COLUMNISTAS

La Argentina de los relatos instantáneos

Compartí esta noticia !

Mientras Javier Milei aprovechaba el Día de la Bandera para presentar a Manuel Belgrano como una suerte de precursor libertario, una parte importante de los argentinos seguía haciendo malabares para pagar la tarjeta, comprar alimentos o sostener un pequeño comercio que vende cada vez menos.

No se trata solamente de una discusión histórica.

Porque cuando el gobierno intenta convertir a Belgrano en un profeta del libre mercado no está hablando del pasado: está intentando apropiarse del presente.

La batalla es por el sentido.

Belgrano ya no es Belgrano.

San Martín ya no es San Martín.

La historia deja de ser un campo de estudio para convertirse en un arsenal de citas útiles para justificar un proyecto político.

Y sin embargo, el problema más profundo no es la reinterpretación histórica.

Es que vivimos en una época donde los hechos tienen cada vez menos importancia.

La reciente operación sobre la supuesta muerte de Jorge Messi volvió a demostrarlo.

Un rumor surgido de las usinas digitales de la derecha se expandió por redes sociales, atravesó medios de comunicación, llegó a programas de televisión y terminó siendo repetido por figuras públicas que no verificaron absolutamente nada. Entre ellas, Florencia Peña.

La noticia era falsa.

Pero para cuando la verdad apareció, la mentira ya había recorrido el país.

No fue un accidente.

Fue una radiografía de época.

La información ya no circula para explicar la realidad.

Circula para producir efectos.

Lo importante no es que algo sea cierto.

Lo importante es que sea viral.

Y cuanto más indignación, miedo o enojo produzca, mejor.

La misma lógica atraviesa la política argentina desde hace años.

La condena y proscripción de Cristina Fernández de Kirchner fueron presentadas como el triunfo definitivo de la República. Sin embargo, lejos de terminar allí, comenzó una nueva etapa.

Ahora aparecen filtraciones permanentes, amenazas de endurecimiento de condiciones, especulaciones sobre cárceles comunes, restricciones y castigos ejemplificadores.

No alcanza con condenar.

Hay que humillar.

No alcanza con excluir.

Hay que disciplinar.

La figura de Cristina sigue ocupando un lugar central en el sistema político argentino precisamente porque continúa representando algo que una parte importante del poder económico, mediático y judicial necesita derrotar simbólicamente.

Lo que está en juego no es una persona.

Es la posibilidad de transmitir una advertencia.

Que nadie vuelva a intentar cuestionar determinados privilegios.

Que nadie vuelva a discutir determinadas relaciones de poder.

Que nadie vuelva a construir una mayoría política capaz de disputar la distribución de la riqueza.

El mensaje es claro.

Y está dirigido a toda la dirigencia política.

Mientras tanto, la economía sigue siendo presentada como el gran éxito del gobierno.

Los números macroeconómicos mejoran.

La inflación desciende.

El equilibrio fiscal se transforma en una bandera.

Los mercados sonríen.

Pero basta caminar algunas cuadras para encontrar otra realidad.

Comercios vacíos.

PyMEs en dificultades y que cierran con la consiguiente desocupación.

Trabajadores que llegan al día veinte sin dinero.

Jubilados que eligen qué medicamento dejar de comprar.

Profesionales con dos o tres empleos para sostener ingresos que hace pocos años alcanzaban con uno.

La macro festeja.

La micro sobrevive.

Y esa contradicción debería generar un enorme desgaste político.

Sin embargo, ocurre a medias.

O al menos no ocurre con la velocidad que muchos quisieran.

Entonces aparece la pregunta incómoda.

¿Por qué la ultraderecha sigue ganando elecciones incluso cuando buena parte de la sociedad vive peor?

Porque las elecciones ya no se definen únicamente por la economía.

Se definen por el sentido común.

Durante décadas el campo nacional y popular asumió que las personas votaban principalmente según sus intereses materiales.

La realidad mostró algo diferente.

Las personas también votan identidades.

Votan emociones.

Votan pertenencias.

Votan miedos.

Votan frustraciones.

Votan broncas.

Y sobre todo votan relatos que les permitan darle una explicación sencilla a problemas complejos.

La derecha contemporánea comprendió esto mucho antes que sus adversarios.

Por eso construye enemigos.

Los movimientos sociales.

Las universidades.

Los sindicatos y los sindicalistas.

Los organismos de derechos humanos.

Los periodistas críticos.

Los artistas.

Los científicos.

El feminismo.

Siempre existe alguien a quien responsabilizar.

Y cuando la realidad contradice el relato, simplemente se produce otro relato.

Más rápido.

Más agresivo.

Más emocional.

En ese esquema, Manuel Adorni ya ni siquiera necesita ocupar diariamente el atril de la vocería presidencial. Su paso por ese lugar cumplió una función fundamental para el proyecto libertario: naturalizar una forma de comunicación basada en la provocación permanente, la simplificación extrema y la deslegitimación sistemática del adversario.

Hoy, desde la Jefatura de Gabinete, continúa formando parte de una maquinaria comunicacional que ya no depende de una sola persona.

El método quedó instalado.

Las redes amplifican.

Los influencers reproducen.

Los medios aliados legitiman.

Los algoritmos premian.

Y la realidad queda muchas veces atrapada detrás de esa enorme fábrica de percepciones.

