INFOTECNO

Cuando una empresa de servicios petroleros arma su presupuesto, la tubería de producción aparece como un activo, no como un gasto

Compartí esta noticia !

Cuando una empresa de servicios petroleros arma su presupuesto, la tubería de producción aparece como un activo, no como un gasto. Se compra una vez, se baja al pozo, se saca en cada intervención y se vuelve a usar. En teoría, un mismo lote de tubos puede acompañar a un pozo durante toda su vida útil. En la práctica, muchos lotes duran dos o tres intervenciones y después van a chatarra. La diferencia entre esos dos escenarios se decide en un lugar que casi nunca aparece en el análisis financiero: la mesa de armado del taller.

Un activo que se desgasta por los extremos

La tubería de producción no falla por el cuerpo. Falla por la rosca. Cada vez que un tubo sale del pozo hay que desenroscarlo, y cada vez que vuelve a bajar hay que enroscarlo de nuevo. En un pozo de 2.500 metros son unos 260 tubos, es decir, alrededor de 520 operaciones sobre rosca por intervención. Con ocho intervenciones a lo largo de la vida del pozo, cada extremo de cada tubo pasa por decenas de ciclos de armado.

El daño típico se produce durante el armado, no dentro del pozo: dos superficies de acero que deslizan bajo alta presión, con poca grasa, demasiada velocidad o un leve ángulo entre ellas, se adhieren y se desgarran. Una rosca dañada así ya no sella y, en la mayoría de los casos, no se recupera.

Gráfico: tubos de producción perdidos según la tasa de rechazo por intervención, 1% frente a 3%, a lo largo de ocho intervenciones Con una tasa de rechazo del 3% por intervención, un lote de 260 tubos pierde 62 unidades en ocho intervenciones. Con el 1%, pierde 20. La diferencia son 42 tubos que no hay que importar.

La cuenta que conviene hacer

Supongamos un lote de 260 tubos y ocho intervenciones. Si en cada intervención el taller rechaza el 3% de los tubos por rosca dañada, al final del ciclo se habrán perdido 62 unidades: casi una cuarta parte del lote. Si el rechazo es del 1%, la pérdida baja a 20. Cuarenta y dos tubos de diferencia parecen poco en un parte diario; en la Argentina, donde buena parte de la tubería de producción se importa, son una orden de compra en dólares, un trámite de importación y varios meses de espera.

Y la espera es el costo que no figura en ninguna factura. Un pozo detenido porque no hay tubos del diámetro correcto en el depósito produce cero mientras el lote de reposición atraviesa la aduana.

Un lote de tubos leído como flujo de caja

Conviene mirar la tubería de producción como lo que es en el balance: un bien de capital con una vida útil que depende del uso. El día de la compra, el lote vale lo que costó importarlo. Cada intervención le resta valor por dos vías: los tubos que se descartan y el desgaste acumulado en los que siguen. La segunda vía es invisible hasta que se convierte en la primera.

Si el lote se administra bien, la curva de reposición es suave: unos pocos tubos por intervención, previsibles, que se pueden comprar con anticipación y en lotes económicos. Si se administra mal, la reposición llega a saltos: una intervención en la que el taller rechaza el diez por ciento de la columna obliga a una compra de urgencia, al precio de urgencia y con el plazo de urgencia. Para una pyme que financia su capital de trabajo a las tasas argentinas, la diferencia entre una compra planificada y una de emergencia puede ser mayor que el precio de los tubos.

Hay un tercer costo que rara vez se imputa a la rosca: el capital inmovilizado en inventario de seguridad. Un taller que no confía en su tasa de rechazo compensa con stock. Cada tubo guardado por las dudas es dinero que no está trabajando.

Nueva, usada o reparada: las tres columnas que conviven

En la práctica argentina, una columna rara vez es toda nueva. Convive tubería nueva importada, tubería usada clasificada e inspeccionada, y tubería con roscas recortadas y vueltas a mecanizar. Cada categoría tiene un costo distinto y una vida útil restante distinta, y mezclarlas sin registro hace imposible saber, después, qué falló y por qué. El taller que arma y documenta cada conexión es el único punto del sistema donde esas tres poblaciones de tubos se vuelven trazables.

