Los sistemas agroforestales continúan ganando espacio en Misiones como una alternativa productiva que combina sustentabilidad ambiental, diversificación económica y mayor resiliencia frente a las crisis del sector.
Según explicó el ingeniero agrónomo Luis Colcombet, investigador del INTA Montecarlo, estos sistemas integran árboles con cultivos o pasturas en una misma superficie. En el caso de los sistemas silvopastoriles, se suman además animales, generando un modelo productivo más equilibrado y eficiente.
Actualmente, Misiones cuenta con unas 20 mil hectáreas bajo estos esquemas productivos, mientras que en Corrientes se estiman alrededor de 80 mil hectáreas. La experiencia acumulada en los últimos años permitió mejorar los manejos y demostrar que es posible producir carne en niveles similares a los sistemas a cielo abierto, sumando además madera de calidad y beneficios ambientales.
Entre las ventajas, estos sistemas generan un microclima favorable para los animales, mejoran la calidad del suelo, diversifican los ingresos y reducen riesgos productivos. Además, el contexto actual del sector yerbatero impulsa el desarrollo de yerbales bajo sombra con especies nativas, orientados a certificaciones orgánicas y mercados diferenciados.
El interés por estos modelos también trasciende fronteras. Recientemente, estudiantes de la universidad francesa AgroParisTech recorrieron Misiones y Corrientes, donde visitaron 23 establecimientos productivos y realizaron 40 entrevistas a productores, técnicos e investigadores. La experiencia formará parte de un documental sobre sistemas agroforestales en el noreste argentino y el sur de Brasil.
Tras 25 años de trabajo conjunto entre productores, técnicos e instituciones, los sistemas agroforestales se consolidan en Misiones como una alternativa que combina producción, sustentabilidad y nuevas oportunidades para el desarrollo regional.
La energía solar enfrenta desde siempre un obstáculo estructural: su dependencia directa de la radiación. Cuando el sol se oculta, la generación se detiene, justo en momentos donde la demanda suele incrementarse. Frente a ese límite, un grupo de investigadores desarrolló un material innovador que podría cambiar parcialmente esa lógica: madera modificada capaz de almacenar calor durante el día y transformarlo en electricidad incluso en ausencia de luz.
El avance se basa en la utilización de madera de balsa tratada a nivel nanométrico para potenciar sus propiedades físicas. El material logra una absorción solar cercana al 91,2% y puede generar hasta 0,65 voltios por ciclo térmico, manteniendo su rendimiento tras múltiples usos. La clave no está en producir más energía en el momento, sino en extender su disponibilidad en el tiempo, lo que abre una nueva dimensión en el aprovechamiento de fuentes renovables.
Una solución basada en almacenamiento térmico
El desarrollo combina varias innovaciones. En primer lugar, la madera es modificada para aumentar su porosidad mediante la eliminación de lignina, lo que mejora su capacidad de absorción. Luego se incorporan materiales como fosforeno negro, nanopartículas de plata y compuestos químicos que permiten almacenar energía en enlaces internos.
El elemento central del sistema es el ácido esteárico, un material de cambio de fase que absorbe calor durante el día y lo libera de manera gradual cuando baja la temperatura. Ese flujo térmico puede ser convertido en electricidad mediante dispositivos termoeléctricos, generando energía incluso durante la noche.
El resultado es un sistema que no depende de baterías tradicionales, sino de un almacenamiento térmico integrado en el propio material.
Más allá de las baterías: una nueva lógica energética
Si bien la potencia generada todavía es limitada, el valor del desarrollo radica en su concepto. No busca reemplazar a las baterías, sino ofrecer una alternativa complementaria, potencialmente más simple y sostenible.
En un contexto global donde el almacenamiento energético es uno de los principales desafíos de la transición energética, este tipo de soluciones abre la puerta a materiales multifuncionales capaces de integrarse en infraestructuras existentes. Fachadas, techos o estructuras podrían, en el futuro, captar y liberar energía sin necesidad de sistemas externos complejos.
Además, al tratarse de un material natural, renovable y potencialmente escalable, se alinea con las tendencias de sostenibilidad y eficiencia energética que ya impulsan regulaciones en distintas regiones del mundo.
Aplicaciones y potencial
El uso de este tipo de tecnología podría extenderse a múltiples escenarios:
Edificios autosuficientes con almacenamiento energético pasivo
Zonas rurales sin acceso estable a redes eléctricas
Dispositivos de baja potencia donde las baterías no son viables
Sistemas híbridos combinados con paneles solares tradicionales
Más que una revolución inmediata, se trata de una evolución silenciosa que apunta a un modelo energético más distribuido, donde los materiales mismos cumplen un rol activo en la gestión de la energía.
Durante los 15 días previos y en el marco de Semana Santa, Misiones alcanzó la comercialización de 16.500 kilos de pescado producido localmente, en un operativo que integró a productores, municipios y organismos provinciales. El dato, informado por el Ministerio del Agro y la Producción, refleja una capacidad creciente de planificación y abastecimiento en una de las fechas de mayor consumo, pero también expone el desafío de sostener esa dinámica durante el resto del año.
La operatoria se concentró en 13 municipios —Apóstoles, Campo Viera, El Soberbio, 25 de Mayo, General Alvear, San Antonio, San Pedro, Caraguatay, Montecarlo, Capioví, San Vicente, Campo Grande y Tres Capones— y se apoyó en un esquema que combinó producción en origen, logística territorial y comercialización directa en ferias y mercados locales.
Producción organizada y consumo inducido
El despliegue se inscribe en una estrategia provincial que busca consolidar la acuicultura como cadena alimentaria estructurada. Según lo informado, el trabajo fue coordinado entre el Ministerio del Agro y la Producción, el IMAC, el Ministerio de Coordinación de Gabinete y los gobiernos locales, con foco en ordenar la oferta y garantizar canales de venta.
En paralelo, el Gobierno lanzó la campaña “El 19 comé pescado”, una iniciativa orientada a instalar un consumo mensual que permita desacoplar la demanda de eventos estacionales. La propuesta apunta a generar previsibilidad para los productores y sostener el flujo comercial durante todo el año.
Volumen, especies y logística integrada
Del total comercializado en abril, el 70% correspondió a pacú, consolidado como el producto dominante dentro del mercado local. Las carpas representaron el 20%, mientras que el 10% restante se distribuyó entre tilapia, boga, sábalo y bagres.
La producción se basa en sistemas de cría en estanques, con manejo planificado de alimentación, sanidad y tiempos de engorde. Este esquema permite obtener un producto homogéneo y programar la oferta en función de la demanda, lo que reduce la dependencia de la pesca extractiva y fortalece los circuitos formales de comercialización.
El dato operativo es relevante: la cadena no solo logró responder a un pico de consumo, sino que lo hizo con producción propia, sin depender de abastecimiento externo.
Control territorial y fortalecimiento de la cadena
La articulación entre organismos provinciales y municipios refuerza la capacidad del Estado para ordenar una cadena productiva que combina escala familiar con lógica de mercado. En términos de poder, el esquema consolida un modelo donde la provincia interviene en la organización de la oferta y en la generación de demanda.
El impulso al consumo regular, a través de campañas específicas, también introduce un componente de política pública orientado a modificar hábitos alimentarios y sostener la actividad productiva. La clave está en reducir la estacionalidad y estabilizar ingresos para los productores.
Valor en origen y diversificación
La acuicultura aporta valor en origen y abre nuevas oportunidades para economías regionales. El desarrollo de sistemas organizados de producción permite mejorar la eficiencia, reducir costos relativos y ampliar la oferta de alimentos frescos en el mercado interno.
Además, la expansión de esta cadena contribuye a diversificar la matriz productiva provincial, incorporando una actividad con potencial de crecimiento y menor dependencia de factores externos.
Una cadena en expansión en el territorio misionero
El despliegue en 13 municipios muestra una capilaridad territorial que trasciende los centros urbanos y se apoya en la producción de la chacra. La integración de ferias y mercados locales como canales de venta directa refuerza el vínculo entre productores y consumidores.
Para el NEA, el modelo sugiere una alternativa replicable en términos de producción de alimentos de cercanía, con impacto en seguridad alimentaria y desarrollo rural.
Sostener la demanda y escalar la producción
El principal desafío pasa por consolidar el consumo fuera de los picos estacionales y mantener la coordinación logística en todo el territorio. La evolución de la campaña “El 19 comé pescado” será una de las variables a observar, junto con la capacidad de ampliar la producción sin perder calidad ni regularidad en la oferta.
También quedará en evaluación el nivel de adopción del modelo productivo por parte de nuevos actores y su impacto en la escala total de la cadena.
El Programa Argentino de Carbono Neutro (PACN) presentó un nuevo paquete de herramientas para medir la huella de carbono en cultivos de crucíferas, en un contexto donde la certificación ambiental dejó de ser un diferencial para convertirse en un requisito de acceso a mercados internacionales. La iniciativa, desarrollada con participación de las principales Bolsas del país, apunta a dotar al sector agroindustrial de instrumentos propios para competir bajo estándares globales, con criterios adaptados a la realidad productiva local.
El lanzamiento se produce en un escenario de creciente regulación ambiental en el comercio global, donde normativas como la Directiva de Energías Renovables de la Unión Europea (EU RED) o el esquema CORSIA exigen mediciones precisas y verificables para habilitar el ingreso de bioproductos. En ese marco, la capacidad de medir con parámetros propios aparece como un factor de poder económico.
Argentina gana soberanía técnica con el lanzamiento de herramientas para medir la huella de carbono de crucíferas en el entorno del PACN. Clave para acceder a mercados premium y competir sin barreras injustas al utilizar factores de emisión locales.
Soberanía técnica para competir en mercados de alta exigencia
En un escenario de comercio agroindustrial global crecientemente dinámico, la medición precisa del impacto ambiental ha dejado de ser una métrica voluntaria para convertirse en una condición de acceso a los mercados más exigentes. En este contexto, la certificación de baja huella ambiental ya no es solo un diferencial competitivo, sino un requisito técnico. Sin embargo, la forma en que se mide esa huella es tan relevante como el resultado en sí mismo.
En notas anteriores la Bolsa de Comercio de Rosario ha identificado la importancia estratégica de la certificación de baja huella ambiental como un diferencial competitivo. Hoy, bajo el paraguas del Programa Argentino de Carbono Neutro (PACN), se da un paso fundamental con el lanzamiento del set de herramientas para la Mesa de Crucíferas.
Esta iniciativa, impulsada por las principales Bolsas de Cereales y de Comercio del país, busca no solo transparentar el desempeño ambiental de productos agroindustriales como en esta oportunidad de la colza, la camelina, la carinata y el cártamo, sino también proporcionar a los actores de la cadena la autonomía necesaria para gestionar y posteriormente poder certificar su balance de carbono bajo estándares internacionales. La importancia de este desarrollo radica en que los mercados premium, especialmente la Unión Europea con su Directiva de Energías Renovables (EU RED) o bien el régimen de CORSIA para la aviación sostenible, requieren evidencia robusta y cuantificada para permitir el ingreso de bioproductos y bioenergías. Este hito no solo mejora la capacidad de medición, sino que introduce un elemento crítico para la competitividad internacional: la capacidad de Argentina de medir su desempeño ambiental con criterios adaptados a su propia realidad productiva.
La Importancia de la Medición de Huella de CO2 en las Crucíferas
Las crucíferas oleaginosas están experimentando un crecimiento franco en el escenario productivo nacional, impulsadas principalmente por la demanda de biocombustibles sostenibles y aceites vegetales de exportación. No obstante, esta expansión enfrenta desafíos críticos en materia de gobernanza ambiental. Depender de calculadoras desarrolladas en los mercados de destino o bases de datos internacionales suele resultar en la penalización de la producción argentina, ya que estas herramientas utilizan factores por defecto que no capturan la realidad agronómica, climática y productiva de nuestros suelos. El uso de datos genéricos a menudo implica asumir prácticas (como la enmienda caliza, rutinaria en suelos ácidos europeos) que no reflejan la gestión local, castigando injustamente el desempeño de los productos nacionales. Por ello, el desarrollo de herramientas propias otorga soberanía metodológica, permitiendo que la huella de carbono sea el resultado de una contabilidad real y no de promedios foráneos. Esto es esencial para evitar barreras no arancelarias y para posicionar a la Argentina como un proveedor confiable de biomasa de bajo carbono, especialmente ante normativas como la UE RED III o el esquema CORSIA para la aviación internacional.
Un sistema integral desarrollado localmente
Este paquete no solo permite cuantificar emisiones, sino también gestionar activamente la reducción de la huella, cerrando la brecha entre medición y acción.
El PACN, a través de un trabajo de 8 meses con empresas líderes del sector que actuaron como casos testigo, ha generado tres herramientas claves, complementarias y articuladas:
• Calculadora de Huella de Carbono (v1.0): Una herramienta desarrollada en formato de planilla de cálculo, modular y de sencilla aplicación, que abarca desde la producción primaria hasta la salida de la planta industrial. • Manual de Metodología de Cálculo de Balance de Carbono: Un documento técnico que estandariza los criterios de uso, asegurando que los cálculos se realicen bajo las normas ISO 14067, 14040 y 14044. • Manual de Buenas Prácticas Ambientales (BPA): Una guía de gestión enfocada en la mitigación, que vincula las acciones operativas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los estándares Global Reporting Initiative (GRI).
Este paquete no solo permite cuantificar emisiones, sino también gestionar activamente la reducción de la huella, cerrando la brecha entre medición y acción. Frente al escenario global, el desarrollo de herramientas nacionales no es solo una mejora técnica: es una estrategia de posicionamiento internacional.
Diferenciales técnicos clave: donde el desarrollo local marca la diferencia
La calculadora se destaca por su arquitectura modular, permitiendo a productores, acopiadores e industriales calcular cuánto CO2eq genera cada unidad funcional (UF) producida. Las UF definidas en el sistema son:
• 1 tonelada de grano cosechado hasta la tranquera del campo, • 1 tonelada de grano en acopio intermedio, • 1 tonelada de aceite, y • 1 tonelada de pellet a la salida de la industria aceitera.
Arquitectura de Datos y Diferenciales Técnicos
La herramienta cuenta con más de 250 perfiles ambientales unitarios incorporados y analiza 211 compuestos químicos con factores de emisión actualizados al último reporte del IPCC (AR6). A diferencia de otras herramientas internacionales, la calculadora del PACN ofrece:
• Rigor en suelos: Utiliza mapas de existencias de carbono orgánico en suelo actualizados para Argentina (datos de Gaitán et al., 2025) y permite elegir entre métodos Tier 1 y Tier 2 (modelo AMG) del IPCC. • Representatividad energética: Incorpora matrices de energía eléctrica regionalizadas para la Argentina, evitando la distorsión de usar mix eléctricos europeos que sobrestiman las emisiones industriales locales. • Especificidad agronómica: Identifica correctamente a la Camelina con sus parámetros reales de grano oleaginoso, evitando tratarla como un forraje genérico, lo que previene la sobreestimación de emisiones de N2O por residuos de cultivo.
Visualización y Resultados
El módulo de resultados permite al usuario identificar rápidamente “hotspots” o puntos críticos de emisión. Incluye gráficas de Data Overview que desglosan las emisiones por sustancias (CO2, CH4, N2O) y por origen (fósil, biogénico y transformación del suelo). Un componente fundamental es la visual de Performance Review – Benchmarking, donde los resultados propios se comparan automáticamente con los valores por defecto de la Directiva Europea RED II. Si el valor calculado es menor al default europeo, el productor puede demostrar robustamente que su producto tiene acceso al mercado europeo.
En conclusión la calculadora del PACN permite:
• Reflejar condiciones agronómicas, climáticas y productivas reales • Incorporar datos primarios locales, evitando promedios globales • Alinear la medición con estándares internacionales (ISO, IPCC), pero desde una base propia • Reducir el riesgo de barreras no arancelarias encubiertas
En este sentido, el concepto central es claro: no se trata solo de medir la huella, sino de medirla correctamente desde Argentina.
