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Cavallo propone un desdoblamiento cambiario

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El exministro de Economía aseguró que “hay que limitar el control de cambios a las transacciones comerciales”. Qué dijo sobre la deuda en pesos

La coyuntura, la inflación, la convertibilidad, el corralito, el kirchnerismo, Macri, el Fondo Monetario, Massa, Milei y las criptomonedas. En un extenso mano a mano con RÍO NEGRO, el ex super ministro de los ‘90 habla de todo y de todos.

Fue el último capaz de domar a la fiera y gestionar el periodo más largo sin que Argentina haya padecido a su bestia negra: la inflación. Polémico. Fue parte del naufragio de la Alianza que dio puntapié inicial al pos menemismo, y autor de una de las medidas más antipáticas de la historia reciente: el corralito.

Su impronta aun sigue presente en la década de los ’90 con el apogeo del Consenso de Whashington tras la caída del muro de Berlín, y la extensión a todo el globo de la economía de mercado. Hasta el día de hoy su apellido se asocia al 1 a 1, la estabilidad y la convertibilidad. También a las privatizaciones, los retiros voluntarios y la crisis en la industria.

Por todo ello, la figura de Domingo Felipe Cavallo sigue siendo gravitante, y sus apreciaciones relevantes para entender la Argentina de la inflación más alta en tres décadas, de la pospandemia, de la grieta, de la incertidumbre.

PREGUNTA: ¿Cómo analiza la coyuntura económica actual?
RESPUESTA:
 La economía está muy desorganizada. Se viene desorganizando desde el año 2002 en adelante. Ello se manifiesta en la inflación, pero también en muchos otros aspectos como la ausencia de inversiones en sectores clave de la economía, no se crean empleos productivos, el gobierno en sus distintos niveles termina creando puestos en el sector público, lo que a su vez aumentan el gasto sin agregar nada a la producción y a la productividad de la economía. En fin. Con el enfoque del actual gobierno es imposible que se encuentren soluciones. La verdadera solución es elegir un nuevo gobierno.

P: De todo lo que describe ¿cuál es el principal nudo a resolver?
R:
 Son muchos nudos al mismo tiempo. Pero sin duda con la actual configuración del mercado cambiario, con trabas para el mercado de capitales y para el comercio exterior, se crean serias dificultades en materia de crecimiento y de inflación. Y por supuesto el desajuste fiscal, al que hay que analizar como «exceso de gasto público a nivel nacional y provincial», y no como «exceso de déficit». Naturalmente hay que eliminar el déficit, eso es esencial. Pero no se puede eliminar pensando en seguir aumentando impuestos. Hay que encontrar la forma de reducir el gasto público.

P: ¿Es posible reducir el gasto de forma abrupta?
R: 
Los resultados no se obtienen de inmediato. Hay que tener bien pensado el cambio de organización económica, anunciarlo al inicio de la gestión de una manera creíble para la gente, y luego empezar a implementarlo.

P: Significa que la inflación seguirá siendo alta…
R:
 Se necesita como mínimo un año. Es probable que el año 2024 siga siendo de una inflación tan alta como la actual, pero si se aprovecha ese periodo para hacer necesarios reajustes en los precios relativos de la economía y para producir una reducción del déficit total, no solo del primario, se puede esperar que en el año 2025 se vean resultados en términos de una rápida desinflación. Obviamente ello requiere poner en marcha un plan de estabilización, y eso solo es posible una vez que se haya logrado unificar y liberalizar el mercado cambiario. Luego, una vez que la economía logre estabilizarse a partir de 2025, es mucho más probable que la población apoye las reformas estructurales.

P: Antes de la convertibilidad, estuvo el Plan Bonex ¿es necesario resolver la deuda en pesos antes de un plan de estabilización?
R: 
Ninguna medida que signifique una nueva violación de los derechos de propiedad de quienes han confiado en la moneda argentina, ayuda a crear un clima de estabilidad. Hay que encontrar la forma de poder cumplir con las obligaciones, sean en pesos o en dólares. Y hay que descartar transformaciones compulsivas de los pasivos del gobierno. No sirven los «pases mágicos» de pasivos. La situación fiscal se debe aliviar por vía de la reducción de los gastos del presupuesto y por vía de procesos de desregulación y sinceramiento. No se puede seguir con tarifas de los servicios públicos que no cubren los costos, y requieren que luego el gobierno pague subsidios. O empresas que han sido re estatizadas para generar enormes pérdidas que debe financiar el Estado.

