POLITICA

Milei avanza contra Navitas y lleva Malvinas al Presupuesto 2027

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El Gobierno de Javier Milei convirtió este lunes el reclamo por la soberanía sobre las Islas Malvinas en una acción jurídica y presupuestaria concreta. La Oficina del Presidente informó la presentación de una denuncia penal contra cinco empresas vinculadas, según la acusación oficial, con licencias para explorar y explotar hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte, mientras el Presidente instruyó al ministro de Economía, Luis Caputo, para que priorice en el Presupuesto 2027 el desarrollo de la Base Naval Integrada y otros proyectos estratégicos vinculados con la seguridad nacional.

El comunicado oficial, firmado por Milei, señala que el canciller Pablo Quirno, con patrocinio letrado del Procurador del Tesoro de la Nación, Sebastián Amerio, presentó la denuncia contra Navitas Petroleum Development & Production Ltd., Navitas Petroleum Atlantic United, Navitas Petroleum LP, JHI Associates Inc. y Eco (Atlantic) Oil & Gas Ltd.

La presentación alcanza también a accionistas y a quienes hayan intervenido en los hechos que el Gobierno considera susceptibles de constituir delito. El argumento central de la denuncia es que las compañías contarían presuntamente con licencias otorgadas por el Reino Unido para la exploración y/o explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte, en contradicción con las disposiciones de la Ley 26.659.

El punto relevante es que la Casa Rosada decidió trasladar el conflicto por los recursos naturales de las islas desde el plano estrictamente diplomático hacia una estrategia que combina herramientas judiciales, política exterior, defensa y asignación presupuestaria.

Una denuncia que busca bloquear la explotación de recursos

La Ley 26.659 establece restricciones para las actividades vinculadas con hidrocarburos en áreas de la plataforma continental argentina cuando no cuentan con autorización de las autoridades nacionales. Sobre ese marco normativo, el Gobierno construyó la presentación contra las compañías mencionadas en el comunicado.

La denuncia no implica por sí misma una determinación judicial sobre la existencia de un delito. Será la Justicia la que deberá analizar los hechos denunciados, la documentación involucrada y las eventuales responsabilidades de las empresas y personas alcanzadas por la presentación.

Desde el Poder Ejecutivo, sin embargo, la decisión forma parte de una política más amplia. El comunicado sostiene que el Estado continuará investigando y promoviendo las acciones que considere necesarias para impedir actividades de terceros sobre recursos que Argentina considera propios.

Ese punto adquiere especial relevancia económica por la naturaleza de los recursos involucrados. El conflicto no se limita al territorio: también alcanza los recursos hidrocarburíferos y marítimos asociados al área cuya soberanía reclama la Argentina.

La Mesa Política vuelve a poner Malvinas en el centro

La ofensiva jurídica se produce en paralelo con la decisión del Gobierno de volver a reunir este martes a su Mesa Política en la Casa Rosada. El encuentro estará encabezado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y tendrá como eje el seguimiento de las medidas vinculadas con la cuestión Malvinas.

La incorporación del canciller Pablo Quirno y del ministro de Defensa, Carlos Presti, agrega una dimensión institucional a la discusión. La intención oficial es coordinar la estrategia diplomática, legislativa y de defensa luego de que Milei anticipara un paquete de medidas relacionadas con las islas que ingresará por la Cámara de Diputados.

La cuestión Malvinas vuelve así a ocupar un lugar central dentro de la agenda política del Gobierno, en simultáneo con otras reformas que la administración libertaria busca impulsar en el Congreso.

Entre ellas aparecen la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central y la denominada Ley de Inocencia Fiscal bis, que aguardan tratamiento en el Senado luego de su aprobación en Diputados. También permanece en agenda la reforma política que el oficialismo pretende comenzar a discutir en comisiones del Senado desde el 15 de septiembre, con iniciativas que incluyen la eliminación de las PASO, Ficha Limpia y modificaciones al financiamiento de los partidos políticos.

La decisión de concentrar la discusión sobre Malvinas en la Mesa Política muestra, además, que el Gobierno busca ordenar una estrategia que excede la declaración presidencial y requiere coordinación entre Cancillería, Defensa, Economía y el Congreso.