Las denuncias, contradicciones y polémicas que periódicamente rodean a Adorni y a otros funcionarios tampoco son un dato menor. Muchas veces apenas alcanzan a ocupar algunos titulares antes de ser reemplazadas por una nueva controversia.

Todo dura horas.

Nada permanece.

Y ahí aparece otro fenómeno central para comprender esta época.

La saturación.

La política convertida en una cinta transportadora de polémicas.

Cada día surge una nueva discusión, una nueva provocación, una nueva denuncia, una nueva cortina de humo.

La velocidad es tan grande que resulta imposible procesarlo todo.

Y mientras la opinión pública corre detrás de cada episodio, las decisiones estratégicas avanzan.

Nos pasan elefantes por delante de los ojos.

La discusión sobre el futuro del Río Paraná y la Hidrovía es uno de los ejemplos más evidentes. Estamos hablando de la principal vía de salida de las exportaciones argentinas, una herramienta clave para la soberanía económica y el desarrollo nacional.

Sin embargo, decisiones de enorme trascendencia quedan relegadas a espacios especializados mientras la conversación pública es absorbida por la polémica del día, el tuit de la hora o la provocación de turno.

No es casual.

La política espectáculo tiene una ventaja extraordinaria para quienes gobiernan.

Convierte lo urgente en permanente y vuelve invisible lo importante.

Cuando la sociedad está mirando fuegos artificiales, las transformaciones profundas avanzan sin demasiada resistencia.

Y cuando finalmente se advierten sus consecuencias, muchas veces ya es tarde para impedirlas.

Por eso la discusión central de la Argentina actual no es solamente económica.

Es cultural.

Es una disputa por la verdad.

Por la memoria.

Por la historia.

Por el sentido común.

Por la capacidad de distinguir entre información y propaganda.

Entre debate y operación.

Entre política y espectáculo.

Porque mientras una parte del país sigue discutiendo datos, otra parte está construyendo emociones.

Y hasta ahora, las emociones vienen ganando.

Tal vez allí se encuentre una de las claves de nuestro tiempo.

No nos gobiernan solamente con ajuste.

No nos gobiernan solamente con decretos.

No nos gobiernan solamente con relatos.

También nos gobiernan administrando nuestra atención.

Decidiendo qué vemos.

Qué discutimos.

Qué nos indigna.

Y, sobre todo, qué dejamos de mirar.

Porque mientras el país debate la polémica del día, los elefantes siguen pasando.

Y casi nadie parece dispuesto a hablar de ellos.

Compartí esta noticia !

Hilo belgraniano

Compartí esta noticia !

El general Manuel Belgrano murió a los 50 años, postrado en su casa de Buenos Aires. Pobre y casi solo. Es una ironía que el presidente Javier Milei haya aprovechado la fecha en homenaje a su memoria como atril para mostrar su respaldo a Manuel Adorni, el jefe de Gabinete investigado por una obscena acumulación de tropelías que se agrandan con el pasar de las horas. 

Gastos exorbitantes, compras difíciles de justificar aún con esfuerzo de imaginación, herencias no declaradas y miles de dólares olvidados en criptomonedas. Lujos angurrientos desde que asumió en la función pública. 

El contraste es doloroso. A Belgrano se le rinden honores. Adorni está a un paso de ser el primer jefe de Gabinete con una moción de censura en el Congreso, a pesar de la tregua de quince días que consiguió el oficialismo en el Senado. 

Milei bajó a la vicepresidenta Victoria Villarruel del Palco y eligió mostrarse con Adorni en un nuevo gesto de respaldo que agota la paciencia política y desprecia la condena social. Al mismo tiempo, se apropió del prócer para presentarlo como un libertario inicial que, cómo él mismo, pensó en la grandeza económica de la Argentina. “(Belgrano) puede ser considerado el primer intelectual liberal económico argentino, un criollo que empezó a pensar la generación de riqueza desde la libertad económica, la propiedad y la iniciativa privada mucho antes de que esas palabras formaran parte de nuestras constituciones y de nuestras instituciones. Le dio centralidad a la agricultura, promovió el respeto al sistema de precios y al trabajo como organizador de la vida social. En contraste con los beneficios que disfrutaba la casta de la época, defendió la libertad económica, la competencia y la propiedad como pilares de su programa, y consideró al mérito como impulsor del desarrollo económico y personal”, recitó el Presidente para ponerse en el mismo plano. 

Pero Belgrano no fue libertario en los cánones actuales, aunque haya sido contemporáneo a los postulados de Adam Smith. 

Era un entusiasta del libre comercio, pero básicamente en contra del monopolio comercial impuesto por la Corona española. Abogó por abrir los puertos, especialmente con Inglaterra, entendiendo que el intercambio fluido era vital para el progreso económico.

A pesar de su admiración por el libre comercio, entendía que un país no podía depender exclusivamente de las importaciones. Creía que la riqueza nacía del trabajo, la agricultura y el fomento de la industria, argumentando que el país debía exportar productos elaborados y no solo materia prima, como celebra ahora el Gobierno. Detrás de los récords exportadores se esconde una paradoja incómoda. El motor del crecimiento no fue la industria, sino los combustibles y la energía, que avanzaron 167% de la mano de Vaca Muerta. Son dólares que entran, pero con limitado impacto sobre el empleo, la innovación y el tejido productivo nacional. El resultado es una economía que exporta más, pero que al mismo tiempo profundiza su proceso de reprimarización. Celebramos las cifras mientras se achica el peso relativo de la producción con mayor valor agregado.