P: ¿Es necesario revisar el gasto social y previsional?
R: 
Sí es necesario, pero no es por allí donde hay que comenzar. Hay que revisar las pérdidas de las empresas del Estado. Hay que privatizar esas empresas. También por los subsidios económicos a las empresas privadas. Hacia el futuro, hay que replantear totalmente el sistema previsional, pero eso es algo para pensar cuando se haya logrado estabilizar la economía. Este gobierno bajó el gasto previsional en términos reales, y esa no es la forma de resolver el problema del gasto previsional.

P: ¿Cuál es el primer impuesto a corregir ?
R: 
Primero hay que definir a donde se quiere llegar en el sistema impositivo. Y luego ir corrigiendo en base a las posibilidades para eliminar distorsiones en los precios relativos. Un sistema impositivo del futuro tendrá que tener un Impuesto a la Renta bien definido y progresivo, un Impuesto al Valor Agregado de amplia cobertura y con un sistema que permita evitar la evasión, y un Impuesto Inmobiliario sobre la tierra urbana y rural como única forma de recaudar de las provincias. A la vez habría que eliminar todos los impuestos a las transacciones como Ingresos Brutos o el Impuesto al Cheque. Para implementarlo, al inicio habrá que tomar esos impuestos como pago a cuenta de los tributos que luego van a quedar. Otro de los ítem a corregir, son los impuestos sobre la nómina salarial. Pero primero hay que reducir el gasto.

P: ¿Se puede unificar hoy el mercado cambiario?
R: 
Hoy no se puede unificar pero si se puede hacer algo previo, que es un desdoblamiento cambiario. Es decir, liberalizar el mercado cambiario para pagos y cobros que no tengan que ver con el comercio exterior. Hay que limitar el control de cambios a las transacciones comerciales. Si estas últimas se dejaran al tipo de cambio libre, habría un impacto inflacionario peligroso. Pero todas las demás transacciones, como atesoramiento, turismo, pago de servicios o amortizaciones de deuda en el exterior, debe correr por el mercado libre. También deben ir al mercado libre todos los cobros de servicios, por ejemplo todo lo relacionado al trabajo de los argentinos en la economía del conocimiento en el exterior. Eso generaría un solo precio en el mercado libre, determinado por la oferta y la demanda. Ya con la gente acostumbrada a comprar, vender y pagar en dólares, y cuando además se hayan corregido desequilibrios fiscales y los precios relativos, entonces si será posible unificar. Lo que no se puede es prometer la unificación al otro día que asuma el próximo gobierno.

P: Hasta hoy su figura sigue asociada al 1 a 1 ¿cuál fue el principal mérito de aquel «Plan de Convertibilidad»?
R:
 Bueno, logramos que el país tuviera moneda, que tuviera crédito, que la gente confiara, y que el ahorro argentino se canalizara al financiamiento de la inversión y a la producción de las empresas, tanto en pesos como en dólares. Ese es el clima que hay que recrear. Cualquier plan de estabilización debería lograr eso que logró la convertibilidad.

P: ¿Es posible repetir la experiencia? ¿De qué forma?
R:
 La forma de lograrlo puede diferir. Puede ser con un sistema bimonetario como funciona en Perú, en Paraguay y en Uruguay, donde se permite el uso del dólar y de la moneda local y luego el banco Central maneja la política monetaria de forma tal que la moneda local se estabilice respecto al dólar. Se puede también con una nueva convertibilidad, permitiendo que además del peso convertible se pueda usar el dólar, como en la década del 90. Y en el extremo, se puede pensar también en una dolarización total de la economía, como lo hizo Ecuador, El Salvador o Panamá. Pero no sirve pronunciarse teóricamente por uno o por otro. Hay que observar las circunstancias en las que se tiene que poner en marcha el plan de estabilización. Todo ello debiera ser en una economía que vuelva a abrirse al mundo, que remueva los obstáculos a las exportaciones y las importaciones, y que tenga equilibradas las cuentas fiscales. De lo contrario hay una dominancia fiscal sobre la política monetaria que hace imposible la estabilidad.