Presupuesto 2027: Malvinas entra por la vía de la inversión estratégica

El segundo componente del comunicado tiene una dimensión presupuestaria. Milei firmó una instrucción dirigida a Caputo para que, en la confección del Proyecto de Presupuesto Nacional 2027 que deberá remitirse al Congreso el 15 de septiembre, se priorice el desarrollo de la Base Naval Integrada y otros proyectos estratégicos destinados a fortalecer la Seguridad Nacional y la protección de los intereses soberanos argentinos.

La decisión incorpora una variable económica al nuevo enfoque oficial sobre Malvinas. El reclamo de soberanía queda asociado a capacidades concretas del Estado para ejercer presencia, vigilancia y protección de los recursos estratégicos.

La referencia a la Base Naval Integrada resulta particularmente significativa porque introduce infraestructura y capacidades operativas dentro de una discusión que durante años estuvo dominada por la diplomacia y el reclamo internacional.

En términos presupuestarios, la cuestión será observar qué recursos aparecen finalmente asignados en el proyecto que llegará al Congreso y qué nivel de prioridad tendrán frente al resto de las necesidades de gasto del Estado nacional.

La instrucción presidencial no equivale todavía a una asignación presupuestaria efectiva. El Presupuesto deberá ser presentado, debatido y eventualmente aprobado por el Congreso. Pero marca una orientación política concreta: el Gobierno pretende que la defensa de los intereses soberanos tenga una expresión dentro de la planificación fiscal del próximo ejercicio.

Un giro que enfrenta una prueba política

La estrategia oficial llega, además, en un escenario de fuerte polarización sobre la cuestión Malvinas. Una encuesta de Management & Fit mostró que el 90% de los argentinos escuchó la cadena nacional de Milei sobre las islas, pero más del 50% manifestó desconfianza respecto de la convocatoria presidencial vinculada con la recuperación del territorio.

El nivel de confianza aparece fuertemente condicionado por la valoración de la gestión. Entre quienes desaprueban al Gobierno, el 90% dijo no creer ni confiar en absoluto en las intenciones expresadas por Milei. Entre quienes respaldan al oficialismo, en cambio, el 74,6% manifestó confiar mucho en el mensaje presidencial y otro 21,4% dijo creer algo en la propuesta.

La encuesta también muestra una expectativa relevante sobre el Congreso: el 57% de los consultados cree que las iniciativas impulsadas por La Libertad Avanza vinculadas con Malvinas serán aprobadas por ambas cámaras, mientras que el 26% considera que serán rechazadas.

La lectura política del dato es compleja. La cuestión Malvinas mantiene una fuerte capacidad de atención social, pero no necesariamente genera consenso alrededor de la estrategia del Gobierno. Como señaló la directora de Management & Fit, Mariel Fornoni, la grieta política también condiciona la interpretación que la sociedad hace del discurso sobre las islas.

Soberanía, recursos y capacidad estatal

El Gobierno busca ahora que Malvinas deje de ser solamente una cuestión de política exterior y pase a integrar una agenda más amplia de defensa de recursos naturales e intereses estratégicos.

La denuncia contra Navitas y las otras empresas apunta a impedir, mediante herramientas judiciales, actividades hidrocarburíferas que la Argentina considera ilegítimas. La instrucción presupuestaria, en paralelo, apunta a fortalecer las capacidades materiales del Estado.

Entre ambas decisiones aparece una misma lógica: soberanía diplomática, protección jurídica de los recursos y capacidad estatal para ejercer control sobre el territorio y los espacios marítimos reclamados.

El resultado dependerá de tres instancias diferentes. La primera será judicial, porque la denuncia deberá avanzar en los tribunales. La segunda será diplomática, por el impacto que tendrá sobre la relación con el Reino Unido y las empresas involucradas. La tercera será presupuestaria y política, porque el Congreso deberá discutir qué recursos está dispuesto a asignar el Estado a las capacidades estratégicas planteadas por el Ejecutivo.

Milei decidió, de este modo, pasar de la centralidad discursiva de Malvinas a una agenda de acciones concretas. La denuncia contra las empresas petroleras y la instrucción para priorizar infraestructura de defensa en el Presupuesto 2027 son las primeras piezas de una estrategia que ahora deberá demostrar si puede transformar el reclamo de soberanía en capacidad efectiva de acción estatal.

