ELLAS DECIDEN

Argentina celebra por primera vez el Día de la Mujer Cervecera y busca visibilizar un sector en expansión

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Una propuesta de las asociaciones “Colectiva de Cerveceras” y “Birreras de Argentina”, con el apoyo de la Cámara de Cerveceros Artesanales de Argentina busca institucionalizar el primer sábado de septiembre como el Día de la Mujer Cervecera y reconocerlo como una fecha destinada a visibilizar y documentar el aporte de las mujeres al desarrollo de la cerveza artesanal argentina, además de mostrar su trabajo profesional dentro de la industria cervecera.

El proyecto también apunta a promover la participación de nuevas generaciones de mujeres en la actividad y a contribuir a la construcción de un sector cervecero más inclusivo y representativo.

La elección del día contempla un doble homenaje. Por un lado, a Hildegarda de Bingen (1098-1179), abadesa, científica y naturalista, considerada una de las figuras históricas más relevantes de la tradición cervecera occidental. Se la reconoce por haber documentado las propiedades y los beneficios del uso del lúpulo en la elaboración de cerveza. Por otro lado, la jornada homenajeará a María Fernández Preisegger, oriunda de Daireaux, ciudad ubicada en la provincia de Buenos Aires. Mariana, más conocida como “La Galle”, fue una colega cervecera argentina, docente, ambientalista y biotecnóloga, una de las primeras cerveceras en desarrollar un proyecto de cerveza inclusiva sin TACC en su cervecería Ninka.

“Con esta iniciativa queremos reconocer el aporte histórico de las mujeres a la producción cervecera a lo largo de los siglos y a su vez visibilizar el trabajo que actualmente realizan miles de mujeres en la industria. Es una fecha que queremos que sirva como una herramienta de sensibilización y difusión, a través de actividades educativas, culturales y comunitarias orientadas a reconocer a las mujeres como protagonistas del sector”, cuenta Rulo Bustillo, vicepresidente de la Cámara de

Cerveceros Artesanales de Argentina.

Con respecto a la participación de mujeres dentro de la industria, no se cuenta aún con datos oficiales, pero se estima que existe aproximadamente un 30% de mujeres que realizan actividades vinculadas a la industria cervecera, sea en plantas, producción, laboratorio, comunicación, enseñanza, participación en paneles de cata.  Estas cifras serían similares o más bajas aún en otros países de Latinoamérica.

Una cocción colaborativa como punto de partida

Como inicio y parte de las acciones vinculadas con la propuesta, el pasado 28 de julio se realizó una cocción de cerveza colaborativa en la fábrica de Madre Tierra, en La Plata, una cervecería dirigida por Rocío Lezcano, socióloga y cervecera, co propietaria de Madre Tierra cerveza y quien recientemente ha publicado el libro titulado “Mujeres Cerveceras en Argentina”, partiendo de una investigación sociológica acerca de las mujeres en el rubro y que motivó además la propuesta de institucionalización de esta fecha. La jornada fue de participación abierta y convocó a mujeres referentes del sector.

Para la elaboración se eligió el estilo Grisette, una cerveza histórica originaria de la región minera de Henao, en la frontera entre Bélgica y Francia. Su nombre proviene de la piedra gris local o de los vestidos grises de las servidoras de las tabernas. Se trataba de una bebida refrescante y de rápida reposición para los mineros. La Grisette se caracteriza por tener un contenido alcohólico muy bajo, de entre 3,0% y 5,0%; un color dorado pálido y, con frecuencia, un aspecto turbio debido al uso de trigo. Presenta un cuerpo ligero, un final muy seco, alta carbonatación y notas rústicas, herbales o cítricas.

Esta cerveza será presentada durante el Día de la Mujer Cervecera y se venderá en distintos puntos del país en formato de latas y barriles, con el objetivo de difundir la fecha en bares y espacios cerveceros.