P: Una de las mayores críticas al periodo de la convertibilidad es el efecto negativo de la apertura sobre la industria y el empleo argentino ¿hay forma de evitar ese efecto?
R:
 Esa crítica siempre existe ante procesos de apertura, porque hay gente que se ha acostumbrado a producir con calidades y precios que les impiden competir en los mercados del exterior. Los que gozan de sistemas extraordinarios de protección, en lugar de adaptarse a las nuevas circunstancias, se quejan y buscan regresar al proteccionismo. Por supuesto hay muchas fábricas que cerraron, porque no lograron adaptarse para competir. Pero hay un indicador que señala que durante los 90 hubo un proceso genuino de industrialización, y son las exportaciones industriales. Las de manufacturas, no las agroindustriales. En comparación con las décadas anteriores y las décadas posteriores, nunca, ni antes ni después de los 90 las exportaciones de manufacturas industriales aumentaron tanto como en esa década. Quiere decir que la industria se estaba transformando en un sector capaz no solo de competir, sino de exportar y colocar su producto en los mercados del mundo. Es la única forma de industrializarse de forma sostenida. Es la experiencia china y la del sudeste asiático.

P: ¿A qué atribuye las altas tasas de desempleo del periodo?
R: 
Obviamente las privatizaciones llevaron a que más de 500.000 trabajadores que estaban en las empresas del Estado pasaran a ser desocupados. Algunos lograron reinsertarse rápidamente y otros no. Cuando se sobre dimensiona el plantel de las empresas públicas, lo que hay en realidad es «desocupación disfrazada». Se la puede mantener indefinidamente. Pero a costa de que entonces no hay posibilidad de crecimiento económico, porque eso es pura ineficiencia, que genera déficit, y luego inflación. Por supuesto cuando hay transformaciones estructurales por un tiempo puede haber desocupación friccional mientras se van desarrollando nuevas actividades, sobre todo de exportación, que puedan pagar mejores remuneraciones.

P: Hacia fines de los 90 todos los espacios políticos acordaban con la continuidad de la convertibilidad, pero a los dos años de asumir De La Rua el programa «voló por los aires» ¿por qué sucedió?
R:
 El programa no «voló por los aires». Al programa «lo hicieron volar por los aires». La convertibilidad se acabó porque hubo un golpe institucional para sacar al Presidente De La Rua y para sacarme a mi. El objetivo de quienes lo impulsaron era pesificar la economía de manera forzosa. Algo que significó la peor redistribución imaginable en la riqueza y el ingreso. Le sacaron más de la mitad de los ahorros a quienes tenían depósitos en dólares para bajarle a un tercio la deuda a los grandes empresarios que estaban endeudados en dólares. El golpe al salario de los trabajadores fue tremebundo, porque la devaluación provocó un enorme impacto inflacionario. Y los que generaban dólares, recibieron un premio enorme. Una redistribución muy regresiva.

P: ¿A quienes atribuye el golpe institucional?
R: 
En parte a los dirigentes políticos que tomaron el poder. Sin duda Eduardo Duhalde, que lamentablemente tuvo apoyo de Raúl Alfonsín. Pero ellos fueron «idiotas útiles» de quienes en buscaban la pesificación. Ese sector era impulsado por la Unión Industrial Argentina que en ese momento tenía como máximo dirigente a José Ignacio De Mendiguren. A ello se sumó un grave error que cometió el directorio del Fondo Monetario Internacional, que nos negó un desembolso de u$s 1.400 millones en noviembre de 2001. Todo ello creo el clima para el golpe institucional, y destruyeron la convertibilidad. A raíz de eso es que 20 años después tenemos 100% de inflación. Sin un régimen monetario que obligue a la disciplina necesaria para preservar la estabilidad, la estabilidad es insostenible.

P: ¿El corralito fue producto de ese golpe institucional?
R
: No, el corralito fue una forma de ponerle un límite a la corrida contra los depósitos bancarios. Cada vez que hay una corrida, esa es la única forma inmediata de detenerla. Pero el sistema puede seguir funcionando, porque no se necesitan billetes para los pagos. Se pueden utilizar tarjetas de débito o de crédito, y el dinero sigue circulando dentro del sistema bancario. El corralito se iba a levantar en 90 días al culminar la re estructuración ordenada de la deuda, y el FMI iba a desembolsar los fondos que había comprometido. Utilizaron la excusa del corralito para robarle los ahorros a la gente. La pesificación compulsiva, siendo que el 80% de los depósitos estaba en dólares, fue un verdadero robo. Es la mayor violación de los derechos de propiedad que uno pueda imaginar en una economía. Es un daño gravísimo. Es muy difícil convencer a alguien del exterior para que invierta en Argentina, si a los propios ahorristas argentinos se les quitaron el 50% de sus ahorros y la Corte Suprema convalidó en ese momento semejante violación de los derechos de propiedad.