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Milei se reunió en Casa Rosada con directivos de Tesla y autoridades de DayOne Data

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El presidente Javier Milei encabezó en la Casa Rosada una jornada de trabajo con representantes del sector tecnológico global, al recibir de manera sucesiva a directivos de la compañía automotriz Tesla y a autoridades de la firma DayOne Data.

En el primer turno, a las 12 del mediodía, el jefe de Estado mantuvo un encuentro con las máximas autoridades de DayOne Data, compañía líder en el desarrollo y operación de infraestructura digital para inteligencia artificial y servicios de computación en la nube. Pero no trascendieron resultados del cónclave.

Solo se difundió una foto y que participaron el ministro de Economía, Luis Caputo, y el canciller, Pablo Quirno. La comitiva de la empresa de tecnología estuvo integrada por su fundador, William Huang; su CEO, Jamie Khoo; el miembro de la Junta Directiva, Alejandro Aguzin; y el inversor de Pinceville Capital, Joaquín Rodríguez Torres.

Dos horas más tarde, a las 14, el líder libertario, también en Casa Rosada, concretó una audiencia con ejecutivos de Tesla para repasar proyectos de interés estratégico. Durante la reunión, Milei estuvo acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete de Ministros, Diego Santilli.

Por la firma internacional estuvieron presentes David Feinstein, director de Finanzas, Comercio Global y Mercados; Karen Steakley, directora de Políticas Públicas y Desarrollo de Negocios; y Stephan Spazier, jefe de Nuevos Mercados, además de Francisco Mayorga y José Luis Martins.

Al Presidente solo le quedó un compromiso por delante en una jornada intensa en Balcarce 50 y que comenzó a las 10 de la mañana con una reunión de Gabinete: a las 15, junto a su hermana Karina, reciben a Hela, el can que formó parte del plantel de Detectores de Narcóticos de la Policía Federal Argentina (PFA) y se retira luego de intervenir en numerosos procedimientos bajo la Dirección General de Operaciones Antidrogas Hidrovía Paraná.

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Un ministro de Israel respaldó a la Argentina por las Malvinas y pidió sanciones contra Gran Bretaña

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El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, le pidió el lunes al primer ministro, Benjamín Netanyahu, “reconocer la soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas” e “imponer sanciones a Gran Bretaña mientras la ocupación continúa”.

“Es hora de que el Estado de Israel reconozca públicamente que las Islas Malvinas son territorio argentino ocupado, que los británicos le roban violentamente al pueblo argentino”, señaló el funcionario israelí en su cuenta de X, según accedió la Agencia Noticias Argentinas.

Ben Gvir sostuvo que “los británicos no solo se conforman con ocupar el territorio, sino que también realizan allí perforaciones petroleras y le roban el dinero al pueblo argentino”.

“Le hago un llamado al primer ministro Benjamín Netanyahu a reconocer la soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas y a imponer sanciones a Gran Bretaña mientras la ocupación continúe”, indicó Ben Gvir.

En una primera reacción a esta postura, el vicepresidente de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, Agustín Romo, dijo en X: “El ministro de Seguridad Nacional de Israel pidiéndole públicamente al primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu que el Estado de Israel reconozca que las Islas Malvinas son territorio argentino ocupado ilegítimamente por los británicos. Prepárense”.

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La agenda legislativa y el debate fiscal

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Por Isidro Guardarucci / FIEL – La discusión fiscal empieza a moverse desde la administración cotidiana de la caja hacia las reglas que deberían ordenar los próximos años. En pocas semanas confluyeron tres iniciativas de distinto alcance: una reforma que busca facilitar la formalización de ahorros y contribuyentes, otra que intenta cerrar el financiamiento monetario del Tesoro y un Presupuesto 2027 que deberá regir durante el año electoral. En conjunto, plantean una pregunta más ambiciosa que la de sostener un superávit mensual: qué instituciones necesita la Argentina para dejar atrás un régimen de impuestos altos, informalidad y emisión recurrente para financiar al fisco.

