La Odisea, como Christopher Nolan quiso que se viera: el privilegio de tener un IMAX en Misiones
Cruzar la puerta de la sala de proyectores del IMAX del Parque del Conocimiento es ingresar a un espacio que el público nunca ve, pero donde comienza la verdadera magia del cine. Detrás de la pantalla más grande de la región trabajan silenciosamente proyectores digitales de última generación, servidores y sistemas de sonido calibrados con la misma precisión que las salas IMAX de China, Inglaterra o Estados Unidos. Allí, entre luces de control y equipos de alta tecnología, se comprende que una película como La Odisea no es simplemente una función: es una experiencia diseñada para envolver al espectador desde el primer fotograma hasta el último acorde.
En el año en que el IMAX de Posadas celebra su décimo aniversario, el estreno de la nueva obra de Christopher Nolan volvió a poner a Misiones en el mapa del cine mundial: hay apenas 41 salas en el planeta capaces de exhibir la película en su formato original. Mientras la película atraviesa su tercera semana consecutiva con funciones agotadas, el complejo recibe visitantes de toda la provincia, de Corrientes e incluso de Paraguay, que recorren cientos de kilómetros para vivir una experiencia imposible de reproducir en el living de una casa. Esa peregrinación cinéfila confirma que el IMAX del Parque del Conocimiento dejó hace tiempo de ser un cine de Posadas para convertirse en un polo cultural de toda la región.
Hay películas que cuentan una historia. Y hay otras que, además, cambian la forma de hacer cine. La Odisea, la esperada adaptación de Christopher Nolan, pertenece a esa segunda categoría.

No se trata solo del regreso del director que convirtió el tiempo en un rompecabezas con Interestelar, Dunkerque, Tenet y Oppenheimer. Esta vez, Nolan empujó otra vez los límites de la tecnología cinematográfica: es la primera película de la historia filmada íntegramente con cámaras IMAX, un desafío técnico que obligó incluso a desarrollar nuevas soluciones para registrar diálogos con enormes cámaras mecánicas de 70 milímetros.
Para el espectador común puede parecer un detalle menor. No lo es.

La experiencia para la que fue concebida la película solo puede apreciarse plenamente en un puñado de salas del planeta. Y allí aparece una particularidad que pocas provincias argentinas pueden exhibir: Misiones posee uno de los dos únicos cines IMAX del país, ubicado en el Parque del Conocimiento, en Posadas.
Es un privilegio silencioso, pero enorme.
El cine como fue pensado
“Para IMAX esta película representa un punto de inflexión. Es la primera producción filmada completamente en formato IMAX”, explica Emanuel Monage, administrador del IMAX del Conocimiento. No es una diferencia de marketing.
Las cámaras utilizadas por Nolan registran una superficie de imagen muy superior a la del cine convencional. Eso significa mayor resolución, más profundidad, mejor definición y un nivel de inmersión que solo puede apreciarse en pantallas diseñadas específicamente para ese formato.
En Posadas, esa pantalla mide 22 metros de ancho por 16 de alto, prácticamente la fachada de un edificio. Posee una leve curvatura para que toda la imagen permanezca dentro del campo visual del espectador.
“Cuando entrás a la sala, la pantalla ocupa prácticamente toda tu visión. No hay elementos que te distraigan. Todo está pensado para meterte dentro de la película”, resume Monage.

Pero IMAX nunca fue solamente una pantalla más grande. Una película IMAX no se adapta simplemente a una sala. Se vuelve a mezclar. La imagen se recompone y el sonido se rediseña especialmente para este sistema de proyección.
“Lo que ves en este cine se ve exactamente igual en una sala IMAX de China, Inglaterra, Brasil o Estados Unidos. Esa uniformidad es una de las características de la franquicia”, explica Monage.
Nolan aprovecha esa capacidad como pocos directores.
En La Odisea hay secuencias donde el sonido deja de ser un acompañamiento para convertirse en parte de la narrativa. Explosiones, silencios, olas, tempestades y batallas envuelven completamente al espectador.
No es simplemente escuchar una película. Es estar dentro de ella.
Un fenómeno que llena salas
El fenómeno superó incluso las expectativas del propio IMAX del Conocimiento. A tres semanas del estreno, todas las funciones del fin de semana estaban agotadas y la venta anticipada ya se trasladaba a la cuarta semana de exhibición. El público no llegó solamente desde Posadas.
Hubo espectadores de Montecarlo, Eldorado, Jardín América, San Javier, Corrientes, Virasoro, Encarnación e incluso Asunción.
“Ya no somos solamente el IMAX de Posadas o de Misiones. Somos el IMAX de toda la región“, resume Monage.
Mucho más que una sala
El IMAX del Parque del Conocimiento está próximo a cumplir diez años.
En ese tiempo sobrevivió incluso al mayor desafío que enfrentó la industria cinematográfica: la pandemia.
Mientras las salas del mundo permanecían cerradas, el equipo del Parque montó un autocine para mantener vivo el hábito de ver películas en comunidad.
Esa experiencia terminó convirtiéndose en uno de los momentos más recordados de su historia reciente.
El año pasado, además, recibió otro reconocimiento inesperado: fue distinguido por la propia cadena IMAX como el mejor cine de Latinoamérica en desempeño operativo, un premio que Monage atribuye al trabajo del equipo y a la experiencia integral que recibe el espectador.
Recorrer los pasillos técnicos del complejo también permite entender por qué la experiencia IMAX sigue siendo difícil de reemplazar por cualquier plataforma de streaming. Mientras el consumo audiovisual migra cada vez más hacia las pantallas personales, aquí todo está pensado para recuperar el ritual colectivo del cine: una pantalla de 22 por 16 metros, una imagen que ocupa todo el campo visual y un sistema de sonido que hace vibrar la sala antes que los parlantes. No es casual que, incluso después del auge de las plataformas digitales, miles de espectadores sigan eligiendo recorrer kilómetros para sentarse frente a esa pantalla.
En tiempos en que las plataformas permiten ver casi cualquier estreno desde el sillón de casa, la paradoja es que las películas más ambiciosas vuelven a recordarnos que el cine nació para verse en una sala.
Algunas, como La Odisea, nacieron para verse en una sala IMAX.
Mientras apenas 41 cines del mundo pueden proyectarla en su formato original de 70 milímetros, Posadas ofrece esa experiencia gracias a su sistema digital de última generación, que conserva la relación de aspecto, la composición de la imagen y la mezcla sonora concebidas por Nolan.