Importar tubería: los plazos que no figuran en la cotización

Quien nunca importó tubería de producción subestima el tiempo. Entre la orden de compra, la fabricación o la disponibilidad en el origen, el transporte marítimo, la nacionalización y el traslado al yacimiento pasan, en el mejor de los casos, varios meses. En ese tiempo el tipo de cambio se mueve, los requisitos de importación pueden cambiar y el pozo para el que se pidió la tubería puede haber quedado sin producir.

Esto convierte la tasa de rechazo en algo más que un indicador de eficiencia: es una variable de planificación. Un taller que rechaza de manera previsible el uno por ciento puede pedir con un año de anticipación. Un taller que rechaza el tres por ciento en promedio, pero con picos del diez, no puede planificar nada.

Por qué el torque final no alcanza

Muchos talleres controlan el armado con un solo dato: el torque final. El problema es que una conexión que se dañó durante el armado puede llegar exactamente al valor especificado, porque la fricción extra que genera el daño aporta al número que marca el instrumento. Con el mismo registro, una unión defectuosa y una sana son indistinguibles.

Lo que las distingue es cómo creció la resistencia mientras la conexión giraba. Los equipos que registran todo el proceso dejan una traza que un ingeniero puede leer meses después, cuando alguien pregunta por qué falló un pozo y quién armó esa unión.

Lo que la rosca le hace al resto del negocio

Una tasa de rechazo alta no solo consume tubos. Alarga las intervenciones, porque la columna que baja tiene que completarse con tubos de otro lote, a veces de otro diámetro nominal o de otra clase de acero, lo que obliga a revisar la compatibilidad de las conexiones y, con frecuencia, a improvisar. Consume horas de supervisión en discusiones sobre qué tubo entra y cuál no. Y erosiona la relación con el operador, que ve subir el costo de cada intervención sin entender por qué.

Del otro lado, un taller con rechazo bajo y documentado tiene un argumento comercial que pocas pymes de servicios pueden ofrecer: la garantía de que la columna que baja es la misma que subió, con cada conexión armada al torque correcto y con un registro que lo prueba. En licitaciones donde el precio por hora es parecido entre oferentes, ese argumento decide.

Qué se mira al elegir el equipo

En el taller, la tubería de producción se arma sobre bancos horizontales que sujetan un extremo y hacen girar el otro mientras miden el torque de forma continua. Las preguntas que vale la pena hacer antes de invertir son pocas y no requieren conocimientos especiales.

Banco horizontal de armado para tubería de producción instalado en un taller de servicios petroleros El banco ocupa el largo de un tubo más la mordaza y el cabezal. No necesita fundación especial ni anclajes: se instala sobre patas regulables.

¿Registra el proceso completo o solo el valor final? Es la diferencia entre tener algo que analizar y tener solo un número.

¿Qué tan despacio puede girar? La velocidad mínima importa más que la máxima. Las conexiones grandes se arman a pocas vueltas por minuto.

¿Desenrosca con el mismo control con el que enrosca? Un tubo que pasó años en el pozo opone mucha más resistencia al desarmarse, y el momento en que cede es brusco. Poder desenroscar bajo torque controlado es lo que evita que ese instante termine con la rosca.

Medición de un tubular con cinta métrica durante la inspección en el taller antes de volver a bajarlo al pozo La inspección entre intervenciones es donde se decide qué tubo vuelve al pozo y cuál se rechaza. Cada punto porcentual de rechazo tiene un costo concreto.

Cómo medir la tasa de rechazo, y qué número esperar

El indicador es simple: tubos rechazados por rosca dividido por tubos manipulados en la intervención. Lo que pocas empresas hacen es medirlo por separado del rechazo por cuerpo, es decir, por corrosión, por desgaste de pared o por deformación. Mezclar ambas causas oculta el problema, porque el rechazo por cuerpo depende del pozo y el rechazo por rosca depende del taller.

Los valores varían con el estado del fondo de pozos y la edad de la tubería, pero la regla práctica es esta: si el rechazo por rosca supera con regularidad al rechazo por cuerpo, el problema está en el armado. Y si la mayoría de los rechazos por rosca son roscas con engrane y no roscas gastadas de manera pareja, el problema está en cómo se armó la última vez, no en cuántas veces se armó.

