Tensión en Medio Oriente: Israel vs Hamas

El año 2021 volvió a poner en boca de todos a una de las regiones mas conflictivas del mundo, hablamos de Medio Oriente. En este caso, el mes de mayo dejó imágenes imponentes de los misiles de Hamas intentando atravesar la cúpula de hierro israelita. Las fuerzas armadas y de seguridad de Netanyahu respondieron y nuevamente se encendieron las llamas de la resistencia palestina.

Un conflicto con historia

El dilema entre palestinos e israelíes es de larga data. El Siglo XX ha creado un conflicto de índoles integrales, ya que el conflicto se jacta de tener enfrentamientos sociales, políticos, geopolíticos, religiosos, étnicos, culturales y económicos. El punto tomado como suceso creador de época fue la creación del Estado de Israel en el año 1948. Este “nuevo país” es creado por decisión de Naciones Unidas. En este sentido hay que entender que la necesidad de la creación de Israel tiene una estrecha de relación con el hecho de asentar un lugar de bienestar para el pueblo judío que tantos males había pasado, comprendiendo las atrocidades generadas por el Holocausto. 

La proclamación de Israel como un Estado autónomo e independiente se fundó en la ocupación de tierras ya habitadas. Donde se asentaron las primeras poblaciones israelíes era tierra palestina. La decisión de Naciones Unidas de partir un territorio para otorgar la creación de un Estado nuevo se basó en los argumentos de que Jerusalén es la tierra sagrada del pueblo judío. Con este panorama, comenzaron las rispideces entre palestinos e israelíes. 

Desde 1948 hubo una seguidilla muy importante de conflictos bélicos entre árabes e israelíes y luego entre palestinos e israelíes. En principio se pueden nombrar a la Guerra Árabe Israelí (1948), Guerra de los Seis Días (1967), Guerra de Yom Kippur (1973) y la era de las Intifadas (1987 – 2017). Estos conflictos fueron generando condiciones de ocupación de otras zonas para Israel, entre ellos la usurpación de Cisjordania, los Altos del Golán y la Península de Sinaí, entre otros. Asimismo, el la Guerra de Yom Kippur marcó un punto de inflexión. Desde ese momento, el conflicto pasó a ser pura y exclusivamente palestino – israelí. Desde 1973 se consolidó la hegemonía israelí en Medio Oriente, el ascenso de las petromonarquías y el fin de los nacionalismos árabes. 

En 1987 se conformó Hamas, una organización o movimiento que busca la reconstrucción de la Palestina histórica. Hamas ha utilizado mecanismos de choque y confrontación bélica contra el accionar del Estado de Israel, cuestión por la cual fue declarada como asociación terrorista para Occidente, sobre todo en el contexto del nuevo eje del mal para Estados Unidos.

Mayo de 2021: el recrudecimiento del conflicto 

El punto de partida para comprender la actualidad entre la tensión entre Palestina e Israel fue el Día de Jerusalén en este año, en donde el pueblo israelí celebra el triunfo en la Guerra de los Seis Días, lo que significó la recuperación de Jerusalén del Este, entonces en manos de Jordania. Hay que aclarar que la celebración de este día en pleno contexto de crisis sanitaria desató el disgusto de la población árabe y musulmana asentada en esa zona de la ciudad.

El Ramadán también formó parte del caldo de cultivo que derivó en cruentos enfrentamientos entre Hamas y las fuerzas armadas israelíes. La finalización de esta festividad musulmana se vio interpelada por la pandemia. La decisión de las autoridades de Israel fue polémica: cerrar uno de los sitios más importantes y estratégicos para el mundo del Islam, la Plaza de la Puerta de Damasco. Esta decisión generó un descontento generalizado en la población musulmana y palestina, como así también sucesivos enfrentamientos con la policía israelí. A esto hay que sumar un acto sumamente deplorable: las fuerzas de seguridad de Israel hicieron uso de ataques con gas pimienta y granadas dentro de la mezquita de Al-Aqsa. 

Finalmente, el tópico mas sensible a analizar es el desalojo palestino. En este sentido, ya hace varias semanas, vecinos israelíes buscaron despojar de sus propiedades a la población palestina alojada junto a Ciudad Vieja. Lógicamente, este accionar generó repudio y reacción de la nación palestina y fue la gota que rebalsó el vaso para Hamas. 

Otras imágenes fueron ampliamente difundidas por redes sociales, como un video de tiktok donde se ve a jóvenes palestinos escupiendo a judíos ortodoxos. Esto desató la furia de los israelíes extremistas. También se han visto imágenes de asedio para un palestino que conducía un auto. La escalada de confrontamientos ya era inevitable a esta altura.

La diplomacia internacional

Benjamín Netanyahu, la máxima autoridad política de Israel, llegó al 2021 con cierto debilitamiento político. Su gestión en la pandemia le valió una sobredosis de críticas, tan solo basta con recordar la cantidad de incidentes en el año 2020 en Israel en contra de las políticas de aislamiento. Esta situación tambaleante del poder político israelí, también se sintió por afuera de sus fronteras.

En este sentido, Estados Unidos hizo clara su postura. Joe Biden declaró su apoyo incondicional hacia Israel, aunque en este punto hay que hacer una salvedad. El posicionamiento no tan extremista, al menos desde lo discursivo, en el marco de la política internacional de Biden no coincide con la versión más “hardcore” de Donald Trump, cuando, fiel a su estilo, fue mucho mas taxativo y agresivo que el actual presidente demócrata. Esto mide el humor social de los líderes internacionales y su posicionamiento ante el conflicto, por lo cual posiciona al rol de Estados Unidos como factor preponderante. 

Hamas también tiene intereses políticos. El hecho de enarbolar una nueva lucha contra el Estado de Israel tiene la intencionalidad de fortalecer su liderazgo en Gaza, como así también en la nación palestina de las diásporas. Claro está, esta decisión es paralela a la defensa histórica de los intereses palestinos en Medio Oriente. 

El hecho de buscar fortaleza política en un conflicto bélico no es una estrategia para nada novedosa, y pareciera ser que tanto Israel como Hamas, no ven con malos ojos y, como consecuencia política, el hecho de aumentar la confianza en sus poblaciones por separado y afianzar su poder político. La lectura fina pasa por el objetivo final de cada uno: Israel busca mantener su hegemonía en Medio Oriente y Hamas buscar incrementar sus filas por la causa palestina. 

Un conflicto que parece no tener fin, nuevamente vuelve a ponerse en tela de juicio en pleno 2021. Mas allá de la crisis sanitaria global, mayo marcó un nuevo escenario de actos violentos entre ambas naciones en donde la geopolítica mundial se juega tal y como si fuera un partido de ajedrez, de manera fría y calculadora. Mientras tanto, la cúpula de hierro israelí sigue defendiendo civiles, y las fuerzas de Israel siguen golpeando al corazón de un pueblo que vive en resistencia, Palestina.

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