La rebeldía de los millonarios ¿estuvieron River y Boca a punto de sumarse a la Liga Europea?


Por Elda Cantú y agencias. Fue una ruptura que causó furor e indignación de Barcelona a Bangkok, pasando por Buenos Aires: doce clubes de fútbol de la élite europea anunciaron el domingo que crearían un nuevo torneo cerrado y que, para quedarse con una mayor tajada del negocio, se distanciaban de uno de los eventos estelares del deporte global, la Liga de Campeones.
Los equipos que más dinero ganan —esos que gastan 24 millones de euros mensuales en los salarios de solo seis jugadores— decían que querían sanear sus finanzas y recuperarse, entre otras cosas, de la crisis de estadios vacíos por el coronavirus.
El asunto —un entramado de reuniones secretas, intrigas y traiciones— no se resolvería en una cancha. Funcionarios y ejecutivos del deporte, indignados, denunciaron la ambición desmedida de los clubes separatistas.
El lunes hinchas furiosos salieron a la calle. Boris Johnson, haciendo gala de su instinto de político populista, amenazó con emplear todos los medios necesarios para impedir la insurrección deportiva. El príncipe Guillermo dijo que sería una pena dañar “el deporte que amamos”.
Detrás de la ruptura había la promesa inicial de 4000 millones de dólares para los equipos fundadores de la nueva Superliga europea, un equipo de abogados listos para pelear en las cortes de todo el continente y Florentino Pérez, presidente del Real Madrid y arquitecto de esa improbable rebelión de estrellas y ejecutivos deportivos.
Para el martes casi nadie los respaldaba: “Habían perdido a la familia real”, observó nuestro columnista de fútbol, Rory Smith, “Habían perdido incluso a las marcas de relojes de lujo y, sin los relojes de lujo, ya no tenían otra cosa que perder más que a sí mismos”.
Uno a uno, los millonarios rebeldes se distanciaron del proyecto. Solo un equipo, el Arsenal, anunció que se retiraba con lo que parecía ser un poco de vergüenza: “Cometimos un error y pedimos disculpas por él”.
El deporte rey sin duda necesita una transformación, opina David Jiménez, pero una “que devuelva la cordura económica y las esencias a un deporte transformado en una industria sin alma”.
Si conoces a alguien que se exaspera o bosteza ante la mención del fútbol, esta crónica sobre el dramático nacimiento de la Superliga europea es un buen modo de despertar su curiosidad.
Tariq Panja lideró la cobertura del Times y ha estado revelando detalles desconocidos sobre los documentos y reportando las luchas intestinas de la Superliga europea. Lo contacté para que nos contara sobre los entretelones del auge y la veloz caída de esta revolución.
¿Qué va a pasar ahora con los equipos rebeldes?
Los que han vuelto al rebaño serán bienvenidos sin sanción, al menos por parte de la UEFA [el organismo que regula el fútbol europeo]. Está por verse si sus ligas nacionales toman medidas adicionales.
Algo fascinante, imagino detrás de cámaras, es el drama y la traición…
Sí. La principal relación que se ha destruido es entre Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, y Andrea Agnelli, presidente de la Juventus. Se habían hecho muy amigos en los últimos años, al grado que Ceferin aceptó ser padrino del hijo menor de Agnelli en 2018. Agnelli y la Juventus se unieron a la Superliga un día después de que él le había dicho a Ceferin que estaba comprometido completamente con la Liga de Campeones. Ceferin dijo que no volvería a hablar con Agnelli jamás.
Es un escándalo. Eran compadres…
Es como la mafia.
¿Piensas en esta historia como quien reporta sobre el bajo mundo?
Ciertamente se sentía así, con tantas intrigas y engaños.
Muchos hinchas dijeron que esto iba contra el espíritu deportivo. ¿No es un poco ingenuo pensar así?
No lo es en el contexto del fútbol europeo. De muchos modos es como quitarle una parte del tejido cultural al continente y tirarlo al basurero.
Esa parte del tejido social de reunirte en un bar con tus amigos, llevar a tu nieto al estadio, la relación local entre las ciudades y los clubes…
Eso es. Y también la idea de que incluso los clubes más pequeños pueden algún día escalar hasta la cima.
Génesis y fracaso de una rebelión
“O están dentro o están fuera”, advirtió el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, a los equipos separatistas.Richard Juilliart/UEFA vía Associated Press
Llamadas telefónicas frenéticas, reuniones secretas y amenazas de alto riesgo: esta es la historia tras bambalinas de cómo nació una superliga europea de fútbol multimillonaria y, dos días después, colapsó.

¿Hubo contactos en Sudamérica?

River Plate, Boca Juniors y Flamengo de Brasil estuvieron negociando en 2019 su ingreso a la fallida Superliga europea, pero todo quedó en la nada a causa de la pandemia de coronavirus, según lo anunció la prensa brasileña.

El sitio UOL Brasil señaló que los directivos de los tres clubes sudamericanos, entre ellos Rodolfo D’Onofrio de River y Daniel Angelici por Boca, conversaron con pares europeos, que habían decidido que en el nuevo torneo no sólo iban a competir equipos del Viejo Continente,

Las conversaciones comenzaron con River y Boca a fines de 2019 y posteriormente incluyeron a Flamengo de Rio de Janeiro.

Además, la Superliga también contemplaba un plan en el que se realizaría un nuevo Mundial de Clubes, con 32 equipos de todos los continentes, pero siempre manteniendo a los 12 clubes fundadores como parte del torneo. Esa fue la razón por la cual tanto Conmebol como Concacaf apoyaron a FIFA y a UEFA en el rechazo de la competición.

Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid, Juventus, Milan, Inter, Arsenal, Manchester United, Manchester City, Tottenham, Chelsea y Liverpool fueron los 12 equipos fundadores de la Superliga Europea.

0 Comentarios

Dejanos tu comentario

[bws_google_captcha]

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password