusó con Parques. Es, en definitiva, la privatización de la belleza natural misionera.


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