La apuesta tiene una lógica. Una base tributaria más amplia podría permitir que el Estado recaude sin descansar tanto en alícuotas elevadas y tributos distorsivos. Un Banco Central impedido de financiar directamente al Tesoro reduciría el riesgo de que el desequilibrio fiscal vuelva a convertirse en emisión e imposición del poco deseable impuesto inflacionario. Y un presupuesto aprobado debería transformar esos principios en decisiones concretas de ingresos, gastos y financiamiento. El desafío es que las tres piezas se sostengan entre sí: formalizar sin controlar el gasto no garantiza menos impuestos; prohibir la emisión sin equilibrio fiscal no elimina la necesidad de financiamiento; y un presupuesto que no sea creíble puede vaciar de contenido a las otras reformas.

La ejecución acumulada a julio ayuda a entender por qué este debate aparece ahora. El Gobierno mantiene el superávit, pero con menos holgura que en 2025. Los ingresos caen más que el gasto y el resultado financiero se redujo más de 50% en términos reales.

La agenda legislativa

Inocencia Fiscal II: formalizar para ampliar la base

El proyecto obtuvo media sanción de Diputados el 26 de agosto y ahora espera tratamiento en el Senado. Para entender qué está en juego conviene separar el nombre del mecanismo. No es un blanqueo tradicional que cobre un impuesto especial para regularizar cualquier patrimonio. La Ley 27.799 vigente permite que una persona acepte la declaración simplificada de Ganancias preparada por ARCA, pague y obtenga una presunción de que sus declaraciones de Ganancias e IVA de años no prescriptos eran correctas. En términos cotidianos, funciona como un “tapón fiscal”: el organismo no puede reabrir el pasado sólo porque el contribuyente incorpore ahorros al circuito formal; debe demostrar una discrepancia relevante. Es una protección tributaria que no vuelve lícito un fondo de origen ilegal ni elimina los controles antilavado.

Inocencia Fiscal II busca que ese mecanismo alcance a más personas y genere menos temor a una fiscalización retrospectiva. Elimina los topes de ingresos y patrimonio, a la vez que combina topes de calificación para evitar inconsistencias. También reduce ciertas multas formales para personas humanas, MiPyMEs y entidades sin fines de lucro. Los grandes contribuyentes y determinados funcionarios pueden usar la presentación simplificada, pero quedan afuera del “tapón” y de los beneficios sustantivos. La apuesta económica es indirecta: que una mayor seguridad jurídica lleve ahorros hacia bancos, inversiones, inmuebles o consumo formal y, con el tiempo, amplíe la base sobre la cual recauda el Estado. Una base más ancha podría abrir espacio para una economía con menos impuestos o con alícuotas más bajas. No es un resultado automático, pero busca cerrar décadas de incentivos que atentaban contra la formalidad. Dependerá de la confianza en la estabilidad de la regla los resultados en el largo plazo.

Carta Orgánica del BCRA: cerrar la puerta a la dominancia fiscal

El proyecto también obtuvo media sanción en Diputados el 26 de agosto y pasó al Senado. Su núcleo fiscal puede resumirse de manera directa: si al Tesoro no le cierran las cuentas, el Banco Central no debería poder cubrir la diferencia. La reforma elimina los adelantos transitorios del artículo 20 de la Carta Orgánica, prohíbe los préstamos a los gobiernos y la compra de títulos públicos en el mercado primario, y suprime la posibilidad de adelantar recursos para atender servicios de deuda. Busca transformar la decisión actual de no emitir para financiar al fisco en una restricción legal también para futuras administraciones.

Lo que se intenta romper es la dominancia fiscal sobre la política monetaria: la situación en la cual las necesidades de financiamiento del Tesoro terminan condicionando cuánto dinero debe emitir el Banco Central, aun cuando eso contradiga el objetivo de estabilidad de precios. Cuando esa emisión se traduce en inflación, aparece el impuesto inflacionario, una pérdida de poder adquisitivo sobre los pesos que mantiene la población y que no necesita ser votada por el Congreso. La reforma conserva operaciones con títulos públicos en el mercado secundario cuando respondan a objetivos monetarios, cambiarios o financieros y se realicen a precios de mercado. También limita las utilidades transferibles al Tesoro a ganancias realizadas y líquidas, excluyendo revaluaciones puramente contables.