Más preocupante aún es el comportamiento de los indicadores que anticipan el futuro. Las importaciones de bienes de capital cayeron 6,8% y las de piezas y accesorios para bienes de capital se desplomaron 26,6%. Es decir, se está enfriando la inversión que determina la capacidad productiva de los próximos años. Menos maquinaria, menos equipamiento y menos componentes hoy significan menor potencial de producción mañana. La consecuencia puede no sentirse de inmediato, pero condiciona el crecimiento de 2027 y los años siguientes. Un proceso de desindustrialización gradual, casi imperceptible, pero persistente.

A esto se suma un factor coyuntural que ayuda a maquillar los resultados. La mejora de los términos del intercambio, del orden del 5,8%, aportó unos USD 487 millones adicionales al saldo comercial. No es un salto de productividad ni una mejora estructural de competitividad: es renta derivada de precios relativos más favorables. Un viento de cola que puede desaparecer tan rápido como llegó ante cualquier corrección de los mercados internacionales de commodities.

El cuadro general obliga a mirar más allá de los titulares. 

Belgrano sostenía que sin producción propia no podía haber verdadera independencia económica. En esa línea, propuso proteger y subsidiar la industria y la manufactura local para generar empleo y bienestar general, justo lo opuesto a lo que sucede ahora. 

Según datos elaborados por el Centro de Estudios de la UIA (CEU), la actividad industrial se ubicó en marzo un 12% por debajo de los niveles registrados en junio de 2022.  Entre los sectores más afectados aparecen la siderurgia, la petroquímica, caucho y plástico, bebidas, textiles, confecciones, calzado, electrónica y maquinaria industrial. También se observa una caída significativa en la demanda de materiales para la producción. Entre agosto de 2023 y febrero de 2026 se perdieron 240.980 puestos de trabajo asalariados en el sector privado. La industria manufacturera figura entre los sectores más golpeados, junto con la construcción, acumulando una destrucción de 75.399 empleos formales. Los datos oficiales describen un industricidio en cámara lenta. 

Belgrano también consideraba que la educación era el motor del desarrollo económico. Fue un visionario al impulsar escuelas gratuitas, obligatorias y de oficios. Hoy Milei impone una reducción presupuestaria sin precedentes en áreas vinculadas a salud, educación, desarrollo social, ciencia, producción y obra pública. Mientras tanto, aumentan los recursos destinados a inteligencia y se mantiene un elevado peso del pago de deuda dentro de la estructura del gasto estatal.  

La actividad económica está en constante destrucción. El consumo privado cayó 2,2% interanual en mayo y acumula seis meses en negativo. Según la Universidad de Palermo: entre enero y mayo, acumuló una contracción de 1,8% respecto del mismo período de 2025. En abril las ventas en los grandes supermercados registraron un descenso del 3,7% interanual, la cuarta baja consecutiva. En Misiones, las ventas totalizaron $ 25.048 millones en abril y en relación con igual mes del 2025 mostraron una caída del 15,6% real (la más fuerte del país), baja que aceleró de manera notable en comparación al mes previo (fue -4,3% en marzo) y marcó un año de descensos consecutivos. La mora bancaria de las familias volvió a incrementarse durante abril y alcanzó el 12,1%, el nivel más elevado en más de dos décadas, según los últimos datos publicados por el Banco Central (BCRA).

El indicador acumula 18 meses consecutivos de deterioro y evidencia el creciente estrés financiero que enfrentan los hogares argentinos. El poder adquisitivo de los salarios continúa deteriorándose, aún con la inflación en baja. En Misiones el salario de marzo 2026 muestra el nivel más bajo desde junio de 2024. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 desaparecieron 26.448 empleadores y se perdieron 339.841 puestos de trabajo registrados en unidades productivas. Si se suman las trabajadoras de casas particulares, la destrucción alcanza a 370.487 empleos formales.
Traducido a una escala cotidiana, la Argentina perdió 31 empresas por día y 435 empleos registrados diarios durante los primeros 28 meses de gestión de Javier Milei.
El dato expone una realidad menos visible que la desaceleración inflacionaria o la mejora financiera: la economía continúa expulsando unidades productivas y empleo formal.

El esplendor económico imaginado por Belgrano, no se refleja en los datos de la gestión libertaria, a pesar de los esfuerzos por encontrar algún punto positivo y la promesa de que en cualquier momento, en los próximos meses, ahora sí, llegarán los mejores meses de la historia argentina y se materializará el mítico segundo semestre invocado también por Mauricio Macri. 

El malabarismo para matizar la realidad es digno de destacar. Adrián Núñez, el referente libertario en Misiones, celebró que el turismo creció 37 por ciento en el último fin de semana largo, dedicado a Miguel de Güemes, el prócer salteño que también fue protagonista en los tiempos de la independencia y la expulsión de los españoles. Pero en el último fin de semana largo no hubo un éxodo como el que describe el diputado con una foto de Milei saludando con las Cataratas de fondo. En realidad, fue el peor fin de semana largo del año para el turismo. De acuerdo con el informe de relevamiento emitido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, el feriado nacional logró movilizar apenas a 993.683 turistas con un impacto económico de $216.649 millones. El crecimiento se dio contra 2025, cuando fueron 721.800 turistas, menos que en 2024 y que en 2023, cuando viajaron por el país 2.247.966 argentinos. Contra 2023, el último año de un Gobierno peronista malo, la caída es de 55,8 por ciento. Lo mismo hizo Rodrigo Correa hace un par de meses para celebrar un “crecimiento” en el consumo de la yerba mate desregulada, cuando las ventas en el mercado interno están 6,51% por debajo de 2023.