P: ¿Qué opina del crecimiento observado por la economía entre 2003 y 2007?
R:
 Creo que los resultados de ese periodo no fueron producto de la gestión económica, sino del boom de las comodities que nos benefició en forma extraordinaria con el precio de la soja que llegó a u$s 600. Las retenciones establecidas por Néstor Kirchner permitieron financiar el sector público en ese periodo. Pero utilizaron todos los ahorros que se habían acumulado en los periodos anteriores. Primero los depósitos de los ahorristas. Luego los ahorros del sistema previsional. En general, los ahorros que estaban en forma de reservas del Banco Central. Y todo ello más que inversiones productivas, financió gasto público. En el momento en que el gasto superó a la recaudación, inició el proceso inflacionario. Desde 2002 en adelante ha sido todo un desastre, porque se ha manejado sin respeto por las reglas básicas de cualquier economía bien organizada: organización presupuestaria estricta y libre mercado sin que el gobierno intervenga con regulaciones absurdas e impuestos distorsivos.

P: ¿A qué atribuye la centralidad que sigue teniendo Cristina Fernández en la política argentina?
R:
 Me sorprende. Pero han abusado tanto de la plata ajena para hacer creer a la gente que ellos son generosos, que a algunos los han convencido. Pero entiendo que su base de apoyo política hoy es menor, y que es mayoritaria la porción de la población que ya no la votaría. Cristina es en gran parte responsable de la delicada situación actual, al haberle abierto la puerta a las ideas de Kicillof. Ellos atacan al neoliberalismo, pero Kicillof es un neomarxista, que pregona las viejas recetas para el manejo de la economía.

P: ¿Qué opina de la gestión Martín Guzmán?
R: 
La única misión que le encomendaron a Guzmán, con el padrinazgo de Stiglitz, fue la re estructuración de la deuda. En mi opinión, se tomaron demasiado tiempo, pero es cierto que Guzmán estaba condicionado por Cristina y su sector, y tampoco tuvo un Presidente con ideas muy claras respecto a respaldar o no una tarea seria de re estructuración. Su acción fue muy limitada.

P: ¿Cómo ve a Sergio Massa?
R:
 A Massa hay que juzgarlo más como dirigente político que como economista. Creo que tomó la responsabilidad de gobernar cuando la economía ya está con severos problemas. Temas como la inflación, distorsiones por todos lados y controles absurdos. Cuenta con un economista serio que lo asesora, como Gabriel Rubinstein, que conoce la problemática argentina, y tiene como mérito el haber logrado que le permitan tomar decisiones. Pero con ello no alcanza para evitar el clima recesivo que inevitablemente se va a producir este año, y siempre está el riesgo de que la inflación se descontrole.

P: ¿Por qué Macri no logró llevar adelante una receta como la que Ud. propone?
R: 
Macri nunca prometió nada de esto. Recuerdo a Macri haber dicho en campaña «no vamos a privatizar Aerolíneas». Estaba de por medio el discurso de Scioli que advertía sobre el peligro del «ajuste» si volvía la derecha. En ese marco, Duran Barba le recomendaba a Macri no hablar de ajuste ni de privatizaciones, y afirmar que era muy sencillo eliminar la inflación. Ese fue el discurso de Macri. Luego de haber leído los dos libros que escribió, creo que si hoy fuera candidato ahora sí tendría un discurso similar al que yo le menciono. Cometió el error de creer que su sola presencia alcanzaba para atraer capitales.

P: ¿Qué opina de la disputa «halcones vs palomas» en Juntos por el Cambio?
R:
 Veo que tanto Horacio Rodriguez Larreta como Patricia Bullrich, hablan de una agenda similar a la que yo estoy describiendo.

P: ¿Cómo evalúa el crédito que se solicitó al FMI en 2018?
R:
 Mejor hubiese sido no tomar ese dinero, porque ese crédito se usó para cancelar deuda con el sector privado. Fue una forma de evitar un default. Pero podrían haberse utilizado otras estrategias para que quienes le habían prestado a la Argentina mantuvieran esos créditos, y no fuera necesario utilizar un apoyo del FMI de esa envergadura para permitir que los acreedores se vayan del país. El apoyo del Fondo hay que conservarlo para momentos críticos de balanza de pagos y para apoyar reformas estructurales que permitan resolver los problemas de fondo.

P: Osea que acuerda con que el crédito de 2018 se usó para financiar la fuga de capitales…
R: 
Bueno, eso se observa mirando las estadísticas.

