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Voceros energéticos del neoliberalismo: funcionales a las petroleras extranjeras

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Apenas comenzaba el gobierno de Alfonsín, y el entonces presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica, el Ing. Nuclear y Contraalmirante Carlos Castro Madero, pidió audiencia para hacerle saber un hecho muy auspicioso, que marcó alcanzar un nivel de excelencia en el desarrollo nacional de la Energía Nuclear…¡se había logrado dominar el ciclo completo de producción de combustibles nucleares, insumo crítico para la producción de energía para los reactores de investigaciones y producción de insumos médicos y otros!
Con estricto sentido patriótico, correspondía una calurosa felicitación y redoblar los apoyos al Plan Nuclear.
Pero, asesorado por el “experto energético” Jorge Lapeña, y seguramente respondiendo a las fuertes presiones de las potencias anglosajonas –un año atrás habíamos perdido la guerra y pasamos al lote de países vencidos y por ende muy condicionados-, la decisión fue brutalmente negativa. Se paralizaron todos los programas de desarrollo, entre ellos la construcción de Atucha II, se recortaron fondos presupuestarios, y se congelaron totalmente las vacantes, con lo cual se condenó al Sector Nuclear a la destrucción a mediano plazo, por simple envejecimiento de su planta de personal altamente especializado.
Después vendría el muy nefasto menemato y el similar delarruato, períodos en los que se rifó casi todo el muy valioso patrimonio estatal, incluyendo valiosas empresas del área energética, como YPF –que se extranjerizó; Gas del Estado –que se desguazó y privatizó-; YCF –que se paralizó en su accionar buscando su desguace o cierre; Hidronor, que se desguazó y privatizó por partes; Agua y Energía Eléctrica –que se desguazó muy rápidamente, con la aviesa intención de hacer desaparecer sus valiosos estudios de décadas, que contenían todos los aforos (mediciones) de prácticamente todos los ríos del país, entre otros materiales científicos y técnicos estratégicamente importantes; y se apuraron los desguaces o privatizaciones de las distintas empresas prestadoras del servicio eléctrico, con SEGBA como la joya de la corona (dividida y privatizada). Todo eso contó con el silencio cómplice, cuando no con las aprobaciones explícitas, de Jorge Lapeña y sus tecnócratas vinculados en forma institucional o como “compañeros de ruta”. Entre ellos los del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi –en adelante IAE- (¡vaya pésimo uso del nombre de un patriota total, dado a un instituto de orientación liberal, o sea apátrida por definición!), y sus posteriores adláteres del grupo de los Ocho Ex Secretarios de Energía de la “Democracia” (más bien de la partidocracia cleptocrática neoliberal noventista) –en adelante “Los Ocho”-.
Pero una vez instalado en el gobierno un nuevo gobierno peronista, de nuevo Lapeña y sus “petroleros boys” del IAE y de “Los Ocho”, rápidamente pasaron a ejecutar acciones de zapa, para instalar críticas supuestamente “técnicas” al accionar del Sector Nacional en el estratégico ámbito de la Energía.
Como son temas muy complejos, de difícil comprensión para el común de la gente, en ese caso los rótulos “venden”, más aun cuando se opera para instalar sin inocencia alguna pensamientos negativos en el común de la gente, contando con los plenos respaldos del accionar malicioso de los varios mercaderes de la desinformación, operando desde los medios concentrados y otros.
Y el rótulo elegido fue el de “Los Ocho” bajo el cual se dedicaron a atacar la credibilidad del gobierno de NK y luego de CFK, siempre realizadas esas tareas de esmerilado de la imagen pública, para contrarrestar los efectos positivos del vasto plan de obras públicas concretado, uno de los mayores de toda la historia argentina.
Cuidadosamente, los medios concentrados que operan al servicio neoliberal, omitieron los gruesos antecedentes, de esos “intelectuales de la Energía”, que operaron bajo la batuta de Lapeña.
Respecto a las pautas de “patriotismo” de los mismos, cabe citar que una de sus primeras espadas, y habitual opinador del tema en diversos medios, el verborrágico Daniel Montamat, en su “parte oculta” del currículum profesional, cabe destacar que fue testigo en contra del Estado Argentino, en un juicio entablado en el CIADI por El Paso Energy, una energética extranjera.
Por cierto, “los ocho”, en sus trayectorias como funcionarios y como expertos energéticos, dieron repetidas muestras de sus totales adhesiones al neoliberalismo, el cual es una doctrina político – económica antinacional por antonomasia…¡y así procedieron siempre! Por otra parte, cada uno de “Los Ocho”, nunca hizo aporte en concreto alguno para revertir los recurrentes cuellos de botella energéticos en general, y eléctricos en particular, que como constante operaron como excusas para frenar el desarrollo nacional y salir de la extrema dependencia hidrocarburífera de Argentina.
Tampoco dieron muestras de destacada idoneidad profesional, como Apud, quien fue incapaz de sacar al país de la crisis eléctrica muy acentuada, que con muy negativos efectos sociales, económicos y políticos, estalló durante el gobierno de Alfonsín, y aceleró su caída y dimisión antes del período constitucional. No muy diferente a los accionares del resto de “Los Ocho”, de pobres e incluso deplorables funciones públicas.
