LA CHACRA

Cinco claves para proteger el suelo misionero cuando llegan las lluvias intensas

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Ante los pronósticos que anticipan un evento El Niño para los próximos meses, especialistas del INTA recomiendan comenzar desde ahora a implementar acciones de conservación del suelo. Mantener la cobertura vegetal, respetar las curvas de nivel y acondicionar los caminos rurales son algunas de las prácticas que ayudan a reducir el impacto de las lluvias intensas.

Las lluvias abundantes favorecen la producción, pero cuando se presentan de forma intensa y concentrada también pueden generar erosión, anegamientos y pérdida de fertilidad. En una provincia como Misiones, donde predominan los suelos con pendientes, estos riesgos aumentan considerablemente, más cuando se esperan precipitaciones de alta intensidad.

Frente a este escenario, técnicos del INTA plantean una serie de recomendaciones destinadas a productores y municipios para disminuir los daños ocasionados por las lluvias extraordinarias. El objetivo no es solo resguardar los cultivos, sino también conservar el suelo, preservar la calidad del agua y mantener la transitabilidad de los caminos rurales.

“Muchas veces pensamos en las lluvias intensas recién cuando empiezan los problemas, pero la mayor parte de las prácticas que reducen la erosión y protegen la infraestructura deben implementarse antes”, explica Sebastián Barbaro, especialista en manejo y conservación de suelo de INTA Cerro Azul.

Mantener el suelo siempre cubierto

Una de las principales recomendaciones consiste en mantener la cobertura vegetal durante todo el año, ya sea mediante vegetación espontánea o cultivos de cobertura.

El suelo cubierto amortigua el impacto de las gotas de lluvia, disminuye el escurrimiento superficial y favorece la infiltración del agua. Además, las raíces ayudan a estabilizar su estructura y reducen el arrastre de partículas, una de las principales causas de pérdida de fertilidad. Según Barbaro, esta práctica constituye una de las herramientas más efectivas para disminuir la erosión y fortalecer la resiliencia de los sistemas productivos frente a eventos climáticos extremos.

Sembrar y plantar siguiendo las curvas de nivel

Otra medida fundamental consiste en realizar la siembra, la plantación y todas las labores agrícolas siguiendo las curvas de nivel del terreno.

Cada hilera actúa como una pequeña barrera que reduce la velocidad con la que el agua desciende por la pendiente, favoreciendo su infiltración y disminuyendo su capacidad erosiva.

Construir terrazas y barreras vivas

Para manejar los excesos de agua dentro de los lotes también resulta importante la construcción de terrazas de desagüe. Estas estructuras, formadas por un lomo o camellón y un canal, interceptan el agua que escurre superficialmente y la conducen hacia desagües seguros, evitando que gane velocidad, forme cárcavas o provoque procesos erosivos severos.

Como complemento, se recomienda establecer barreras vivas mediante especies perennes implantadas sobre curvas de nivel y combinar distintos cultivos en franjas. Estas prácticas ayudan a retener sedimentos, mejorar la infiltración y conservar la fertilidad del suelo.

Conservar los drenajes naturales del terreno

Uno de los errores más frecuentes en las explotaciones agropecuarias misioneras es intervenir las zonas bajas por donde naturalmente escurre el agua de lluvia.

Bajos, depresiones y zanjones naturales cumplen una función clave para conducir el excedente hídrico fuera del lote. Cuando estos sectores se alteran mediante labores de preparación del suelo, siembras o plantaciones, aumenta el riesgo de anegamientos y erosión. En cambio, conservar estos drenajes naturales permite evacuar el agua de manera segura, reduciendo los daños sobre los cultivos y la infraestructura rural.

Preparar los caminos antes de las lluvias

Las medidas preventivas también alcanzan a los caminos rurales, cuyo tránsito suele verse afectado durante los períodos de lluvias intensas. Entre las tareas prioritarias se destacan la limpieza de cunetas y alcantarillas, el mantenimiento de drenajes, la recuperación del perfil de los caminos y el control de cárcavas.

Además de facilitar la circulación, estas acciones reducen el arrastre de sedimentos hacia arroyos y vertientes, contribuyendo a preservar la calidad del agua y los ecosistemas asociados.

La prevención comienza antes de la tormenta

Barbaro sostiene que ninguna de estas prácticas, por sí sola, resuelve el problema de la erosión. “Lo importante es combinarlas de acuerdo con las características de cada lote. La cobertura del suelo, las curvas de nivel, las terrazas y el respeto por los drenajes naturales forman parte de una estrategia integral para conservar el recurso más valioso que tiene cualquier sistema productivo”.

El especialista remarca que la mayor parte de estas prácticas deben implementarse antes del inicio de la temporada de lluvias intensas. Una vez que las precipitaciones extraordinarias comienzan, muchas obras de conservación ya no pueden ejecutarse o resultan mucho más costosas. Preparar los lotes con anticipación permite reducir pérdidas económicas y preservar el principal capital de cualquier sistema productivo: el suelo.

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Cultivar autonomía: Misiones fortalece las huertas en escuelas especiales con capacitación e insumos

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El Gobierno de Misiones completó una nueva etapa del programa “Huertas Escolares en Escuelas Especiales”, una política pública -impulsada desde la Subsecretaría de Agricultura Familiar del Ministerio del Agro y la Producción- que promueve la creación y fortalecimiento de huertas pedagógicas como herramientas de aprendizaje, inclusión y desarrollo integral. En esta oportunidad, 16 instituciones de educación especial de la zona sur de la provincia recibieron capacitación técnica e insumos para poner en marcha o fortalecer estos espacios productivos.

La jornada se desarrolló en la Escuela Especial N.º 3 del barrio Porvenir II, en Posadas, y marcó el cierre del ciclo de capacitaciones destinado a establecimientos educativos de la región. Cabe aclarar que el programa se ejecuta en articulación con el Consejo Provincial de Discapacidad de la Vicegobernación, la Dirección de Educación Especial del Consejo General de Educación, el Instituto de Macroeconomía Circular.

La subsecretaria de Agricultura Familiar, Marta Ferreira, destacó que “la propuesta trasciende la producción de alimentos”. Detalló que las huertas escolares se convierten en aulas a cielo abierto donde los contenidos curriculares cobran sentido desde la experiencia, al mismo tiempo que favorecen el desarrollo psicomotriz, el trabajo colaborativo, la autonomía y la construcción de hábitos saludables.

Por su parte, el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, señaló que “cada huerta representa un espacio donde la producción, la educación y el trabajo en equipo se integran para formar ciudadanos con mayores herramientas”. Además, destacó que se promueven valores vinculados al cuidado del ambiente, la alimentación saludable y la soberanía alimentaria.

Asimismo, el director general de Desarrollo Productivo Romario Dohmann remarcó que, además del componente pedagógico y terapéutico, “incorpora un fuerte eje productivo al acercar a niñas, niños y jóvenes al conocimiento sobre la producción de alimentos desde edades tempranas, promoviendo prácticas sostenibles y el aprendizaje de oficios vinculados al sector agroalimentario.

Con esta iniciativa, el Gobierno de Misiones continúa fortaleciendo políticas públicas que integran educación, producción e inclusión, generando más oportunidades para que las personas con discapacidad desarrollen habilidades, construyan autonomía y participen activamente en espacios de aprendizaje conectados con la vida cotidiana.

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Evaluaron cultivares de sorgo en Misiones para mejorar la producción ganadera

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Contar con forraje suficiente y de calidad durante todo el año es uno de los principales desafíos para incrementar la productividad ganadera en Misiones. En ese escenario, el sorgo se posiciona como un cultivo estratégico por su rusticidad, su tolerancia al déficit hídrico y su capacidad para producir grandes volúmenes de biomasa, tanto para ensilaje como para pastoreo.

Con el objetivo de generar información adaptada a las condiciones de la provincia, técnicos del INTA Montecarlo realizaron un ensayo comparativo de once cultivares comerciales de sorgo en el Campo Anexo Laharrague, durante la campaña 2025/2026. La evaluación forma parte de la Red NEA de Sorgo del INTA y permitió identificar cuáles son los materiales que mejor responden en productividad y capacidad de rebrote.

“Muchas veces los productores deben tomar decisiones a partir de información generada en otras regiones. Con este trabajo buscamos ofrecer datos obtenidos en las condiciones de Misiones para que puedan seleccionar el material que mejor se adapte a los objetivos de cada planteo productivo”, explicó Mauro Loto, ingeniero agrónomo del INTA Montecarlo e integrante de la Red NEA de Sorgo.

El ensayo evaluó dos cultivares forrajeros, siete de doble propósito y dos graníferos mediante un sistema que simuló un esquema de producción ganadera intensiva. La estrategia contempló un primer aprovechamiento destinado a la cosecha de grano o a la confección de silaje de planta entera y un segundo corte para medir la capacidad de rebrote, con vistas a un posterior aprovechamiento mediante pastoreo o como reserva forrajera.

Los resultados mostraron comportamientos diferentes entre los materiales. Los híbridos de doble propósito concentraron los mayores rendimientos de materia seca total, mientras que los sorgos forrajeros se destacaron por su elevada capacidad de rebrote, una característica especialmente valiosa para sostener la oferta de alimento durante el otoño.

Entre los materiales con mayor producción de biomasa sobresalieron Santa Ana, con 20.582 kilogramos de materia seca por hectárea; Origran 270, con 19.557 kilogramos; y Yanquetruz Silero Azucarado, con 19.492 kilogramos por hectárea.

“Los resultados muestran que no existe un único material superior para todas las situaciones. La elección dependerá del objetivo del productor: si busca maximizar la producción de materia seca, obtener más grano para mejorar la calidad energética del silaje o priorizar un fuerte rebrote para extender el pastoreo”, señaló Loto.

En ese sentido, el trabajo determinó que Origran 270 fue uno de los materiales más equilibrados, al combinar un elevado rendimiento de biomasa con una destacada producción de grano y el mayor índice de cosecha del ensayo, una característica que favorece la concentración de energía en la reserva forrajera.

Por otra parte, los cultivares específicamente forrajeros mostraron un comportamiento diferente. ADV F2850 produjo más de la mitad de su biomasa total durante el rebrote, mientras que Coliqueo SFF concentró el 57,5 % de su producción en el segundo corte. Según los investigadores, esta respuesta los convierte en alternativas de gran interés para cubrir el bache forrajero que suele presentarse hacia el final del verano y comienzos del otoño.

El informe técnico concluye que el manejo del sorgo mediante un primer corte destinado a silaje o cosecha de grano, seguido por el aprovechamiento del rebrote, constituye una estrategia eficiente para los sistemas ganaderos de Misiones, ya que permite asegurar reservas de alta calidad y, al mismo tiempo, extender la disponibilidad de forraje durante una etapa crítica del año.

Este ensayo forma parte de una nueva línea de investigación que impulsa el INTA Montecarlo para generar información local sobre cultivos agrícolas y ofrecer herramientas que mejoren la toma de decisiones de los productores. La iniciativa busca fortalecer, en primer lugar, los sistemas de producción animal (tanto de rumiantes como de monogástricos) mediante la evaluación de alternativas forrajeras y graníferas adaptadas a las condiciones de Misiones. Al mismo tiempo, pretende aportar información útil para aquellos productores que desarrollan agricultura con fines comerciales.

“Estamos iniciando una línea de trabajo orientada a evaluar distintos cultivos agrícolas en las condiciones de la provincia. La idea es generar información que sirva tanto para potenciar la producción animal como para quienes producen granos como cultivo de renta”, explicó Loto. En esa misma línea, el técnico adelantó que durante la próxima campaña se pondrá en marcha un ensayo comparativo de híbridos de maíz en distintos ambientes de Misiones. El objetivo será analizar su potencial de rendimiento y generar recomendaciones que contribuyan a mejorar la productividad y reducir la incertidumbre al momento de elegir los materiales más adecuados para cada sistema productivo.

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Exportaciones agro en máximos históricos: 69 Mt embarcadas entre enero y julio

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La agroindustria argentina volvió a marcar un récord en el frente externo, según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Entre enero y julio, las exportaciones de los principales granos y productos derivados alcanzaron 69 millones de toneladas (Mt), un volumen que supera en 11,3% al registrado en igual período del año pasado y deja atrás el máximo previo de 65 Mt de 2022.

El dato revela la fortaleza de la campaña 2025/26, pero también expone una particularidad relevante para el mercado: la producción creció mucho más que las exportaciones. Frente a 2022, los embarques acumulados avanzaron 6,15%, mientras que la producción se expandió 26%. En otras palabras, el agro logró colocar en el exterior un volumen inédito y, aun así, mantiene una oferta considerable para los próximos meses.

La magnitud de la absorción externa se observa especialmente en algunos cultivos. El trigo acumula exportaciones por 11,7 Mt, un 70% por encima del promedio de los últimos años, mientras que el girasol alcanzó 5 Mt, más del doble de sus despachos habituales. La combinación entre una cosecha excepcional y una demanda externa sostenida configura un escenario de elevada disponibilidad, con capacidad para seguir abasteciendo los mercados internacionales.

El otro dato que comienza a cambiar el escenario aparece en la comercialización interna. A la semana del 22 de julio, los principales cultivos habían comprometido el 52% de la cosecha 2025/26, ocho puntos porcentuales por debajo del promedio histórico del último cuarto de siglo. Sin embargo, las últimas semanas mostraron una aceleración, especialmente en las fijaciones de precios.

En soja, el volumen comercializado aumentó 4% semanal y las fijaciones crecieron 7,8%, hasta alcanzar 1,14 Mt. En maíz, las fijaciones llegaron a 1,39 Mt, con una mejora semanal del 5,2%. El mayor salto correspondió al trigo nuevo: las fijaciones aumentaron 30% en una semana, acompañadas por una expansión de 19,9% en el volumen comercializado.

La mejora en la comercialización estuvo acompañada por una recuperación de los precios locales. Al 29 de julio, la pizarra de soja alcanzó US$ 339,6 por tonelada, frente a US$ 328,2 a comienzos de mes, mientras que el maíz llegó a US$ 189 contra US$ 180,5. En ambos casos, la mejora rondó el 5,5%. Para el trigo nuevo, el futuro con vencimiento en diciembre cerró en US$ 222,5 por tonelada, casi 7% por encima del inicio del mes.

Misma cosecha, otra ventaja: el maíz argentino gana competitividad

El maíz concentra buena parte de la oferta disponible. Las lluvias retrasaron la cosecha, que alcanzó un avance del 82% a nivel nacional, casi diez puntos porcentuales por debajo del promedio de las últimas cinco campañas y siete puntos por debajo del ciclo anterior.

El retraso no impidió que el cereal pasara a dominar las descargas portuarias. Durante julio representó más de la mitad de los granos recibidos en los puertos, aunque la exportación todavía dispone de un volumen importante para colocar en el exterior.

El avance exportador del maíz se encuentra en 48%, levemente por debajo del promedio de los últimos cinco años, mientras que el mercado interno comprometió el 50% de la producción, frente al 57% habitual para esta altura del ciclo. La lectura conjunta de ambos datos permite dimensionar el excedente disponible para exportación.

La producción proyectada explica buena parte de esa ventaja. La campaña 2025/26 podría alcanzar 71,5 Mt de maíz, unas 11,5 Mt por encima del récord previo de 60,5 Mt. Ese salto, combinado con una mayor orientación de Brasil hacia el consumo interno de su propia producción, vuelve a colocar al maíz argentino en una posición privilegiada en términos de competitividad FOB.

La oportunidad, por lo tanto, no se limita al volumen cosechado. La oferta récord genera capacidad para abastecer una demanda externa elevada y, al mismo tiempo, permite que Argentina compita con precios atractivos en un mercado internacional donde otros factores comienzan a modificar las cotizaciones.

Chicago corrigió tras los máximos y el clima vuelve a marcar el pulso

El mercado internacional introdujo una cuota de cautela. Después de alcanzar máximos de dos años en soja y desde mayo en maíz, Chicago corrigió durante la última semana: la soja cayó 5% y el maíz 4%, presionados por las perspectivas de una mejora climática en las principales regiones productoras de Estados Unidos.

El mercado comenzó a descontar lluvias sobre el Medio Oeste estadounidense, un factor especialmente relevante para la soja, que atraviesa una etapa crítica de formación y llenado de vainas. La posibilidad de mejores condiciones hídricas redujo parte de la prima de riesgo climático que había impulsado las cotizaciones.

A ese factor se sumó la volatilidad del petróleo y la incertidumbre geopolítica. El Brent llegó a retroceder desde los US$ 95 hasta los US$ 84 por barril ante versiones de negociaciones en Medio Oriente, aunque posteriormente volvió a subir hasta los US$ 91 tras nuevos ataques cruzados.

Los fondos especulativos también aportaron presión bajista. Hasta el miércoles, las ventas alcanzaban unos 31.500 contratos de maíz y alrededor de 27.000 de soja, reflejando una posición vendedora que profundizó la corrección de los precios.

El trigo presentó una dinámica similar, aunque con un componente geopolítico más marcado. Luego de alcanzar un máximo de dos años, el contrato pasó de US$ 259 a alrededor de US$ 242 por tonelada, en un movimiento asociado a la toma de ganancias. Sin embargo, la continuidad de los ataques entre Rusia y Ucrania y los daños sobre infraestructura portuaria mantienen latente el riesgo de una menor oferta exportable desde el Mar Negro.

En ese escenario, la consultora Sovecon recortó en 1,9 Mt su estimación para las exportaciones rusas de trigo de la campaña 2026/27, hasta 44,6 Mt, debido al cierre de la vía navegable en el Mar de Azov.

Para Argentina, el escenario combina dos fuerzas contrapuestas. Por un lado, una producción extraordinaria que garantiza una oferta abundante y permite ganar competitividad internacional. Por otro, precios globales sometidos a la evolución del clima estadounidense, los movimientos de los fondos y una geopolítica capaz de alterar rápidamente las primas de riesgo.

El récord exportador confirma que la agroindustria dispone de capacidad para colocar volúmenes inéditos en el exterior. El desafío siguiente es transformar esa disponibilidad en comercialización efectiva y valor económico, especialmente en un contexto donde la producción creció mucho más rápido que los embarques. La aceleración de las fijaciones observada en julio puede ser la primera señal de que esa brecha comienza a cerrarse.

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La actividad agropecuaria marcó un nuevo récord, creció 10,9% en un año

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La actividad de la cadena agropecuaria argentina volvió a acelerar y alcanzó en junio el nivel más elevado desde que existen registros. El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario, creció 3% mensual en términos desestacionalizados y quedó 10,9% por encima de junio de 2025, en una señal que excede al campo y alcanza a la industria, el comercio exterior y la generación de divisas.

El dato adquiere mayor relevancia porque el indicador superó el máximo que había alcanzado en febrero. De las doce series que componen el índice, nueve mostraron mejoras mensuales, lo que revela una expansión relativamente extendida y no solamente concentrada en una actividad puntual.

El principal motor fue la producción primaria. El IACA-Cultivos avanzó 4,1% mensual y alcanzó también un nuevo máximo histórico, impulsado por la cosecha de soja, maíz y sorgo y por el inicio de la implantación de trigo y cebada. En términos interanuales, este componente creció 14,3%, apoyado en una campaña agrícola 2025/26 que presenta volúmenes excepcionales.

La soja aporta una de las claves para entender esta dinámica. La cosecha alcanzó un avance prácticamente total hacia mediados de año y la producción estimada llegó a 51,5 millones de toneladas, el mayor volumen desde la campaña 2018/19. En maíz, las previsiones apuntan a una cosecha récord de 68 millones de toneladas, mientras que el girasol alcanzó la mayor producción del siglo.

El impacto de ese volumen comienza a trasladarse hacia las etapas posteriores de la cadena. La actividad agroindustrial creció 0,8% mensual en junio y quedó 1,5% por encima del mismo mes de 2025. Aunque el subíndice todavía se ubicó 1,6% por debajo de su máximo histórico de septiembre de 2025, la recuperación muestra que el mayor flujo de materia prima está encontrando capacidad de procesamiento.

La molienda conjunta de cereales y oleaginosas avanzó 1,5% mensual y quedó 6,4% por encima de junio del año pasado. El crushing de soja procesó 4,1 millones de toneladas, el cuarto mayor volumen para un junio desde el inicio de la serie en 1998. La molienda de girasol acumuló además seis meses consecutivos de crecimiento y alcanzó casi 549.000 toneladas en junio.

También la cebada mostró una dinámica particularmente sólida: su procesamiento creció 1,3% mensual y acumuló ocho meses consecutivos de expansión, con un incremento cercano al 30%. En trigo, la molienda aumentó 0,7% frente a mayo.

La recuperación no quedó restringida a los granos. La faena conjunta creció 1% mensual, con avances en bovinos, porcinos y aves. La faena bovina aumentó 0,9%, encadenando su segundo mes positivo luego de casi un año y medio de variaciones negativas. La porcina, en tanto, alcanzó un nuevo récord con alrededor de 821.000 animales procesados durante junio.

El dato tiene además una dimensión social vinculada al consumo. La faena aviar aumentó 1,2% mensual en un contexto de demanda creciente, con el pollo consolidado como una de las proteínas de mayor accesibilidad relativa para los hogares. En paralelo, la producción lechera registró una leve baja mensual de 0,3%, aunque los 943 millones de litros producidos en junio representaron el segundo mejor registro histórico para ese mes.

El tercer eslabón de la cadena también volvió a mostrar señales positivas. El IACA-Agroexportación aumentó 1,2% mensual y logró interrumpir tres meses consecutivos de retrocesos. En la comparación interanual, el componente creció 12,6% y encadenó doce meses consecutivos de expansión.

Durante junio, los nueve complejos agroindustriales considerados por el indicador exportaron 8,9 millones de toneladas, 1,6% más que un año atrás y 7,4% por encima del promedio de los últimos cinco años. En valor, las ventas externas totalizaron US$ 4.011 millones, una magnitud que permite dimensionar el aporte del complejo agropecuario a la generación de divisas.

El complejo girasol fue uno de los grandes protagonistas, con 490.200 toneladas exportadas, un salto interanual del 73,5% y más del doble del promedio de los últimos cinco años. El volumen representó, además, el máximo histórico para un junio. El complejo lácteo también alcanzó un récord para ese mes, con unas 37.500 toneladas despachadas y un crecimiento interanual del 32,6%.

La cebada completó otro de los desempeños destacados, con exportaciones cercanas a 285.000 toneladas, 45,9% más que en junio de 2025. El complejo soja, por su parte, colocó 4,3 millones de toneladas en el exterior, con una mejora interanual del 2,4%.

La fotografía, sin embargo, no es homogénea. El complejo de carne y cueros bovinos redujo 5,2% sus cantidades exportadas, aunque aumentó 28,8% su facturación, lo que evidencia una mejora considerable en los precios medios de exportación. El trigo retrocedió 21,6% en volumen interanual, mientras que el maíz cayó 3,2%, pese al elevado volumen de producción esperado. El complejo avícola también mostró bajas tanto en cantidades como en valor.

El desempeño de junio permite entonces una lectura que va más allá de un nuevo récord estadístico. La producción primaria está generando un mayor flujo de materia prima, la industria procesa una parte creciente de ese volumen y las exportaciones mantienen una trayectoria expansiva. La cadena funciona, en este sentido, como un mecanismo de transmisión entre producción, actividad industrial y entrada de divisas.

Para la economía argentina, el desafío consiste en convertir ese mayor volumen físico en mayor valor agregado y capacidad exportadora sostenible. El dato del IACA-BCR muestra que existe una base productiva robusta para hacerlo: una campaña agrícola de volúmenes históricos, una agroindustria que recupera actividad y un sector exportador que lleva un año completo de crecimiento interanual.

La oportunidad está en que el récord del campo no termine únicamente en una cosecha excepcional. El verdadero impacto económico aparece cuando ese volumen se transforma en procesamiento, empleo, exportaciones, inversión y nuevas cadenas de valor. Junio ofrece, al menos, una señal concreta de que esa transmisión comenzó a tomar velocidad.

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