Banco de armado de tubería de producción con su gabinete de control hidráulico en el taller El banco con su gabinete de control. La inversión típica de un taller mediano se recupera con el inventario que deja de reponerse, no con las horas de trabajo que ahorra.

Cómo evaluar el retorno de un equipo

La cuenta que suele hacerse mal es la de las horas-hombre: un banco arma una conexión en menos tiempo que dos personas con llaves, y de ahí se calcula un ahorro. Es real, pero es la parte menor. La cuenta que importa es la de los tubos.

Tómese el ejemplo de arriba: 42 tubos de diferencia en ocho intervenciones, a lo largo de la vida de un pozo. Un taller que atiende varios pozos multiplica esa diferencia por su fondo. Al precio de una tubería de producción importada puesta en yacimiento, el equipo se paga con el inventario que deja de comprarse en un plazo que casi siempre es menor a la vida útil del propio equipo. Y a eso hay que sumarle lo que no tiene precio de lista: los pozos que no esperaron.

El argumento contractual

Hay un segundo motivo, menos técnico, para registrar el armado. Cuando la tubería es del operador y la manipula un contratista, tarde o temprano aparece la pregunta de quién dañó la rosca. Sin registros, la discusión se resuelve por reclamos cruzados. Con un registro de cómo se armó cada conexión, se resuelve en minutos. Para una pyme de servicios, poder demostrar que hizo bien su trabajo vale tanto como haberlo hecho.

Tubería alquilada: cuando el activo es de otro

Una parte creciente de la tubería que circula por los yacimientos argentinos no es del operador ni del contratista: es alquilada. El alquiler traslada el capital a un tercero, pero no traslada la responsabilidad por el daño. El contrato típico establece que la rosca dañada se paga, y la discusión sobre quién la dañó se resuelve, otra vez, con registros o sin ellos.

Para el que alquila, un taller que documenta el armado es un cliente que devuelve menos tubos dañados y discute menos facturas. Para el que trabaja con tubería alquilada, el registro es la única defensa razonable frente a un cargo por daño que puede superar el margen de todo el trabajo.

En resumen

Hay una última consideración que las pymes suelen pasar por alto: el equipo de armado conserva su valor. Un banco bien mantenido se revende, se traslada a otro taller o se amortiza contra otro contrato. Los tubos que se fueron a chatarra, no.

La tubería de producción es uno de los pocos activos de la industria que se compra una vez y se usa durante años, si se la trata bien. En una economía donde reponerla implica dólares y meses, el porcentaje de rechazo por intervención es probablemente el indicador de eficiencia más barato de mejorar y uno de los más caros de ignorar.

La información técnica sobre equipos de enrosque y desenrosque fue aportada por Dezhou Zhuorui Petroleum Machinery, fabricante de bancos hidráulicos para talleres de servicios petroleros.

Compartí esta noticia !

Ludopatía juvenil: la epidemia silenciosa

Compartí esta noticia !

Uno de cada 3 adolescentes argentinos ya apostó dinero por internet. La edad promedio de inicio es 13 años. El 83% lo hace desde el celular. Y el deporte, que históricamente protegía a los chicos de las adicciones, hoy los introduce en ellas. Esta semana, especialistas llegaron a Posadas para capacitar a docentes ante una problemática que avanza en silencio.

Hay una pregunta que Raúl Gómez lleva años haciendo en auditorios llenos de maestros y padres preocupados.“¿Cuánto saben cada uno de ustedes qué está viendo un niño, un joven, su hijo, su alumno en una pantalla?”

La respuesta, en la mayoría de los casos, es la misma. Muy poco. O nada.

Gómez es psicólogo, doctor en Ciencias de la Salud e investigador de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba. Esta semana llegó a Posadas en el marco de la jornada “Conectados con el cuidado”,  una capacitación docente para el abordaje de la problemática de las apuestas online en adolescentes, organizada por el IPLyC, la Defensoría del Pueblo de Posadas, el IPEC y el IAaVIM. Economis pudo hablar con el especialista y su diagnóstico es tan claro como perturbador.