Presupuesto 2027: el examen del año electoral

El Presupuesto 2027 todavía no está en trámite parlamentario. La legislación exige que el proyecto ingrese por la Cámara de Diputados antes del 15 de septiembre y el Gobierno anunció su presentación para esa fecha. Hasta entonces no hay números finales ni artículos para votar. Hay una orientación fiscal, pero no un presupuesto que el Congreso pueda modificar o aprobar.

Su importancia excede la habitual discusión de planillas. Será el presupuesto que regirá durante el año electoral y, por lo tanto, una prueba de la capacidad de sostener el orden fiscal cuando aumentan las presiones para reducir impuestos, recomponer ingresos, ampliar transferencias o acelerar obra pública. Allí deberán convivir la meta de resultado primario con los supuestos sobre el desempeño de la macro el año venidero. En ese sentido, las reformas de Inocencia Fiscal y del BCRA fijan reglas de comportamiento.

La ejecución que llega al debate

Entre enero y julio, el Sector Público Nacional No Financiero acumuló un superávit primario de $10,3 billones y un superávit financiero de $1,7 billones, medidos a precios de 2026. El signo positivo sigue siendo relevante, después de años de déficit ignorando el concepto de restricción presupuestaria. Sin embargo, la comparación real con 2025 muestra que el margen es menor.

Los ingresos totales cayeron 4,6% real y el gasto primario se redujo 2,7%. La diferencia hizo que el resultado primario bajara 18,1%. Como los intereses se mantuvieron prácticamente estables, casi todo ese deterioro se trasladó al resultado financiero, que cayó 56,3%. En valores constantes, el saldo después de intereses pasó de $3,9 billones a $1,7 billones.

La caída de los recursos se concentra en los ingresos tributarios, que retrocedieron 5,9% real. El mayor faltante provino de los Derechos de Exportación: disminuyeron 36,6% y dejaron alrededor de $2,6 billones menos que en los primeros siete meses de 2025. Aportes y contribuciones a la seguridad social cayeron 3,8%, con una pérdida de $1,4 billones, mientras que el IVA se redujo 6,6% y restó una magnitud similar. Los Derechos de Importación bajaron 20,9% y explicaron cerca de $0,8 billones adicionales.

Fuente: elaboración propia en base a Ministerio de Economía.

Ganancias aumentó 4,7% real, Bienes Personales 8,6% y el resto de los tributos 9,1%. Los ingresos no tributarios crecieron 12,8%. Estas mejoras amortiguaron la caída, pero no la revirtieron: los recursos totales fueron aproximadamente $4,7 billones inferiores a los de 2025, a precios comparables. La composición refuerza el vínculo con la agenda legislativa. Derechos de Exportación depende de alícuotas, precios, cantidades y tipo de cambio; IVA refleja más de cerca el consumo y la actividad; contribuciones sigue la masa salarial formal.

Por su parte, el gasto primario acumulado se redujo 2,7% real. Las transferencias corrientes a provincias bajaron 33,3% y las de capital 13,0%. También cayeron el resto de las prestaciones sociales, 12,5%, con un fuerte impacto en términos absolutos por su magnitud; el funcionamiento no salarial, 11,0%; el gasto de capital nacional, 8,8%; y las remuneraciones, 6,5%. Son partidas sobre las que el Ejecutivo conserva algún margen de administración y que todavía aportan buena parte del ahorro.

En sentido contrario, varias líneas relevantes crecieron. Las jubilaciones y pensiones contributivas aumentaron 1,9% real, la AUH 3,8% (en línea con lo observado desde el primer momento de la actual gestión) y las transferencias a universidades 10,1%. Los subsidios económicos subieron 16,4%. Dentro de estos últimos, la serie mensual complementaria muestra que los energéticos acumularon un aumento real de 48,3% entre enero y julio, mientras que los destinados al transporte cayeron 5,6%. Julio moderó la tendencia en el rubro energético, pero no alcanzó para compensar el arrastre del primer semestre.

Esta heterogeneidad anticipa el problema del Presupuesto 2027. El ajuste inicial podía apoyarse en licuación, freno de transferencias e inversión y recortes sobre partidas administrables. A medida que la inflación baja y algunos gastos recuperan poder de compra, sostener el superávit exige definir prioridades más permanentes. El año electoral hará más visible esa tensión.

