Desde Focus Market elaboraron el siguiente Informe donde muestran la pérdida del poder adquisitivo que viene sufriendo nuestro peso argentino desde el año de lanzamiento de su curso legal al día de hoy. ¿Con cuánto comprábamos al momento del lanzamiento de billetes lo que hoy compramos con $ 1000, $ 500 y $ 200?
El billete de $1.000 comenzó su curso legal el 30 de noviembre del 2017 con un valor nominal de $1.000. Proyecta finalizar el 2023 con un valor de $56.18. Es decir, lo que en 2023 compras con $1000 en noviembre del 2017 lo comprabas con $56.18.
“Los datos de la inflación de Febrero son preocupantes pero los de Marzo parten de una variación general de precios del 6,5 %. En el mes de Enero 2023 el déficit fiscal se multiplicó 12 veces en forma interanual. En Febrero 2023 la recaudación real cayó 9,8 %. Esos vacíos se debieron cubrir con emisión monetaria e intentos de colocación de deuda local. La moneda encuentra más incertidumbre que confianza en el actual contexto y las pautas que exige el FMI para domesticar el gasto público y déficit fiscal parecerían que no alcanzan para poder disminuir el impacto sobre la pérdida de valor del peso argentino” señaló Damián Di Pace Director de la Consultora Focus Market
Los otros dos billetes de más alta denominación son el billete de $500 y $200, los cuales comenzaron su curso legal en junio 2016 y octubre 2016 respectivamente este año terminarán equivaliendo a 20.8 pesos de 2016 el billete de $500 y 8.58 pesos de 2016 el billete de $200.
A pesar de aumentar la nominalidad de los billetes estos pierden valor en menos tiempo debido a la inflación. Entre el timing de su creación en la casa de la moneda y su entrada en circulación, el billete ya nace devaluado. Eso sucederá con el Billete de $2.000 que de acuerdo a su lanzamiento terminará valiendo en términos reales $1.000 de hoy hacia fin de año. La nominalidad es corroída por la inflación que deteriora el valor del dinero y poder adquisitivo del billete más rápido que los tiempos y planificación deliberada para su lanzamiento.
“Nuestra economía tiene un problema importante por que comienza a disminuir la demanda del peso argentino en relación a su emisión y oferta en el mercado. Ese dinero excedente en el mercado en circulación por encima de lo que necesitamos para satisfacer las demandas de la economía está generando una pérdida de valor cada vez más veloz del peso argentino. A su vez, el contexto eleccionario y las internas políticas no colaboran en la generación de confianza y credibilidad por parte del gobierno para que su política fiscal y monetaria retomen la demanda de dinero “
Hoy el billete de $1.000 debería valer $10.000 para recuperar el poder adquisitivo de su lanzamiento en Noviembre de 2017. Sólo de existir esa intención hacia fin de año perdería nuevamente valor para valer en términos reales $ 5000. El problema es la emisión a destajo de billetes que cada vez valen menos a mayor ritmo en el tiempo. A su vez, controlar los precios que hacen referencia a los bienes que se pagan con nuestros billetes tampoco está brindando una solución.
“El gobierno no tuvo buena devolución por parte de los privados en la última licitación para la conversión de instrumentos de deuda. No resuelve el origen del problema que es el déficit fiscal. Incluso logrando descomprimir el horizonte financiero de deuda el gobierno deberá volver a imprimir pesos para financiar su déficit y colocar nueva deuda por lo cual resuelve parcialmente la situación. La inflación tiene un origen fiscal y monetario y lo que se está realizando es acotar la solución derivando el problema hacia adelante. El gobierno intenta morigerar impactos sobre la cotización del dólar paralelo por esta vía pero no lograr controlar la incertidumbre sobre la variación de precios en la economía con una moneda que sigue perdiendo valor frente a la divisa norteaméricana que además escacea en el mercado libre y único de cambios para darle certeza a la producción y comercialización de bienes y servicios en la economía” indicó Damián Di Pace Director de la Consultora Focus Market.
Escribe Jorgelina Hiba en Dialogo Chino – Esteban Martín tiene varias decenas de colmenas y una casa sencilla sobre el arroyo El Laurel, en una de las centenares de islas en la provincia argentina de Entre Ríos. Las islas conforman el humedal del Delta del río Paraná, unos de los más extensos, poblados, bellos y biodiversos del mundo.
“Yo soy islero y apicultor”, dice Martín, de 66 años. “Toda la vida viví acá, mi vida es esto, y nunca vi este lugar como ahora, todo seco y quemado. El paisaje de antes ya no existe, después del fuego cambió para siempre. Esto era un humedal y lo están convirtiendo en un campo”, añade.
Los humedales cubren más de 20 % de Argentina. Son ecosistemas con agua superficial o suelos saturados con agua de forma temporaria o permanente, como bañados, esteros y bosques fluviales. Brindan importantes servicios ecosistémicos, desde mitigar sequías a absorber carbono.
Incendios y otras anomalías térmicas en el Delta del Paraná, registrados diariamente desde el 1 de diciembre de 2022 hasta el 28 de febrero de 2023. Los incidentes ocurridos durante más de un día se registraron más de una vez, aumentando la intensidad del color naranja mostrado en el mapa. Los humedales mostrados se limitan al interior de las fronteras de Argentina e incluyen masas de agua continentales como lagos (Fuente de datos de humedales: Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. Fuente de datos de incendios: NASA [Terra / Modis, NOAA-20 / VIIRS, Aqua / Modis, Suomi NPP / VIIRS].) Gráfico: Diálogo Chino
En los últimos tres años, la isla donde vive Martín se incendió dos veces: en 2020 ardió su casa, el galpón donde guardaba sus herramientas y parte de sus colmenas. “Tuve que empezar de cero porque no me quedó nada”, recuerda. A finales de 2022, el fuego volvió y quemó toda su producción de miel. “Fue muy duro, todavía estoy intentando volver a producir porque perdí todas las abejas. El fuego me afectó la salud y el trabajo”, cuenta.
El Delta, con 1,7 millones de hectáreas de extensión, está siendo afectado por una histórica crisis de incendios que, en los últimos tres años, llegó también a los Esteros del Iberá, otro humedal en la provincia de Corrientes con 1,3 millones de hectáreas.
Esto ha traído impactos negativos a los ecosistemas, sus suelos, hábitats y especies, mientras que la contaminación del aire y el humo han planteado graves problemas de salud pública para las ciudades ribereñas como Rosario, con un millón de habitantes.
“La quema de humedales se configura como uno de los peores desastres ecológicos de la región y afecta gravemente la salud de nuestra población”, explica un documento de la facultad de medicina de la Universidad de Rosario.
La ciudad de Rosario envuelta en humo por los incendios en los humedales del Delta del Paraná, en septiembre de 2022. Imagen: Sebastián Suárez Meccia / Greenpeace
Los incendios coinciden con una sequía histórica que ya lleva tres años en Argentina, cuyos efectos son potenciados por el cambio climático. Los prolongados periodos de sequía, combinados con una serie de intensas olas de calor, han creado las condiciones ideales para que se inicien —y propaguen— los incendios forestales.
Para organizaciones ambientales, los incendios son intencionales y tienen que ver con un cambio de uso del suelo provocado por la ganadería, que busca quemar la vegetación natural y reemplazarla por pasturas para las vacas. Para ordenar los usos de esos territorios, reclaman desde hace años la sanción de una Ley de Humedales que mejore la protección de esos ecosistemas.
Demanda de carne, impulso a las pasturas
La ganadería en los humedales es una actividad muy antigua en Argentina, un país con 53 millones de cabezas de ganado, según datos oficiales de stock bovino. El 71% del rodeo está en la región pampeana y la provincia de Entre Ríos —bajo cuya jurisdicción está 80 % de las islas que componen el delta del Paraná— tiene 2,8 millones de cabezas distribuidas en tierra firme y en zona insular, según el Censo Agropecuario de 2018.
Una parte importante del total de la producción ganadera del país, que en 2022 fue de alrededor de tres millones de toneladas, se exporta: el año pasado las exportaciones llegaron a 625 700 toneladas, 9,5 % más que en 2021.
China es el mayor comprador y compró carne vacuna y huesos con carne por 485 700 toneladas en 2022, 14,4 % más que en 2021. Ocho de cada diez kilos de carne se dirigieron a China, con ingresos por 2269 millones de dólares, según la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes de la República Argentina (CICCRA).
Con el aumento de la demanda y la expansión de la producción, los humedales argentinos se han convertido cada vez más en pastizales, incluso en el marco de programas respaldados por el Gobierno nacional, lo que ha generado controversias y debates.
“La ganadería puede ser la actividad económica más adecuada en los humedales del Paraná, pero sólo si se hace de forma sustentable, no de forma industrial”, explica Rubén Quintana, biólogo y presidente de la Fundación Humedales, sede regional de la ONG Wetlands International.
La ganadería en los humedales cambió de escala en las últimas décadas. Luego de contar de explotaciones pequeñas o de subsistencia, la mayoría son hoy de tipo industrial.
Vacas en una zona de humedales del delta del río Paraná. Tras un periodo de declive desde su punto máximo en la década del 2000, la ganadería en los humedales argentinos ha comenzado a crecer de nuevo en los últimos años, al igual que el número de cabezas de ganado. Imagen: Fundación Humedales
También hubo un notable crecimiento de cabezas de ganado en los últimos años, correlacionado con el caudal del Paraná: como el río sufre prolongadas bajantes que alcanzaron los niveles más bajos en casi 80 años, nuevas tierras quedaron disponibles para los productores. Según datos del SENASA, el servicio nacional de seguridad agroalimentaria, el número de cabezas de ganado en el Delta del Paraná creció 46% entre 2017 y 2022, pasando de 130 992 a 191 662.
Para el ingeniero agrónomo Ernesto Massa, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el pico en la cantidad de hacienda en el Delta fue en 2007 con 1,5 millones de cabezas, una cifra que nunca se repitió y que oscila mucho. “Desde 2010 el stock está más bien a la baja, aunque es cierto que con la bajante del río subió la carga general de animales. Hoy estamos en un 60 o 70 % de los niveles récord de 2007”, evalúa.
Algo parecido dijo Leonardo Scarparo, productor ganadero en esa zona. “Estamos a 10 % de lo que fue la carga ganadera de los mejores momentos. Las islas estaban bastante vacías antes de los incendios”, dijo este empresario que trabaja 800 hectáreas con unos 200 animales, cuya carne va mayoritariamente a exportación.
Fuego y vacas
Para organizaciones ambientalistas, los incendios en los humedales fueron mayormente originados por productores ganaderos para “limpiar” la vegetación seca durante el invierno y así permitir el rebrote de pasto para la hacienda en primavera, una práctica frecuente por parte de los productores.
Vista aérea de los incendios en el Delta del río Paraná, en el sur de la provincia argentina de Entre Ríos. Imagen: Eduardo Bodiño / Greenpeace
“El avance de la frontera ganadera y la mayor cantidad de vacas en los humedales explican muchos incendios. Luego hay otros actores como los negocios inmobiliarios y también los cazadores furtivos de fauna silvestre”, dice Ivo Peruggino, de la Multisectorial de Humedales, una organización que reúne a ciudadanos y organizaciones sociales y ambientales.
Para académicos y técnicos, la respuesta del origen de los recientes incendios no es tan sencilla. “Es una suma de factores y no responsabilizaría sólo a los ganaderos, aunque muchos de ellos prenden fuego los campos y en estas condiciones ambientales excepcionales usar esa herramienta es mucho más grave”, subraya Quintana.
Desde su isla en Entre Ríos, Esteban Martín tiene su propia interpretación. “Antes el que prendía fuego era el islero, el habitante, pero ahora no, ahora cualquiera viene y prende y no les importa nada empezando por los que arrendan los campos para ganadería. En la isla donde estoy yo debe haber más de 3 mil animales”, cuenta.
Para Ernesto Massa que haya vacas no significa que sea malo porque están desde hace 250 años, aunque no con esta cantidad. “El fuego se usa para renovación de la vegetación, es una práctica cultural de manejo de pasturas que es barata y fácil, pero hay que saber manejarla bien”, agrega.
Scarparo rechaza las críticas y sostiene que los incendios fueron intencionales para “generar un malestar social” con los productores.
El eterno proyecto de una Ley de Humedales
A la par de la crisis de los incendios, creció el reclamo a favor de la sanción de una Ley de Humedales como herramienta para ordenar los usos productivos del territorio. Pero por cuarta vez en una década, ese proyecto no avanzó en el Congreso argentino en 2022.
