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Mediocridades, limitaciones y falsedades de neoliberales y afines

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Ciertos sectores socio económicos, que el gran analista social que fue Jauretche definió como los tilingos (clasemedieros que piensan y actúan como si fueran de la alta oligarquía), tienen habitualmente el nivel de razonamiento de las comadres chismosas de barrio, y similar metodología de sibilina agresividad, para denostar de la forma más soez y solo repitiendo conceptos instalados por los mercenarios de la comunicación, a todos los que no entran dentro de sus estrechos límites mentales.

Desde hace más de medio siglo, se agregaron con una cerrazón mental total, vastos estamentos de los uniformados, a los que les instigaron como “verdades reveladas” los dogmas del liberalismo, que sin análisis alguno repiten, y actúan en consecuencia, pues entre otras aberraciones conceptuales y cerrazones mentales profundas, les inculcaron el odio profundo a todo lo Nacional y Popular, a lo estatal, y suponen con nulo razonamiento, que todo lo que no se ajusta a su montaña de prejuicios, “debe” ser considerado como “zurdo”, o “subversivo” u otros apelativos similares.

Por lo general esos uniformados –en las antípodas de Señores Militares Nacionales que hubo y hay-, solo “se hablan encima” (solo hablan entre sus pares), y si circunstancialmente deben tratar con otras personas, lo hacen desde una supuesta atalaya mental, desde la que juzgan y condenan, en base a su cerrada colonización mental.

Tanto unos como otros (clasemedieros que “se creen” afines a los oligarcas, y uniformados formateados mentalmente como “defensores del sistema” y subordinados totales al “gran país del norte”, del cual algunos incluso se muestran como admiradores totales y activos defensores de la “madre patria” a la cual los subordinaron, sin pizca de análisis propio), se guían por eslóganes, frases hechas prefabricadas.

Como son personas de escasas o nulas lecturas (raramente leen algo de más de un cuarto de carilla), y no cultivaron en modo alguno la capacidad de analizar todo con objetividad y búsqueda de reales fundamentos, solo repiten con agresividad aquello que les fue inculcado.

En consecuencia, nunca se basan en datos de la realidad, en comparaciones bien basadas en datos concretos económicos, sociales y en el accionar geopolítico de diversos gobiernos.

Por esa sumatoria de prejuicios y de profundas ignorancias, salpimentadas con enormes dosis de agresividades y en muchos casos soberbia rampante; demuestran ser incapaces de hacer análisis bien fundamentados.

Nunca comparan datos concretos, a lo sumo se basan en indicadores muy parciales. Y si se les hace ver cuan equivocados y faltos de todo fundamento están, optan por “sentirse ofendidos” o por las agresiones más rastreras y ordinarias.

La tilinguería nunca entiende, que además de proceder en contra de los Intereses Nacionales (al apoyar fervorosamente a los que destruyen y frenan a Argentina), actúan en contra de sus propios intereses y de sus familias, que de un modo u otro terminan afectadas por el desempleo masivo, la caída de la capacidad adquisitiva de los salarios, los frenos a las obras públicas, la desindustrialización programada con alevosía, el endeudamiento externo que nos ata a poderes extranjeros, y la amenaza concreta de disolución nacional.

Claro que para entender todo eso, hace falta razonar con basamentos y objetividad, e instruirse.

El razonamiento de esos clasemedieros, casi nunca va más allá de su propio bolsillo, con mirada cortoplacista.

Y los uniformados proceseros, ni se dan cuenta que les cambiaron la consigna REAL que gritan a voz en cuello. Ahora es: “subordinación y valor, para VENDER a la patria”; y así procedieron como títeres de personajes siniestros, como Martínez De Hoz y muchos más.

Nada entienden, ni les preocupan, las operaciones combinadas de “solapas” maliciosos, mercenarios del periodismo, sectores corruptos del Poder Judicial y otros actores encubiertos que los digitan.

Mientras lo que esos actores de “lawfare” digan, sea acorde a sus prejuicios, les creen sin analizar nada.

Jamás reconocerán, que en los doce años de economía heterodoxa, el PBI se duplicó, las obras públicas fueron cuantiosas y de gran valor estratégico; se mejoraron los indicadores sociales; se promovió la reindustrialización; se recuperaron YPF, Aerolíneas, AYSA; se invirtió fuertemente en Educación, Salud Pública, Entes Tecnológicos y otros; todo eso en un contexto de masivo desendeudamiento externo.

Tampoco quieren reconocer que en los cuatro años del neoliberalismo reciente, con premeditación y alevosía, se hizo todo lo contrario. El odio los ciega.

Nunca entenderán que así como esos poderes del poder mafioso, cubren y evitan las condenas de impresentables totales que dejaron sus huellas por todos lados, como sello de impunidad y poder total (como sucedió con el macrismo y precedentes gobiernos neoliberales); también esos poderes armaron causas sin fundamentos ni pruebas fehacientes, o les montaron operaciones como excusas para destruirlos, como sucedió con Chávez, Correa, Lula, Lugo, y otros, como intentaron sin éxito contra Cristina Fernández; y como se encarnizaron contra quienes afectaron intereses del poder concentrado, como Boudou (que desarmó el curro de las AFJP), De Vido (que accionó para diversificar la matriz eléctrica nacional, con obras y proyectos hidroeléctricos y nucleares, e impulsó los biocombustibles), y el listado no se agota.

En el colmo del absurdo y la incoherencia, los operadores de la antipatria, montaron un insidioso operativo “anti vacunas”, y emprendieron una brutal campaña de desprestigio contra la vacuna rusa Sputnik V (la primera que Argentina tiene disponible), y ahora los datos de la realidad, ante los claros reconocimientos científicos y pedidos de compra, por parte de Europa Occidental, todo eso quedó en el ridículo más abyecto, ¡Pero no lo asumen!

Para instalar más veneno conceptual, recurren a trols semi camuflados, a instigar el odio de rencorosos seriales de la tilinguería, y al accionar dudosamente intelectual, de retirados proceseros, de patriotismo puramente declamativo y cipayismo en concreto.


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