P: Pero el macrismo se resiste a esa mirada…
R: 
El macrismo lo que niega es que la deuda con el FMI haya aumentado el volumen total de la deuda pública. No. El crédito reemplazó deuda que estaba en el mercado, con tasas de interés más altas, por nueva deuda con el Fondo. Pero así y todo, no fue la mejor decisión en ese momento, porque el Fondo no permitía que el Banco Central pudiera intervenir en el mercado cambiario y le impuso libertad cambiaria total. Eso hizo que fuera muy difícil evitar una escalada inflacionaria, que le quitó popularidad al gobierno y dificultó las reformas de fondo que había que encarar.

P: ¿Cómo valora la propuesta libertaria de Javier Milei?
R:
 Lo que me gusta de Milei es su prédica a favor de la libertad y contra los vicios de la política, a los cuales describe bastante bien. Eso es lo que le ha valido el apoyo de miles de jóvenes. Fui dirigente estudiantil hace 50 años, y con las ideas de la libertad no se podía convencer a los jóvenes en aquella época. El marxismo o la izquierda en general los atraía más a los jóvenes con la idea de que el Estado podía resolver todos los problemas y de que el mercado era un mecanismo para enriquecer a los poderosos. Milei está produciendo un cambio cultural importante, incluso entre la gente más humilde.

P: Los libertarios lograron correr el eje del debate…
R: 
En efecto. Eso se observa por ejemplo en Juntos por el Cambio, que aceptó entre sus filas a Ricardo López Murphi, y tiene a un dirigente jóven como Martín Tetaz, cuyo discurso no se distingue demasiado del de López Murphi. Un discurso muy bien orientado en el sentido de organizar una economía con el sector público bien presupuestado y ordenado y sin déficit, y el sector privado con libertad y no intervención del Estado.

P: ¿Qué opina de la agenda económica «disrruptiva» de Milei?
R: 
Creo que no debería enfatizar tanto su propuesta económica, porque de lo contrario parece que quisiera ser ministro de economía y no Presidente. Él exagera porque quiere que la gente entienda que para eliminar la inflación es necesario dejar de emitir dinero. Y como el que emite es el Banco Central, la forma gráfica que encontró fue decir «prendemos fuego el Banco Central». Pero eso equivale a lo que logró el régimen de convertibilidad, que hizo del Banco Central una caja de conversión. O a lo que generaría una dolarización completa de la economía, donde el banco central sería una Superintendencia de Bancos. Pero eso es ininteligible para la gente.

P: ¿La derecha le robó las consignas revolucionarias a la izquierda?
R:
 Me parece que derecha e izquierda son categorías que han perdido sentido. Hay una derecha que es la antítesis del liberalismo. Y a la vez hay una izquierda que es mucho más liberal que más de una «derecha». El liberalismo para mi es más «progresista» que el anti liberalismo. Es ridículo por ejemplo tildar de progresista al kirchnerismo, que en muchos de sus planteos es retrógrado. Imagínese: quienes se tildan de «progresistas» en Argentina, apoyan a Maduro en Venezuela, a Castro en Cuba, o a Ortega en Nicaragua.

P: ¿Qué opina de la irrupción de las criptomonedas?
R:
 La tecnología blockchain va a ser muy relevante para perfeccionar el funcionamiento de los mercados de capitales, de los sistemas financieros, y de la economía global. En cuanto a las criptomonedas en particular, creo que son activos para la organización del ahorro, pero no me parece que vayan a jugar el rol de moneda desplazando a las monedas tradicionales. Para ser dinero, las criptomonedas debieran cumplir ciertas funciones. Por ejemplo para transacciones, al ser tan inestable el valor de las criptomonedas en relación a las monedas tradicionales, es difícil que sirvan a los fines de un sistema de pagos. La verdad es que es un tema que no manejo del todo, y prefiero escuchar las discusiones entre jóvenes que tienen un entusiasmo mayor que yo con el tema.

Fuente Rio Negro.com.ar

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AFIP controlará inversiones en plazo fijo y compras con Debito en marzo, ¿a partir de cuánto dinero?

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En la actualidad, los bancos deben informar los movimientos de los plazos fijos de sus clientes a partir de un monto mínimo. Además, los bancos deben informar los gastos acumulados con la tarjeta de débito durante un mes a partir de un monto mínimo.

Durante el último trimestre del año pasado, las transacciones realizadas con tarjetas de crédito tuvieron un incremento del 7,9% contra el mismo período de 2021. Y si bien el consumo a través de las tarjetas de débito creció, fue más moderado: 3,74%.

Este dato fue dado a conocer por el Índice Prisma Medios de Pago, que mide el uso que hacen los argentinos de los medios electrónicos de pago, en este caso puntual respecto a la medición del cuarto trimestre del 2022 .