El Manual de Buenas Prácticas Ambientales: De la Medición a la Acción
El Manual de Buenas Prácticas Ambientales completa el enfoque al transformar el diagnóstico en acción concreta. Propone en consecuencia, diez prácticas estratégicas y prospectivas presentadas mediante fichas técnicas diseñadas para ser funcionales y claras.
Las 10 BPA priorizadas para las Crucíferas:
• Optimización en el uso de nitrógeno aplicado en campo: Dado que la fertilización nitrogenada y sus emisiones de N2O son el rubro de mayor peso en la huella, esta práctica es central para la mitigación. • Restauración del suelo y secuestro de carbono: Promueve prácticas de conservación que aumenten el stock de carbono en el suelo. • Biodiversidad y polinización: Mejora de servicios ecosistémicos para estabilizar rendimientos productivos. • Descarbonización de la energía: Transición hacia fuentes renovables en campo e industria. • Potenciación de la economía circular: Valorización de subproductos y reducción de residuos. • Programa responsable de fitosanitarios: Manejo eficiente de herbicidas, insecticidas y fungicidas. • Mecanización: Eficiencia operativa de la maquinaria. • Fitomejoramiento: Selección de variedades adaptadas y eficientes. • Gestión de logística: Optimización del transporte entre eslabones. • Agua: Gestión responsable del recurso hídrico.
El manual integra estas prácticas con indicadores GRI (como el estándar 13.1 para emisiones de GEI) y los ODS (especialmente el 12 de Producción y Consumo Responsable y el 13 de Acción por el Clima), facilitando la construcción de reportes de sostenibilidad corporativa y el diálogo con el sector financiero para la aplicación a líneas de créditos verdes.
Conclusión: Hacia una Cadena de Valor como Unidad de Descarbonización
La implementación efectiva de estas herramientas requiere un marco de gobernanza ambiental que promueva la integración vertical de la cadena. Al utilizar datos primarios capturados sistemáticamente a través del calculador, la cadena de crucíferas argentina puede presentarse como una unidad de descarbonización sólida, donde la trazabilidad ambiental garantiza la identidad técnica y de sustentabilidad de cada tonelada de aceite o pellet exportado.
Este pack de herramientas representa mucho más que una innovación técnica, es un instrumento de defensa comercial, una base para la diferenciación internacional, y un paso clave hacia la soberanía en la medición ambiental
En un mundo donde los mercados se regulan cada vez más por métricas ambientales, quien define cómo se mide, define en gran parte quién puede competir. Argentina, a través de este desarrollo del PACN, avanza en esa dirección.
(*) Coordinadoras del Programa Argentino de Carbono Neutro (PACN).
En plena cosecha argentina, el mercado de la soja muestra señales cruzadas. Mientras el precio disponible en el mercado local se debilita, la harina de soja en Chicago alcanza valores máximos desde octubre de 2024, generando una tensión entre productores y la industria en un contexto de alta oferta y demoras logísticas.
Según los datos del sector publicados por la Bolsa de Comercio de Rosario, la pizarra local ronda los $430.000 por tonelada, lo que en términos reales representa el nivel más bajo desde julio del año pasado y se ubica 22% por debajo del promedio. En paralelo, el precio en dólares cayó un 10% desde fines de marzo, mientras que en el mercado internacional prácticamente no registró variaciones.
Las lluvias de abril retrasan la cosecha de soja, aun así, las descargas en puertos son récord. El trigo norteamericano sufre la sequía y las perspectivas son mixtas. Se comprometieron 17 Mt de trigo y entramos al carry con grandes stocks remanentes.
Se desploma el precio de la soja en el mercado disponible
Desde el inicio del año y a principios de esta semana se descargaron en los puertos del Gran Rosario 18,8 Mt de granos según el sistema Stop, el volumen más alto de la serie y 30% por encima del promedio para esta altura del año. Si bien durante la semana pasada las entregas cayeron 22%, afectadas parcialmente por la intermitencia del servicio de transporte, las descargas en lo que van del año están en niveles máximos, pero con una particularidad: del total de toneladas que llegaron a puerto durante 2026, solo el 23% son porotos de soja. En el acumulado del año son 4,3 Mt, 400.000 toneladas menos que el año pasado y todavía no se siente el cambio de estacionalidad.
El avance de las labores por soja está luchando con las persistentes lluvias sobre la región central, complicando tanto la cosecha como la salida misma de mercadería a puerto. En la Zona Núcleo, GEA-BCR estima que el 25% de la superficie objetivo ya fue cosechada, 3 p.p. por delante de la campaña pasada, pero considerablemente rezagados respecto al promedio de 55% para las últimas cinco campañas a esta altura. A pesar del lento ritmo que están tomando las labores de soja, las existencias totales de los principales granos al primero de abril llegaron a alcanzar máximos históricos (ver), impulsadas por la oferta récord de los cereales y la gran performance del girasol. En términos comerciales, se desprenden dos puntos fundamentales del escenario actual:
A pesar de que todavía no se generalizaron los envíos de soja, el ritmo de recepción de las terminales ya está en máximos.
En consecuencia, el valor del cupo sigue pesando en el precio disponible. No solo dependiendo de las entregas de soja, sino del espacio relativo entre maíz, trigo y girasol.
En materia de cotizaciones, la pizarra en pesos está cerca de los AR$ 430.000/t, ajustando por inflación es la cotización más baja desde julio del año pasado y está 22% por debajo del promedio. En términos comparativos, la pizarra de soja cayó 10% en dólares desde finales de marzo hasta ahora, mientras en Chicago prácticamente se mantuvo sin cambios, cediendo menos de un dólar por tonelada.
Al mismo tiempo que la pizarra exhibe la típica estacionalidad en precios a esta altura del año, las cotizaciones internacionales de la harina de soja llegan a máximos desde octubre del 2024, impulsadas por los fondos especulativos en Chicago y la tracción de demanda interna y externa en Estados Unidos. Siguiendo la dinámica del mercado, el precio de exportación de la harina argentina para embarques en cosecha llega a máximos del año superando los US$ 370/t, 13% más que a comienzos del 2026 y US$ 45/t más que el precio a cosecha el año pasado a esta altura. Teniendo en cuenta el ratio extracción teórico de la industria argentina, punta a punta, el alza del FOB de harina de soja le habría sumado US$ 30/t al precio promedio de venta industrial a cosecha en lo que va del año.
Sin embargo, el mercado internacional de harina de soja está sufriendo cambios estructurales muy relevantes y cada año es mayor la mayor preponderancia de Estados Unidos y Brasil. En el caso del país norteamericano, como era de esperarse, marzo rompió récords de procesamiento de porotos -el segundo mes más alto de su historia- y en lo que va de la campaña ya se procesaron 41,5 Mt, máximos históricos y 24% por encima del promedio de los últimos años a esta altura, produciendo 32,8 Mt de harina. Impulsados por los incentivos a biocombustibles, la oferta de harina se sigue expandiendo, funcionando como ancla en las cotizaciones y limitando las subas. Todavía sin la harina argentina entrando de lleno en el mercado internacional, las exportaciones desde EE. UU. hasta marzo inclusive se incrementaron 17% entre campañas y están 41% por encima del promedio para la última década.
Trigo argentino 2025/26: el volumen comercializado es el más alto desde la campaña 2021/22, pero en comparación con la producción pierde pulso
La aspiradora externa sigue traccionando fuertemente la comercialización interna de trigo y a esta altura del año se observan compromisos por 17 Mt, cifra que por sí misma equivale al promedio del total de las cosechas 2020/21 a 2024/25. La 2025/26 puso un golpe sobre la mesa y, con la nueva estimación de GEA-BCR para el cierre de la campaña, totalizó 29,5 Mt: casi 50% más que el ciclo anterior.
De dicho total comercializado, vemos que las 17 Mt comprometidas hasta ahora no son más que un 58% del total de cosecha estimada, debiéndonos remontar hasta 2015/16 para encontrar una cifra similar; sin embargo, el dato se matiza observando que fue solo 6 Mt el volumen comprometido en ese ciclo a esta altura, mientras el tonelaje de la campaña corriente casi lo triplica.
La Argentina todavía tiene otras 12,5 Mt del cereal disponibles para ser colocadas tanto en el mercado local como externo. Las exportaciones del cultivo hasta abril inclusive llegarían a unos 12,5 Mt, sumando datos preliminares de NABSA para este mes y marzo.
Sin embargo, ya empiezan a hacerse sentir los efectos del carry sobre los precios de exportación. El FOB del cereal está en US$ 229/t, habiendo llegado a 230/t a principios de este mes, y cerca de 11% por encima de los precios de enero, cuando cotizaba en torno a los USD 205/t. En general, comienza a pesar la aguda competencia de la producción rusa que entra a los mercados internacionales, por lo que se acota el margen de subas del precio de exportación para mantener competitividad. Además, también toma relevancia seguir de cerca la coyuntura climática en Estados Unidos, que podría condicionar el futuro del cereal de ese origen y abrir ciertas posibilidades de exportación si el hemisferio norte presenta problemas de oferta.
El trigo norteamericano 2026/27, en jaque por el clima
Por último, a poco de que inicio la cosecha de trigo de invierno en el hemisferio norte, el trigo estadounidense atraviesa una coyuntura climática compleja. Una sequía lleva semanas azotando a las regiones trigueras de Estados Unidos y amenaza con reducir los rindes finales. Según informa USDA, al 7 de abril 68% del trigo de invierno está bajo estado de sequía; más del doble que el año pasado a esta altura.
El lunes 13 de abril el USDA publicó la segunda edición del año del informe semanal Crop Progress (progreso de cultivos), en el que se relevan tanto el avance de las labores de siembra y cosecha como las condiciones de los cultivos. El mercado se encontró con un panorama poco alentador para el trigo de invierno, en tanto solo 34% se encuentra en condiciones buenas a excelentes; el año pasado el registro arrojaba 47%, y la cifra es, además, 1 p.p. inferior a la semana pasada.
Este dato confirma una tendencia que los operadores seguían de cerca desde hace semanas. Se puede considerar un buen indicador anticipado del desempeño general de la campaña al tomar las condiciones del trigo de invierno en Kansas, el principal estado productor del cultivo en Estados Unidos. Allí desde hace semanas ya se observaba un deterioro de las condiciones buenas a excelentes de los cultivos, al punto de alcanzar 32% en el último dato semanal, sumando una sexta semana consecutiva de merma en la variable y cayendo a su nivel más bajo desde 2022. Otros estados productores también son afectados, con 54% del trigo en Texas calificado como pobre o muy pobre y cerca de la mitad en esa condición en Oklahoma, Nebraska y Colorado.
Por otro lado, es importante mencionar que, entre el 1 y 8 de marzo, el porcentaje de trigo de invierno en condiciones buenas a excelentes era el más alto del último lustro en Kansas. Mientras que, con el correr de las semanas dicho porcentaje registró una caída de 26 p.p. respectivamente. Es la primera vez desde por lo menos 2015 que se observa una caída tan pronunciada y sostenida dentro del periodo.
A diferencia de lo que se anticipaba en las últimas dos semanas, el panorama luce complejo para el cereal estadounidense. Las tan esperadas lluvias en las planicies estadounidenses, que llegarían a dar un alivio a la sequía, al final no estuvieron a la altura de lo esperado y es un factor que pone en alerta a los operadores y productores en general. A esto se añaden las perspectivas de un abril mayormente seco para las Planicies del Sur, escalando la preocupación frente a lo que ya se percibe como un riesgo real de daños sobre los rindes finales si no se materializan lluvias para el final de este mes.
En este contexto de expectativas no tan favorables para el rendimiento del trigo estadounidense, el USDA adelantó recientemente que el área total de trigo 2026/27 sería la más baja desde al menos 1919. Por lo tanto, el factor área no compensaría positivamente una situación de caídas de rindes en lo que sería el número final de producción de Estados Unidos.