“Jamás dejaríamos a nuestros alumnos, a nuestros hijos en un barrio que no conocemos y los dejamos horas y horas ante contenidos que desconocemos. Involucrarnos en los contenidos que ven nuestros hijos es el primer paso. Es lo que llamamos monitoreo parental.”

La metáfora es precisa. El universo digital es un barrio. Tiene zonas seguras y zonas de riesgo. Tiene conocidos y extraños. Tiene tentaciones y trampas. Y la mayoría de los adultos que son responsables de un adolescente no saben en qué parte de ese barrio está su hijo cuando sostiene el celular frente a la cara durante horas.

Lo que los datos muestran este año es que una parte significativa de esos chicos está apostando dinero real en plataformas diseñadas para engancharlos. Ese último dato , el 83% apuesta desde el celular, es el que mejor explica por qué este problema es diferente a todo lo anterior. Las adicciones al juego no son nuevas. Los casinos, los bingos, las apuestas en el hipódromo tienen décadas de historia y sistemas de regulación que los hacen difíciles de acceder para un menor de edad. Para entrar a un casino necesitás ser mayor de 18, tener DNI, cruzar una puerta física.

Para entrar a una plataforma de apuestas online necesitás un celular y, en muchos casos, ni siquiera eso.

La mitad de los adolescentes que apuestan online recibió ayuda de un adulto para crear la cuenta, según el Observatorio Humanitario de la Cruz Roja. Ese dato es el más perturbador del relevamiento: el sistema de verificación de edad de las plataformas es tan débil que requiere la participación de un adulto para sortearlo y ese adulto frecuentemente es un familiar. El 12% de los adolescentes expuestos ya arrastra deudas. Y 8 de cada 10 consideran que las regulaciones vigentes están desactualizadas. 

Gómez tiene experiencia en adicciones con sustancias y trae de ese campo una lección que la sociedad tardó décadas en aprender: la prohibición no funciona.

“De las adicciones con sustancia aprendimos que las prohibiciones han traído más problemas que soluciones. Lo que no hay que perder de vista es que hay que poder comunicarse afectivamente y controlar. Involucrarnos en los contenidos que ven nuestros hijos es el primer paso.”

¿Cómo detectar que un adolescente está en problemas? Gómez señala dos indicadores que trascienden la ludopatía y que sirven para cualquier conducta problemática en jóvenes.

“El aislamiento y los cambios de estado de ánimos repentinos son dos indicadores a los cuales debemos atender siempre”, dijo. No son exclusivos de las apuestas, pero en el contexto digital adquieren una dimensión nueva: un chico que se aisló en su cuarto con el celular puede estar simplemente chateando o puede estar perdiendo dinero que no tiene en una plataforma que lo diseñó para que no pueda parar.

Esa diferencia (dos años para un adolescente, siete para un adulto) es la que convierte el problema en urgente. El cerebro adolescente es neurológicamente más vulnerable a la adicción: el sistema de está completamente activo pero el córtex prefrontal, la región que regula el control de impulsos y evalúa consecuencias, no termina de desarrollarse hasta los 25 años. Las plataformas de apuestas están diseñadas por equipos de neurocientíficos para explotar exactamente esa ventana de vulnerabilidad.

Y hay un vector que lo amplifica todo: el deporte. El Dr. Gómez lo explica con claridad: “Históricamente, las actividades deportivas funcionaban como un factor protectivo en las adicciones con sustancia. Hoy, la forma que han adquirido y los discursos sociales que circulan en relación a las apuestas online, los deportes y las actividades deportivas funcionan como un factor de riesgo. Y esta idea del éxito rápido, esta cultura snack, rápida y muy intensiva: todo tiene que ser rápido, el éxito tiene que ser rápido. Cuando vos tenés una actividad potencialmente adictiva promocionada por un ídolo deportivo, estás en serios problemas”.

El fútbol es el caso más visible. Argentina es campeona del mundo. Sus figuras son los referentes culturales más poderosos del país para millones de jóvenes. Y esas mismas figuras promocionan casas de apuestas en sus cuentas de redes sociales, en sus camisetas, en los estadios donde juegan. La investigación de Branz y Murzi (UNSAM-CONICET) lo documenta: las apuestas en tiempo real cambiaron la manera de ver un partido. Ya no se mira para disfrutar, se mira para calcular. ¿Tarjeta amarilla? ¿Córner? ¿Gol antes del minuto 30? Cada evento del juego se convierte en una variable de la apuesta.