Las tarjetas de crédito y débito son los dos medios de pago más utilizados en la actualidad. Pero, así como los bancos deben informar los depósitos a plazo fijo, acreditaciones, extracciones y saldos de las cuentas a partir de un monto mínimo, lo mismo sucede con las tarjetas de débito.

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) elevó en la última actualización de $30.000 a $90.000 el monto mínimo a partir del cual las entidades financieras deben reportar los gastos acumulados durante un mes con tarjetas de débito.

Expertos aclaran que puede tratarse de una sola operación de compra por $90.000 o más, pero también los bancos deberán informar a AFIP los montos acumulados cuando igualen o superen los $90.000 mensuales mencionados. Además, en este cómputo se tienen en cuenta las tarjetas de débito del títular y las adicionales.

Como contrapartida, no se incluyen en este total los montos de extracciones en efectivo y cualquier otro monto que no implique consumo.

En paralelo, se elevó de $30.000 a $90.000 la cifra mínima para informar las acreditaciones, extracciones, saldos de las cuentas y los depósitos a plazo fijo.

Con estas modificaciones, los bancos podrán agilizar las operaciones y a su vez, recibirán información automática y permanente de las acreditaciones mensuales, extracciones, saldos de las cuentas, los depósitos a plazo y consumos con tarjetas.

Todos los bancos permiten usar la tarjeta de débito en el exterior, haciendo compras con los fondos en la caja de ahorro en pesos, de tal modo que el sistema procesador los convierte de la moneda en que se haga la compra (reales o euros, por ejemplo) a dólares y luego a pesos al tipo de cambio oficial, sumando los impuestos.

Entonces lo que se debita de la caja de ahorro en pesos, es una suma que resulta de pesificar los dólares gastados al tipo de cambio oficial más el impuesto PAIS (35%), la percepción de Impuesto a las Ganancias (45%) más la percepción de Impuesto sobre los Bienes Personales (25%).

Por este motivo, hay que tener en cuenta el monto total que se debitará para que haya fondos, ya que la caja de ahorro no está separada para girar en descubierto.

Si el titular de la tarjeta de débito tiene una caja de ahorro en dólares, puede optar por que esta sea su cuenta primaria para los pagos en el exterior y también para los domésticos en dólares, como Netflix o una compra por Mercado Libre al exterior. Esta elección se realiza a través del homebanking.

Pero el cliente podrá optar por pagar en el exterior con su tarjeta de débito si puede fondearla, dado que rige el cupo de u$s200 para la compra de dólar ahorro.

De todos modos, suele ocurrir que el Banco Central no registra la compra enseguida, por lo que pueden haberse comprado u$s200 un mes, salir del país y gastar otros u$s100 con la tarjeta de débito y que el cupo pase para el mes siguiente, cuando sólo podrá comprar otros u$s100.

No se requiere una tarjeta de débito especial porque tanto VISA, Mastercard o American Express son internacionales y están preparadas para su uso en todas las monedas.

En cambio, es más complicado el panorama para retirar fondos en el exterior por cajero automático. Tanto con la tarjeta de débito como con la de crédito, hay topes para el retiro de dinero en efectivo en cajeros del exterior.

Pero en el caso de la tarjeta de débito, no es posible retirar dólares a partir de una caja de ahorro en pesos, aunque sí se puede realizar desde la caja de ahorro en dólares.

AFIP investigará tu inversión en plazo fijo: desde qué monto 

En la actualidad, los bancos deben informar los movimientos de las cuentas y las tarjetas de los usuarios a partir de un monto mínimo.

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) elevó en la última actualización de $30.000 a $90.000 la cifra mínima para informar las acreditaciones, extracciones, saldos de las cuentas y los depósitos a plazo fijo.

Tal como consignara iProfesional, este monto de $90.000 es mensual e incluye todo tipo de acreditación. Es decir, no se limita únicamente a los plazos fijos, sino que también abarca a los depósitos, las transferencias recibidas y los saldos en cuenta, por lo que no es un monto significativamente alto.

Además, en su momento, se incrementó de $10.000 a $30.000 el monto mínimo a partir del cual las entidades financieras deben reportar consumos con tarjeta de débito.

Con estas modificaciones, los bancos podrán agilizar las operaciones y a su vez, recibirán información automática y permanente de las acreditaciones mensuales, extracciones, saldos de las cuentas, los depósitos a plazo y consumos con tarjetas.

¿Subirá la tasa del plazo fijo en las próximas semanas?

