Lo que natura non da el FMI non presta

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El financiamiento del FMI y de los demás organismos internacionales es muy importante para aventar el riesgo de default de la deuda externa, algo imprescindible para que disminuya la tasa de interés que Argentina debe pagar para acceder al mercado de capitales en monedas convertibles. Es decir, para que el riesgo país que hoy está entre 700 y 800 puntos básicos, pueda descender al rango 200-300 que consiguen la mayor parte de nuestros vecinos.

Pero el financiamiento del FMI no puede sustituir el esfuerzo que Argentina debe hacer para asegurar el equilibrio de las cuentas externas y conseguir que la estabilidad cambiaria permita consolidar el proceso de desinflación.

Pensar en el uso de las reservas externas conseguidas a través de los organismos financieros internacionales para intervenir en el mercado cambiario e inducir o mantener una apreciación exagerada del peso (también llamado vulgarmente “atraso cambiario”) es contraproducente y puede significar el fracaso del proceso de desinflación.

La simple continuidad del manejo cambiario y el uso de reservas que pertenecen a los depositantes de dólares en el sistema bancario para intervenir tanto en el mercado cambiario oficial como en los mercados pseudo libres (CCL y MEP) no conduce a consolidar el clima de desinflación. 

Una definición clara de las reglas a la que se sujetaran las políticas monetaria y cambiaria debe ser parte integral del programa que se acuerde con el FMI. El gobierno está en condición de hacerlo con éxito.

Hacia un mercado único y libre de cambio

El presidente Milei siempre menciona que en algún momento se debe salir del cepo y que el sistema monetario debe ser de competencia de monedas. Esto significa que el objetivo final de la organización cambiaria es un mercado único y libre de cambios, con el dólar y el peso como monedas convertibles, es decir sin restricciones para ser usadas como medios de pago e instrumentos de canalización del ahorro hacia la inversión.

El funcionamiento actual del sistema monetario y cambiario está todavía lejos de ese ideal. Hay multiplicidad de mercados y ninguno es completamente libre. Los mercados CCL y MEP enfrentan tantas restricciones como el mercado oficial y el Banco Central interviene en todos ellos utilizando reservas.

 Argumentar que se pasará del actual sistema a un mercado único y libre de cambios sin ningún sobresalto cambiario y con el tipo de cambio oficial ajustándose al 1 % mensual para llegar a un tipo de cambio unificado y fijo puede tener el efecto no deseado de generar desconfianza.

Por esa razón es imprescindible que el gobierno explique cómo será el tránsito de la situación actual al mercado único y libre de cambios con competencia de monedas.

En la transición es inconducente razonar con el paradigma del tipo de cambio fijo

Hasta el momento en que el ministro Caputo habló de un nuevo sistema monetario y cambiario, era evidente que el equipo Milei-Caputo-Bausili razonaba con el paradigma del tipo de cambio fijo descripto en detalle por Ricardo Arriazu.

Dicho paradigma se basa en la observación empírica de que todos los planes de estabilización exitosos incluyeron al menos un período inicial de tipo de cambio fijo y de que, además de equilibrio monetario y fiscal, el proceso de desinflación requiere fijación del tipo de cambio y excluir cualquier sobresalto cambiario.

Según este paradigma, el equilibrio de las cuentas externas se logrará por efecto del propio equilibrio fiscal y monetario y por la constatación de los operadores del mercado de que en el futuro las exportaciones energéticas, minerales, agropecuarias y de industrias basadas en el conocimiento van a generar abundancia de dólares y fuerte acumulación de reservas.

Lo que esta descripción del paradigma oculta es que, en los planes de estabilización exitosos, verbigracia el plan de convertibilidad, el tipo de cambio que se fijó ya era un tipo de cambio único y que los mecanismos de diferenciación cambiario que existían (retenciones a las exportaciones y elevados y variables aranceles de importación) se eliminaron de cuajo al inicio mismo del plan de estabilización. Además, existía completa libertad para el movimiento de capitales, asegurada precisamente por la regla de convertibilidad que obligaba a que cualquier emisión de pesos estuviera respaldada por entrada de reservas al Banco Central.

Fue precisamente esta característica del plan de convertibilidad que permitió que la fijación del tipo de cambio, además de ayudar al cambio de expectativas y a quebrar la inercia inflacionaria, indujera una fuerte entrada de dólares a la economía formal, ya sea como depósitos en dólares en el sistema financiero o como canje de dólares por pesos emitidos por el Banco Central.

La diferencia con el control del tipo de cambio que acompañó al plan de estabilización de Milei-Caputo-Bausili es que para sostenerse requirió y sigue requiriendo uso de reservas escasas del Banco Central y se basa en el sostenimiento de un tipo de cambio que no es único ni libre. Este control del tipo de cambio es conceptualmente un tipo de fijación blanda (tablita cambiaria) que pretende terminar en una fijación dura, pero que no tiene mecanismos que aseguren que cuando se logre esa fijación, el tipo de cambio será único e inducirá entradas netas de capitales (y no salidas como las que vienen ocurriendo desde el segundo semestre de 2024, acentuadas en el primer trimestre de 2025).

Por supuesto que, si se logra unificar el mercado cambiario y permitir el libre movimiento de capitales, es decir si se consigue que tanto el peso como el dólar se transformen en monedas libremente convertibles, la fijación del tipo de cambio que no sólo actúe como ancla del sistema de precios nominales, sino que induzca la entrada neta de capitales para acumular reservas, se habrá logrado consolidar el proceso de desinflación. Pero no se llegará a esta situación si se pregona que cualquier salto cambiario pondrá en marcha un proceso hiperinflacionario como parecen creer en el equipo económico.

Mi sugerencia sobre cómo manejar el período de transición, sigue siendo la de mis informes al 30 de noviembre, 31 de diciembre de 2024, al 31 de enero y 28 de febrero de 2025, que por brevedad no voy a repetir aquí

¿Tipo de cambio fijo o flotación a la peruana?

Esta es una decisión que el gobierno deberá tomar cuando llegue el momento de la unificación y liberalización del mercado cambiario y comience a funcionar la competencia de monedas.

No es necesario que se anticipe ahora. Si para ese momento aún existe inercia inflacionaria, la fijación del tipo de cambio será probablemente lo más conveniente, al menos por un período inicial. Claro que en ese caso tendrá que diseñarse un sistema que, como la convertibilidad de los 90, asegure la sostenibilidad del tipo de cambio fijo.

Si para el comienzo del mercado único y libre ya no existe inercia inflacionaria, lo más conveniente probablemente será ir a una flotación a la peruana. La ventaja de este tipo de flotación es que permite cierta flexibilidad cambiaria como para atenuar el efecto de shocks externos, pero requiere que el Banco Central tenga reservas como para evitar las fluctuaciones cambiarias que corran el riesgo de espiralizarse. Además, la política monetaria del Banco Central deberá utilizar como instrumentos los encajes bancarios diferenciales y las operaciones de mercado abierto, tanto con bonos en pesos como con bonos en dólares para inducir tasas de interés que ayuden a preservar la estabilidad cambiaria en un sentido tendencial.

La propiedad del plan económico

En un reportaje reciente, el viceministro José Luis Daza destacó que el plan de estabilización que se aplicó desde que asumió el presidente Milei es claramente propiedad del equipo económico y no fue diseñado por el FMI. Es muy importante que la forma en que el gobierno comunique los cambios que va a introducir en el esquema cambiario pongan de manifiesto que se hacen por convicción y no por imposición de aquella institución.

La comunicación de los cambios por el momento ha sido confusa y hace pensar que la palabra final la tiene el FMI. Es una lástima, porque si es como dice Daza, eso no es así. Un gobierno como el del presidente Milei que procura hacer cambios profundos debe comunicarlo con convicción. En ese caso el FMI seguramente acompañará la decisión del gobierno argentino.  

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Aumenta la nafta y el gasoil: cuál es el ajuste que se aplicará a los combustibles desde la medianoche

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El precio subirá a partir de abril para compensar el ritmo mensual de la devaluación y un posible incremento de un impuesto. El despacho acumula quince meses consecutivos de caída interanual

Desde el martes 1° de abril habrá un nuevo aumento de los precios de la nafta y el gasoil en los surtidores. El aumento en el que trabajan las petroleras no superará el 1,75% mensual promedio para sus combustibles, en línea con el movimiento de marzo, según dijeron fuentes de YPF.

Durante marzo, se mantuvo la volatilidad en los valores internacionales del petróleo, algo que quita presión a nivel local. El incremento servirá para acompañar el ritmo de ajuste mensual del tipo de cambio oficial –crawling peg-, de 1%, y una suba marginal del impuesto a los combustibles líquidos. El Gobierno mantiene diferida la actualización del tributo desde mayo del año pasado, para evitar sumar presión a la inflación.

En el mercado esperarán que el primer paso de los incrementos sea de YPF. La petrolera estatal concentra el 60% del mercado local y sus competidoras suelen aplicar subas en la misma línea.

Desde su llegada al poder, Milei impulsó una liberalización del precio local de los combustibles tras el atraso que dejó la gestión anterior. La nafta en la Ciudad de Buenos Aires pasó de $311 en noviembre de 2023, antes del recambio presidencial, a $1.173 en marzo de 2025, según el portal especializado Surtidores. Esto representa un aumento del 277,5% nominal, muy por encima de la inflación acumulada en el período.

Sin embargo, la mayor parte de ese incremento se produjo en el inicio de la gestión libertaria; posteriormente, los aumentos se alinearon con el deslizamiento del tipo de cambio y la variación del impuesto a los combustibles. De hecho, el Gobierno postergó de manera ininterrumpida, desde mayo del año pasado, la actualización del tributo basada en la variación trimestral del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec.

Las subas de este impuesto suelen trasladarse automáticamente a los surtidores, pero el Gobierno decidió posponerlas para evitar poner en riesgo la desaceleración de la inflación, a costa de resignar recaudación por más de USD 200 millones al mes, según cálculos de la consultora Economía y Energía. La variación mensual del IPC en diciembre de 2023 fue del 25,5%, mientras que en enero pasado fue del 2,2%, la más baja desde julio de 2020. Si se actualizara el tributo, el impacto sería un aumento de $207 por litro en la nafta y $115 por litro en el gasoil.

Ventas de combustible, en caída

La venta total de combustibles al público en Argentina alcanzó en febrero de 2025 un volumen de 1.309.505 metros cúbicos, entre naftas y gasoil, lo que representó una caída del 4% interanual respecto del mismo mes del año anterior. La baja también se reflejó en la comparación mensual, con un descenso de 7,9% frente a enero de 2025. Con este resultado, el sector acumuló quince meses consecutivos de contracción.

Los datos provienen de un informe elaborado por Politikon Chaco en base a estadísticas oficiales de la Secretaría de Energía de la Nación. En el detalle del total comercializado durante febrero, las naftas concentraron el 58% del volumen, mientras que el gasoil explicó el 42% restante.

Dentro del segmento de naftas, la evolución interanual mostró una baja del 1,1% a nivel nacional. Este comportamiento se explicó por la caída del segmento súper, que descendió 4,8%, mientras que el tipo premium volvió a mostrar un crecimiento, con un aumento del 11,3%, aunque en volúmenes más reducidos.

En el caso del gasoil, la contracción interanual fue más marcada, con una disminución del 7,7% respecto de febrero del año anterior. Según el informe, el gasoil común retrocedió 14,7%, mientras que el gasoil premium exhibió un incremento del 5,8% en el mismo período.

A nivel geográfico, el informe identificó seis provincias que registraron aumentos interanuales en las ventas totales de combustible. Formosa encabezó esa lista con un alza del 3,1%, seguida por Chubut, con un 2,4%. También mostraron avances NeuquénTierra del FuegoChaco y San Juan, aunque con incrementos inferiores al 1%.

Por el contrario, dieciocho jurisdicciones del país mostraron caídas en la comparación interanual. Entre ellas, las mayores retracciones se observaron en Río Negro, la Ciudad de Buenos Aires y Tucumán, todas con descensos de doble dígitoCABA registró una baja del 12,8%Río Negro del 13% y Tucumán del 15,1%.

En cuanto al tipo de combustible más vendido por provincia, la nafta lideró en 22 de las 24 jurisdicciones del país. Los casos excepcionales fueron La Pampa y Mendoza, donde el gasoil superó en volumen al consumo de naftas.

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Georgieva dijo que es “razonable” el pedido de Argentina para recibir un primer desembolso del 40% del nuevo acuerdo

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Kristalina Georgieva avaló la solicitud de un primer envío por encima de los estándares del organismo por el ajuste ya hecho por el Gobierno. “Se lo han ganado”, dijo

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, dijo este lunes que la solicitud de Argentina de recibir un desembolso inicial que supere el promedio de los programas del FMI, y que incluso sea del 40% del total del nuevo acuerdo es “razonable”, en base a los resultados alcanzados con las reformas económicas en el país.

“Es una petición razonable. Se la han ganado, dado su desempeño”, dijo Georgieva en una entrevista con la agencia Reuters. La principal directiva del organismo aseveró que espera cerrar el nuevo acuerdo, por un monto de USD 20.000 millones, antes de las próximas reuniones de primavera del organismo y del Banco Mundial entre el 21 y el 26 de abril.