Belgrano definió la identidad de Misiones, cuando desde el cuartel general de Candelaria, la antigua capital de los 30 pueblos guaraníes, redactó el Régimen Político y Administrativo y Reforma de los 30 Pueblos de las Misiones en 1810. “Todos los naturales de Misiones son libres, gozarán de sus propiedades y podrán disponer de ellas como mejor les acomode”, escribió para darles libertad a los guaraníes. “Mis ideas no se dirigen a despojar a nadie de su propiedad, sino a darla al que no la tiene”, fue la frase que sintetizó el espíritu de reforma agraria y distribución justa de tierras que puso en práctica.

En la tierra del Sarandí histórico, este sábado se rindió un nuevo homenaje a Belgrano. Fue una postal de sobriedad institucional en tiempos de una silenciosa procesión política. El gobernador Hugo Passalacqua encabezó el acto acompañado por el vice, Lucas Romero Spinelli y el ex gobernador y ahora diputado nacional Oscar Herrera Ahuad, enrolados en Encuentro Misionero, el espacio que lidera Carlos Rovira. 

Nadie desconoce que por estas horas el oficialismo vive horas de intenso debate interno. Por eso la postal con el tridente cobra relevancia. Aún con diferencias, se privilegia la estabilidad y la gobernabilidad en tiempos en los que se necesita de mucha templanza para sobrellevar las consecuencias del modelo económico nacional. Passalacqua sabe de gobernar con la Nación en otra sintonía y esa experiencia lo pone hoy entre los mejor valorados de la Argentina, lo que fortalece la búsqueda de un nuevo mandato para 2027. Uno de los pilares de la valoración positiva es saber manejar los tiempos. “No hay que confundir ser cortés con ser débil. Lo que da fortaleza a una persona, son sus convicciones y sus valores”, aseguró durante su discurso. 

Los que apuran definiciones políticas no conocen de la historia reciente ni la génesis de la propia Renovación allá por 2003. Nunca fue con frases altisonantes, sino con una apertura cuya única condición era romper con las estructuras partidarias y pensar a Misiones desde Misiones. Esas convicciones siguen presentes en el Gobierno y en Encuentro Misionero, aunque se distingan matices.

Passalacqua gestiona con la mira puesta en atender las demandas de los misioneros. Para la primera semana de julio estaría lista la reestructuración de gabinete, casi en coincidencia con el fin del cobro anticipado de Ingresos Brutos en los controles fiscales, que tanto enojo generaba. También desaparecerán las retenciones automáticas en billeteras digitales, una acción destinada a que el dinero circule sin cortapisas en momentos en los que cada centavo importa para miles de familias. 

De la Legislatura y de la mano de Rovira en la usina de ideas que es Encuentro Misionero, emergen iniciativas que también apuntan al mismo objetivo. Desburocratizar, despapelizar, generar más derechos. Acompañar la gestión. 

El momento no admite distracciones ni especulaciones. La sociedad está ensimismada en llegar a fin de mes.

Compartí esta noticia !

El poder de compra de los salarios en Misiones volvió a niveles de hace casi dos años

Compartí esta noticia !

Misiones cierra el primer trimestre de 2026 con una noticia que conviene mirar con atención: el salario promedio del sector privado registrado volvió a caer en términos reales. El dato de marzo exhibe una baja real interanual del 2,2% y una contracción mensual desestacionalizada del 1,8%, y esto no es un sobresalto aislado, sino la confirmación de una tendencia que se viene consolidando desde octubre del año pasado. Para esto, debemos hacer un breve repaso de cómo fue el desarrollo reciente de este indicador.

En el primer trimestre de 2025, los salarios privados misioneros llegaron a crecer más de 20% en términos reales contra igual período de 2024, un rebote potente aunque en gran parte, derivado de un efecto estadístico tras la fuerte licuación de finales de 2023 y principios de 2024. Ese envión se fue apagando mes a mes durante todo 2025 hasta llegar a octubre que comenzó a marcar nuevamente retrocesos. A partir de allí, se sucedieron caídas consecutivas en el período octubre 2025-marzo 2026

En concreto, el salario promedio de los trabajadores privados formales misiones cayó 1,0% en enero, -2,3% en febrero y -2,2% en marzo, todo en la comparación interanual.

Pero al mismo tiempo, hay otro dato relevante que agrava el escenario: la serie mensual (desestacionalizada para filtrar el ruido de los aguinaldos y otros efectos de calendario) presenta un cuadro aún más preocupante. Entre enero y junio de 2025, salvo en marzo, el salario mostraba crecimiento mensual real; sin embargo, hacia julio cambió la trayectoria y, desde allí, el salario no se recuperó: cayó de manera sistemática entre julio de 2025 y marzo de 2026 en la comparación mensual. Esto produjo que el salario de marzo 2026 (desestacionalizado) muestre el nivel más bajo desde junio de 2024. Es bueno para esto ver el número concreto: en marzo, el salario promedio misionero fue de $1.409.410; a su vez, el salario de junio 2024 (medido en moneda constante a precios de marzo 2026) era de $1.410.226. Así, el salario misionero, en términos de poder de compra, retrocedió unos 21 meses.  