Por ahora, el Banco Central mantendrá sin cambios la tasa de interés de referencia, a pesar del sobresalto inflacionario que se evidenció en enero y que se mantuvo durante la primera quincena de febrero.

Sin embargo, ningún funcionario puede asegurar que las tasas de interés no vuelvan a subir en las próximas semanas. Existe una presión muy fuerte del Fondo Monetario para que se mantengan las tasas “positivas”; esto es, por encima del ritmo inflacionario.

La inflación de enero, que fue del 6,0% (tras el 4,9% de noviembre y el 5,1% de diciembre), dejó casi a la par al rendimiento de los plazos fijos, que siguen en el 6,2% mensual (107% efectivo anual). La decisión de sostener las tasas en este mismo escalón se tomó en virtud de que no hay salida de depósitos bancarios. Al contrario, las colocaciones a plazo continúan en ascenso. Un informe de la consultora LCG sobre la cuestión aseveró que el stock de plazos fijos creció 4,1% durante enero, en términos reales.

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Manes: “Nuestro espacio defiende un proyecto de país que es diferente al del PRO”

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El diputado nacional por la Unión Cívica Radical (UCR) Facundo Manes aseguró hoy que su partido “defiende un proyecto de país que es diferente al del PRO” en la coalición de Juntos por el Cambio (JxC) y consideró que el espacio que integra “no puede volver a tener el rol que desempeñó entre 2015 y 2019” durante el Gobierno de Mauricio Macri.

“Nuestro espacio defiende un proyecto de país que es diferente al del PRO. Vamos a competir contra ellos en las PASO y defenderemos nuestra identidad. La gente va a elegir cuál es la semblanza que toma la coalición”, afirmó Manes en declaraciones a radio La Red.

El dirigente radical aseguró que el radicalismo “quiere un espacio de liderazgo” para “reconstruir el país” luego de las elecciones de este año.

“Claramente, el radicalismo no puede tener el rol que tuvo entre 2015 y 2019. Hay un nuevo partido que le habla a los jóvenes, a las clases populares. En la provincia de Buenos Aires, representamos a un millón 300 mil votos. Ese es nuestro piso”, señaló.

Además, se refirió a la reunión que mantuvo con el expresidente Mauricio Macri en su quinta de Los Abrojos, al asegurar que fue un encuentro “bueno y constructivo” porque “todo el tiempo tiene diálogo” con el exmandatario.

“Los integrantes de la coalición opositora tenemos que dialogar para encontrar la mejor manera de que nuestras diferencias no se conviertan en descalificaciones, sino que sirvan para elaborar una mejor alternativa al actual gobierno”, remarcó.

En este sentido, aseguró: “No me dio la impresión que Macri esté jubilado. Hablamos como el líder del PRO y un dirigente nuevo como soy yo. Tuvimos un diálogo muy respetuoso en un ambiente distendido y familiar”.

Al ser consultado sobre si el retiraría su posible candidatura si el expresidente decidiera presentarse en las elecciones, Manes respondió que no lo haría porque representa “a otro espacio” en la interna de JxC.

“El PRO tiene su novela y eso le está costando a la coalición opositora. Si giramos entorno a esa interna le vamos a seguir hablando al votante clásico. Creo que hoy no se gana con eso. Hay que cambiar y hacer lo que hicimos en la provincia de Buenos Aires en el 2021”, subrayó.

Asimismo, consideró que “las fórmulas cruzadas esconden la falta de vocación de algunos dirigentes para encarar un proceso que defina el liderazgo”.

“Soy nuevo en la política y no vine a tener los vicios de la política, a tener reuniones secretas a oscuras de la sociedad. Soy un servidor público que va a hacer lo posible para dialogar con todo el mundo y salir del estancamiento”, completó.

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Productos que ya no podemos comprar con $1.000

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Desde la consultora Focus Market elaboraron el siguiente informe donde relevaron 10 productos que en 2022 podíamos comprar (y en varios casos nos daban vuelto) con un billete de $1.000.- pesos, y cuando comparamos los mismos productos interanualmente, podemos ver que si vamos a comprar con el mismo billete ya no nos alcanza.

En la siguiente imagen podemos ver que si en el 2022 comprabamos un Aceite de girasol de 3 litros o un paquete de Rebozados de pollo por 360grs con $1.000.-, nos daban un vuelto de $160 y $500, respectivamente. Sin embargo, en el día de hoy para comprar los mismos productos debemos contar, a parte del billete de $1.000 completo, con $800 más para comprar el aceite y $200 más para comprar el paquete de rebozados de pollo.