Para los ecologistas, los sectores con gran poder económico frenan cualquier posibilidad normativa: “el agronegocio corre permanentemente su frontera sin preocuparse por lo que deforesta. Esta conjunción de intereses contra la Ley de Humedales provoca que las resistencias políticas y mediáticas sean enormes. Son el lobby del fuego”, dice una carta pública de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas.
Para las entidades agropecuarias, una ley así iría en contra de la producción y generaría más pobreza. En noviembre de 2022 publicaron un comunicado titulado “No hace falta otra ley de política ambiental” que señala que esa propuesta “atenta contra su actividad” y “pone en riesgo el arraigo rural y el desarrollo del país”.
Después de cuatro intentos fallidos, quienes han seguido de cerca el debate ven poco probable que el proyecto de Ley de Humedales vuelva a discutirse en el Congreso este año. “Es un año electoral y no creo que ningún partido se ponga a ver esto. Tenía esperanzas que avanzara el año pasado, pero no”, admite Quintana.
Producir de forma sustentable, el desafío
Desde la Fundación Humedales están trabajando junto a algunos productores para introducir prácticas más sustentables. Se propone un protocolo de trabajo que garantice la mejora ambiental de los predios ganaderos, incorporando un programa de monitoreo con evaluación de indicadores.
Toma de muestras del suelo en el Delta del río Paraná para evaluar el impacto del pastoreo. La Fundación Humedales trabaja con los ganaderos del delta para fomentar prácticas agrícolas sostenibles. Imagen: Fundación Humedales
Aplicar mejores prácticas que incluyan mayor conservación del ecosistema es la clave. Para eso es importante que los productores puedan recibir una mayor retribución. “Pensamos en un sello distintivo que identifique a esa ganadería sustentable”, dice Quintana.
La ONG ya está trabajando con 12 establecimientos en diferentes puntos del Delta en temas como mantenimiento de pasturas, mejor calidad forrajera, manejo del suelo, el agua y la vegetación, control de la cantidad de animales y convivencia con la fauna silvestre.
“El modelo de ganadería extensiva implica una transformación drástica del humedal”, sostiene Quintana. “Hubo antes una ganadería tradicional de los humedales, pero probablemente tampoco sea lo más adecuado ahora. Hay que buscar modelos intermedios que permitan producir sin alterar la hidrología profunda del humedal”.
El análisis de la consultora Ecolatina sobre la cuarta revisión del acuerdo con el FMI y lo que viene
1. Aprobación de las metas del 4T y apoyo al giro pragmático
En línea con lo esperado, las autoridades argentinas y el personal técnico del FMI llegaron a un acuerdo sobre la cuarta revisión del programa EFF. El entendimiento estará sujeto a la aprobación del Directorio Ejecutivo del FMI, que se espera se reúna en las próximas semanas.
Una vez obtenida la conformidad del Board, Argentina tendrá acceso al desembolso de USD 5.300 M (DEG 4.000 M) por parte del FMI, de los cuáles estimamos que cerca de USD 1.700 M podrán sumarse a las Reservas Internacionales Netas (RIN) para acercarse al cumplimiento de la meta del 1T.
Apoyando el giro pragmático iniciado en agosto con la asunción de Massa en Economía, el organismo comunicó que todas las metas (criterios de desempeño cuantitativo) se cumplieron con cierto margen:
• El déficit fiscal primario alcanzó 2,3% del PIB, sobrecumpliendo la meta del 2,5%, en particular debido al continuo sólido control del gasto y las acciones para mejorar la focalización de los subsidios y la asistencia social;
• Las RIN -bajo el criterio del FMI- aumentaron en USD 5.400 M en el año, superando la meta de +USD 5.000 M, debido a mejoras en la balanza comercial y un importante apoyo de organismos financieros internacionales;
• Si bien no se mencionó en el comunicado, también fue cumplida la meta de asistencia monetaria directa del BCRA al Tesoro (terminó en 0,7% del PIB).
2. Se flexibiliza la meta de Reservas, pero se refuerzan las exigencias
El FMI se muestra más flexible respecto a la meta de acumulación de RIN, pero por otro lado exige sólidos esfuerzos para sostener la estabilidad macroeconómica, enfrentar la aceleración inflacionaria y garantizar el logro de los objetivos subyacentes del programa.
Aquí se destacan 2 principales mensajes:
Frente al desplome que sufrirán las exportaciones agrícolas, el FMI reconoce -parcialmente- el fuerte impacto de la sequía y las heladas, que se sufrirá principalmente en el 1T, contemplando asimismo el ahorro que significarán los menores precios de la energía con relación a 2022. Según los trascendidos, avalaría recortar la meta de finales de marzo (-USD 3.000 M), pero menos para diciembre (-USD 2.000 M).
Esto implica que el Gobierno debe seguir haciendo esfuerzos actualmente para llegar a la meta del 1T, pero también deberá redoblar el empeño desde abril para seguir acumulando sobre ese nivel. En este sentido, la necesidad de acumulación entre abril y diciembre sería ahora más exigente que antes: previamente, se debían sumar +USD 4.300 M en dicho lapso, mientras que ahora serían +USD 5.300 M. Cabrá esperar ver cómo quedarán establecidas las metas tras la aprobación del Board.
En el plano fiscal, el FMI se hizo eco de la reciente aprobación en el Congreso de la nueva moratoria previsional, dejando entrever que no convalidará ningún desvío expansivo permanente respecto a la trayectoria de consolidación fiscal acordada previamente, por lo cual exigirá medidas que compensen el impacto permanente (no sólo este año) de la medida.
En síntesis, en medio de un ambiente de negociación que se percibe tenso, el FMI transmite que se acuerda un punto medio: no convalida todo el impacto de la sequía, pero tampoco “nos empuja al abismo”, y en el medio exige una mayor disciplina: terminar con la recompra de deuda con reservas, restringir lo que tenga que restringirse aún a costa de la actividad económica y no moverse un ápice en el plano fiscal, por lo cual el Gobierno deberá mostrar cómo hará este año (y los que vienen) para continuar reduciendo el déficit fiscal a pesar del impacto intertemporal de la moratoria sobre los niveles de gasto.
3. El mayor problema no es la meta, sino el nivel de reservas
La meta de acumulación de reservas seguirá siendo -a todas luces- la más desafiante. Si bien la flexibilización para el cumplimiento de la meta del 1T (-USD 3.000 M) aumenta la probabilidad de alcanzarla, posiblemente sea insuficiente. El stock de reservas netas -criterio FMI- ya perforó los USD 1.500 M, por lo que, aún contemplando los cerca de USD 1.700 M que podrían sumarse cuando llegue el próximo desembolso del FMI, el Gobierno necesitaría aún sumar unos USD 1.600 M. Esta exigencia tiene lugar frente a un BCRA que en lo que va de marzo lleva vendidos cerca de USD 750 M en el MULC (+USD 400 M esta semana).
Ahora bien, al margen de la meta, lo que más preocupa es el nivel actual y futuro que se prevé para las reservas netas, el verdadero poder de fuego del BCRA para intervenir en el mercado cambiario (defendiendo una cotización determinada). En este marco, la estrategia cambiaria de mantener al crawling peg como alternativa a convalidar un salto discreto del tipo de cambio estará en constante tensión, en un año en que, sumado a la marcada merma en las exportaciones agrícolas, el financiamiento del FMI será negativo por primera vez desde 2018, la no-corrección del atraso cambiario seguirá fomentando un exceso de demanda de divisas en el mercado cambiario y donde la deuda con importadores tendrá menos margen para seguir creciendo.
4. Destacados de la aprobación del staff del FMI
A continuación, una síntesis de los principales puntos que dejó el comunicado del FMI y lo transmitido por el Ministerio de Economía.
a) “Frente de los Dólares”
• Flexibilización de la meta de acumulación de reservas. Aún sin confirmación por parte del FMI, Economía comunicó que la meta del 1T se recortaría en cerca de USD 3.000 M: a finales de marzo el stock de RIN debería sumar cerca de USD 4.800 M, en lugar de los USD 7.800 M previos. Por otro lado, para todo 2023 la meta se relajaría en casi USD 2.000 M (pasaría de USD 12.100 M a USD 10.100 M);
• Aval al “dólar soja” y otros tipos de cambio diferenciales. Si bien el FMI no puede darle un respaldo directo por tratarse de una medida que va contra sus normas, el equipo económico hizo saber que se habilita la posibilidad de implementar “mecanismos de aumento de la competitividad externa” (“dólar soja”, “dólar Malbec”) como medidas temporarias para robustecer el nivel de reservas;
• No a la intervención en los dólares financieros. Se plantea la no utilización de reservas ni la emisión de instrumentos de deuda externa de corto plazo para intervenir en el mercado cambiario paralelo;
• Financiamiento de multilaterales. Se promueve el mayor financiamiento de organismos multilaterales y bilaterales.
b) “Frente de los Pesos”
• Mantiene meta de déficit fiscal primario de 1,9% del PIB para 2023. Para lograrlo, se recomienda acelerar la segmentación de los subsidios energéticos, mejorar la focalización de la asistencia social, continuar con la contención del gasto primario y propender hacia una mejor priorización del gasto de capital (además de buscar priorizar la inversión en infraestructura y el gasto social);
• Costos de la “imprevista moratoria previsional”. Haciéndose eco de la reciente aprobación en el Congreso de una nueva moratoria jubilatoria, el FMI señaló que deberán tomarse medidas tempranas y decididas para abordar de manera sostenible los costos fiscales de la aprobación imprevista de la moratoria de pensiones para asegurar los objetivos fiscales para este año y los próximos;
• Apoyo a la estrategia de financiamiento. Apoyando la gestión de la deuda en pesos que lleva adelante el Tesoro, el Gobierno señala que se habilita la posibilidad de fomentar canjes al interior del Estado para fortalecer el mercado de deuda en Pesos y mejorar los perfiles de vencimientos;
• Mantiene meta de adelantos transitorios del BCRA en 0,6% del PIB (hasta el momento el Tesoro no los ha utilizado).
• El BCRA seguirá buscando mantener las tasas de interés reales en terreno positivo.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) financiará tres nuevos programas para la Argentina con una inversión de US$ 235 millones, anuncio que se conoció tras la reunión que mantuvo en Panamá el ministro de Economía, Sergio Massa, con el nuevo presidente de la entidad de crédito regional, Ilan Goldfajn.
La firma de los acuerdos para los nuevos programas que apoyará el BID se concretó este viernes en el marco de la Reunión Anual de las Asambleas de Gobernadores del BID, en la que el ministro argentino cumple una amplia agenda de encuentros.
Durante la reunión, Massa y Goldfajn también dialogaron sobre la importancia de los bancos de desarrollo para la implementación de proyectos estratégicos que permitan un mayor desarrollo económico y social en la región.
A su vez, se trabajó para reforzar la coordinación con las nuevas autoridades del Banco y desarrollar aún más las carteras que el país dispone con la entidad.
Esta noche, tras el diálogo bilateral, el Ministerio de Economía informó que el BID financiará el programa de Fortalecimiento de los Servicios de Sanidad Agropecuaria y del Manejo Sustentable de los Recursos Marítimos por US$ 125 millones.
Este programa permitirá mejorar el control de plagas que afectan al patrimonio zoo-fitosanitario del país, incrementar la capacidad diagnóstica de los laboratorios de sanidad vegetal y animal, y reforzar la investigación de los recursos oceanográficos.
En tanto, el programa de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (RSU) contará con un financiamiento de US$ 70 millones y contribuirá a incrementar la disposición adecuada de RSU y a mejorar su recuperación y valorización con un enfoque de inclusión social.
Quedó también formalizado el programa de Apoyo a pequeños productores Vitivinícolas, con un financiamiento de USD 40 millones, que contribuirá a la sostenibilidad social, económica y ambiental del sector vitivinícola que incluye la producción de uva y vino del país.
Los objetivos del programa son fomentar el uso de tecnologías y la capacidad de comercialización por parte de los pequeños y medianos productores, y favorecer la participación en el sector de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), especialmente aquellas lideradas por mujeres y jóvenes.
En esta primera jornada de actividades, Massa también se reunió con sus pares de Hacienda de Paraguay, Oscar Llamosas Díaz; de Uruguay, Azucena Arbeleche; y de Chile, Mario Marcel.
Con este último dialogó sobre la agenda de integración regional y energética, en particular sobre la exportación de Argentina hacia Chile tanto de gas como de petróleo, logro que se da a partir del incremento de producción de Vaca Muerta.
Más tarde, el ministro mantuvo un encuentro con el vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Ricardo Mourinho Félix, con quien avanzó en los proyectos de desarrollo conjunto.
Actualmente la Argentina tiene una cartera que se ha firmado en los últimos meses por más de US$ 200 millones, y en este sentido, se dialogó sobre la posibilidad de ampliar estas líneas de crédito y sobre la agenda vinculada a las líneas de transmisión eléctrica.
Durante su primer día de actividades en Panamá, Massa también se reunió con Ajay Banga, candidato de los Estados Unidos al Banco Mundial. Durante los encuentros, Massa estuvo acompañado por el director del INDEC, Marco Lavagna, y el secretario de Asuntos Económicos, financieros e internacionales, Ramiro Ordoqui.
Ayer en la apertura de las jornadas Goldfjan, afirmó que los temas más relevantes que se abordarán en la 63° Asamblea Anual del organismo multilateral, serán la seguridad alimentaria, la energía sostenible, el cambio climático, el apoyo a los más vulnerables y el desarrollo de infraestructura física y digital en la región.
En su primer discurso al frente del organismo regional, Goldfjan alertó que “las áreas agrícolas de la región se encuentran en una amenaza constante de cambio climático” y que “la crisis geopolítica desencadenada por la invasión rusa, disparó la inflación a niveles que el mundo no vio en décadas”.
En ese marco, alentó a diseñar “modelos de protección social más eficientes”, debido a que aún las mujeres y los grupos históricamente desfavorecidos están subrepresentados en la fuerza laboral de la región y tienden a ganar menos ingresos y contar con menores oportunidades.
La reunión es, asimismo, la edición 37ª de la Asamblea de Gobernadores de BID Invest, el brazo del banco que trabaja con el sector privado de la región.
Durante el evento se realizarán seminarios sobre temas prioritarios y se llevará a cabo el lanzamiento del informe macroeconómico anual de la región, incluyendo temas como pobreza y desigualdad; la crisis climática y la transición verde; biodiversidad; género, diversidad e inclusión; infraestructura sostenible e inclusiva; e integración regional.
Además, los gobernadores discutirán las formas en las que el BID puede potenciar su papel en América Latina como el principal proveedor de financiamiento e investigación para el desarrollo de la región.
El BID es una fuente central de financiamiento para el desarrollo de los países de América Latina y el Caribe.
El Banco Central (BCRA) cerró la rueda de hoy con un saldo negativo de US$139 millones y en la semana vendió US$554 millones.
En el mercado de divisas, el dólar minorista cerró hoy a $210,53 promedio, con un incremento de 32 centavos respecto al último registro, y de esta forma, marcó un avance semanal de $2,57, equivalente a una suba de 1,23%.
Por su parte, el denominado dólar “blue” o informal se negoció sin cambios, en $383 por unidad y con respecto al viernes pasado avanzó $10.
En tanto, en el segmento bursátil, el dólar contado con liquidación (CCL) registra un incremento de 0,8%, a $403,97; mientras que el MEP sube 0,6%, a $390,90, en el tramo final de la rueda.
En el mercado mayorista, la divisa estadounidense finalizó con un incremento de 40 centavos respecto al cierre previo, en un promedio de $203,34, mientras que en la semana mostró un incremento acumulado de $2,61 (+1,30%).
Asimismo, el dólar con el recargo de 30% -contemplado en el impuesto País- promedió $273,69 por unidad; y con el anticipo a cuenta del Impuesto a las Ganancias de 35% sobre la compra de divisas, el valor promedio fue de $347,37.
El dólar destinado al turismo en el exterior -y que cuenta con una alícuota de 45%- se ubicó en $368,43, mientras que para compras superiores a US$ 300 -que posee un impuesto adicional de 25%-, se posicionó en $421,06.
El volumen operado en el segmento de contado fue de US$ 357 millones, en el sector de futuros del Mercado Abierto Electrónico (MAE) se registraron operaciones por US$ 12 millones y en el mercado de futuros Rofex US$ 636 millones.