“La presencia de las mujeres en la cerveza artesanal debe naturalizarse en todos los niveles, desde la producción y el laboratorio hasta la dirección, la comercialización y la toma de decisiones, sin que tengamos que demostrar permanentemente nuestras capacidades”, comenta Rocío Lezcano y agrega, “la capacitación y las redes de apoyo son fundamentales para que más mujeres puedan profesionalizarse, puedan acceder a nuevos espacios y encontrar referentes dentro de un sector históricamente masculinizado. La participación femenina enriquece e innova la industria, porque incorpora nuevas miradas sobre las recetas, los ingredientes locales, los maridajes y la relación entre cerveza, gastronomía, territorio y cultura. La equidad requiere cambios concretos en toda la cadena cervecera: mejores oportunidades de capacitación y financiamiento, acceso a puestos técnicos y de decisión, condiciones laborales adecuadas y reconocimiento de las mujeres como productoras, técnicas, empresarias, investigadoras y líderes de proyectos”.

Actividades lideradas por mujeres

Durante la jornada se desarrollarán actividades lideradas por mujeres para visibilizar su trabajo en el sector cervecero actual. La agenda contempla cocciones, degustaciones, catas, presentaciones de cerveza, cursos y visitas a fábricas, entre otras propuestas.

De este modo, el Día de la Mujer Cervecera se presenta como una iniciativa orientada a poner en valor la trayectoria histórica de las mujeres en la producción de cerveza y, al mismo tiempo, a mostrar su participación profesional en la actividad contemporánea.

Datos del sector

Recientemente la Cámara de Cerveceros Artesanales de Argentina (CCAA) realizó un relevamiento sobre un muestreo relevante de  cervecerías de todo el país, que revela una realidad de una industria en expansión: es un sector dominado por pequeños emprendimientos y concentrado geográficamente en Buenos Aires.

El informe muestra que el sector es mayoritariamente pyme chica: 7 de cada 10 cervecerías tienen una capacidad instalada de menos de 10.000 litros por mes. Solo

un 3% opera en una escala que empieza a acercarse a semi-industria, es decir, más de 100.000 litros por mes. Esta fragmentación es tanto una fortaleza como una vulnerabilidad: permite flexibilidad y adaptación, pero limita economías de escala.

Entre las cervecerías relevadas, los modelos de negocio varían significativamente.

El 42% opera como fábrica pura, dedicada exclusivamente a la producción. El 27% combina producción con tap room (espacio de degustación y consumo). El 21% integra bares propios a la operación. El 10% restante utiliza formatos alternativos, incluyendo operaciones "fasón" (producción tercerizada) y eventos esporádicos.

Esta diversificación de modelos sugiere que los emprendedores buscan capturar valor en diferentes puntos de la cadena. Quienes invierten en tap room o bares propios apuestan a márgenes más altos en venta directa. Quienes operan como fábrica pura optimizan costos de operación.

Pero el dato más revelador está en la distribución: el 75% de las cervecerías no trabaja con distribuidores. Venden directamente al consumidor final. Esto significa que 3 de cada 4 cervecerías han decidido prescindir de intermediarios comerciales, asumiendo ellas mismas la responsabilidad de logística y venta.  El informe muestra también que el 74% de las cervecerías opera con 7 personas o menos, incluyendo socios. Esta cifra es reveladora del tipo de emprendimiento que caracteriza al sector: operaciones pequeñas, frecuentemente con participación directa de los dueños en la producción y venta.

La antigüedad de estas operaciones refuerza el perfil de emprendimiento reciente. El 50% central de las cervecerías abrió entre 2013 y 2018. Esto significa que la mayoría de la industria tiene menos de 13 años de antigüedad. Es una industria joven, con equipos pequeños y sin experiencia acumulada de largo plazo. Solo el 19% de las cervecerías ha diversificado su portafolio hacia otras bebidas. Esta baja diversificación sugiere que la mayoría está apostando todo a la cerveza, sin colchones de ingresos alternativos.

El ranking de estilos más consumidos por los argentinos revela una preferencia clara: la Blonde/Golden/Pilsen domina ampliamente con el 90% de las cervecerías ubicándola entre sus tres estilos más vendidos. El segundo lugar lo ocupa la American IPA con el 64%, consolidándose como el estilo clásico del movimiento craft. La APA/Session IPA (versión más accesible del IPA) aparece en el 48% de las cervecerías. La Honey (estilo con dulzor suave) está presente en el 38%, reflejando preferencias locales.

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Día de la Futbolista Argentina: la menstruación, una conversación que también tiene que entrar a la cancha 

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Por Carolina Tacco, Gerente de Marketing para Cono Sur de Kimberly-Clark – Cada 21 de agosto, el Día de la Futbolista Argentina nos invita a recordar a las pioneras de 1971 y a poner en perspectiva todo lo que cambió desde entonces. El fútbol femenino conquistó espacios, visibilidad y reconocimiento, pero todavía existen barreras que condicionan la experiencia de muchas jugadoras dentro y fuera de la cancha. 

Durante décadas, miles de deportistas crecieron aprendiendo a adaptarse en silencio: a esconder molestias, modificar rutinas o evitar hablar de su cuerpo para no afrontar prejuicios sobre su capacidad física. Hablar del ciclo menstrual parecía poner en duda la imagen de “fortaleza” que debían sostener en un entorno históricamente masculinizado. 

Las cifras confirman que esta incomodidad sigue vigente. Según un estudio de Kotex® junto a la consultora OH! Panel en Argentina, el 87% de las mujeres afirmó haber suspendido o modificado actividades por temor a fugas, mientras que el 63% no se siente cómoda en situaciones sociales o deportivas durante su período.

Aún hoy circulan ideas equivocadas que asocian automáticamente la menstruación con una disminución del rendimiento. Sin embargo, menstruar no implica necesariamente un impedimento para entrenar o competir. Muchas veces, el verdadero obstáculo no es biológico, sino cultural. Está en la falta de información, de acompañamiento, de empatía y de espacios donde hablar del tema con naturalidad. 

Lo que no se nombra se invisibiliza, y en el deporte eso puede traducirse en chicas que modifican sus entrenamientos, se sienten incómodas o incluso dejan de participar por falta de contención. Incorporar la conversación sobre el ciclo menstrual al día a día deportivo no debilita a las jugadoras; por el contrario, permite acompañarlas mejor y poner su bienestar en el centro. 

Las marcas también tenemos un rol que asumir para impulsar estos cambios culturales y ayudar a visibilizar lo que muchas veces el vestuario todavía calla. Por eso, a través de alianzas estratégicas como la que llevamos adelante con Fundación Bellamente en el programa #ChauTabú, acercamos talleres educativos sobre pubertad, diversidad corporal y menstruación a escuelas y clubes deportivos de AMBA, Rosario y Mar del Plata. En lo que va del año, ya realizamos 60 talleres,  como parte de un trabajo que no termina en el encuentro con los chicos y chicas, sino que involucra también a docentes, equipos directivos y familias. Porque para transformar estas conversaciones es necesario construir una red de acompañamiento. Cada taller se adapta a la realidad de la institución y, al finalizar, se comparten herramientas para que el diálogo pueda continuar también en casa.

Es justamente en estos espacios donde comprobamos el valor de generar conversaciones seguras y libres de prejuicios. Cuando sienten que pueden hablar con confianza, los niños y adolescentes se animan a preguntar y a poner en duda creencias que muchas veces arrastran desde hace años. En los talleres que realizamos este año aparecieron numerosos mitos vinculados a la menstruación, como creer que durante el período no se puede hacer ejercicio o meterse a la pileta, además de asociaciones con la vergüenza o la suciedad. Incluso surgieron preguntas tan concretas como “¿le tengo que avisar a mi entrenadora si estoy menstruando?”. Son inquietudes que evidencian cuánto queda todavía por hacer para que hablar del período sea algo natural, incluso dentro del mundo del deporte.

Como madre y como líder, estas experiencias también me llevan a pensar en el rol que tenemos los adultos. Acompañar una primera menstruación no debería limitarse a explicar qué está pasando físicamente. También implica escuchar, habilitar preguntas sin incomodidad y transmitir que no hay nada que esconder. Cuando escuela, club y familia acompañan desde ese lugar, ayudamos a que niñas y adolescentes transiten esta etapa con más información, confianza y naturalidad. 

Normalizar la menstruación en el deporte es permitir que una jugadora pueda preguntar sin vergüenza, expresar lo que necesita y seguir disfrutando de la cancha sin que su período se convierta en una barrera. Abrir esta conversación es una forma concreta de acompañar a las nuevas generaciones y contribuir a que cada vez haya menos temas que las mujeres tengan que atravesar en silencio. 

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Kerato Lens cumple 15 años: la visión de Paula Giménez para crecer sin perder de vista al cliente

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Paula Giménez abrió su óptica en Posadas en agosto de 2011, cuando su primera hija tenía apenas seis meses. Quince años después, celebra haber atravesado crisis, pandemia y cambios tecnológicos sin abandonar una premisa: calidad

Paula puede medir los quince años de su óptica en generaciones: algunos de quienes llegaron adolescentes a Kerato Lens hoy vuelven llevando de la mano a sus hijos. Ese detalle probablemente diga más sobre el negocio que cualquier balance.

La historia comenzó formalmente el 16 de agosto de 2011, aunque había empezado bastante antes. Giménez se recibió de óptica en 2005 en la Universidad Nacional de Rosario, trabajó durante un tiempo en esa ciudad y después decidió regresar a Misiones. En Posadas pasó varios años por Óptica Rueda, uno de los comercios tradicionales del rubro, hasta que llegó el momento de intentar construir algo propio.

El salto tuvo además una particularidad familiar que Paula todavía recuerda con una sonrisa.

“Ese año 2011 tuve mis dos bebés, como siempre digo. Sofi nació en febrero y la óptica en agosto”.

Su hija tenía apenas seis meses cuando abrió las puertas. Emprender, en aquel momento, significó entonces bastante más que poner en marcha un comercio. Era combinar maternidad, profesión, inversión, incertidumbre y largas jornadas de trabajo en una Argentina que, como demostrarían los quince años siguientes, nunca ofrecería demasiado tiempo para acomodarse.

Una silla también puede ser una idea de negocio

Desde el comienzo, Giménez quiso diferenciarse en algo aparentemente sencillo: escuchar antes de vender.

Cuando inauguró, recuerda, llamaba la atención que la óptica tuviera un espacio preparado para que el cliente pudiera sentarse. Hoy parece un detalle menor. Entonces no lo era.

La intención era recibir la receta, conversar, entender para qué necesitaba los anteojos esa persona y recién después recomendar cristales, materiales y armazones. Porque detrás de una misma graduación puede haber vidas completamente distintas: alguien que maneja durante horas, un niño que necesita sus anteojos para jugar, una persona que trabaja frente a una computadora o un usuario que debe adaptarse por primera vez a multifocales.

Esa filosofía terminó convirtiéndose en la identidad comercial del negocio.

No se trata solamente de vender un armazón que quede bien. La estética importa -y mucho-, pero comparte protagonismo con la función.

Hasta una gafa de sol cambia según quién vaya a utilizarla. No es lo mismo elegir anteojos para caminar por la Costanera que para viajar a la nieve, ir al mar, manejar o asistir a un casamiento de día. La venta, explica Giménez, comienza preguntando. Y quince años después, esa conversación continúa siendo parte del producto.

Sobrevivir también es innovar

En Argentina, cumplir quince años al frente de una pyme implica haber aprendido bastante más que el oficio original. Giménez atravesó distintas crisis económicas y también la pandemia, uno de los momentos que recuerda entre los más difíciles del recorrido. Hubo que modificar horarios, reorganizar el equipo y adaptarse al comportamiento de los clientes. Durante aquella etapa llegaron a trabajar de 8 a 19.30 de corrido, almorzando dentro del local y rotando al personal para poder sostener la atención.

Pero algunas transformaciones quedaron. Hoy una parte considerable de la relación con el cliente empieza antes de que cruce la puerta. WhatsApp y las redes sociales se convirtieron en una extensión del mostrador: llegan consultas, fotografías y audios; se muestran modelos y se brinda asesoramiento. Muchas veces, cuando finalmente entra al negocio, el cliente ya sabe qué armazón quiere probarse.

La tecnología también modificó el corazón técnico de la actividad.

Giménez y su equipo realizan capacitaciones permanentes, presenciales y virtuales, y fueron incorporando nuevas soluciones. Entre las más recientes aparece el control de miopía infantil, para el cual realizaron una capacitación específica, además de nuevas generaciones de multifocales cuyo diseño utiliza inteligencia artificial y software que incorpora distintos parámetros del usuario.

La personalización llega hasta los hábitos cotidianos: además de la graduación indicada por el oftalmólogo, determinados sistemas pueden contemplar parámetros visuales y actividades habituales para calcular las características de las lentes.

Es, en cierto modo, la versión tecnológica de aquella silla colocada hace quince años para escuchar al cliente.

Cuando el crecimiento no se mide en sucursales

Hay una conversación familiar que resume bastante bien la filosofía empresaria de Giménez. Su hijo Bruno alguna vez le preguntó por qué no abría otra sucursal. La lógica parecía irrebatible: otro local permitiría vender más.

La respuesta de Paula fue sencilla: “No hace falta”.

No porque haya perdido ambición. Su idea de crecimiento pasa por otro lugar.

Prefiere conservar el control sobre todo el recorrido del cliente: la primera atención, la elección del anteojo, el armado, la entrega y, especialmente, la postventa. En graduaciones elevadas o en personas que comienzan a utilizar multifocales, por ejemplo, la venta no termina cuando el cliente se lleva los anteojos. Empieza un período de adaptación que requiere seguimiento.

En tiempos en los que el discurso empresario suele asociar éxito exclusivamente con escala, Giménez eligió  crecer hacia adentro.

Más tecnología. Más capacitación. Mejores instrumentos. Nuevos materiales. Más precisión.

Entre los próximos pasos está la incorporación de nuevo equipamiento para realizar mediciones todavía más exactas. Las metas, dice, aprendió a pensarlas cortas. Una detrás de otra.

El valor de que vuelvan

También hubo pequeños hitos comerciales. Después de la pandemia se propuso convertirse en representante de Luxottica Italia y sumar marcas internacionales como Ray-Ban, Vogue y Armani Exchange. Cada renovación de la certificación es recibida como una pequeña confirmación de que el camino continúa. Pero cuando mira hacia atrás, Giménez no empieza hablando de marcas.

Habla de sus padres. De su familia. De sus amigas. De las colaboradoras que estuvieron y están en el negocio. Y, especialmente, de los pacientes y clientes que regresaron durante estos quince años.

“Estoy enormemente agradecida”, resume.

Hay clientes que llegaron siendo adolescentes. Otros llevaron primero a sus padres o a sus abuelos. Ahora algunos aparecen con sus propios hijos para hacerles sus primeros anteojos.

“Confiabas tus ojos y ahora estás confiando los ojitos de tus hijos”, dice Paula.

Para un comercio dedicado a la salud visual, difícilmente exista un indicador de fidelidad más potente.

El aniversario encuentra al negocio con promociones especiales durante agosto. Entre ellas aparecen modelos seleccionados de lentes de sol en modalidad dos por uno, beneficios vinculados con la compra de anteojos recetados, promociones en cristales y descuentos en distintas líneas y formas de pago. Las colecciones seleccionadas corresponden, según explicó Giménez, a temporadas anteriores y mantienen sus prestaciones y protección.

Es la parte comercial de una celebración que, en realidad, cuenta una historia mucho más larga.

Porque entre aquel agosto de 2011 y este aniversario pasaron cambios de hábitos, nuevas tecnologías, redes sociales, WhatsApp, crisis económicas y una pandemia. La óptica sigue allí. Y Paula también.

Quizás porque entendió tempranamente algo que no figura en ninguna receta: en un negocio donde el producto puede parecerse mucho al de la vidriera de al lado, la verdadera diferencia está en cómo se mira a quien entra por la puerta.

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De científicas a empresarias: la camada del CONICET que levantó más de US$ 40 millones para fundar startups biotech

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La ciencia argentina empieza a mostrar otra cara. Ya no se trata solamente de investigar, publicar un paper, formar nuevos científicos y conseguir financiamiento para sostener un laboratorio. Una nueva generación decidió agregar un eslabón más complejo a esa cadena: transformar conocimiento científico en empresas.

El fenómeno tiene nombres propios, capital privado y negocios que empiezan a cruzar fronteras.

Ocho investigadoras formadas en el CONICET dieron el salto hacia el mundo empresario y crearon compañías vinculadas con fertilidad, diagnóstico temprano de cáncer, agricultura, química verde, terapias oncológicas y biotecnología marina. En conjunto, las startups vinculadas a sus historias consiguieron más de US$ 40 millones de inversión.

El dato adquiere otra dimensión cuando se observa qué está ocurriendo con el capital emprendedor argentino. Según el informe Panorama del Capital Emprendedor Argentino 2026, elaborado por ARCAP y EY, la biotecnología fue por segundo año consecutivo el sector con mayor cantidad de operaciones del país: explicó 43,1% de las transacciones realizadas durante 2025.

En 2026, además, el sector ya acumuló US$ 32,7 millones distribuidos en 31 rondas de inversión. Hay otro dato singular: apenas 12,5% de las startups argentinas que recibieron inversiones en 2025 tienen una mujer como CEO y todas ellas pertenecen al universo biotech.

De investigadores a empresarios

La transformación, sin embargo, supone bastante más que encontrar inversores.

El principal desafío es convertir una tecnología científicamente prometedora en un producto que alguien esté dispuesto a comprar. Es el puente entre el laboratorio y el mercado.

Matías Peire, fundador de GRIDX, conoce ese cuello de botella. El fondo administra alrededor de US$ 41 millones, posee más de 90 startups en su portfolio y reúne cerca de 190 científicos entre sus fundadores. El 75% de sus compañías cuenta con alguna mujer entre sus fundadoras.

Su modelo consiste precisamente en buscar investigadores dentro del sistema científico, ayudarlos a estructurar una compañía y aportar capital inicial. El problema aparece cuando esas empresas necesitan escalar: América Latina todavía no dispone de suficiente capital para financiar el crecimiento de muchas biotech, obligándolas a competir por inversiones internacionales.

Y ahí comienza otro examen: convencer a un inversor internacional de apostar por ciencia desarrollada en Argentina frente a proyectos nacidos alrededor de universidades como Harvard, MIT o Stanford.

Microgénesis: US$ 4 millones para entender la fertilidad

Microgénesis, fundada por Gabriela Gutiérrez, nació buscando respuestas para aquellos casos en los que los estudios convencionales no consiguen explicar los problemas de fertilidad.

La compañía desarrolló una metodología que combina antecedentes, síntomas y biomarcadores metabólicos, inflamatorios y de microbiota para identificar perfiles y orientar tratamientos.

Después de años de investigación y validación, avanzó hacia la atención directa de pacientes mediante herramientas digitales y una red internacional de profesionales.

La empresa consiguió más de US$ 4 millones provenientes de inversores privados de Argentina, Estados Unidos y Asia, particularmente China y Singapur.

Oncoliq: detectar cáncer con una muestra de sangre

El desafío de Oncoliq es todavía más ambicioso: detectar tempranamente distintos tipos de cáncer mediante una muestra de sangre.

La tecnología mide microARN, moléculas cuyos patrones se modifican cuando comienza a desarrollarse una enfermedad. La intención es extender el diagnóstico hacia cánceres que actualmente no cuentan con sistemas adecuados de tamizaje y hacerlo de manera descentralizada y accesible.

El test cuesta alrededor de US$ 70 y el primer producto, Oncoliq Mama, tiene previsto llegar al mercado hacia fines de 2026.

La compañía, cofundada por Marina Simian y Adriana De Siervi, consiguió algo más de US$ 4,2 millones y prepara una Serie A, mientras México aparece como su próximo mercado internacional.

OncoPrecision: US$ 11 millones para atacar el cáncer

Entre los proyectos que más capital consiguieron aparece OncoPrecision.

La empresa desarrolla microavatares de tumores reales: modelos vivos del cáncer de cada paciente que permiten estudiar, con ayuda de inteligencia artificial, por qué determinadas células no responden a los tratamientos.

A partir de esa información desarrolla anticuerpos destinados a superar esas resistencias.

La compañía surgió de un laboratorio de la Universidad Nacional de Córdoba integrado por exinvestigadores del CONICET y posteriormente pasó por los programas de GRIDX e IndieBio.

Ya reunió alrededor de US$ 11 millones de fondos como GRIDX, SOSV, AIR Capital y New York Ventures, y actualmente divide sus operaciones entre Córdoba y Nueva York. Su terapia más avanzada, ONC001, se acerca a la instancia de estudios clínicos.

Del mar patagónico a Estados Unidos

También hay biotecnología nacida lejos de los grandes centros urbanos.

Tamara Rubilar convirtió más de veinte años de investigación sobre huevas de erizos de mar en Erisea, compañía detrás de la marca ProMarine, orientada al desarrollo de suplementos vinculados con el envejecimiento saludable.

La empresa obtuvo una licencia exclusiva del CONICET y se convirtió en la primera compañía de base tecnológica de la Patagonia en conseguir una licencia de esas características.

Ya realizó su primera exportación hacia Estados Unidos y recibió cerca de US$ 5 millones de inversión desde su creación.

Su caso rompe además con una lógica histórica de la economía del conocimiento argentina: demuestra que una empresa tecnológica exportadora puede construirse desde Puerto Madryn y no necesariamente desde Buenos Aires o los principales polos tecnológicos del país.

Puna Bio: microorganismos extremos para recuperar suelos

Otro de los casos de mayor escala es Puna Bio.

La compañía utiliza extremófilos, microorganismos capaces de sobrevivir en los salares de la Puna a más de 4.000 metros de altura y bajo condiciones extremas de radiación y salinidad.

Aplicados a la agricultura, esos microorganismos consiguieron mejoras de rendimiento de entre 10% y 15% y permiten producir sobre terrenos degradados.

La tecnología resume más de 25 años de investigación científica desarrollada en el CONICET y Tucumán.

La empresa ya lanzó tres productos, tiene operaciones en Brasil, Estados Unidos y Paraguay y consiguió más de US$ 10 millones de capital. En 2025 cerró una ronda liderada por Corteva con participación de la Fundación Gates.

La definición de sus fundadoras sintetiza la oportunidad que se abre detrás de este proceso: Argentina tendría potencial para generar al menos cien compañías similares a Puna Bio.

Bioeutectics: química verde desde Mendoza

Bioeutectics apunta a otro mercado gigantesco: reemplazar solventes petroquímicos utilizados en cosmética, alimentos, agro y materiales por alternativas naturales.

María Fernanda Silva llegó a investigadora superior del CONICET y dirigió un instituto en Mendoza antes de convertirse en empresaria.

La startup fue seleccionada por GRIDX e IndieBio y acumuló más de US$ 4,8 millones entre inversiones privadas y programas de aceleración.

Conserva su laboratorio en Mendoza, abrió una sede en Tulsa, Estados Unidos, y se encuentra desarrollando una ronda Serie A. Incluso recibe pasantes provenientes de universidades estadounidenses como New York University y Cornell.

Semion: hacer que la planta se defienda

Semion, por su parte, desarrolla soluciones destinadas a activar las defensas naturales de los cultivos.

En vez de atacar directamente una plaga, la tecnología busca fortalecer la capacidad de la propia planta para resistirla sin perder productividad.

Su desarrollo cobró especial relevancia durante la crisis de la chicharrita del maíz de la campaña 2023/24. En los primeros ensayos consiguió incrementar 30% el rendimiento de lotes afectados y ya acumula 23 ensayos a campo desde Paraguay hasta Córdoba.

La compañía levantó alrededor de US$ 1 millón de capital privado, además de fondos no reembolsables.

Mucha ciencia, pero todavía poco capital

La paradoja argentina aparece precisamente allí.

El país posee recursos humanos altamente calificados, universidades, décadas de inversión pública en investigación y científicos capaces de producir tecnologías competitivas internacionalmente. Pero convertir esa capacidad científica en compañías globales todavía exige superar barreras financieras, regulatorias y culturales.

El 87,7% de las rondas de inversión realizadas en Argentina durante 2025 fueron inferiores a US$ 5 millones, una escala reducida para compañías biotecnológicas que pueden necesitar años de investigación, ensayos, validaciones y aprobaciones regulatorias antes de alcanzar ventas significativas.

También existen tensiones dentro del propio sistema científico.

Patentar una tecnología puede exigir postergar una publicación académica; emprender obliga a comprender balances, clientes, valuaciones y capital de riesgo; y levantar fondos demasiado temprano puede diluir rápidamente la participación de los científicos fundadores.

Pero detrás de esas dificultades comienza a consolidarse un activo económico de enorme valor: la posibilidad de transformar décadas de conocimiento acumulado en propiedad intelectual, empresas, exportaciones y empleo calificado.

No es una discusión menor para una Argentina necesitada de dólares.

La biotecnología ofrece algo que el país busca desde hace décadas: exportar mucho valor utilizando relativamente pocos recursos físicos. En lugar de vender solamente materias primas, permite comercializar microorganismos, diagnósticos, moléculas, patentes, tratamientos y conocimiento.

Y esta generación de científicas empieza a demostrar que entre un laboratorio argentino y el mercado mundial puede existir algo más que un paper. Puede existir una empresa.

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Mujeres con Impacto: una jornada de liderazgo, networking e inspiración que reunió a mujeres de la región

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Con más de 200 mujeres inscriptas, se realizó en el Centro del Conocimiento la primera edición de “Mujeres con Impacto”, un encuentro impulsado por la Dirección General de Turismo e Inversiones de la Municipalidad de Posadas, que combinó liderazgo, desarrollo profesional, experiencias reales, networking y solidaridad.

Con el objetivo de generar un espacio de encuentro, intercambio y crecimiento, se llevó adelante la primera edición de “Mujeres con Impacto: un espacio de intercambio, inspiración y liderazgo”, una propuesta destinada a empresarias, emprendedoras, profesionales, líderes de equipos y mujeres que buscan nuevos desafíos y oportunidades de crecimiento.

La jornada contó con la participación de destacadas referentes de distintos ámbitos, quienes compartieron sus experiencias y herramientas en torno al liderazgo, el desarrollo personal y profesional, la gestión de equipos, la marca personal y la construcción de redes.

Durante la apertura estuvieron presentes Lionel Dahir, Director General de Turismo de la Municipalidad de Posadas, y la Contadora Mariela Brizuela, Directora de Inversiones, quienes acompañaron el desarrollo de esta iniciativa que busca posicionar a Posadas como una ciudad que promueve el talento, el emprendedurismo y la generación de oportunidades.

El encuentro contó con las disertaciones de María Bower, Rosana Spaciuk, Wanda Dahir, Andrea León y Silvia Cabrera, quienes aportaron diferentes “20 miradas y experiencias vinculadas al liderazgo, el desarrollo de personas, el crecimiento empresarial y la construcción de proyectos con propósito.

Uno de los momentos centrales de la jornada fue el networking, pensado como un espacio para que las participantes pudieran conocerse, intercambiar experiencias, generar contactos y abrir nuevas posibilidades de colaboración.

La propuesta buscó trascender las charlas para generar vínculos reales entre mujeres de distintos sectores.

La jornada también contó con numerosos regalos y sorteos aportados por empresas y emprendedoras que acompañaron la iniciativa, generando un cierre distendido y de celebración. Un encuentro que también genera impacto social “Mujeres con Impacto” tuvo además un componente solidario. Las participantes fueron invitadas a realizar donaciones de alimentos no perecederos, que serán destinadas a una acción solidaria.

El próximo lunes se llevará adelante una visita a un merendero de la ciudad, donde se entregará lo recaudado durante el encuentro, dando continuidad al espíritu de una iniciativa que busca que el impacto generado no termine con el evento. Desde la organización destacaron que esta primera edición representa el comienzo de una propuesta que busca consolidarse en la agenda de la ciudad.

Cuando una mujer avanza, inspira. Cuando muchas se unen, transforman”.

Con una primera experiencia que permitió conectar a mujeres de distintos ámbitos, generar nuevas redes y promover acciones solidarias, desde la organización ya se proyecta una segunda edición de “Mujeres con Impacto”, con el objetivo de seguir ampliando esta comunidad y generar nuevos espacios de formación, encuentro y oportunidades.

Mujeres con Impacto: Un espacio de intercambio, inspiración y liderazgo.

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