FINANZAS

Una fintech rompe récords en América Latina y pone presión a Mercado Pago y Nubank en la región

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La fintech mexicana Plata dio un salto decisivo en su proceso de consolidación regional. La compañía cerró una nueva ronda de financiación por US$405 millones y alcanzó una valuación de US$5.000 millones, el nivel más alto entre las firmas privadas de servicios financieros en América Latina. Con ese movimiento, se posiciona entre las más valiosas del sector, superando a competidores como Klar y Stori en el universo privado, aunque aún por debajo de la brasileña Nubank.

El crecimiento de Plata se da en un contexto particularmente favorable: México sigue siendo uno de los mercados con menor nivel de bancarización del mundo, lo que abrió espacio para una nueva generación de fintechs enfocadas en crédito digital, pagos y modelos operativos más ágiles. En ese escenario, la empresa logró escalar con rapidez y captar la atención de inversores globales.

Ronda récord y señal de madurez

La ronda Serie C fue liderada por Bicycle Capital y contó con la participación de Kora, Qatar Investment Authority y BTG Pactual. La operación no sólo refuerza la capacidad financiera de la compañía, sino que también consolida su posicionamiento institucional.

En paralelo, Plata avanzó en su transformación operativa: comenzó a funcionar plenamente como banco en marzo de este año, en un movimiento que la diferencia de otros jugadores del ecosistema —como Mercado Pago— que aún atraviesan procesos regulatorios para operar bajo esa figura en México.

Además, incorporó a Marcos Kantt, exbanquero de inversión, como director financiero, en una señal clara de profesionalización de su estructura y preparación para una eventual salida a bolsa.

“Esta ronda refleja la confianza de los inversores no sólo en nuestra ejecución hasta la fecha, sino también en la escala de la oportunidad que tenemos por delante”, sostuvo Neri Tollardo, cofundador y CEO de la compañía.

Crecimiento acelerado y base de usuarios en expansión

Fundada en 2023 por exejecutivos de Tinkoff, el primer banco digital de Rusia, Plata logró en tiempo récord construir una propuesta centrada en préstamos digitales y servicios de pago.

El ritmo de crecimiento es uno de los principales argumentos detrás de su valorización. La fintech pasó de 1 millón de clientes de tarjetas de crédito en marzo de 2025 a más de 3,5 millones en la actualidad, lo que refleja una expansión acelerada de su base de usuarios.

En paralelo, su cartera de préstamos creció cerca de 170% durante 2025, hasta alcanzar casi 10.000 millones de pesos mexicanos. A nivel de ingresos, la empresa ya supera los US$600 millones anualizados en menos de tres años de operación, un dato que refuerza su atractivo frente a inversores.

Capital global y ecosistema en recuperación

El respaldo de Plata incluye una combinación de fondos soberanos, gestores de activos globales, firmas de venture capital y dotaciones universitarias de Estados Unidos, como las fundaciones de las universidades de Illinois y Wisconsin, además de la Universidad Washington de San Luis. Morgan Stanley actuó como agente colocador exclusivo en la operación.

El avance de la compañía también coincide con una mejora en el financiamiento del ecosistema emprendedor regional. Según PitchBook, las startups de América Latina captaron US$6.200 millones en 2025, el nivel más alto desde 2022, en un contexto de mayor apetito por activos tecnológicos en mercados emergentes.

Por ahora, Plata opera exclusivamente en México, pero ya dio un paso clave para su internacionalización: obtuvo la aprobación para convertirse en institución financiera en Colombia en julio de 2025. Ese movimiento marca el inicio de una estrategia de expansión regional que podría consolidarla como uno de los nuevos unicornios financieros de América Latina.

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El Gobierno sostiene el superávit y registra saldo financiero de $484.789 millones en marzo

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El Sector Público Nacional (SPN) cerró marzo con un superávit financiero de $484.789 millones, luego de afrontar pagos de intereses de deuda por $445.495 millones. El resultado se apoya en un superávit primario de $930.284 millones y se inscribe en la estrategia oficial de sostener el equilibrio fiscal como eje central de la política económica.

El dato cobra relevancia política en un contexto donde el Gobierno busca consolidar credibilidad macroeconómica: en el primer trimestre del año, el SPN acumuló un superávit financiero equivalente a 0,2% del PBI y un resultado primario cercano al 0,5%, según lo informado.

El ancla fiscal como eje del programa

El resultado de marzo se da en línea con el esquema fiscal planteado por la administración nacional, que mantiene como objetivo central el equilibrio de las cuentas públicas. En términos operativos, el superávit financiero implica que, incluso después de pagar intereses de deuda, el Estado registró más ingresos que gastos.

Los ingresos totales del mes alcanzaron los $10,9 billones, con un crecimiento interanual del 25%. Dentro de este rubro, los recursos tributarios mostraron una suba del 25,1%, impulsados principalmente por: Impuesto a los Débitos y Créditos (+38,4% interanual). Aportes y contribuciones a la seguridad social (+28,9%). E IVA neto de reintegros (+27%)

En contrapartida, los derechos de exportación registraron una caída del 12,3% interanual, en un contexto en el que continúan impactando cambios en la estructura tributaria implementados durante 2025.

Qué pasa con el gasto y los subsidios

Del lado del gasto, las erogaciones primarias también totalizaron $10,9 billones (+25% interanual), con una composición marcada por el peso de las prestaciones sociales, que ascendieron a $8,05 billones (+27,7%).

Las remuneraciones del sector público alcanzaron $1,44 billones (+25,7%), mientras que las transferencias corrientes sumaron $3,44 billones. Dentro de estas últimas, se destaca el incremento en los envíos al sector público (+58,3%), explicado por mayores transferencias a universidades nacionales.

En paralelo, los subsidios económicos se redujeron un 33,4% interanual, ubicándose en $258.209 millones. Este recorte aparece como uno de los principales factores de ajuste del gasto, en línea con la política oficial de reducción de erogaciones.

Equilibrio fiscal y prioridades

El sostenimiento del superávit financiero refuerza la posición del equipo económico en su estrategia de disciplina fiscal. La capacidad de mostrar resultados positivos incluso tras el pago de intereses funciona como señal hacia el sistema financiero y los organismos internacionales.

Al mismo tiempo, la estructura del gasto evidencia prioridades: mientras se ajustan subsidios, crecen las transferencias a determinados sectores públicos y se mantiene el peso de las prestaciones sociales. Esto configura un esquema donde el margen de maniobra fiscal se concentra en partidas específicas.

Señales mixtas

En términos económicos, el superávit contribuye a reducir necesidades de financiamiento y presión sobre el mercado de deuda. Sin embargo, la caída en los derechos de exportación y la reducción de subsidios reflejan tensiones en el frente productivo y en el costo de los servicios.

El crecimiento de la recaudación, impulsado por impuestos internos, sugiere que el sostenimiento fiscal depende en parte de la dinámica de consumo y formalización, más que del comercio exterior.

Impacto en Misiones y el NEA

Para provincias como Misiones, el escenario fiscal nacional tiene efectos indirectos. La reducción de subsidios puede trasladarse a mayores costos energéticos y de servicios, mientras que el aumento de transferencias al sector público —como universidades— puede sostener parte del gasto en economías locales.

Al mismo tiempo, la caída de los derechos de exportación podría reflejarse en menor presión tributaria sobre sectores productivos, aunque su impacto regional dependerá de la dinámica de las economías exportadoras.

Qué variables mirar

El sostenimiento del superávit dependerá de varias variables en los próximos meses: la evolución de la recaudación, el ritmo del gasto social, el nivel de subsidios y el costo del financiamiento.

También será clave observar si el equilibrio fiscal se mantiene en un contexto de actividad económica heterogénea y cómo impacta en las provincias. La consistencia del ancla fiscal aparece, por ahora, como uno de los principales pilares del programa económico, pero su sostenibilidad seguirá bajo evaluación.

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Deuda: el Gobierno capta $9,92 billones y reordena vencimientos en una licitación clave del Tesoro

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El Gobierno nacional logró adjudicar $9,92 billones en la última licitación de deuda del Tesoro realizada el 15 de abril, en una operación que combinó emisión de nuevos instrumentos, reaperturas y un canje de títulos para extender vencimientos. La decisión, instrumentada bajo las Resoluciones Conjunta 20/2026 y 21/2026, no solo buscó captar liquidez sino también reconfigurar el perfil de deuda en un contexto donde el manejo de los plazos se vuelve tan relevante como el volumen colocado.

El dato central es doble: por un lado, la demanda superó los $11,80 billones en instrumentos en pesos y dólar linked, lo que permitió seleccionar ofertas por debajo del total ofertado; por otro, el Tesoro avanzó con una conversión significativa de títulos con vencimientos en 2026 y 2027 hacia papeles más largos. En paralelo, se adjudicaron USD 295,57 millones en bonos en dólares, con una segunda vuelta prevista para el 16 de abril.

La señal es clara: el equipo económico busca sostener el financiamiento en el mercado local mientras descomprime vencimientos inmediatos. Pero el equilibrio no es lineal. Economía le sacó liquidez al mercado, al absorber más pesos de los que necesitaba para el próximo viernes (cuando se realice la liquidación). Esto se enmarca en la necesidad de “sacar todos los pesos de la calle hasta que colapse el índice de inflación”, tal como anunció el presidente Javier Milei durante su paso por el Summit 2026 de AmCham (Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina).

Financiamiento y tasas: entre la liquidez y el costo

La licitación mostró un menú amplio de instrumentos, con fuerte concentración en pesos. La nueva letra capitalizable a agosto de 2026 absorbió $4,44 billones con una tasa efectiva mensual de 2,00% (TIREA 26,82%), mientras que los bonos ajustados por CER y los atados a tasa TAMAR también captaron volumen relevante.

Los instrumentos a tasa variable (TAMAR) marcaron rendimientos elevados, con TIREA superiores al 33%, lo que expone el costo implícito de sostener la demanda en un contexto de tasas reales positivas. A la vez, los bonos CER a 2028 y 2029 consolidan la estrategia de indexación como ancla para los inversores.

En el tramo dólar linked, el Tesoro adjudicó la totalidad de las ofertas (USD 458 millones), reflejando interés por cobertura cambiaria aun con precios por debajo de la par (USD 835,50 por cada 1.000).

En el segmento en dólares, la licitación de BONAR 2027 y 2028 mostró un recorte significativo vía prorrateo: se adjudicaron USD 296 millones sobre USD 741 millones ofertados. La decisión de limitar la colocación sugiere una administración selectiva del endeudamiento en moneda dura.

Conversión de deuda: patear vencimientos sin ruido

El otro eje de la operación fue la conversión de títulos próximos a vencer. Con 133 ofertas recibidas, el Tesoro logró canjear bonos como el TZXD6, TZXM7 y el dual TTS26 por instrumentos con vencimiento en 2028.

El volumen más significativo se concentró en la Opción 1: se adjudicaron $14,42 billones en el BONCER TZXM8, lo que implicó rescatar $4,74 billones del bono con vencimiento en diciembre de 2026. A esto se suman otras conversiones menores y la emisión de un nuevo bono TAMAR a febrero de 2028.

La lógica es explícita: reducir presión en el corto plazo y trasladar compromisos hacia adelante. El marco legal que habilita estas operaciones —especialmente el decreto 846/2024— permite incluso suscripciones en especie, lo que amplía el margen operativo del Tesoro.

Respaldo del mercado, pero a un precio

El resultado exhibe un dato político clave: el Gobierno mantiene acceso al financiamiento en el mercado doméstico, con un nivel de ofertas que supera ampliamente lo adjudicado. Esa relación sugiere confianza relativa de los inversores en la continuidad del programa financiero.

Sin embargo, ese respaldo no es gratuito. Las tasas elevadas en instrumentos variables y la indexación creciente implican compromisos futuros más exigentes. El Tesoro consigue rollover y financiamiento adicional, pero consolida una estructura de deuda sensible a tasas e inflación.

Al mismo tiempo, la decisión de acotar la colocación en dólares marca un límite: el endeudamiento en moneda extranjera sigue siendo administrado con cautela, probablemente para evitar señales de vulnerabilidad externa.

Un equilibrio en construcción

La operación del 15 de abril combina tres movimientos simultáneos: captar pesos, ofrecer cobertura (CER y dólar linked) y estirar vencimientos. Es una arquitectura que busca estabilidad en el corto plazo sin resignar margen de maniobra.

La próxima señal será la segunda vuelta de la licitación en dólares y, más importante aún, la capacidad de sostener este nivel de demanda en futuras colocaciones. El calendario de vencimientos no se detiene y el costo financiero empieza a acumularse.

En ese contexto, el interrogante no es solo si el Tesoro logra financiarse, sino a qué precio y con qué composición de riesgo hacia adelante.

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Caputo anuncia acuerdo con el FMI y asegura acceso a USD 1.000 millones para sostener el programa económico

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El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que Argentina alcanzó un Staff-Level Agreement con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el marco de la segunda revisión del programa de Facilidades Extendidas (EFF). El entendimiento, sujeto a aprobación del Directorio del organismo, habilitaría un desembolso cercano a los USD 1.000 millones.

El anuncio se produjo tras negociaciones entre el equipo económico argentino y técnicos del organismo en Washington. Según lo informado, el acuerdo forma parte del seguimiento del programa vigente y apunta a consolidar el proceso de estabilización macroeconómica iniciado por el Gobierno.

Revisión del programa y señales al mercado

El entendimiento técnico se inscribe dentro del acuerdo de 48 meses firmado con el FMI. La segunda revisión evalúa el cumplimiento de metas fiscales, monetarias y externas, así como el avance de reformas estructurales.

De acuerdo al organismo, el proceso se dio en un contexto de fortalecimiento del “momentum reformista”, con la aprobación del Presupuesto 2026 y otras iniciativas legislativas vinculadas a formalización de activos, flexibilización laboral, acuerdos comerciales e incentivos a la inversión, particularmente en sectores estratégicos.

Además, el FMI destacó mejoras en el esquema monetario y cambiario, con compras de divisas por parte del Banco Central que superan los USD 5.500 millones en lo que va del año, lo que contribuye a reforzar las reservas.

Metas fiscales, reservas y política monetaria

El nuevo entendimiento incluye un paquete de políticas orientado a sostener la desinflación, fortalecer la estabilidad externa y recuperar el crecimiento.

En el frente fiscal, el programa mantiene el equilibrio como ancla central, con un superávit primario proyectado de 1,4% del PBI. Este objetivo se apoya en el control del gasto público, aunque contempla márgenes para asistencia social focalizada.

En materia monetaria, se prevé continuar con una política contractiva, con medidas para reducir la volatilidad de tasas y mejorar la transmisión del crédito. También se profundiza el esquema cambiario con bandas más amplias y mayor transparencia en los objetivos del programa.

En el plano externo, el compromiso oficial apunta a incrementar las reservas internacionales netas en al menos USD 8.000 millones durante 2026, a partir de compras sostenidas de divisas y financiamiento en moneda extranjera.

El esquema de financiamiento incluye emisiones de deuda en dólares bajo legislación local, utilización de activos estatales, operaciones del Banco Central y préstamos externos.

Respaldo internacional y disciplina interna

El acuerdo refuerza la posición del Gobierno en dos niveles. Hacia el exterior, consolida el vínculo con el FMI y envía una señal de continuidad del programa económico ante los mercados. Hacia el plano interno, ratifica el rumbo basado en ajuste fiscal, desregulación y apertura.

El respaldo técnico del organismo también se apoya en avances legislativos recientes, lo que sugiere un alineamiento entre el Poder Ejecutivo y el Congreso en aspectos clave del programa.

Al mismo tiempo, el esquema establece condicionamientos claros: el cumplimiento de metas y la implementación de reformas estructurales siguen siendo requisitos para sostener el financiamiento y avanzar hacia el acceso a mercados internacionales.

Reservas, crédito y acceso a financiamiento

El desembolso potencial de USD 1.000 millones se suma a una estrategia más amplia de fortalecimiento de reservas, un punto crítico para la estabilidad cambiaria.

Según el FMI, la mejora en los buffers externos y la recomposición del marco macroeconómico buscan facilitar el retorno a los mercados internacionales de crédito en condiciones más favorables.

En paralelo, la continuidad de una política monetaria restrictiva y el orden fiscal apuntan a sostener el proceso de desinflación, aunque con impacto en la dinámica del crédito y la actividad económica.

Efectos indirectos en economías del NEA

Para regiones como el NEA y Misiones, el acuerdo no tiene medidas específicas, pero su impacto puede sentirse de forma indirecta.

La estabilidad macroeconómica, el acceso a financiamiento y la evolución del tipo de cambio inciden en variables clave para las economías regionales, como el costo del crédito, la inversión productiva y la competitividad exportadora.

En particular, sectores vinculados a la forestoindustria, la agroindustria y la energía podrían verse condicionados por la disponibilidad de financiamiento y el ritmo de apertura económica.

Aprobación pendiente y cumplimiento de metas

El acuerdo aún debe ser aprobado por el Directorio del FMI, paso necesario para habilitar el desembolso. Además, el cumplimiento de las metas fiscales, monetarias y de reservas será determinante para las próximas revisiones.

En el corto plazo, el foco estará en la evolución de las reservas, la dinámica inflacionaria y la capacidad del Gobierno para sostener el programa sin desvíos.

El entendimiento técnico marca un nuevo capítulo en la relación con el organismo, pero deja abierto el interrogante central: si el esquema actual logrará traducirse en estabilidad sostenida y recuperación económica.

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El dólar rebota y corta la baja tras compras del BCRA y el impacto de la inflación de marzo

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El dólar mayorista interrumpió su tendencia bajista y cerró en $1.364, con una suba de 0,7%, en una jornada marcada por las compras del Banco Central de la República Argentina y el impacto del dato de inflación de marzo. La divisa había tocado durante la mañana un mínimo de $1.347, el nivel más bajo desde septiembre de 2025.

En paralelo, el dólar al público se mantuvo estable en $1.385 en el Banco Nación, mientras que el dólar blue avanzó a $1.410, también con un incremento de 0,7%. El movimiento marcó un quiebre en la dinámica de las últimas ruedas, donde el tipo de cambio venía mostrando una tendencia descendente.

Marco cambiario: intervención y bandas en juego

El esquema cambiario vigente mantiene al dólar oficial dentro de una banda cuyo techo fue fijado en $1.677,45 para la jornada. Con el cierre en $1.364, la cotización se ubicó aún 23% por debajo de ese límite, lo que deja margen para la libre flotación sin intervención directa.

Sin embargo, el rol del Banco Central fue determinante. Según los datos del mercado, la autoridad monetaria sostuvo compras constantes de divisas, en una estrategia que busca fortalecer reservas en un contexto de apreciación del peso.

El volumen operado alcanzó USD 550 millones, un nivel considerado elevado aunque consistente con la estacionalidad del comercio exterior en el segundo trimestre.

Se frena la apreciación del peso

El dato introduce una señal de inflexión en el comportamiento del tipo de cambio. En lo que va de 2026, el dólar oficial acumula una caída de 6,3% (91 pesos), mientras que la inflación ronda el 10%, lo que implica una apreciación real del peso.

La suba de la jornada aparece vinculada a dos factores concretos: por un lado, la intervención compradora del Banco Central; por otro, una inflación más alta de lo esperado, que ajusta expectativas y presiona sobre la demanda de cobertura.

Aun así, el Gobierno continúa aprovechando este escenario para recomponer reservas. De acuerdo con estimaciones privadas, el BCRA mantiene compras diarias sostenidas, con promedios cercanos a USD 84 millones.

Acumulación de reservas y señal al FMI

La dinámica cambiaria no se explica solo por factores de mercado. La estrategia oficial apunta a consolidar el frente externo en un momento clave de negociación con el Fondo Monetario Internacional.

Según reportes del mercado, el Gobierno estaría cerca de cerrar un acuerdo a nivel técnico por la segunda revisión del programa vigente, lo que podría habilitar un desembolso de USD 1.000 millones. La acumulación de reservas aparece como un factor central para alcanzar ese objetivo, especialmente tras no haber cumplido metas previas.

En este contexto, la intervención del Banco Central cumple un doble rol: evitar una apreciación excesiva del peso y fortalecer el balance de reservas sin generar volatilidad abrupta.

Tasas, crédito y precios relativos

El escenario cambiario se combina con un proceso de baja de tasas en términos reales y expectativas de remonetización de la economía. Esto podría favorecer el crédito y la actividad, aunque el comportamiento del dólar sigue siendo una variable clave para precios e inflación.

La apreciación del peso, si se sostiene, contribuye a moderar precios de bienes importados, pero también tensiona la competitividad de sectores exportadores.

A nivel global, la evolución de otras monedas también influye. El real brasileño, por ejemplo, se apreció más de 10% frente al dólar en lo que va del año, lo que forma parte de un contexto de debilidad del billete estadounidense.

Señales para economías exportadoras del NEA

Para provincias como Misiones y el NEA, donde el comercio exterior y las economías regionales tienen peso, la dinámica cambiaria es un factor determinante.

Un tipo de cambio más bajo en términos reales puede afectar márgenes de exportación, mientras que una eventual corrección alcista —como la observada en la jornada— podría aliviar parcialmente esa presión, aunque con impacto en costos internos.

El rebote del dólar introduce una señal de alerta en una tendencia que parecía consolidada. La evolución de la inflación, la continuidad de las compras del Banco Central y el avance de las negociaciones con el FMI serán variables decisivas.

El mercado seguirá de cerca si este movimiento marca un cambio de tendencia o apenas una pausa en la apreciación del peso.

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