 “La pérdida de poder adquisitivo de nuestra moneda se está acelerando y la nominalidad de la moneda está en su nivel más bajo desde la hiperinflación. Cada vez los argentinos requieren de más cantidad de billetes para realizar la misma misión de compra. De hecho, una compra que en 2022 se hacía con 1 billete de $ 1000 hoy requiere 3 o 4 billetes adicionales para poder concretar la misma” señaló Damián Di Pace, director de la Consultora Focus Market 

FUENTE: Focus Market

“Hay datos de la distorsión macroeconómica argentina que explican el deterioro en la micro. En 2023 ya el billete de $ 1000 es el de máxima circulación en términos comparativos al resto.

Sin embargo, se reponen los cajeros de bancos 2 o 3 veces por día, hay record de venta de máquinas cuenta billetes para comercios y las bodegas de los bancos no alcanzan por lo cual están teniendo que construir o alquilar nuevos espacios para almacenarlos” expresó Damián Di Pace Director de la Consultora Focus Market

  A continuación podemos ver que si en el 2022 comprábamos un Pañales tamaño XL x 36 unidades o un sacket de Suavizante para ropa x 3 litros con $1.000.-, y nos daban un vuelto de $228 y $480, respectivamente. Sin embargo, en el día de hoy para comprar los mismos productos debemos contar, a parte del billete de $1.000 completo, con $780 más para comprar los pañales y $200 más para comprar el suavizante para ropa. 

 “Sin ninguna duda no sacar un nuevo billete que compense la pérdida de poder adquisitivo del billete de $ 1000 desde su nacimiento de 2017 a la fecha le generá un costo, inseguridad en su traslado y problema a todos los argentinos. Esa nueva denominación debería ser un billete de $ 10000 pero como a su lanzamiento ya perdería la mitad de su poder adquisitivo real la emisión debería venir acompañada de un billete de $ 20000 para anticiparse al deterioro que tendrá este año con una inflación proyectada en 98 % interanual para 2023” detalló Damián Di Pace Director de la Consultora Focus Market.

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El Banco Central compró US$ 33 millones, el registro más alto desde el 13 de enero pasado

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El Banco Central finalizó la jornada de hoy con compras por 33 millones de dólares, el monto más elevado desde el 13 de enero pasado.

De esta forma, la autoridad monetaria adquirió divisas en tres de las últimas cuatro jornadas cambiarias.

En un comunicado, el BCRA detalló esta tarde que la compra de moneda extranjera se dio por “el ingreso de fondos privados para inversión en proyectos productivos”.

“La compra de divisas es solo uno de los factores que inciden en el nivel de reservas internacionales del BCRA y el más importante como señal de acumulación y fortalecimiento de la política monetaria y cambiaria”, precisó el Central.

Más allá del buen resultado de la jornada de hoy, la semana pasada el BCRA finalizó con un saldo negativo de US$21 millones y en lo que va de febrero -cuando resta una rueda para el cierre- acumula un rojo de US$891 millones.

En enero, la autoridad monetaria registró en total ventas por US$190 millones.

En lo que respecta al mercado de divisas, el dólar minorista cerró hoy a $204,12 promedio, con un incremento de $1,25 respecto al último registro de la semana pasada.

En el segmento bursátil, el dólar contado con liquidación (CCL) desciende 0,3% hasta los $365,87 y el MEP baja 0,4% hasta los $355,27, en el tramo final de la jornada.

En tanto, en el mercado informal, el denominado dólar “blue” se negoció a $377 por unidad, un recorte de $2 respecto al viernes.

En el mercado mayorista, la divisa estadounidense subió $1,13 en comparación con su cierre precedente, y finalizó en $196,81.

El ajuste del tipo de cambio -tanto minorista como mayorista- suele compensar en cada primera rueda semanal los días sin actividad por el fin de semana, lo que supone incrementos superiores al resto de las jornadas.

Asimismo, el dólar con el recargo de 30% -contemplado en el impuesto País- promedió $265,36 por unidad; y con el anticipo a cuenta del Impuesto a las Ganancias de 35% sobre la compra de divisas, el valor fue de $336,80.

El dólar destinado al turismo en el exterior -y que cuenta con una alícuota de 45%- se ubicó en $357,21, mientras que para compras superiores a US$ 300 -que posee un impuesto adicional de 25%-, se posicionó en $408,24.

El volumen operado en el segmento de contado fue de US$ 335,741 millones, en el sector de futuros del Mercado Abierto Electrónico (MAE) se registraron operaciones por US$ 30 millones y en el mercado de futuros Rofex por US$ 1.994 millones.

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