En la comparación acumulada trimestral, se observa que el primer trimestre de 2026 marcó una caída salarial del 1,8% contra igual período de 2025, al tiempo que está -1,2% respecto a igual período de 2023. 

Como siempre, hay una gran heterogeneidad sectorial. En primer lugar, cabe analizar qué sectores son los que “pagan mejor” que otros. Tomando el dato puntual de marzo, hay seis sectores con salarios promedios mayores al total general provincial y otros siete por debajo, aunque tienen diferentes niveles de representatividad en términos de cuánto empleo tienen cada uno.

Electricidad, Gas y Agua es el sector con el mayor salario promedio misionero, con $ 3.091.891 en marzo 2026, ubicándose 119% por encima del promedio general provincial; sin embargo, emplea a sólo el 2% de los trabajadores privados formales de Misiones. En segundo lugar queda la Intermediación Financiera con $2.805.025 (99% superior al promedio provincial) que emplea apenas al 1% de los trabajadores. Luego, se ubica los Servicios de Transporte, Almacenamiento y Comunicación con $2.103.161 y concentra el 9% del empleo formal; cuarto queda la Industria Manufacturera con $1.577.821 y participa del 20% del empleo. Más atrás están los Servicios Sociales y de Salud con $1.556.228 y el 4% del empleo; y cierran los Servicios Comunitarios, Personales y Sociales n.c.p con $1.508.903 y explican el 8% del empleo. Es decir, los seis sectores con sueldos promedio mayor a la media provincial concentran menos de la mitad del empleo total misioneros; en concreto, el 43% del mismo.

A su vez, los sectores con salarios promedios inferiores a la media provincial son: Comercio con $1.359.731 (22% del empleo), Hoteles y Restaurantes con $ 1.301.869 (4% del empleo), Servicios Inmobiliarios, Empresariales y de Alquiler con $ 1.190.323 (6% del empleo), Explotación minera con $ 1.159.024 (0,2% de los trabajadores), Construcción con $ 1.045.133 (4% del empleo), Enseñanza con $ 951.609 (13% de la masa laboral) y cierra el Agro con $ 780.712 (explica el 7% del empleo). De este modo, los siete sectores con salarios promedio inferior a la media provincial explican el 57% del empleo

Ahora bien, ¿Cómo fue el desempeño relativo de estos sectores en el primer trimestre acumulado? Hay apenas dos sectores que lograron crecimiento: Electricidad, gas y agua con +1,0% y Servicios Comunitarios y otros con +4,4%

En cambio, el resto muestra contracción de diferente intensidad: los que “pierden menos” son la Construcción (-0,2%), la Industria Manufacturera (-0,5%) y Servicios de Transporte y otros (-1,0%) siendo los únicos casos con bajas igual o inferior a -1,0% real interanual acumulado y son, además, los únicos que bajas inferiores al total general provincial de -1,8%. Los otros exhiben descensos de mayor magnitud, siendo los más fuertes los registrados en Enseñanza (-5,2%), Hoteles y Restaurantes (-6,0%) y Explotación minera (-7,4%). 

En términos de volumen de empleo representado, la mejora salarial llegó a sólo el 9% de los trabajadores privados formales; el 33% perdió menos que el promedio provincial; y el 58% perdió más que la media general provincial. 

El dato misionero del primer trimestre del año es malo per se pero ¿Qué tan malo es respecto al resto de las provincias? En el acumulado de los primeros tres meses del año, solo tres provincias mostraron mejoras: Catamarca con +5,0%, San Juan con +0,8% y Formosa con +0,3%. A su vez, dos provincias no exhiben variación: Río Negro y La Pampa con 0,0% y, el resto, a la baja. Dentro de estos últimos, la caída misionera está a mitad de tabla: se ubica novena entre el grupo de veinte subnacionales con descensos y, en ese marco, la caída es inferior a la de Chaco (-2,4%) y a la de Corrientes (-3,3%), y se ubica lejos de los descensos más extremos (Chubut con -8,0%).   

Más allá de las diferencias sectoriales y del hecho de que Misiones no se ubique entre las provincias con peores desempeños del país, el balance del primer trimestre deja una señal clara: el proceso de recuperación salarial (en gran parte por efecto estadístico) que había caracterizado buena parte de 2025 quedó atrás y el poder de compra se deteriora cada día mes, con agravantes fuertes que impiden pensar que pueda haber una recuperación sólida hacia adelante. Sumado al hecho de que el mercado laboral formal se achica cada vez más, la conclusión es clara: el modelo económico que impera en la Nación golpea de lleno a la provincia.

Compartí esta noticia !

La contrarreforma agraria de la economía de Misiones

Compartí esta noticia !

Una pacífica reforma agraria se implementó en Argentina, en la década peronista de 1946-1955, durante la cual se dieron amplias facilidades crediticias para que los que trabajaban la tierra sin ser propietarios, pudieran comprarla a los arrendadores, y con eso producir con menores costos, además de estimular las inversiones en mejoras, que el sistema de arrendamientos desalentaba.

La tenencia de las tierras dedicadas a la agricultura en Misiones tiene marcadas diferencias respecto a la vigente en la muy fértil Pampa Húmeda, en la enorme Patagonia, y en muchas otras provincias argentinas.

Partiendo de una interesante comparación, respecto al régimen de propiedad de las tierras rurales aplicado en otros países, se puede constatar que mientras que siendo otro país de grandes dimensiones territoriales y masivo flujo inmigratorio, en sus etapas tempranas como nación, EEUU asignó en propiedad a sus colonos, parcelas suficientes para las actividades rurales, pero no en extensiones descomunales como se hizo en nuestro país, a partir de las presidencias de Mitre y Sarmiento, durante las cuales se constituyó de hecho el régimen pseudo aristocrático de la oligarquía mega terrateniente, de tan persistente negativo accionar a lo largo de nuestra historia.

Algo similar al modelo aplicado en la Pampa Húmeda, sucedió en otras provincias, como en la vecina Corrientes, pero en Misiones la historia muestra que hubo marcadas diferencias, seguramente por un conjunto de motivos.

Sería extenso detallar como se conformó la tenencia de la tierra, en el entonces Territorio Nacional de Misiones, en particular desde que el gobernador Rudecindo Roca (hermano de J. A. Roca), reafirmó la soberanía argentina en este rincón de nuestra patria; pero sí cabe enfatizar que, a fines del siglo XIX, quedaban importantes extensiones que eran de propiedad fiscal, o sea del Estado. Misiones tenía muy poca población, siendo una necesidad fomentar la inmigración. En ese contexto, se radicaron en la misma numerosas familias de inmigrantes eslavos (polacos y ucranianos), quienes recibieron en propiedad, extensiones moderadas de tierras (entre 20 a 40 o 50 has., en su mayoría, para que se afincaran y dedicaran a la agricultura. Esas familias se radicaron al sur de la actual provincia de Misiones, en Apóstoles y zonas cercanas.

Posteriormente, hasta aproximadamente 1950 se radicaron nuevas oleadas de inmigrantes europeos, en su gran mayoría eslavos y germanos, pero también otros prácticamente oriundos de toda Europa, a los que se sumaron ingresos de paraguayos y brasileños; y en épocas más cercanas, japoneses y laosianos.

Excepto los que se radicaron en las poblaciones, la mayoría de esas oleadas de inmigrantes pasaron a ser productores rurales, accediendo a la propiedad de las chacras en las cuales vivían y trabajaban.

La producción principal de Misiones, desde mucho antes del período descripto, fue y sigue siendo la yerba mate, cultivo que ya era importante en las épocas de los jesuitas. Así también es de larga data la conflictividad en torno a los precios pagados a los productores del noble producto, base de la infusión más popular de Argentina.

Ya en las primeras décadas del siglo XX, existían controversias, vinculadas de un modo u otro, al precio pagado por la hoja “en crudo” (verde, no procesada), y para opinar y actuar con fundamentos, el notable patriota Lisandro De La Torre, viajó a Misiones para interiorizarse in situ del tema, acorde al muy serio ejercicio de su rol de legislador nacional.

Posteriormente, en años ’60 y ’70, hubo problemas de supuesta super producción, que en algunos años derivaron en prohibición de cosechar…mientras que las importaciones de yerba paraguaya y brasileña no sufrieron similares prohibiciones. Los memoriosos recuerdan que los intereses importadores se vinculaban con algunos ministros nacionales en esos años. Hoy es un dato anecdótico, pero marca los intereses creados que pueden existir en un tema nada neutro y del que poco se conoce en general.

Para comprender mejor los distintos sectores que intervienen en la cadena productiva y comercial de la yerba mate, puede ser útil mencionarlos, por el orden de sus actividades.
1 – El colono o propietario de la chacra, planta la yerba mate, y la debe cuidar hasta que entra en su vida productiva, lo que demora algunos años.
2 – El tarefero es el cosechador que recoge las hojas.
3 – El colono contrata al tarefero, si bien puede ser quien recoja las hojas con su familia.
4 – El acopiador compra la yerba sin elaborar. La vende a un productor, que la somete a un proceso industrial, de relativa baja complejidad. En muchos casos, el industrial es también el acopiador, y en algunos casos, el colono gestiona su propia marca y produce la yerba mate elaborada.
5 – El industrial completa el proceso productivo, y vuelca el producto terminado a los mercados consumidores.

Un dato interesante, que no suele ser asumido adecuadamente, es que las dos primeras etapas tienen muchos intereses en común, pues dependen del precio y condiciones de venta (en algunos casos pagadero en varios meses), en cuyas determinaciones las pocas empresas elaboradoras del producto terminado, pueden fijar o influir mucho en las definiciones.

Un tema no menor, es que los bajos precios con los que en muchos períodos se retribuye a los colonos, productores de yerba, no se traducen en menores precios para los consumidores.

Eso es lo que, en forma exacerbada, está sucediendo ahora.

Los bajísimos precios que -según públicas quejas de colonos y personas vinculadas-, se están pagando, no cubren los costos mínimos ni permiten un mínimo nivel de vida lógico, a los muy castigados productores de la materia prima. Eso lleva a un desaliento generalizado, que incluso está produciendo un éxodo poblacional hacia Brasil, donde las retribuciones a la mano de obra son hoy por hoy muy superiores a lo que pueden ganar los colonos malvendiendo sus producciones.

Ese éxodo puede ser definitivo, lo cual además de los problemas familiares y personales que puede ocasionar, priva a Misiones de valiosa población, aumentando el acentuado desequilibrio demográfico respecto a los dos países vecinos, en particular respecto al muy poblado e industrializado sur brasileño.

Los muy bajos precios actuales de la yerba mate sin elaborar, son directas consecuencias de las despolíticas libertarias (con desparpajo, Milei dijo que busca destruir al Estado; y por ende, sin Estado nos está sumiendo en la anarquía, donde rige la ley de la selva económica), que intencionalmente no solo desindustrializan y empobrecen a Argentina, sino que destrozan intencionalmente todos los entes estatales que tienen por sus funciones apuntalar las producciones y proteger a los eslabones productivos más vulnerables. Tal lo que sucede con la yerba mate.

Ese desaliento generalizado, será causa que muchos colonos vendan sus chacras, las que posiblemente pasen a propiedad de grandes empresas, lo cual llevará a formar o consolidar oligarquías terratenientes en esta provincia, lo cual implica fomentar la contra reforma agraria, proceso que, si no se frena y revierte, podrá tener desastrosas consecuencias sociales, económicas y geopolíticas.

Cabe acotar que el reducido número de empresas que procesan la yerba mate, desde lo económico, puede ser calificado como oligopsonio (pocos compradores de la hoja verde, en posición dominante); y oligopolio (pocos vendedores a nivel nacional, del producto terminado.

Con el Estado destrozado o manejado excluyentemente en función de los intereses de sectores poderosos, es casi impensable que el delicado tema tenga adecuada y correcta solución, tal como la nefasta historia argentina de precedentes gobiernos pro oligárquicos, liberales o neoliberales, lo demuestra.

Compartí esta noticia !

Una Europa más fuerte para tiempos más difíciles

Compartí esta noticia !

La economía mundial —y Europa con ella— se ve golpeada una vez más por un shock: esta vez, los acontecimientos que se desarrollan en Oriente Medio.

Antes de que Hormuz cerrara, las perspectivas de crecimiento de Europa estaban mejorando y nosotros en el FMI nos preparábamos para mejorar nuestras previsiones. Ahora, vemos un crecimiento a la baja y una inflación al alza.

Pero aún así, algo de mérito donde se debe: podría haber sido mucho peor. Gracias a su enfoque de larga data en las renovables, Europa está mejor preparada que muchas otras: más eficiente energéticamente y menos dependiente del petróleo.

No obstante, el hecho es que estamos sumidos en una era de shock tras shock, capa tras capa, una sobre otra: Covid, inflación, gas ruso, aranceles estadounidenses y ahora Oriente Medio. Es como una tarta de capas, ¡pero definitivamente no sabe bien!

Cada choque supone un nuevo golpe para el crecimiento europeo, para su capacidad de crear empleos y prosperidad para su pueblo. Y a medida que los choques se solapan y sus efectos se acumulan, también lo hace el daño económico.

Seamos sinceros: el mundo ahí fuera es duro. Europa necesita endurecerse.

Pero en cambio, sigue retrasándose. Siento decirlo—todos somos amigos de Europa aquí—pero ese es el hecho. Cuando llegué a Bruselas en 2010 como Comisario de la UE, Europa tenía el mismo PIB nominal que Estados Unidos; ahora, es significativamente más baja, mientras que China la ha alcanzado. Tras dos décadas de débil crecimiento de la productividad, el ingreso por persona europeo es el 70 por ciento del de Estados Unidos, y la brecha se está ampliando.

IMF MD One Europe Speech, Brussels CHART 2

¿Cómo pudo pasar esto? Hay muchas razones, pero una es que demasiados innovadores europeos exitosos acaban en el extranjero y muy pocas nuevas empresas de la UE crecen en tamaño para ser competitivas a nivel global. La empresa media cotizada en la UE tiene una capitalización bursátil de aproximadamente la mitad de la media de EE. UU. Y en cuanto a sus pares europeos que igualen a los “hiperescaladores” estadounidenses de IA, no hay ninguno que se vea. La fortaleza de Europa—la previsibilidad de las políticas—se ve mermada por la fragmentación regulatoria y la defensa nacional.

Con un crecimiento débil viene la debilidad fiscal. Los presupuestos nacionales están sometidos a una presión cada vez mayor por las presiones de gasto a largo plazo, incluyendo el aumento de los costes de pensiones y sanidad de una población envejecida, los costes de la transición energética y las necesidades de defensa. En comparación con ahora, el aumento del gasto público anual en estas áreas podría alcanzar el 5 por ciento del PIB para 2040.

Y así la deuda pública sigue aumentando. Sin acción política, estimamos que la carga media simple de deuda pública de los estados miembros de la UE más que se duplicará hasta superar el 130 por ciento del PIB para 2040. ¿La implicación? Fragilidad. Vulnerabilidad.

IMF MD One Europe Speech, Brussels CHART 3

Sin embargo, el giro es que Europa sabe muy bien lo que hay que hacer: primero, completar el mercado único, porque esa es la ventaja competitiva de Europa y su principal motor de crecimiento; y segundo, adoptar políticas presupuestarias inteligentes para poner en orden la situación fiscal, para fortalecer y mantener resiliencia.

Primer punto: el mercado único. Se ha repetido muchas veces, pero aún queda un enorme potencial sin explotar. Para empezar, la población de la UE es aproximadamente un 30 % mayor que la de EE. UU., y crecerá aún más a medida que se admitan nuevos miembros. Tanta gente educada y talentosa: una plataforma increíble para crecer.

Pero ahora mismo, Europa no está aprovechando al máximo su tamaño: ni mucho menos. Vemos demasiado conflicto entre las normas y prioridades de la UE y nacionales, demasiadas barreras al comercio intra-UE y demasiada fragmentación en los mercados energéticos y laborales europeos.

¿El resultado? Como nos muestra Enrico, el comercio de capital, electricidad y mano de obra dentro de Europa es demasiado costoso. En la práctica, el mercado único actual de la UE sigue incorporando un mosaico de 27 regímenes nacionales, que a menudo viven más en conflicto que en armonía.

Europa puede hacerlo mejor. El programa Una Europa, Un Mercado ofrece un excelente plan: más de 30 proyectos legislativos. Un plan integral para el progreso.

Las recompensas podrían ser considerables. Estimamos que si las reformas redujeran las fricciones internas a niveles comparables con los de EE. UU. mientras los estados miembros impulsan las reformas nacionales, la productividad de la UE podría aumentar hasta un 20 por ciento en una década. Eso aumentaría el PIB per cápita en un 35 por ciento, o más, si se combina con reformas en finanzas.

IMF MD One Europe Speech, Brussels CHART 4

Un crecimiento tendencialmente más alto también contendría las presiones presupuestarias que siguen creciendo, reduciendo el ajuste fiscal necesario para sostener las necesidades de gasto a largo plazo.

Un crecimiento más rápido incrementa los ingresos fiscales, reduce los gastos de la red de seguridad y reduce la relación deuda-PIB. Para la economía europea media, incluso reformas estructurales modestas que impulsen el crecimiento podrían reducir en aproximadamente una quinta parte de la consolidación fiscal necesaria para llevar la deuda a un trayecto descendente. Cuanto más ambiciosas sean las reformas pro-crecimiento, menor será el esfuerzo fiscal necesario.

Y eso me lleva al segundo punto que me gustaría enfatizar: la responsabilidad fiscal.

Para ser concretos, permítanme centrarme en un ejemplo que hoy está muy presente en el objetivo: el gasto en defensa. Dadas las realidades geopolíticas, existe un consenso en Europa de que debe aumentar sustancialmente, además del aumento material de más del 2 por ciento del PIB ya logrado en los últimos años por algunos países de la UE.

IMF MD One Europe Speech, Brussels CHART 5

Pero los responsables políticos deberían tomar nota: hay una forma correcta y una incorrecta de proceder. En el FMI, nuestro Panorama Económico Mundial más reciente incluyó un capítulo sobre las grandes concentraciones de defensa en 164 países desde la Segunda Guerra Mundial. De media, cada episodio implicó alrededor del 2,7 por ciento del PIB en un aumento del gasto relacionado con defensa y seguridad, similar a lo que los países de la OTAN ahora se han comprometido a ofrecer para 2035.

Si dicha expansión se financia con déficit, conduce a una deuda más alta—algo que muchos países de la UE simplemente no pueden permitirse dadas sus limitaciones fiscales. Para estos países en particular, es importante que los aumentos grandes y permanentes en los gastos de defensa se realicen de manera presupuestariamente neutral, lo que implica compromisos difíciles en impuestos y gastos no relacionados con defensa.

Igualmente, los gobiernos deberían esforzarse por ejecutar los aumentos de defensa de manera que maximicen el impulso para el crecimiento. A corto plazo, mayores inversiones en defensa pueden impulsar la demanda interna, aunque a menudo con fugas en las importaciones. La cuestión más importante, sin embargo, es qué ocurrirá a largo plazo. Aquí, nuestros estudios muestran que el impulso potencial al crecimiento es modesto, pero que el gasto en capital en defensa y la investigación y desarrollo en defensa, si no desplazan a otras inversiones productivas, pueden apoyar el crecimiento de la productividad.

Punto principal: cómo se hace importa. Si los Estados miembros actuaran solos—duplicando esfuerzos, fragmentando la adquisición—el beneficio sería mucho menor. Pero si coordinan en investigación y desarrollo y otros aspectos, utilizan compras y estándares comunes, y están abiertos a licitaciones por parte de empresas grandes y pequeñas, entonces el tamaño del mercado se expande y la productividad puede beneficiarse.

Por eso instrumentos como SAFE—Acción de Seguridad para Europa—y el Marco Financiero Multianual de la UE, son tan importantes. No solo agrupan recursos, sino que ayudan a los países a minimizar la duplicidad e invertir estratégicamente. Si se hace bien, mayores gastos en defensa no tienen por qué aumentar la carga de la deuda nacional.

En conjunto, las reformas estructurales y una política fiscal inteligente —hoy ilustrada con el ejemplo de la defensa— pueden dar resultados.

Así que permítanme terminar insistiendo en que Europa puede hacerlo. Ya ha logrado grandes avances en eficiencia energética y seguridad energética. Ahora, que use el último shock y las realidades geopolíticas como grito de guerra para actuar.

Europa: completar el mercado único, porque la fortaleza de tu crecimiento depende de ello, y gestionar las presiones de gasto a largo plazo, incluyendo en defensa, porque la resiliencia depende de ello. Sé disciplinado y firme. Sé pragmático. Construye coaliciones de los dispuestos. Dejad de señalar con el dedo entre las capitales nacionales y Bruselas. Llevar a los ciudadanos con el esfuerzo de reforma.

En el espíritu de Jacques Delors, ya te has reinventado antes. ¡Ponte fuerte y hazlo de nuevo!

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin