Salarios y empleo en baja: en marzo los sueldos reales cayeron 2,6% y se destruyeron 9.000 puestos
El salario real privado tuvo en marzo su mayor caída desde 2023 y se destruyeron casi 9.000 empleos formales. Los salarios registrados en el sector privado cayeron 2,6% en términos reales y se perdieron más de 7.000 puestos. En lo que va del gobierno de Javier Milei ya se eliminaron más de 195.000 empleos formales.
Salario real en baja y destrucción de empleo: marzo marcó un nuevo deterioro del mercado laboral
En un contexto de enfriamiento económico y tensiones cambiarias, el salario real registrado del sector privado sufrió en marzo una contracción del 2,6%, la más profunda desde diciembre de 2023, cuando comenzó la gestión de Javier Milei. Al mismo tiempo, el empleo asalariado formal mostró una caída de casi 9.000 puestos, según los datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), difundidos por la Secretaría de Trabajo.
El retroceso salarial del tercer mes del año deja los ingresos reales apenas 1,4% por encima del nivel de noviembre de 2023, previo a la fuerte devaluación impulsada por el nuevo gobierno. En abril, los registros preliminares mostraron una nueva caída, marcando el tercer mes consecutivo de pérdida del poder adquisitivo, con una baja acumulada en torno al 4%.
Casi 200.000 empleos formales menos desde el cambio de gobierno
La dinámica laboral sigue en declive: en marzo se perdieron 7.300 empleos en el sector privado, 800 en el sector público y 900 en el trabajo doméstico registrado, lo que suma un total de 9.000 empleos formales menos en el mes.
Desde diciembre de 2023, la pérdida acumulada de empleos formales asciende a 195.000 puestos, de los cuales 115.000 corresponden al sector privado. Las actividades más golpeadas han sido la construcción, con 62.000 puestos destruidos, y la industria manufacturera, que en marzo lideró la caída con una baja de 4.000 empleos y un total de 31.300 desde el inicio de la gestión actual.
El freno económico agudiza la presión sobre los ingresos
El deterioro del salario real coincide con un retroceso del 1,8% en el nivel de actividad económica mensual. La inestabilidad en los mercados, sumada a la ampliación de la brecha cambiaria y a la presión sobre las reservas, evidenció las limitaciones del esquema de tipo de cambio controlado (“crawling peg” del 1% mensual) que aplicaba el Banco Central hasta la implementación del nuevo régimen de bandas.
“La volatilidad de marzo anticipaba un mal registro. Fue el mes previo a la flexibilización del cepo cambiario y los números reflejan ese estrés macroeconómico”, analizó Juan Graña, economista del Grupo Paternal. Además, señaló que la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), que mide las perspectivas de las empresas, “no da muy buenas señales” para los meses siguientes.
Falta de correlación entre actividad y empleo: ¿hay margen para la recuperación?
A pesar de que algunos indicadores previos habían mostrado mejoras, la creación de empleo no logró sostenerse. Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, advirtió que la relación entre actividad y empleo no es lineal: “El mercado laboral necesita un empuje, pero la recuperación salarial del segundo semestre ya se agotó”.
Según el especialista, el empleo formal permanece estancado en niveles mínimos y no hay señales claras de reactivación en el corto plazo. La expectativa está puesta en cómo impactarán las nuevas medidas económicas y el rediseño del esquema cambiario sobre la confianza, el consumo y la inversión.
La persistente caída del poder adquisitivo, junto con la destrucción de empleo formal, plantea un escenario desafiante para el segundo semestre de 2025. Si bien el gobierno mantiene su objetivo de alcanzar el equilibrio fiscal, los costos sociales del ajuste —en especial sobre salarios y empleo— empiezan a evidenciar tensiones en el frente interno, con impacto directo en el consumo y la demanda agregada.
Los próximos meses serán claves para definir si la política económica encuentra un punto de equilibrio entre las metas fiscales y la sostenibilidad social, o si el mercado laboral continuará profundizando su deterioro.