4 de cada 10 jóvenes que apuestan eligen el fútbol como modalidad principal, según el Observatorio de Adicciones de la Defensoría del Pueblo bonaerense. La proporción de jóvenes de 16 a 29 años que apuestan online casi duplica a la de la población general. Y el estudio “Apostar no es un juego”, realizado por universidades públicas sobre más de 9.000 casos en 360 localidades del país, traza un perfil claro del apostador online argentino: varón, cada vez más joven, que apostó porque lo hacen sus amigos.

En Misiones, el contexto tiene especificidades que agravan el cuadro. La penetración de celulares supera el promedio nacional en los grupos etarios más jóvenes. Las plataformas de apuestas ofrecen la promesa más poderosa posible en ese contexto: dinero rápido, sin título, sin experiencia, desde el teléfono. Para un adolescente de 15 años esa promesa puede ser irresistible.

La jornada “Conectados con el cuidado” que se realizó esta semana es, según sus organizadores, una primera respuesta institucional a un problema que ya llegó a las aulas. Maestros que ven a alumnos distraídos, ausentistas, con deudas, con cambios de humor abruptos. Directivos que no saben qué hacer cuando detectan que un chico está apostando desde el baño del colegio.

“La problemática educativa en esta era digital se ha complejizado absolutamente. La idea es tratar de acompañar y aportar herramientas a los docentes para decirles que no están solos ante esto.” indica el Dr. Raúl Gómez, principal disertante de esta actividad. 

La ley de Prevención de la Ludopatía y Regulación de Apuestas en Línea obtuvo media sanción en Diputados y sigue esperando tratamiento en el Senado. Mientras tanto, las plataformas siguen operando, los influencers siguen publicando y los ídolos deportivos siguen prestando su imagen al negocio.

Un adolescente argentino que empieza a apostar a los 13 años puede desarrollar una adicción a los 15. Con una regulación que tarde otros dos años en aprobarse, ese chico habrá apostado durante cuatro años sin ningún marco legal que lo proteja.

Compartí esta noticia !

Emprendimientos creativos: cómo prepararse para la próxima temporada alta

Compartí esta noticia !

Para un emprendimiento creativo, el calendario puede cambiar el ritmo del negocio en cuestión de semanas. Una fecha especial puede multiplicar los pedidos de remeras, vasos, stickers, regalos, decoración o productos personalizados; cuando termina, la demanda vuelve a acomodarse y empieza la preparación para la siguiente oportunidad.

“Una temporada de alta demanda puede dejar mucho más que ventas. También deja nuevos clientes, materiales, diseños y experiencia productiva. El verdadero reto comienza cuando el emprendimiento debe reconocer cuáles de esos recursos puede transformar para la siguiente ocasión y cuáles necesita recalcular antes de volver a producir”, explica Yanelly Reyes, directora de Comunidades de Cricut en Latam.

La experiencia reciente del comercio argentino muestra por qué anticiparse resulta relevante. Durante la Navidad 2025, las ventas de los comercios minoristas pymes crecieron 1,3% interanual a precios constantes y 89,3% de los establecimientos puso en marcha acciones comerciales para acompañar la temporada, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Ese impulso también se reflejó en las ventas minoristas PyME, que en junio crecieron 0,9% interanual a precios constantes, favorecidas parcialmente por el torneo, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa. Sin embargo, el efecto fue desigual: mientras textiles e indumentaria avanzaron 1,9%, bazar y decoración retrocedieron 3,1%.

Para los emprendimientos creativos, esto deja una lección útil: las temporadas generan oportunidades, pero aprovecharlas requiere algo más que esperar a que llegue la fecha. Entender qué busca el cliente, revisar precios, ajustar cantidades y producir de manera flexible puede marcar la diferencia entre acumular pedidos y construir una operación rentable.

Los próximos meses volverán a poner esa capacidad a prueba. El Día de la Madre, Halloween y las celebraciones de fin de año pueden activar categorías vinculadas con regalos, indumentaria, decoración y personalización. Para quienes trabajan con crafting y manualidades, agosto es justamente el momento de comenzar a decidir qué vale la pena desarrollar, probar y comunicar antes de que la demanda se concentre.

A partir de la experiencia de su comunidad, Cricut propone cuatro acciones para que los emprendimientos creativos puedan prepararse antes del próximo pico de demanda:

1. Revisar la rentabilidad. El producto más vendido no siempre deja el mejor margen, ya que las pruebas, los desperdicios, las comisiones y las entregas urgentes también cuestan. Por eso, conviene recalcular materiales y horas de trabajo antes de volver a producir.

2. Reconstruir el stock. En lugar de liquidarlo por apuro, los vinilos y textiles pueden incorporarse a nuevas colecciones, mientras que los diseños digitales y algunos productos terminados pueden adaptarse a otras temáticas.

3. Recuperar a los clientes. Quien compró artículos en el verano puede buscar productos para cumpleaños, viajes, clubes de barrio o regalos. La oportunidad está en mantener el vínculo y acercarle propuestas relevantes para nuevas ocasiones.

4. Probar antes de invertir. Crear una muestra, abrir pedidos y producir según la demanda permite evitar grandes cantidades de stock. En ese esquema, las máquinas y prensas de calor de Cricut, junto con Design Space, facilitan la creación de prototipos y series chicas.

En definitiva, el resultado del Mundial no se medirá solamente por lo vendido, sino por los clientes que regresen y la capacidad de transformar el entusiasmo futbolero en un negocio más sostenible.

Compartí esta noticia !

Jonathan Bailey, el nuevo embajador global de I Will de Giorgio Armani

Compartí esta noticia !

No es novedad que el actor británico ha construido su carrera a fuerza de talento y constancia: pasando de distintos escenarios teatrales y variedad de personajes hasta llegar a ser hoy uno de los nombres más versátiles de su generación. Del vizconde Anthony Bridgerton, el papel que lo instaló en la conversación global, a Fiyero en Wicked y Wicked: For Good, pasando por Fellow Travelers y Jurassic World: El renacerJonathan Bailey se convirtió en 2025 en el actor más taquillero del año sin dejar nunca el registro que lo formó: el de la disciplina silenciosa de quien elige seguir perfeccionando su trabajo.

Esta idea de como el logro que no depende de la suerte sino de la voluntad sostenida en el tiempo es también la que Giorgio Armani elige ahora para presentar a su nuevo embajador global de fragancias. Bailey encabeza la campaña de I Will, la nueva fragancia masculina de la maison, dirigida por el cineasta Todd Field (seis veces nominado al Oscar) en un film que retrata a un artista que se despoja del ruido de la fama para volver a lo esencial: la práctica, la paciencia, el compromiso con el propio propósito.

“Armani te permite ser libre, curioso y hasta coqueto, todo envuelto en una elegancia silenciosa.” expresa Jonathan Bailey, en una entrevista exclusiva para la marca. “Para mí, las fragancias actúan como un hilo conductor hacia momentos, personas, lugares y recuerdos. Son la forma de dejar la impronta de una persona. I Will es memorable sin ser avasallante, Deja una impresión de confianza y sofisticación, pero de una manera que se siente natural, sin esfuerzo.” analiza el actor británico.

¿Cómo es I Will, la nueva fragancia de Giorgio Armani?

Ese mismo criterio de tiempo y perseverancia definió la creación de I Will puertas adentro. Los maestros perfumistas Alberto Morillas y Nathalie Lorson trabajaron durante cuatro años y más de 2.800 pruebas para dar con una fórmula que reinterpreta un material históricamente asociado a lo femenino: la vainilla, para así llevarlo a un terreno inexplorado dentro del universo masculino de Armani.

El resultado es una vainilla Bourbon de Madagascar despojada de su faceta golosa, confrontada con Woodleather, una molécula cautiva de cuero amaderado que le aporta densidad, tensión y una proyección inusual. Los maestros perfumistas la definen como una de las materias primas más singulares de su paleta: “no es solo una nota de cuero, es una intensidad amaderada con múltiples facetas”. Alrededor de ese eje vainilla-cuero, la apertura de bergamota de Calabria, lavanda y cardamomo aporta el contraste de luz que Lorson y Morillas buscaban antes de que la fragancia se asiente en su base de doble pachulí.