Algunas conclusiones

El superávit a julio ofrece un punto de partida mejor que el de muchos años anteriores. Su reducción frente a 2025 también deja una advertencia: las nuevas reglas se discutirán con una caja positiva, pero menos holgada. El verdadero cambio de régimen no se medirá sólo por la sanción de las leyes, sino por la capacidad de sostenerlas cuando formalizar lleve tiempo, financiarse tenga límites y gastar resulte políticamente atractivo.

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La economía erosiona el respaldo a Milei: casi la mitad dice que empeora y 48% cree que el ajuste “no tiene sentido”

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El problema para Javier Milei ya no parece concentrarse únicamente en la intensidad del ajuste. La discusión comienza a trasladarse hacia la credibilidad de la promesa que justificó ese sacrificio.

Una encuesta nacional de Giacobbe & Asociados realizada entre el 24 y el 30 de agosto ofrece una fotografía particularmente sensible para el Gobierno: el Presidente conserva un núcleo importante de respaldo, pero queda claramente por debajo del universo que manifiesta una percepción negativa sobre la marcha económica y sobre el propio programa oficial.

El estudio fue realizado sobre 2.500 casos en todo el país, mediante encuestas a dispositivos móviles, con un margen de error declarado de +/-2%. La muestra fue ajustada por cuotas de género, edad, nivel educativo, ingresos y regiones.

Los números permiten observar tres dimensiones que, leídas en conjunto, resultan más significativas que cada indicador por separado: imagen presidencial, percepción económica y confianza en el plan de Milei. Y las tres empiezan a converger.

La imagen de Javier Milei muestra un balance claramente desfavorable. El 55,7% tiene una opinión negativa del Presidente, frente a un 36,1% de imagen positiva y 6,1% regular. Otro 2,1% no responde o no lo conoce.

La diferencia entre valoración positiva y negativa alcanza así los 19,6 puntos porcentuales.

Pero el gráfico histórico que acompaña al informe aporta otra señal. Giacobbe muestra que la imagen positiva de Milei llegó a tocar un máximo de 58,7% durante la serie relevada y termina agosto de 2026 en 36,1%. Es decir, se ubica 22,6 puntos debajo de aquel pico.

Al mismo tiempo, la negativa, que en el inicio de la serie aparecía en 33,4%, alcanza ahora 55,7%.

No se trata solamente de una mala fotografía mensual. La valoración negativa está claramente por encima de la positiva.

Hay, sin embargo, un dato que obliga a evitar una lectura lineal: Milei todavía conserva un piso cercano a un tercio del electorado. Ese 36,1% positivo constituye un capital político considerable después de casi tres años de gestión y de un programa económico basado explícitamente en el ajuste. El problema está en lo que ocurre alrededor de ese núcleo.

La economía aparece como el punto de mayor tensión

La pregunta más reveladora del estudio quizás no sea la de imagen presidencial, sino una mucho más concreta: “¿Cómo sentís que está la economía?”

El 48,9% responde: “Está empeorando y lo estoy sufriendo”.

Otro 9,5% sostiene que está empeorando aunque personalmente no lo está sufriendo.

En conjunto, entonces, 58,4% percibe que la economía empeora.

En el otro extremo, 28,5% considera que la economía está mejorando y ya lo siente, mientras otro 7,3% afirma que mejora aunque todavía no percibe personalmente esa recuperación.

Eso significa que 35,8% observa una economía en mejoría, contra 58,4% que observa deterioro. Un 5,3% considera que está estancada y apenas 0,5% no responde.

La diferencia es de 22,6 puntos entre pesimismo y optimismo económico.

Pero existe una segunda lectura todavía más relevante.

Sólo 28,5% dice que la economía mejora y efectivamente lo está sintiendo en su vida cotidiana. Es decir, hay una brecha de 7,6 puntos entre la imagen positiva del Presidente -36,1%- y quienes ya perciben personalmente una mejora económica.

Ese espacio puede representar uno de los desafíos centrales del oficialismo: hay personas que todavía respaldan políticamente a Milei aunque la recuperación prometida no haya llegado a su bolsillo.

El tercer indicador termina de completar el cuadro. Giacobbe preguntó directamente qué opinión tienen los argentinos sobre el plan de Javier Milei.

El resultado más contundente es que 47,8% considera que “el plan es equivocado” y que “la gente sufre sin sentido”.

Ese número es políticamente más profundo que una evaluación coyuntural de ingresos, precios o consumo. Porque pone en cuestión no solamente los resultados, sino el sentido del sacrificio.

Durante buena parte de su construcción política, Milei planteó una ecuación relativamente sencilla: habría un ajuste severo en el presente para corregir desequilibrios acumulados y construir una economía mejor en el futuro.

La encuesta permite medir cuánto sobrevive ese contrato social.

Un 22,4% afirma que “hay que aguantar el ajuste porque en el futuro vamos a estar mejor”, mientras otro 16,8% sostiene que “no hay un ajuste tan grande” y que el país va bien.

Sumados, esos dos segmentos representan 39,2%.

Hay además un 3,6% que considera que el programa tiene sentido, aunque duda de su propia capacidad para soportar la crisis.

Y un 8,7% directamente reconoce que no entiende el plan y no tiene claro que el futuro vaya a ser mejor.

La encuesta permite realizar otro cruce interesante, aunque debe ser entendido como una comparación agregada y no como una identificación individual de los mismos encuestados.

Mientras la imagen positiva de Milei alcanza 36,1%, las dos respuestas más claramente favorables al rumbo económico suman 39,2%.

Esto sugiere que el apoyo conceptual al programa todavía puede ser ligeramente superior a la valoración personal del Presidente.

Pero el reverso resulta más complejo: 47,8% ya considera directamente equivocado el programa y otro 8,7% no sabe si conducirá a una situación mejor.

Entre rechazo explícito e incertidumbre sobre el destino del ajuste aparece así un universo del 56,5%.

La discusión política empieza entonces a desplazarse. El Gobierno ya no enfrenta solamente el desafío de convencer a los argentinos de soportar dificultades presentes. Debe convencerlos de que esas dificultades siguen conduciendo hacia alguna parte.

El estudio mide además la imagen de distintas figuras nacionales y revela otro fenómeno: la negatividad no es patrimonio exclusivo del Presidente.

Milei registra 36,1% de positiva y 55,7% negativa. Mauricio Macri aparece con 21% positiva y 58,7% negativa; Patricia Bullrich, con 36% positiva y 52,5% negativa; Cristina Kirchner, con 27,9% positiva y 55,6% negativa; Axel Kicillof, con 34,8% positiva y 52,2% negativa; Diego Santilli, con 31,2% positiva y 49,2% negativa; y Máximo Kirchner registra 11,3% positiva y 65,8% negativa.

El cuadro permite introducir un matiz importante: el deterioro de Milei no se traduce automáticamente en fortaleza opositora.

La encuesta refleja más bien una sociedad con altos niveles de rechazo hacia buena parte de la dirigencia política.

Ese escenario puede funcionar como una protección para el Gobierno. El descontento económico existe, pero necesita encontrar una alternativa política capaz de capitalizarlo.

La principal conclusión del estudio de Giacobbe surge precisamente de la combinación de sus tres preguntas.

El 58,4% siente que la economía empeora. El 55,7% tiene una imagen negativa de Milei. El 47,8% considera directamente equivocado su plan.

Las magnitudes son diferentes, pero apuntan hacia una misma zona de malestar.

Del otro lado, Milei conserva 36,1% de imagen positiva; 35,8% considera que la economía mejora y 39,2% se identifica con las dos respuestas más favorables al rumbo del ajuste.

Hay, por lo tanto, un núcleo de respaldo que se mueve alrededor de cuatro de cada diez argentinos o algo menos, según la pregunta, frente a una mayoría social que expresa distintas formas de rechazo, sufrimiento o pesimismo.

Eso explica una parte de la paradoja política del Gobierno. Milei puede estar perdiendo adhesión sin haber perdido todavía su base. Puede enfrentar una percepción económica mayoritariamente negativa sin que esa situación produzca automáticamente un desplazamiento hacia sus adversarios. Y puede conservar confianza en una parte importante de la sociedad aun cuando sólo 28,5% afirma que la mejora económica ya llegó efectivamente a su vida.

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