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Volvió la calma y es hora de analizar a las otras “culpables” de la semana: ¿Qué PASO con las encuestas?

Volvió la calma y es hora de analizar a las otras “culpables” de la semana: ¿Qué PASO con las encuestas?
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Lucas Solís, experto en sondeos de marketing, analiza el fracaso de las encuestadoras en las PASO y pone el acento sobre dos factores a revisar. El método telefónico y online, y la forma de preguntar.

Las encuestadoras son señaladas por muchos como una de las grandes culpables de la seman agitada que vivimos los argentinos tras el inesperado triunfo de Alberto Fernández en las PASO.

Inesperado por lo holgado de la victoria, que no fue previsto casi por ningún sondeo y llevó al mercado financiero a ajustar variables abruptamente, con una sobrerreacción que castigó como nunca a bonos, acciones y llevó el d´lar a 62 pesos.

Ahora que volvió cierta calma al mercado, es buen momento para analizar qué paso con las encuestas. ¿Por qué fallaron por tanto?

Veamos antes algunos de los pronósticos:

La consultora Managment & Fit anticipó que Alberto Fernández vencía a Mauricio Macri por sólo 3 puntos; Celag estimó que la diferencia para el Frente de Todos era de 9 puntos.

Para Synopsis era de 3,9 puntos a favor de la fórmula Fernández-Fernández; Raúl Aragón & Asociados vislumbraba 41,6% para la dupla F-F y 36,1% para Juntos por el cambio.

La lista sigue y confirma que ninguno de los estudios publicados contempló un resultado por arriba del 45%, necesario para ganar en primera vuelta, ni tampoco una diferencia mayor a 10 puntos entre el primer y segundo candidato. Sin embargo, el cimbronazo se produjo porque ambas cuestiones sucedieron en las PASO.

Por otro lado, llama la atención cómo, encuestas específicas en determinados distritos (Bahía Blanca, La Plata, Mar del Plata, Chaco, Río Negro, Rosario, Mendoza, Córdoba, Santa Cruz y otros del Conurbano bonaerense) dieron una ventaja más amplia a Alberto Fernández o estuvieron más cerca del resultado final que las realizadas a nivel nacional.

Entonces, cabe otra vez la pregunta: ¿Por qué fallaron las encuestas? Buena oportunidad para revisar, analizar o sondear lo que los encuestadores no vieron venir.

Para enriquecer y promover el debate, es necesario partir de dos cuestiones básicas: 1) una encuesta es una técnica de investigación compleja que no termina en la modalidad telefónica, on – line o presencial; 2) el “error” en una encuesta tiene que servir para revisar la metodología, mejorar la información y aprender para sucesivos trabajos.

Porque está claro que el error está planteando una diferencia entre el pronóstico y la realidad, o entre las estimaciones acerca de quién ganará los comicios y quién efectivamente los ganó.

Comencemos a ver los desafíos que plantean la metodología y sus componentes de muestreo, medición y análisis.

Presenciales, online y telefónicas

Existe cierto consenso acerca de que las encuestas presenciales domiciliarias son más confiables mientras que las telefónicas o las on – line son imprecisas y poco confiables.

El tema es que el grueso de las encuestas nacionales recurre a la vía telefónica porque -aducen los encuestadores-, las presenciales resultan muy onerosas y sólo son factibles de llevar a cabo en territorios pequeños donde no es necesario relevar tantos casos y por ende, no resulta tan costoso.

Este hecho explicaría, de alguna manera, por qué las encuestas presenciales a nivel distrital dieron mejor pronóstico que las de nivel nacional. Además de las referencias a los cambios tecnológicos y el uso del teléfono fijo, que ha generado cierto sesgo orientativo a la hora de contestar por un candidato u otro.

¿Cómo preguntar?

Otros factores importantes tienen que ver con la forma de la pregunta acerca del candidato a votar y con el tratamiento de los indecisos. El primer caso se refiere a si simplemente indago con el nombre del candidato o presento alternativas(varias boletas, corte de boletas, etc.) y respecto de los indecisos, suponer que se van a comportar de la misma manera que los que manifiestan su intención de voto, en lugar de crear nuevos patrones estadísticos para analizar ese “voto oculto”.

En síntesis, hay que tomar las encuestas con sus limitaciones y no esperar de ellas más de lo que puedan dar; son instrumentos con fortalezas y debilidades, tanto las ensalzadas encuestas presenciales cuanto las imprecisas encuestas telefónicas.

Voto verguenza, voto castigo

Hoy existen varios componentes extra metodológicos que tal vez afectan sus pronósticos: sociedades cada vez más complejas con tendencias de opinión pública difíciles de calibrar; complejidades en los propios sistemas electorales (listas sábana, ley de lemas, simultaneidades; voto vergonzante, voto sorpresa o voto castigo que refieren a cuestiones sociales y económicas; dispersión del electorado y hasta “efecto manada” que se mencionó por ahí. Esto es, encuestadores que cambian sus propios números por temor a quedar fuera del juego mediático.

Lucas Gabriel Solís. Licenciado en Administración Mat LA148 CPCMNESDocente Investigación de Mercados, Universidad Dachary Miembro de SAIMO (Sociedad Argentina Investigadores de Marketing y Opinón. Titular de Consultora Gestión y Tendencias

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