I Will, una línea que se presenta rodeada de grandes figuras

Jonathan Bailey no es el único nombre que este año amplía la familia de Armani Beauty. Junto a él, la música y el deporte también encontraron representantes propios dentro de la casa: el cantante colombiano J Balvin y el piloto de Fórmula 1 Carlos Sainz se sumaron a la comunidad global de embajadores, reforzando un mismo espíritu —el de la disciplina y la voluntad como motor de una carrera— desde otros escenarios.

Ese encuentro tuvo su escenario en el Festival de Cine de Venecia, donde Armani Beauty cumplió su noveno año consecutivo como Patrocinador Oficial de Belleza. Allí, en el Armani Cinema Club, la marca reunió a su comunidad de figuras globales en torno al cine, la moda, la música y el deporte, donde reservo una noche especial para presentar en sociedad a I Will: una proyección privada del film de campaña dirigido por Todd Field, con la presencia de Bailey.

Sobre esa idea de historia y comunidad, el propio actor reflexionó frente a la marca: “tiene que ver con la naturaleza misma de la experiencia compartida, de reunir a la gente”, dijo Bailey sobre el poder del cine para conectar a las personas —la misma lógica que también atraviesa a I Will.

Compartí esta noticia !

Explosiva renuncia de investigador de Anthropic y OpenAI: acusa a las empresas de saber que la IA “podría matarnos a todos para finales de la década”

Compartí esta noticia !

Un investigador que trabajó en dos de los laboratorios de inteligencia artificial más poderosos del mundo decidió abandonar la industria con una advertencia extraordinaria: las empresas que lideran la carrera tecnológica estarían avanzando hacia sistemas cada vez más autónomos sin haber resuelto todavía cómo mantener bajo control una eventual superinteligencia.

Jacob Coxon, investigador británico de 27 años, anunció su renuncia a Anthropic después de haber trabajado durante los últimos tres años en investigación de preentrenamiento, primero en OpenAI y posteriormente en la compañía creadora de Claude.

Ninguna de las dos empresas actúa de forma responsable. Están corriendo directamente hacia una superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma y están jugando con nuestras vidas”, sostuvo Coxon al comunicar su salida.

La afirmación podría descartarse como la opinión extrema de un investigador que acaba de abandonar una empresa. Sin embargo, la controversia adquirió otra dimensión cuando científicos que continúan trabajando en Anthropic respaldaron públicamente una parte sustancial de su diagnóstico.

Evan Hubinger, responsable de investigación en alineamiento de Anthropic, afirmó que considera superior al 10% la posibilidad de que una inteligencia artificial futura provoque una catástrofe existencial durante la próxima década. Al mismo tiempo introdujo una distinción fundamental: sostuvo que el riesgo de los modelos disponibles actualmente es bajo y que su preocupación está centrada en una futura superinteligencia surgida de procesos de automejora recursiva.

Ese matiz es central para dimensionar el debate. La discusión no implica que ChatGPT, Claude u otros sistemas actuales tengan una probabilidad del 10% de extinguir a la humanidad. La hipótesis que inquieta a una parte de los investigadores apunta a una generación todavía inexistente de sistemas capaces de superar ampliamente las capacidades humanas y participar en el desarrollo de versiones cada vez más poderosas de sí mismos.

Una carrera en la que nadie quiere frenar primero

La denuncia de Coxon pone el foco precisamente sobre esa paradoja. Según su descripción, OpenAI y Anthropic enfrentan incentivos distintos pero terminan atrapadas en la misma competencia. Coxon sostiene que en OpenAI no todos habrían internalizado suficientemente las posibles consecuencias civilizatorias del desarrollo de una superinteligencia. En Anthropic, en cambio, considera que existe mayor conciencia sobre los riesgos, pero también la convicción de que frenar unilateralmente permitiría que otra empresa avance primero.

“En Anthropic comprenden bien lo que está en juego, pero están atrapados en una carrera por llegar primero”, sostuvo.

La preocupación excede a Coxon. Samuel Marks, investigador de seguridad de Anthropic, también respaldó públicamente la discusión y vinculó la continuidad de la carrera tecnológica con una combinación de incentivos comerciales y el temor de que competidores menos prudentes desarrollen primero sistemas más poderosos.

La lógica se parece a un dilema clásico de competencia: incluso si varios actores consideran conveniente desacelerar, ninguno quiere hacerlo individualmente mientras sospeche que los demás continuarán avanzando.

El episodio se produce después de una señal mucho más amplia surgida desde el interior de Silicon Valley.

En julio, más de 1.300 empleados de empresas que desarrollan modelos de inteligencia artificial de frontera firmaron el documento “Pacing the Frontier”. Entre los adherentes aparecen investigadores y ejecutivos de algunas de las compañías más relevantes del sector.

El planteo reconoce el enorme potencial económico, científico y social de la inteligencia artificial, pero advierte que la automatización de la propia investigación en IA podría acelerar el desarrollo tecnológico más allá de la capacidad humana para comprender o controlar los sistemas resultantes.

El documento identifica justamente el problema señalado ahora por Coxon: ninguna empresa ni ningún país tiene demasiados incentivos para desacelerar unilateralmente mientras exista una competencia global por alcanzar primero las capacidades más avanzadas.

Los firmantes reclamaron al Gobierno estadounidense impulsar un esfuerzo internacional para desarrollar herramientas técnicas y mecanismos de gobernanza que permitan, llegado el caso, reducir deliberadamente el ritmo de avance de la frontera tecnológica.

La discusión ya ingresó además en la agenda geopolítica. Estados Unidos y China preparan conversaciones bilaterales sobre seguridad de inteligencia artificial, con los riesgos de los modelos avanzados y de los agentes capaces de ejecutar operaciones informáticas entre los temas bajo análisis.

El problema de la “automejora recursiva”

Detrás de las advertencias aparece un concepto todavía hipotético pero decisivo para comprender el debate: la automejora recursiva.

Actualmente son equipos humanos los que diseñan arquitecturas, realizan experimentos, entrenan modelos y construyen nuevas generaciones de inteligencia artificial. La preocupación aparece ante la posibilidad de que sistemas suficientemente avanzados comiencen a automatizar una porción cada vez mayor de ese proceso.

En un escenario extremo, una IA podría contribuir a desarrollar un sistema superior, que a su vez participaría en la construcción de otro todavía más capaz. Si ese ciclo se acelerara suficientemente, sostienen quienes advierten sobre el riesgo, la capacidad tecnológica podría avanzar más rápido que los mecanismos diseñados para controlarla.

No existe consenso científico acerca de que semejante escenario vaya a ocurrir, ni sobre cuándo podría producirse. Tampoco existe consenso respecto de las probabilidades de una catástrofe existencial asociada a la inteligencia artificial.

Precisamente por eso resulta relevante la discusión abierta dentro de las propias empresas.

El debate tampoco está exento de críticas. Una corriente importante de investigadores sostiene que concentrar la discusión pública exclusivamente en escenarios de extinción puede distraer de problemas concretos que la inteligencia artificial ya está generando: desplazamiento laboral, concentración económica, desinformación, vigilancia, sesgos algorítmicos, derechos de autor, consumo energético, ciberseguridad y acumulación de poder tecnológico en un número reducido de compañías.

La discusión, entonces, tiene dos escalas diferentes. Una refiere a los efectos presentes y comprobables de la inteligencia artificial. La otra intenta anticipar qué ocurriría si los sistemas alcanzaran capacidades muy superiores a las actuales.

Coxon se ubica decididamente en este segundo grupo y reclama intervención gubernamental o algún mecanismo coordinado de desaceleración antes de desarrollar sistemas superiores a los humanos.

Su renuncia, sin embargo, importa menos por una predicción imposible de comprobar hoy que por el lugar desde donde surge.

No es una advertencia lanzada desde afuera de Silicon Valley. Proviene de un investigador que trabajó en OpenAI y Anthropic, y fue respaldada parcialmente por científicos que todavía permanecen dentro de una de esas compañías.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin