ENTREVISTAS

Mario Paredes: “La yerba mate debe dejar de venderse solo como infusión y posicionarse como un alimento funcional”

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La discusión sobre el futuro de la yerba mate comienza a desplazarse del precio de la hoja verde hacia un debate más profundo: cómo agregar valor a uno de los principales recursos naturales de Misiones. Para Mario Paredes, referente de Yerba Mate Fidel de Eldorado y uno de los jurados del Primer Mundial de la Yerba Mate, el desafío ya no pasa únicamente por vender más paquetes de yerba tradicional, sino por reposicionar el producto como un alimento funcional con potencial para competir en los mercados internacionales de nutrición, bienestar y alimentos saludables.

Tras participar del certamen internacional, Paredes sostiene que el evento marcó un punto de inflexión para toda la cadena productiva. A su juicio, la competencia representa el inicio de un proceso similar al que atravesó el vino décadas atrás, cuando dejó de ser únicamente una bebida para transformarse en un producto asociado a la calidad, la identidad territorial y el prestigio internacional.

“Pensamos que es el comienzo para que la yerba mate tenga calidad, prestigio y tradición como hoy ocurre con el vino. Ese es el camino para mejorar nuestra querida yerba mate”, afirmó.

El empresario considera que la materia prima producida en Misiones todavía posee un enorme potencial desaprovechado. Mientras la industria continúa enfocada principalmente en la infusión tradicional, el mundo demanda ingredientes naturales para suplementos nutricionales, bebidas funcionales y alimentos saludables.

Del mate al alimento funcional

Según Paredes, el principal cambio de paradigma consiste en dejar de presentar la yerba mate exclusivamente como una tradición cultural.

“Exportar el mate implica exportar una costumbre que forma parte de nuestra identidad, pero resulta mucho más complejo. En cambio, debemos enseñar de qué otras maneras puede consumirse la yerba mate aprovechando todas sus propiedades nutricionales”, explicó.

Para el productor, la hoja contiene un conjunto de vitaminas, minerales, polifenoles y antioxidantes cuya utilización aún resulta limitada dentro del modelo industrial vigente.

Su propuesta apunta a desarrollar nuevos alimentos de alto valor agregado que aprovechen integralmente esos compuestos bioactivos y permitan acceder a mercados donde el consumo funcional crece de manera sostenida.

Un sistema de secado para preservar nutrientes

Dentro de esa estrategia, Yerba Mate Fidel desarrolló un proceso propio de elaboración basado en hojas puras, sin palo, sometidas a bajas temperaturas.

Paredes cuestionó el sistema tradicional de secanza utilizado por buena parte de la industria, al considerar que las altas temperaturas necesarias para secar el palo terminan deteriorando componentes nutricionales presentes en la hoja.

“El alto tratamiento térmico perjudica a la hoja. Nosotros desarrollamos un sistema inverso de secado utilizando únicamente hojas, para conservar sus propiedades”, señaló.

Como resultado de ese procedimiento, asegura que lograron preservar una concentración significativamente superior de vitamina C respecto de la yerba elaborada mediante procesos convencionales.

El empresario también sostuvo que las investigaciones realizadas sobre este tipo de elaboración permitieron detectar elevados niveles de magnesio, un mineral cuya deficiencia afecta actualmente a una parte importante de la población mundial.

“La yerba mate posee una enorme riqueza nutricional. Si logramos conservar esas propiedades, estamos frente a un alimento funcional con muchísimo potencial”, afirmó.

Brasil marca el ritmo de la innovación

Durante la entrevista, Paredes también planteó una autocrítica sobre el posicionamiento argentino frente al crecimiento de la industria brasileña.

El referente misionero aseguró que el Mundial de la Yerba Mate dejó en evidencia el fuerte desarrollo alcanzado por Brasil tanto en calidad como en innovación de productos.

Incluso reveló que el máximo galardón del certamen fue obtenido por una yerba elaborada en Brasil bajo procesos propios del vecino país.

“La yerba de excelencia que obtuvo el mayor puntaje fue producida en Brasil. Eso demuestra hacia dónde está evolucionando el mercado”, sostuvo.

A su entender, la industria brasileña logró interpretar con mayor rapidez las nuevas tendencias de consumo, particularmente entre los públicos jóvenes, mediante productos con menor estacionamiento, mayor presencia de hoja y características similares al denominado padrón uruguayo.

Además, advirtió que el avance no se limita a la producción. “Hoy encontramos yerba brasileña en supermercados de Capital Federal y también observamos cómo desarrollaron toda una industria de accesorios. En el Mundial incluso debimos catar utilizando bombillas, termos y mates fabricados en Brasil”, relató.

Innovar para mejorar la rentabilidad de los productores

Para Paredes, la actual crisis que atraviesan miles de pequeños productores obliga a buscar alternativas distintas al esquema tradicional de comercialización.

Considera que la innovación, la investigación y el desarrollo de nuevos alimentos representan una oportunidad concreta para mejorar el ingreso de la producción primaria.

“No vamos a cambiar la industria tradicional si hoy ese modelo les resulta rentable. La innovación probablemente surja desde los pequeños emprendedores que busquen desarrollar productos de mayor calidad”, afirmó.

En ese sentido, destacó el trabajo que viene desarrollando la Academia Argentina de la Yerba Mate, impulsada por su hijo Leonardo Paredes, como una herramienta para profesionalizar el conocimiento sobre la cadena yerbatera.

Educación para construir valor

La formación aparece como otro de los ejes estratégicos planteados por Paredes.

A través de la Academia se busca capacitar a productores, estudiantes, profesionales y consumidores sobre historia, procesos productivos, análisis sensorial y propiedades nutricionales de la yerba mate.

“Queremos que cada misionero se convierta en un comunicador de la yerba mate. Muchas veces somos nosotros mismos quienes menos conocemos el verdadero potencial de nuestro producto”, sostuvo.

Desde su perspectiva, la construcción de una cultura del conocimiento resulta indispensable para posicionar internacionalmente a la yerba mate como un alimento premium y no únicamente como una bebida tradicional.

La apuesta, concluye, consiste en recuperar el vínculo original que los pueblos guaraníes mantenían con la planta: un recurso alimentario de alto valor nutricional que hoy puede abrir nuevas oportunidades para la economía regional si logra combinar innovación, investigación científica y agregado de valor desde el origen.

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En Andresito, la tierra del yerbal nace una nueva industria de la mano del bambú

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En una provincia acostumbrada a pensar su desarrollo productivo alrededor de la yerba mate, la forestoindustria y el té, una nueva experiencia intenta abrir camino hacia una actividad casi inexistente en la Argentina: la industrialización del bambú como materia prima para productos de alto valor agregado.

El proyecto se desarrolla en Comandante Andresito y San Antonio. Detrás de la iniciativa está Miguel Campos, ex secretario de Agricultura de la Nación, acompañado por un grupo de inversores y ex colaboradores que decidieron apostar por un esquema de integración vertical. El objetivo es producir la materia prima, transformarla industrialmente y abastecer a sectores que hoy dependen de importaciones.

La planta industrial ya está instalada en Andresito. Las máquinas atraviesan las últimas etapas de montaje. Si los plazos previstos se cumplen, la producción comenzará antes de fin de mes.

La apuesta combina rentabilidad económica, generación de empleo y captura de carbono. Un modelo de triple impacto que busca demostrar que el bambú puede convertirse en una nueva alternativa productiva para Misiones.

La elección de la provincia no fue casual. Campos explica que durante varios años analizaron distintas regiones del país antes de decidir la localización definitiva. La búsqueda apuntaba a encontrar condiciones agroecológicas capaces de sostener una producción intensiva y permanente. Misiones apareció rápidamente como la mejor opción.

Las precipitaciones abundantes, la temperatura media estable y la calidad de los suelos ofrecen condiciones similares a las de varias regiones asiáticas donde el bambú constituye una industria consolidada.

“Buscábamos una actividad que complementara a la yerba mate y no que compitiera con ella. Después de evaluar distintas regiones, encontramos que Andresito tenía prácticamente las mejores condiciones agroecológicas para desarrollar una microcuenca de bambú con escala industrial”, explica Campos.

El proyecto se desarrolla sobre dos establecimientos de 50 hectáreas cada uno. En total, cien hectáreas cultivadas con una variedad específica de bambú seleccionada por su productividad y calidad industrial.

La genética llegó desde India

La especie elegida es Bambusa balcooa, una variedad ampliamente utilizada en Asia para aplicaciones industriales y estructurales. 

El equipo evaluó distintas especies antes de optar por una planta que ofrece elevados rendimientos de biomasa, fibra homogénea y comportamiento controlado.

Uno de los principales temores asociados al bambú es su carácter invasivo. Sin embargo, Campos aclara que esta variedad pertenece al grupo de crecimiento en mata, por lo que no se expande agresivamente mediante rizomas como ocurre con otras especies.

La experiencia comenzó con la importación de apenas 10.000 plantas desde la India.

Luego intervino un laboratorio de cultivo de tejidos del INTA Córdoba, donde se realizó el proceso de micropropagación. Posteriormente, viveros especializados de Entre Ríos multiplicaron el material vegetal hasta alcanzar las 100.000 plantas necesarias para implantar toda la superficie.

El resultado es una plantación homogénea, con genética controlada y diseñada específicamente para abastecer procesos industriales.

Una industria que hoy depende del exterior

El núcleo económico del proyecto es la producción de carbón activado, un insumo estratégico utilizado en múltiples actividades industriales. Sirve para purificación de agua, refinación de hidrocarburos, clarificación de bebidas, filtrado de sustancias químicas y fabricación de productos cosméticos, entre otros usos.

La Argentina consume aproximadamente 4.500 toneladas anuales. La mayor parte llega desde el exterior.

En muchos casos se fabrica a partir de cáscara de coco proveniente de Asia.

La planta de Andresito apunta a producir unas 600 toneladas por año cuando funcione a pleno.

“Argentina importa alrededor de 4.500 toneladas de carbón activado por año. Nosotros no pretendemos reemplazar todo ese volumen, pero sí ofrecer una alternativa nacional de calidad para industrias que hoy dependen exclusivamente de proveedores externos”, señala.

Entre los potenciales usuarios aparecen grandes compañías energéticas, alimenticias y de servicios. YPF, AySA y Arcor figuran entre los consumidores habituales de carbón activado, aunque el mercado incluye también cientos de pequeñas y medianas industrias.

La calidad del producto dependerá del nivel de activación alcanzado durante el proceso térmico.

Ese parámetro, medido mediante el denominado índice de yodo, permite adaptar la producción a distintas necesidades industriales.

Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es el aprovechamiento integral de la biomasa. El carbón activado representa apenas uno de los productos finales.

Durante el proceso también se genera biochar o biocarbón, un material que gana protagonismo en la agricultura regenerativa por su capacidad para mejorar suelos y fijar carbono durante largos períodos. 

A eso se suma el ácido pirolañoso, un líquido obtenido durante la pirólisis de la madera de bambú.

Por cada tonelada de chip procesada pueden obtenerse más de 200 litros.

Su utilización crece en la agricultura, donde funciona como bioestimulante y protector natural. También encuentra aplicaciones en la industria alimenticia como saborizante para productos ahumados.

La lógica industrial es simple: maximizar el valor agregado y minimizar residuos Prácticamente toda la biomasa se transforma en productos comercializables.

Del carbono a los bonos verdes

La dimensión ambiental constituye otro de los pilares del emprendimiento. El bambú es reconocido mundialmente por su extraordinaria velocidad de crecimiento y su capacidad de capturar dióxido de carbono.

Según las estimaciones del proyecto, solo el sistema radicular aporta una captura equivalente a unas 15 toneladas anuales de CO₂ por hectárea. A eso debe sumarse el carbono retenido en los productos obtenidos.

El biochar, por ejemplo, puede mantener secuestrado carbono durante décadas o incluso siglos cuando se incorpora al suelo.

Los responsables analizan avanzar en procesos de certificación que permitan monetizar esos servicios ecosistémicos mediante mercados voluntarios de carbono.

Todavía no forma parte del flujo económico principal. Las certificaciones tienen costos elevados y demandan varios años de validación. Pero aparece como una fuente adicional de ingresos para el mediano plazo.

Construcción y desarrollo regional

El potencial industrial no termina en el carbón activado.

Cuando la plantación alcance madurez productiva, el esquema contempla una cosecha anual sostenible de postes estructurales.

Las proyecciones hablan de unos 100.000 palos de bambú por año.

Cada uno tendrá aproximadamente 3,5 metros de longitud y entre siete y ocho centímetros de diámetro.

La producción apunta al mercado de la construcción, donde el bambú gana espacio como material renovable, resistente y de baja huella ambiental.

La posibilidad de desarrollar nuevos usos industriales abre un horizonte más amplio para la cadena. Muebles. Estructuras livianas. Componentes constructivos. Biomateriales. Un universo todavía poco explorado en Argentina.

Empleo en una región golpeada

La planta de Andresito comenzará operando con entre 30 y 40 trabajadores directos. A eso se suman empleos rurales, logísticos y de servicios asociados, una cifra significativa para una región que atraviesa dificultades derivadas de la crisis yerbatera y la desaceleración económica.

La importancia del proyecto trasciende el número inicial de puestos de trabajo.

“No estamos hablando solamente de plantar bambú. Estamos construyendo una cadena de valor nueva para la Argentina, con producción primaria, transformación industrial y potencial para generar empleo, sustituir importaciones y, en el futuro, participar del mercado de bonos de carbono”, resume Campos.

“La idea siempre fue desarrollar un proyecto de triple impacto: económicamente viable, socialmente inclusivo y ambientalmente positivo”.

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De la Patagonia profunda al suelo rojo, la pasión por los dinosaurios de Matías Motta

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El paleontólogo obereño Matías Motta participó del descubrimiento de Kank australis, una nueva especie de dinosaurio hallada en Santa Cruz. El hallazgo amplía el mapa de los raptores del hemisferio sur y aporta nuevas pistas sobre el origen de las aves. Pero detrás de la repercusión internacional aparece otra historia: la búsqueda del primer registro fósil significativo de Misiones.

Mientras los titulares celebran el descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio en la Patagonia, Matías Motta piensa en otra cosa. Piensa en Misiones.

El investigador nacido en Oberá integra el equipo argentino-japonés que identificó al Kank australis, un dinosaurio carnívoro que vivió hace unos 70 millones de años en el extremo sur de la Patagonia. El hallazgo fue publicado en la prestigiosa revista científica Journal of Vertebrate Paleontology y rápidamente captó la atención de medios especializados de todo el mundo.

Sin embargo, para Motta, la noticia tiene una dimensión adicional. Después de participar en algunos de los descubrimientos paleontológicos más importantes de los últimos años, sigue persiguiendo un objetivo mucho más cercano: encontrar algún día el primer fósil que permita incorporar a Misiones al mapa paleontológico argentino.

“No hemos encontrado nada todavía”, reconoce.

La frase resume una rareza científica. Misiones es una de las pocas provincias argentinas sin registros fósiles relevantes confirmados. No porque nunca hayan existido animales prehistóricos en su territorio, sino porque la geología local dificulta enormemente la preservación de restos.

Un dinosaurio que llegó desde el fin del mundo

El Kank australis apareció en sedimentos de la Formación Chorrillo, cerca de El Calafate, en Santa Cruz. Cuando este animal recorría la región, la Cordillera de los Andes todavía no existía y el paisaje era radicalmente distinto al actual.

Donde hoy predominan el viento, la estepa y las bajas temperaturas, hace 70 millones de años existía una red de ríos, lagunas y bosques que sostenía una biodiversidad extraordinaria.

En ese ecosistema convivían peces, ranas, tortugas, serpientes, mamíferos primitivos y algunos de los últimos dinosaurios que habitaron Sudamérica antes de la extinción masiva provocada por el impacto del meteorito. Entre ellos figuraban el gigantesco depredador Maip macrothorax, el saurópodo Nullotitan glaciaris y ahora también el recién descrito Kank australis.

Más cerca de una garza que de Jurassic Park

El nuevo dinosaurio pertenece al grupo de los unenlagiinos, parientes australes de los famosos velociraptores.

Pero la comparación tiene límites. Las investigaciones sugieren que Kank australis pudo haber tenido hábitos muy distintos a los depredadores veloces popularizados por Hollywood. Sus dientes presentan pequeñas crestas adaptadas para sujetar presas resbaladizas. Además, las vértebras del cuello muestran estructuras similares a las observadas en aves pescadoras modernas.

La hipótesis de los investigadores es provocadora: este dinosaurio podría haberse comportado más como una garza que como un cazador terrestre clásico. Un pescador especializado en ambientes acuáticos. La imagen obliga a revisar muchas ideas instaladas sobre los raptores.

La pieza encontrada antes de la tormenta

Los primeros restos aparecieron en 2018. Sin embargo, el fósil decisivo tardó varios años en llegar.

Durante una expedición marcada por nevadas y condiciones extremas, uno de los técnicos del equipo encontró una vértebra cervical parcialmente incrustada en la roca. Poco después una tormenta obligó a abandonar el lugar.

Aquella pieza terminó siendo fundamental. Una vez preparada en laboratorio, reveló características anatómicas desconocidas para la ciencia. Era la evidencia que faltaba para demostrar que se trataba de una especie nueva.

La confirmación llegó tras años de trabajo de campo, análisis comparativos, tomografías computadas y estudios microscópicos realizados por investigadores argentinos y japoneses.

El vacío entre Patagonia y Antártida

El descubrimiento tiene otra consecuencia científica relevante. Hasta ahora, la mayoría de los unenlagiinos conocidos provenían del norte patagónico. Kank australis extiende significativamente su distribución hacia el extremo austral del continente.

Eso permite conectar poblaciones conocidas en Patagonia con registros hallados en la Antártida y reconstruir mejor la evolución de estos dinosaurios en los antiguos territorios del hemisferio sur. Para los paleontólogos, el hallazgo ayuda a llenar uno de los vacíos geográficos más importantes del Cretácico tardío sudamericano.

El sueño pendiente

Pese a la magnitud del descubrimiento, Motta mantiene una obsesión personal. Volver a Misiones.

Las posibilidades existen. Aunque gran parte de la provincia está formada por basaltos volcánicos poco favorables para la conservación fósil, algunas áreas presentan afloramientos sedimentarios capaces de preservar restos antiguos. San Ignacio. Santa Ana. Corpus. Candelaria.

Nombres que aparecen con frecuencia en las conversaciones entre geólogos y paleontólogos.

Allí podría encontrarse algún día la primera evidencia fósil significativa de la provincia.

Por ahora no hay certezas. Pero tampoco las había cuando comenzaron a aparecer pequeños dientes y fragmentos óseos en una montaña cercana a El Calafate.

Seis años después, aquellos restos terminaron convirtiéndose en una nueva especie de dinosaurio.

Quizás la próxima historia empiece mucho más cerca. Bajo la tierra colorada de Misiones.

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Del mate al café: Pájaro Azul apuesta a diversificar la producción misionera

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Con una inversión para montar la primera fábrica industrial de café de Misiones, Pájaro Azul busca abrir un nuevo capítulo en la historia agroindustrial de la provincia. Mientras la yerba mate atraviesa un escenario de sobreoferta y consumo retraído, Paul Mousquere apuesta por diversificar, agregar valor y explorar un cultivo que podría encontrar oportunidades en el nuevo contexto climático y productivo.

Durante más de seis décadas, Pájaro Azul construyó su identidad alrededor de la yerba mate, el té y la producción agroindustrial en Oberá. Hoy, sin embargo, la empresa está embarcada en un desafío diferente: convertirse en uno de los protagonistas del desarrollo de la industria cafetera en Misiones.

La iniciativa coincide con el renovado interés provincial por el café, impulsado por la reciente ley que promueve el cultivo experimental y comercial de esta especie en territorio misionero. Pero Mousquere va un paso más allá. Mientras otros analizan posibilidades, él ya está invirtiendo en infraestructura, equipamiento y desarrollo industrial.

“Estamos armando la industria del café acá en Oberá. Ya compramos máquinas en el exterior, estamos construyendo los galpones y calculamos que en unos meses comenzarán a llegar los primeros equipos”, explica el presidente de la empresa.

La apuesta no es menor. El empresario reconoce que el contexto económico actual no es el más favorable para invertir: el consumo está retraído, la yerba mate atraviesa dificultades y los márgenes son cada vez más ajustados. Sin embargo, considera que justamente en estos momentos es cuando hay que pensar en el futuro.

“Hay que innovar. Hay que asumir riesgos. Si seguimos haciendo siempre lo mismo, vamos a seguir teniendo los mismos problemas”, resume.

De la yerba al café

La historia de Pájaro Azul está íntimamente ligada a la historia productiva de Misiones. La marca tiene más de un siglo de existencia y forma parte del grupo de etiquetas tradicionales de la yerba mate argentina. La compañía es una empresa familiar que comenzó con Don Alfredo Mousquere haciendo el primer secadero de yerba mate en Oberá. Luego de unos años el mismo fue trasladado a la localidad de General Alvear, departamento de Oberá, donde posteriormente continuaron sus hijos Amauri y Miguel Ángel Mousquere. Ya en los años 80 se construyó el molino de yerba mate, comenzando con su marca Ivoty Ca´a; y más tarde le dio continuidad al negocio familiar Paul Andre Mousquere, actual presidente de la compañía.

En la actualidad también se incorporó uno de sus hijos, Alfredo Andre Mousquere, quien se desempeña como gerente comercial y está a cargo del desarrollo a sus marcas Pájaro Azul y Adelga Mate, las cuales fueron adquiridas por la empresa en el año 2010. Mousquere recuerda que la empresa adquirió la marca en 2010 y desde entonces la desarrolló dentro de un esquema productivo integrado que incluye secaderos, molienda y envasado. Ahora el objetivo es replicar ese modelo en el negocio cafetero.

Por el momento, Café Pájaro Azul se envasa en Brasil y ya comenzó a comercializarse a través de la red de distribución nacional de la empresa. Pero el objetivo es trasladar todo el proceso industrial a Misiones.

“La idea es comenzar de a poco, conocer el mercado, medir los volúmenes de venta y desarrollar nuestra propia fábrica. Hoy estamos comprando equipos de tostado, clasificación y molienda. Más adelante también queremos producir café en saquitos y eventualmente cápsulas”, detalla.

La iniciativa tiene una característica singular: de concretarse plenamente, sería la primera planta industrial de café de gran escala instalada en Misiones.

“Hoy existen algunas tostadoras pequeñas orientadas al café de especialidad, pero una industria pensada para abastecer al consumo masivo todavía no existe”, señala.

El proyecto industrial avanza mientras la provincia comienza a debatir otro desafío: producir café localmente. Mousquere observa el fenómeno con interés, aunque también con cautela.

“El café necesita calor, lluvia y determinadas condiciones climáticas. Lo más complicado son los días de frío intenso. La planta no tolera temperaturas inferiores a diez grados”, explica.

Según detalla, algunas experiencias en el norte argentino buscan resolver ese problema mediante sistemas de cobertura forestal que protejan los cultivos. “Hay que probar. Hay plantaciones en Tucumán, algunas experiencias en Jujuy y también algo se está haciendo en Misiones. Pero todavía hay muchas preguntas por responder sobre rendimientos, variedades y adaptación”, sostiene.

Aun así, considera que el cambio climático podría abrir nuevas oportunidades productivas para regiones que históricamente no fueron cafeteras.

Aunque el café ocupa hoy gran parte de su atención, Mousquere sigue observando con preocupación la situación del principal producto de la economía misionera.

A su entender, el mercado atraviesa una combinación compleja: aumento de la producción y caída del consumo.

“El consumo de yerba cayó alrededor de un 20 por ciento y al mismo tiempo aumentó la oferta. Eso genera sobrestock y obliga a todos a trabajar con márgenes más bajos”, afirma.

Sin embargo, rechaza la idea de que la caída responda exclusivamente a una pérdida de poder adquisitivo.

“Hoy la yerba no es un producto caro. Lo que cambió es el comportamiento del consumidor. Antes la gente compraba de más porque sabía que los precios iban a aumentar. Ahora compra lo que necesita para el día a día”, analiza.

Según su visión, la estabilidad de precios modificó hábitos de consumo que durante años estuvieron condicionados por la inflación.

Más allá del café, Mousquere cree que Misiones necesita ampliar su matriz productiva. “Yerba, té, tabaco y madera son sectores muy desarrollados. Tenemos muchísima oferta. Lo que necesitamos son nuevos productos y nuevas industrias”, plantea.

En esa búsqueda menciona oportunidades vinculadas a alimentos elaborados, proteínas animales, productos para mascotas, jengibre y otras actividades con valor agregado.

“Hay que dejar de pelear entre nosotros por vender cada vez más barato lo mismo. Tenemos que encontrar otras cosas para hacer”, sostiene.

La reflexión conecta directamente con la apuesta cafetera. Para Mousquere, el verdadero valor del proyecto no está solamente en vender café, sino en demostrar que Misiones puede construir nuevas cadenas industriales a partir de productos que hasta ahora no formaban parte de su ADN productivo.

“Hace diez años no había cafeterías de especialidad en Oberá. Hoy hay varias y todas tienen su público. Los mercados cambian. Hay que estar atentos a esas oportunidades”, concluye.

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Triple reconocimiento para Federal: la apuesta misionera por la calidad conquistó el Mundial de la Yerba Mate

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En un mercado históricamente dominado por grandes marcas y fuertes estructuras comerciales, el primer Mundial de la Yerba Mate dejó una señal contundente para la industria: la calidad puede imponerse al volumen. Entre las más de 400 muestras evaluadas a ciegas por especialistas de once países, una firma nacida recientemente en Santo Pipó logró una performance que llamó la atención del sector. El Grupo Federal obtuvo tres de las máximas distinciones del certamen internacional, consolidando una estrategia basada en la diferenciación, la innovación productiva y la búsqueda de nichos premium.

Las marcas reconocidas fueron Federal Premium, que recibió Medalla de Oro; 1810 Intensa, elaborada bajo molienda tipo uruguaya, también distinguida con Medalla de Oro; y Guapa, que alcanzó una Medalla Gran Oro, la categoría reservada para los productos que superan los más altos estándares de calidad definidos por el jurado internacional.

Daniella Charbonnier y Jacques de Coulon

Detrás de estas etiquetas se encuentran Daniella Charbonnier y Jacques de Coulon. Jacques es productor de Santo Pipó y descendiente de una de las familias históricas vinculadas al desarrollo de la localidad. Su bisabuelo fue Eugenio Lagier, fundador del pueblo, una referencia que conecta el presente de la empresa con más de un siglo de tradición yerbatera en la región.

Sin embargo, el proyecto empresarial es reciente. La transformación comenzó a fines de 2024, cuando De Coulon decidió abandonar la comodidad de un esquema productivo tradicional para desarrollar una propuesta propia orientada exclusivamente a segmentos de alta calidad.

“Mandé muchos camiones a supermercados y distribuidores, vendí mucho, pero cuando hice las cuentas no me quedó nada. Ahí entendí que ese no era el camino”, relata. La experiencia le permitió identificar una tendencia que hoy gana terreno en el mercado yerbatero: el crecimiento de consumidores que priorizan calidad, origen y características diferenciales por encima del precio.

A partir de esa conclusión, Federal redefinió completamente su estrategia comercial. La apuesta dejó de estar en las góndolas masivas y pasó a enfocarse en dietéticas, almacenes especializados y comercios dedicados exclusivamente al universo matero, un segmento que muestra una expansión constante tanto en Argentina como en mercados internacionales.

El reconocimiento obtenido en el Mundial de la Yerba Mate llega precisamente como un respaldo técnico a esa decisión. A diferencia de otros concursos donde el peso de las marcas puede influir en la percepción del consumidor, la evaluación se realizó mediante catas completamente a ciegas. Los jurados recibieron únicamente muestras codificadas y sin identificación comercial, bajo protocolos similares a los utilizados en competencias internacionales de vinos, aceites de oliva y destilados.

“Acá no había política, ni marketing ni historia detrás. Los evaluadores analizaban un código y un producto. Nada más”, destaca De Coulon. Para el productor, esa metodología otorga un valor adicional a las medallas obtenidas porque valida exclusivamente la calidad intrínseca de la yerba.

La estrategia productiva detrás de Federal también se diferencia del modelo tradicional. Parte de sus yerbales se desarrollan bajo monte nativo y otra parte combina cosecha manual con mecanización de precisión, utilizando tecnología adaptada específicamente a las condiciones de los suelos misioneros.

Lejos de considerar la mecanización como una amenaza para la calidad, sostiene que el sistema permite obtener una materia prima superior. La cosecha mecanizada reduce la manipulación del producto, evita contaminaciones y mejora la conservación de las hojas hasta su ingreso al secadero. El resultado es una yerba con menor presencia de palo, mejor uniformidad y características particularmente valoradas por los mercados externos.

El proceso incorpora además una fuerte especialización de la mano de obra. La poda de formación y el manejo de la planta continúan realizándose manualmente por trabajadores capacitados específicamente para esa tarea, mientras que la mecanización se utiliza en etapas posteriores de la cosecha.

La búsqueda de diferenciación también se refleja en la oferta comercial. Federal desarrolla actualmente cuatro variedades bajo su marca principal, incluyendo líneas tradicionales, premium y agroecológicas. A ellas se suman Guapa, orientada a consumidores que buscan perfiles jóvenes y frescos, y 1810, concebida como el segmento más exclusivo del grupo.

Precisamente esta última representa una de las apuestas más innovadoras de la empresa. Se trata de una yerba despalada de molienda fina, inspirada en los hábitos de consumo del mercado uruguayo, pero elaborada a partir de materia prima premium misionera. El objetivo es ofrecer una experiencia intensa sin perder suavidad ni generar las características ásperas que suelen asociarse a algunos productos de este segmento.

La mirada de largo plazo va más allá del mercado interno. Tras iniciar exportaciones indirectas durante los últimos meses, Federal ya obtuvo la habilitación como exportador y prepara su desembarco internacional con participación prevista en la feria SIAL de París, uno de los principales encuentros mundiales de alimentos y bebidas.

El desafío no es menor. Argentina busca ampliar la presencia global de la yerba mate en un contexto donde el consumo internacional crece impulsado por tendencias vinculadas a la alimentación saludable, productos naturales y bebidas funcionales.

En ese escenario, la experiencia de Federal refleja una transformación que comienza a ganar espacio dentro de la industria yerbatera misionera. Frente a un mercado masivo dominado por la competencia de precios, emergen productores que apuestan por la calidad, la trazabilidad, la innovación agronómica y el valor agregado como herramientas para construir nuevas oportunidades comerciales.

Las tres medallas obtenidas en el Mundial de la Yerba Mate no solo representan un reconocimiento para una empresa nacida hace apenas dos años. También funcionan como una señal de hacia dónde podría orientarse una parte del futuro de la actividad: menos volumen, más diferenciación y una creciente valorización de la calidad como principal activo competitivo de la yerba mate misionera.

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