La postura del Gobierno es que el FMI debería enviar un primer desembolso considerable, y mayor al promedio de los acuerdos habituales entre el organismo y los distintos países. “El total del paquete, cómo se desembolsa, es parte de la negociación que está terminando ahora. La primera cuota es importante porque el BCRA está muy descapitalizado. Y porque es cierto, cuando se dice que no hay precedente que el Fondo haga un desembolso inicial muy alto, en general hacen 20, 30%, excepcionalmente el 40 por ciento”, explicó el ministro de Economía Luis Caputo.

En ese plano, continuó: “Pedimos más por una razón: en un acuerdo tradicional se hacen desembolsos a cambio de metas. En nuestro caso ya lo hicimos”, por lo que el Poder Ejecutivo buscó invertir la lógica: “Cuando terminen esos ajustes, ¿cuánto hubiesen desembolsado? Nosotros ya terminamos. Sería lógico que el desembolso inicial sea más elevado”, aseguró.

Por último, dijo que “la operación funciona así: con los dólares que recibimos, recompramos las Letras Intransferibles. Esos dólares pasan a ser parte de las reservas del BCRA, las reservas son de libre disponibilidad”.

Un informe de la consultora 1816 analizó 300 programas del FMI para calcular cuál podría ser ese primer monto a recibir por parte del Tesoro. “De los 311 programas aprobados por el FMI desde el 2000, en el 59% de los casos el primer desembolso no llegó al 20% del monto total del programa y en el 92% de los casos ese primer desembolso no llegó al 50% del monto total”, mencionó.

“Mirando los 85 programas firmados por el Fondo desde el año 2018, sólo tres tuvieron un primer desembolso superior al 50% del programa y en ninguno de esos casos el monto de ese primer desembolso llegaba en términos absolutos a los USD 2.000 millones”, planteó esa consultora financiera. Menos del 10% de los programas firmados desde el año 2.000 otorgaron al país firmante más de la mitad del monto total en el primer pago.

Un primer envío de dólares en línea con las prácticas generales del FMI implicaría unos USD 6.000 millones, pero la expectativa del equipo económico es que el porcentaje del primer desembolso en relación al acuerdo sea mayor, aunque evitan dar alguna precisión. La explicación es que, a diferencia de otros programas de financiamiento, en este caso los compromisos de ajuste fiscal y monetario ya fueron realizados, y que la Argentina tiene así una posición distinta para negociar.

Caputo planteó que el año pasado el equipo económico analizó dos alternativas. “Nosotros ya veníamos de un acuerdo que estaba completamente caído. Podíamos ir a un acuerdo nuevo o de seguir con ese acuerdo viejo. Si le decíamos al Fondo lo que queríamos hacer, iban a dudar del equilibrio fiscal o la tasa de interés negativa. No los íbamos a convencer y estaba la otra opción que era revivir el programa viejo. Por eso nos pusimos metas muy fuertes”, dijo.

“Llevamos a la práctica nuestro propio programa. Le mostramos al Fondo que teníamos razón. Le dijimos en septiembre: podemos continuar con nuestro programa o pueden subirse y darnos una mano. (El plan es seguir) recomprando reservas y recapitalizar al BCRA gradualmente. La diferencia es que con el Fondo lo hacemos más rápido”, resumió el jefe del Palacio de Hacienda.

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Coparticipación: envíos a Misiones crecieron 16,6% en marzo

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En el mes de marzo de 2025 las transferencias automáticas del Estado nacional a las
provincias y CABA totalizaron $ 3,99 billones y presentaron una suba en términos reales del 16,4% contra igual mes del año anterior. En ese marco, los envíos a Misiones también exhibieron importantes subas: la provincia captó $ 127.218 millones con una variación del 16,6% interanual en términos reales, indicó un reporte de la consultora Politikon Chaco en base a datos de la DNAP y INDEC.

En el caso misionero, los recursos por Coparticipación Federal totalizaron $ 118.046 millones (93% del total) y crecieron 13,7% con importante empuje del impuesto a las Ganancias y también, aunque menor, del IVA. Por su parte, los recursos derivados de los leyes y regímenes especiales totalizaron $ 5.010 millones creciendo 93,0% real interanual, alza que se apoyó en la suba del impuesto a los combustibles, monotributo y bienes personales, principalmente. Finalmente, los fondos por Compensación del Consenso Fiscal se expandieron 59,9% real para la provincia, explicada por el impacto de la actualización
del monto a distribuir por ese concepto.

Con el alza de este mes, la provincia logró obtener un excedente de recursos estimado en $ 18.157 millones contra igual mes del 2024, al medirlo en moneda constante de precios de 2025.

Con este resultado, Misiones cerró el primer trimestre del año con recursos por $ 418 mil millones y un incremento real del 16,2% interanual. Aunque la suba acumulada contra 2024 es muy significativa, aún quedan por debajo de igual período 2023 y 2022 (-5,6% y – 6,2% respectivamente)

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El Gobierno definió que los aumentos de tarifas en abril serán menores al 2%

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Los ajustes serán del 1,7% en el caso de la electricidad y del 1,8% en el caso del gas natural a partir del mes que comienza hoy. La intención oficial es no sumar combustible a la aceleración de la inflación

El Gobierno definió que los aumentos en las tarifas de energía que llegarán en abril para los usuarios finales quedarán por debajo del 2% mensual, en busca de evitar sumar presión a la inflación. El incremento en la factura final que se conocerá esta madrugada en el Boletín Oficial será del 1,7% para la electricidad y del 1,8% para el gas natural por redes, según confirmaron fuentes oficiales.

Las subas estarán en línea con la decisión de volver a diferir la mayor parte de la actualización del impuesto a los combustibles líquidos y aplicar solo una parte. Es por eso que YPF anunció que aplicará un aumento del 1,75% promedio en todo el país para nafta y gasoil. “Se compone de la devaluación, actualización de biocombustibles e impuestos”, explicaron desde la petrolera de mayoría estatal.

El Gobierno nacional tenía previsto implementar desde abril un nuevo esquema tarifario con ajustes mensuales indexados a la inflación, pero resolvió postergarlo. El sistema comenzará a regir recién en mayo y, por lo tanto, en abril las subas serán limitadas bajo un esquema discrecional.

La Secretaría de Energía está en la etapa final del proceso de Revisión Quinquenal de Tarifas (RQT), que definirá el sendero de inversiones y ajustes hasta 2029. Este mecanismo, que no se aplicaba de manera sistemática desde hace casi tres décadas, será el marco técnico para las futuras actualizaciones mensuales.

Las audiencias públicas realizadas en febrero marcaron el inicio formal de este proceso, en el que se espera que las empresas presenten planes de inversión para mejorar la infraestructura de servicios energéticos, a cambio de un esquema de tarifas más estable. Las boletas de AySA aumentarán un 1% a partir del consumo de abril, siguiendo la política de ajustes mensuales acotados implementada por el Ministerio de Economía.

En cuanto al transporte público, el Gobierno nacional decidió mantener sin incrementos las tarifas de los colectivos de jurisdicción nacional en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Sin embargo, tanto la Ciudad Autónoma como la Provincia de Buenos Aires aplicarán ajustes desde el 1° de abril. En territorio bonaerense, el boleto mínimo pasará de $408 a $425, un incremento del 4,2%. Este aumento responde a una fórmula automática de actualización que considera la inflación más un adicional del 2%, y que ya se aplicó en marzo con una suba del 10%. El mismo esquema fue adoptado por el Gobierno porteño.

Estos incrementos se producen en un contexto de volatilidad cambiaria y presión financiera. Según el Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP, una familia tipo en el AMBA necesitó $146.000 en marzo para cubrir luz, gas, agua y transporte. Esa cifra representa un aumento del 429% desde diciembre de 2023, casi el triple que la inflación acumulada en el período de Gobierno de Javier Milei.

El impacto es mayor si se considera que el AMBA concentra la mayor parte de la población argentina, lo que amplifica los efectos sobre el consumo y el humor social.

Además, según el Indec, la división “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” aumentó 174,2% interanual, contra un 66,9% del índice general, lo que refleja la presión inflacionaria que ejercen los servicios regulados. Esta categoría no solo fue la que más subió en términos anuales, sino también la que lideró las subas mensuales en febrero.

Por su parte, la consultora ACM advirtió que en los últimos tres meses se observó una marcada divergencia entre la inflación de bienes (1,9% mensual promedio) y la de servicios (3,8%), impulsada por la recomposición de precios regulados y tarifas. En febrero, la inflación núcleo se ubicó en 2,4% mensual, mientras que los precios regulados treparon por encima del 3%. Esta tendencia no parece revertirse en marzo, donde los primeros relevamientos muestran nuevamente a los regulados encabezando las subas.

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