Respecto a Lapeña, siendo Secretario de Energía durante el alfonsinato, utilizaba la excusa de financiar parcialmente las micro centrales hidroeléctricas en Misiones –tan pequeñas que nunca “movieron la aguja” de la generación eléctrica como excusa perfecta para no aportar nada en presupuestos de obras mucho más relevantes para el Sistema Interconectado Provincial, que en esos años mostraba varios preocupantes cuellos de botella, tanto en Generación, como en Transmisión y Distribución. Y las muy promocionadas micros centrales resultaron un fiasco y un fracaso total, precisamente por sus insignificantes potencias, que no les permitían ni autofinanciar sus módicos mantenimientos.
Claro que a Lapeña y los suyos, solo le interesaba acentuar las
privatizaciones, el desguace estatal, la destrucción del valiosísimo patrimonio técnico de Agua y Energía Eléctrica y dispersar a sus calificados profesionales, detener el Plan Nuclear y frenar las grandes obras hidroeléctricas; todo eso a medida de los mezquinos intereses de las hidrocarburíferas extranjeras y de hacer 
involucionar a Argentina a la economía primaria de conformación social feudal, del siglo XIX.
Volviendo al accionar del IAE y de “los ocho”, cabe enfatizar que han sido constantes opositores al Plan Nuclear Argentino y a las grandes hidroeléctricas, y con ello totalmente funcionales a los mandatos transnacionales que “dictaminan” que Argentina debe ser una mera nación – granja, de economía primaria y sin desarrollos tecnológicos propios.
Operan para que la Energía sea un condicionante insalvable, en vez de ser un factor poderoso que induzca al desarrollo.
Para lograr ese aberrante objetivo, las Potencias Atlantistas y el mega poder financiero transnacional cuentan con varios “asociados menores” que operan bajo sus letras y mandatos.
Están los “expertos” adocenados, aquellos tecnócratas con alguna o incluso mucha capacitación técnica específica, pero carecientes por completo de ética y de moral patriótica, siendo para ello retribuidos con permanentes apoyos, como el ¿insólito? (o esperable) nombramiento reciente del ultra privatista y extranjerizador serial del patrimonio estratégico energético Carlos Bastos, quien fuera personero de la empresa estadounidense Enron, que pretendía quedarse con los paquetes de sistemas de transmisión en Argentina y otros países de Sudamérica. Los del IAE y de “Los ocho” (des)califican en forma similar a Bastos.
Están las muy activas ONGs anglosajonas y algunas otras, con sus
subordinados locales que siguen sus libretos, que operan ferozmente utilizando el terrorismo mediático para descalificar a las centrales nucleares e hidroeléctricas, mientras “glorifican” a las muy ineficientes usinas eólicas y solares, que funcionan
cautivas de centrales termoeléctricas, de las que dependen para cubrir sus constantes baches de generación y estabilizar sus bruscos cambios de voltaje.
Vinculados a esas ONGs, están las “progresías”, que fungen como aliados menores de los intereses oligopólicos neoliberales. Progresías que en muchos casos son trotskistas, anarquistas, comunistas residuales y otros odiadores seriales, que terminan siendo simples operadores “por izquierdas  declamativas” 
funcionales al neoliberalismo y a las hidrocarburíferas extranjeras y sus grupos asociados (como los de las generadoras termoeléctricas).
Por supuesto, hay operadores muy activos dentro de los comunicadores – que por lo general entienden poco y nada de Energía-, y algunos políticos oportunistas, que suelen saber aun menos de Energía, pero que operan “según donde calienta el sol”.
Dentro de esos esquemas de acciones nada neutras ni “inocentes”, está el extenso informe del IAE de mayo de 2020.
En síntesis, con muchos ángulos de enfoques parciales, ese nada neutro informe, promociona acentuadamente a las “energías renovables” eólica y solar, ocultando sin mencionar en absoluto sus severísimas limitaciones técnicas que las hacen totalmente inútiles para funcionar como Energías de Base (por sus acentuadas intermitencias y sus fluctuaciones en el voltaje suministrado a las redes; además de sus muy altos costos reales por kWh; y la sumatoria de prebendarias condiciones que por presiones de todo tipo son impuestas por sus promotores).
Pensar en una matriz energética basada en eólicas y solares, sería un salvavidas de plomo, que los centros del mega poder globalizador mundial, ya han impuesto a naciones muy débiles de África y pretenden algo similar en Íbero América y El Caribe. Y en esa línea tan negativa accionan desde el IAE.
Promocionar las eólicas y solares, equivale a promocionar las termoeléctricas en base a petróleo y gas, de las cuales dependen las “renovables”.
En el informe cuestionado, las grandes hidroeléctricas ni son mencionadas, y las nucleares solo son “aceptadas” previos interminables trámites de calificaciones ambientales, que son las excusas interpuestas para dilatar al infinito las gestiones
y de esa forma impedir las obras.
Consecuentemente, operan en contra de las energías hidroeléctrica y nuclear, a las que condicionan o descalifican, según las agendas del terrorismo mediático impuestas bajo presiones de ONGs ultra ecologistas, que son instrumentos del poder de las hidrocarburíferas transnacionales. ¡Todo cierra!
En el IAE usan el nombre señero del General Ingeniero Mosconi, que condujo YPF desde su creación hasta el “golpe con olor a petróleo” de 1930, pergeñado por oligarcas y liberales funcionales al poder extranjero. Esos golpistas ultra liberales persiguieron a Mosconi y encarcelaron a su principal colaborador en YPF, el General Ingeniero Alonso Baldrich. ¡Gran hipocresía institucional, pues el IAE es continuador ideológico y fáctico de las políticas de los golpistas del ’30!

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