CON SELLO PROPIO

De un tren sin regreso a una marca propia: la historia de la yerba Familia Zaragoza

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En la industria yerbatera abundan por estos días los números en rojo. Productores que venden por debajo de los costos, molinos que ajustan márgenes y un mercado que atraviesa una de las crisis más profundas de los últimos años. Sin embargo, entre ese escenario de incertidumbre todavía aparecen historias que recuerdan que la economía también se mueve por decisiones personales, afectos y apuestas que desafían toda lógica.

La de Familia Zaragoza es una de ellas.

No comenzó en un yerbal ni en un secadero. Empezó mucho antes, arriba de un tren que salió desde Buenos Aires rumbo a Misiones.

En 2008, Carla Zaragoza tomó una decisión que, vista desde afuera, parecía una locura. Dejó atrás la seguridad -aunque fuera precaria- de la gran ciudad, tomó a sus dos hijos y viajó hacia un destino donde no tenía trabajo, contactos ni familiares que la esperaran.

Solo tenía una certeza: necesitaba empezar de nuevo. Oberá fue la ciudad que eligió para reconstruir su vida.

“Vinimos de vacaciones invitados por una amiga. A mí me fascinó desde el primer día y a mamá le dio la certeza de que era el lugar donde podíamos crecer”, recuerda Santiago Paz, uno de sus hijos y hoy uno de los impulsores de la marca.

Volvieron a Buenos Aires, acomodaron las cosas que tenían y, pocos meses después, emprendieron el viaje definitivo.

“Mi hermano era un bebé y yo tenía apenas siete años. Oberá nos conquistó por su tranquilidad, por la naturaleza, por los cerros y, sobre todo, por la calidad humana de su gente. Sentimos que ahí podíamos construir otra vida”.

Empezar desde cero

Como ocurre con la historia misma de Misiones y la de miles de familias que migran buscando oportunidades, los primeros años estuvieron lejos de cualquier comodidad. Había que sobrevivir.

Carla hacía artesanías, cosía ropa, recorría ferias y vendía productos de limpieza puerta a puerta. Cada ingreso servía para sostener la casa.

No existían horarios. Tampoco fines de semana. Solo trabajo.

Los años pasaron hasta que apareció un golpe inesperado.

A Carla le diagnosticaron una artritis degenerativa. La enfermedad comenzó a limitarle los movimientos y el esfuerzo físico que había sostenido durante tanto tiempo dejó de ser posible.

Fue entonces cuando sus hijos entendieron que era momento de devolverle una parte de todo lo que ella había hecho por ellos.

Un homenaje que terminó convirtiéndose en empresa

La yerba mate no fue el primer emprendimiento de la familia. Tampoco nació como un gran proyecto empresarial.

Surgió como una forma de darle a Carla una actividad que pudiera desarrollar sin exigir físicamente a un cuerpo castigado por la enfermedad.

Santiago trabajaba desde hacía años en una empresa yerbatera y conocía el negocio. Vio una oportunidad.

“Queríamos que tuviera algo propio. Un proyecto que nadie pudiera quitarle”, cuenta.

Así nació Familia Zaragoza.

El nombre nunca estuvo en discusión.

“Hay personas que merecen ser homenajeadas en vida. Gracias a mi madre, Carla Zaragoza”, resumen Santiago y Damián, los fundadores de la marca.

Cada integrante encontró naturalmente su lugar. Carla atiende desde su casa a sus clientes por teléfono. Damián organiza el armado de los paquetes y los despachos desde Oberá. Santiago mantiene el vínculo con productores, coordina el trabajo con el molino y desarrolla la marca, además de comercializar en Puerto Iguazú.

Los tres viven en ciudades distintas, pero el emprendimiento funciona como una sola familia. Porque, en definitiva, eso es.

Elegir lanzar una nueva marca de yerba en 2026 parece ir a contramano del contexto.

La cadena yerbatera atraviesa una crisis de precios, rentabilidad y consumo que golpea a todos los eslabones. Sin embargo, los Zaragoza eligieron mirar el largo plazo.

Hace casi tres años comenzaron a desarrollar el proyecto y recién en enero de este año obtuvieron el Registro Nacional de Producto Alimenticio (RNPA), que les permitió comercializar oficialmente con marca propia.

El crecimiento fue deliberadamente lento.

Hoy venden en Oberá, Puerto Iguazú y Posadas, además de realizar envíos a todo el país mediante pedidos que llegan desde redes sociales y WhatsApp.

No buscan todavía ingresar a supermercados. Prefieren crecer despacio.

“Queremos cuidar la calidad y mantener el trato personal. Aunque el primer contacto sea por redes, del otro lado siempre estamos alguno de nosotros”.

La filosofía del barbacuá

Si el nombre homenajea a la familia, el producto también refleja su historia.

Eligieron elaborar una yerba barbacuá, un sistema tradicional que prácticamente desafía los tiempos industriales. Mientras un secado convencional puede completarse rápidamente mediante calor industrial, el método barbacuá requiere entre diez y dieciocho horas de secado lento utilizando calor de leña.

Después llega otra espera. La yerba reposa entre dieciocho y veinticuatro meses antes de llegar al consumidor. El tiempo termina haciendo su trabajo.

El resultado es una yerba de perfil ahumado, cuerpo intenso, sabor equilibrado y baja acidez.

Pero para Santiago existe una explicación mucho más simple. “Nos enamoró desde el primer mate. Tiene una personalidad única. Pero además sentimos que representa nuestra propia historia. El barbacuá necesita paciencia, dedicación y tiempo. Nuestra familia también se construyó así: paso a paso y a fuego lento”.

La comparación aparece una y otra vez durante la conversación. No parece casual. La historia de los Zaragoza tampoco tuvo atajos.

La materia prima proviene de productores locales y de un molino artesanal con el que trabajan de manera tercerizada. No poseen plantaciones propias por ahora.

“Elegimos este esquema porque nos permite seleccionar cuidadosamente la hoja verde y sostener el estándar de calidad que buscamos”, explica Santiago.

El sueño, sin embargo, ya tiene un próximo capítulo. Tener sus propios yerbales. También proyectan nuevas presentaciones y productos vinculados al universo matero.

Pero siempre bajo una condición. “No queremos crecer a cualquier costo. Si algún día perdemos la esencia, deja de tener sentido”.

En cada paquete de Familia Zaragoza hay hojas secadas lentamente con leña. Hay casi dos años de estacionamiento. Hay productores, molinos y un proceso artesanal que desafía la velocidad de estos tiempos. Pero también hay algo que no figura en ninguna etiqueta. Está la madre que decidió empezar de nuevo cuando todo parecía perdido. Están dos hijos que transformaron ese sacrificio en un proyecto propio. Y está la convicción de que incluso en una actividad golpeada por la crisis todavía existen oportunidades para quienes encuentran una identidad diferente.

Porque, al final, la verdadera materia prima de Familia Zaragoza nunca fue solamente la yerba. Fue la perseverancia.

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Construcciones Flash: el modelo que acelera la arquitectura en Misiones

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Construir una casa siempre fue sinónimo de tiempo. De meses -a veces años- entre planos, materiales, albañiles y una obra expuesta al clima, a la inflación y a los inevitables imprevistos. Pero ese paradigma empieza a resquebrajarse. En Misiones, una nueva generación de empresas apuesta por un modelo que traslada buena parte del proceso desde el terreno hacia la fábrica, industrializando la construcción de la misma manera en que la industria automotriz revolucionó la fabricación de vehículos.

La tendencia aún es incipiente, pero crece. Ya no se trata solamente del steel frame, un sistema que comenzó a difundirse hace algunos años en el país, sino de estructuras metálicas más robustas, diseñadas digitalmente y fabricadas con precisión antes de llegar al lote. El objetivo es simple: construir mejor, más rápido y con mayor previsibilidad.

Una de las empresas que impulsa este cambio es Construcciones Flash, radicada en Aristóbulo del Valle. En poco más de un año de actividad ya entregó más de diez proyectos y alrededor de 800 metros cuadrados construidos, especializados en viviendas modulares, locales comerciales, quinchos y cabañas destinadas al turismo.

Dennis Steinhorst, responsable del área comercial de Construcciones Flash, sostiene que el sistema representa una evolución respecto del steel frame convencional. “Trabajamos con perfiles de acero plegados de entre 1,8 y 2 milímetros de espesor, mucho más reforzados. Además, al fabricar nosotros mismos las estructuras podemos aplicar tratamientos anticorrosivos incluso en el interior de los perfiles, algo que prolonga su vida útil y mejora el comportamiento frente a la humedad”, explica. Esa ingeniería, agrega, permite ofrecer construcciones modulares destinadas tanto a viviendas familiares como a emprendimientos turísticos, locales comerciales y proyectos transportables para distintas provincias del país.

Dennis Steinhorst

Pero la verdadera ventaja aparece cuando se habla de tiempos.

Mientras una obra convencional puede extenderse durante varios meses, una vivienda modular pequeña puede completarse en apenas diez días hábiles. Incluso proyectos superiores a los 100 metros cuadrados pueden estar terminados en alrededor de dos meses. Esa reducción de plazos también disminuye costos indirectos, reduce la exposición a la inflación de materiales y permite comenzar a utilizar o rentabilizar la inversión mucho antes.

En una provincia donde el turismo continúa expandiéndose y la demanda habitacional sigue siendo elevada, esa velocidad abre nuevas oportunidades. No solo para quienes buscan construir su vivienda, sino también para desarrolladores de complejos turísticos, comercios e inversores que necesitan recuperar capital en menos tiempo.

La velocidad es, según Steinhorst, el principal factor que explica el creciente interés por este tipo de obras. “Una vivienda pequeña puede estar terminada en unos diez días hábiles y una casa de más de cien metros cuadrados demanda alrededor de sesenta días. Es muchísimo más rápido que la construcción tradicional y eso también reduce el costo de mano de obra”, afirma. Pero, asegura, el atractivo no termina allí: “La gente busca una casa que tenga la misma durabilidad que una construcción convencional, pero con menos mantenimiento y con tiempos mucho más cortos”.

La industrialización también cambia la lógica del negocio. Muchas de estas construcciones pueden fabricarse completamente en planta y trasladarse en camión listas para su instalación. Eso permite llegar a distintos puntos del país sin montar grandes equipos de obra, una ventaja que la empresa ya explora con proyectos vinculados al desarrollo de Vaca Muerta y módulos para estaciones de servicio.

Otro aspecto novedoso es el financiamiento. Ante la ausencia de créditos hipotecarios accesibles, algunas constructoras comenzaron a ofrecer planes propios. En este caso, los clientes pueden iniciar un plan de pago mensual y, una vez alcanzado aproximadamente el 50% del valor de la vivienda, comienza la construcción mientras continúan abonando el saldo restante. Las cuotas se actualizan según el índice de la construcción, pero sin los costos financieros habituales del sistema bancario.

Para Steinhorst, el cambio no pasa únicamente por el sistema constructivo, sino también por la manera de acceder a la vivienda. “Hoy mucha gente no puede obtener un crédito hipotecario. Por eso desarrollamos un sistema de financiación propia. El cliente comienza pagando cuotas y, cuando alcanza aproximadamente el cincuenta por ciento del valor de la vivienda, iniciamos la obra. El resto lo sigue abonando ya viviendo en su casa”, explica. Es un esquema que traslada parte del financiamiento desde el sistema bancario hacia la propia empresa y que busca responder a una demanda cada vez más frecuente en el mercado.

Más que una moda, la construcción industrializada parece responder a una necesidad. Frente a un mercado que exige reducir costos, acortar plazos y ofrecer mayor previsibilidad, el modelo gana terreno como una alternativa cada vez más competitiva.

La arquitectura también cambia. Ya no alcanza con diseñar buenos espacios; ahora también importa cómo se producen. Y en ese cambio de paradigma, Misiones empieza a construir una nueva forma de pensar la vivienda: más industrial, más eficiente y adaptada a los desafíos de una economía donde el tiempo vale tanto como los materiales.

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Agua de las misiones presentó una exclusiva línea de termos, vasos y botellas térmicas con los colores de Argentina

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La propuesta, de edición limitada, fue diseñada para acompañar la pasión mundialista con productos funcionales, resistentes y pensados para el día a día. Ya se encuentra disponible a través del canal oficial de WhatsApp de la marca.

En el marco del Mundial, Agua de las misiones lanzó una nueva colección que invita a llevar los colores argentinos más allá de la cancha. La línea reúne diseño, practicidad y calidad garantizada, con detalles en celeste y blanco y el sello distintivo de El Agua de la Selva.

La presentación incluye un termo de 1.3 litros, una botella térmica de 500 mililitros y un vaso térmico de 850 mililitros, tres opciones que responden a diferentes necesidades para acompañar la rutina diaria.

El termo es ideal para disfrutar del mate con agua caliente durante horas gracias a su excelente conservación térmica y su práctico pico pulsador. La botella, liviana y resistente, permite transportar bebidas frías o calientes de manera cómoda, mientras que el vaso térmico fue desarrollado para mantener el agua, jugos, gaseosas o tragos bien fríos por más tiempo.

Con esta propuesta, Agua de las misiones amplía su universo de productos, ofreciendo artículos que combinan funcionalidad, diseño exclusivo y la identidad de El Agua de la Selva para acompañar a los argentinos en cada encuentro.

La línea ya puede adquirirse a través del WhatsApp oficial de la marca. Al tratarse de una edición limitada, estará disponible hasta agotar stock.

Realizá tu consulta haciendo clic ACÁ.

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Duomo acelera su expansión y abrió su primera heladería en la capital de Corrientes

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La expansión de una de las marcas gastronómicas más emblemáticas de Misiones suma un nuevo capítulo. Duomo inauguró su primera heladería en la ciudad de Corrientes, un desembarco largamente esperado por los consumidores correntinos y que marca un paso estratégico en el crecimiento regional de la empresa fundada por el empresario misionero Carlos Lancioni.

El nuevo local abrió sus puertas en Fray José de la Quintana 1203, esquina Mendoza, convirtiéndose en la sucursal número 89 de la cadena. “Nuestros amigos correntinos lo venían pidiendo hace mucho tiempo y hoy ya es una realidad”, celebró la empresa al anunciar la apertura del local, que busca convertirse en un nuevo punto de encuentro para vecinos y visitantes.

La apuesta, sin embargo, no termina allí. La empresa confirmó una nueva inversión en la capital misionera: adquirió la tradicional esquina de Colón y Sarmiento, donde proyecta instalar una segunda heladería, consolidando su presencia en uno de los principales mercados del Nordeste argentino. 

La llegada a la capital de Corrientes representa un nuevo hito para una firma que nació hace más de tres décadas en Posadas y que hoy se convirtió en una de las mayores cadenas de heladerías del NEA.

Actualmente, Duomo produce más de 1,3 millones de kilos de helado por año, cuenta con 89 heladerías en Misiones y presencia en Corrientes, Chaco y Entre Ríos, además de una red de franquicias que continúa creciendo. En total, alrededor de 500 personas trabajan directa e indirectamente vinculadas a la empresa.

Del esfuerzo personal a una red de franquicias

Detrás de ese crecimiento está la historia de Carlos Lancioni, quien comenzó prácticamente desde cero.

En una entrevista concedida a Economis, recordó que abrió su primer local alquilado en Posadas trabajando completamente solo: era heladero, cajero, vendedor e incluso albañil durante las refacciones.

“Yo estaba buscando una actividad que me permitiera trabajar por mi cuenta. Después de haber trabajado en una heladería en Alemania entendí que no necesitaba inventar un negocio revolucionario: necesitaba hacer mejor las cosas”, recordó.

Durante los primeros años vendía helados de otra marca hasta que comenzó a fabricar su propia producción con una pequeña máquina instalada inicialmente en su vivienda.

“Los primeros tres años me convenía económicamente ser empleado. Pero estaba convencido de que iba a funcionar”, explicó.

Lancioni sostiene que el diferencial de Duomo nunca fue únicamente el producto, sino la combinación entre calidad y atención al cliente. “La calidad no se puede tocar. Solo se puede mejorar. Ese es nuestro compromiso con quien entra a comprar un helado”, afirmó.

La expansión mediante franquicias también responde a esa lógica. La empresa selecciona cuidadosamente las ubicaciones para evitar saturar mercados y proteger la rentabilidad de quienes invierten en la marca.

“No nos interesa abrir heladerías solamente para vender más desde la fábrica. Queremos que al franquiciado también le vaya bien”, explicó.

El empresario reconoce que el contexto económico sigue siendo complejo para un producto considerado de consumo recreativo. “El helado no es una necesidad básica. La gente viene a darse un gusto y cuando el poder adquisitivo cae muchas veces posterga esa compra”, señaló.

Aun así, destacó que la estrategia de la empresa continúa siendo mantener un producto de calidad con precios accesibles, sin resignar estándares de elaboración.

La apertura en Corrientes y la confirmación de un segundo local sobre una de las esquinas comerciales más importantes de la ciudad muestran que, pese a la desaceleración del consumo, Duomo mantiene su plan de inversiones y apuesta a seguir consolidándose como una marca regional nacida en Misiones.

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Cinco vinos para celebrar el Día del Padre: etiquetas para regalar y compartir

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El Día del Padre es una oportunidad para celebrar con tiempo y buenos momentos alrededor de la mesa. Para quienes buscan un regalo con valor agregado o una etiqueta especial para compartir en familia, esta selección reúne cinco propuestas que combinan historia, terroir y estilos diversos.

Hay estuches que invitan a comparar añadas de una misma variedad, vinos orgánicos certificados, un espumoso elaborado bajo método tradicional y grandes Malbec ícono de Mendoza. Cada una de estas opciones propone una experiencia distinta, pensada para brindar, descubrir y disfrutar junto a papá

DOS SANGIOVESE, DOS AÑADAS, UNA EXPERIENCIA: SERIALES SINGULARES, DE MARIANO BRAGA

Con una tirada de solo 2026 estuches, Seriales Singulares es el nuevo proyecto del sommelier y comunicador Mariano Braga en colaboración con Michelini i Mufatto, la bodega familiar de Gualtallary.

La propuesta gira en torno a una idea simple, pero poco habitual: “No son dos vinos para elegir uno. Son dos vinos para descubrir la diferencia. Y esa diferencia sólo aparece cuando los abrís al mismo tiempo“, explica Braga. En este caso, esa relación se construye a partir de una misma variedad, Sangiovese, un mismo origen, Tupungato (Valle de Uco), y dos añadas diferentes: 2021 y 2022.

Más que una etiqueta tradicional, Seriales Singulares se presenta como una propuesta poco habitual: dos vinos pensados para ser abiertos al mismo tiempo, no para elegir entre ellos. ¿La idea? Invitar a papá, descorchar los dos vinos, comparar, descubrir matices y observar cómo el paso del tiempo impacta en la expresión de una misma uva.

Precio sugerido: $145.000 (estuche de dos botellas).Disponible en vinotecas selectas y en https://www.serialessingulares.com

ESTUCHE COMPARATIVA DE AÑADAS: GRAN MALBEC MASTRANTONIO 63, DE MASTRANTONIO WINES

Este set de Mastrantonio Wines, la bodega de vinos premium creada por Diego Mastrantonio, está compuesto por cuatro botellas de Gran Malbec 63 de las añadas 2013 y 2014. Un set creado para descubrir cómo cambia el mismo vino según la vendimia y su evolución en estiba en botella.

Se trata de dos 100% Malbec que están elaborados de cuarteles seleccionados a partir de uvas más maduras y concentradas de IG Los Chacayes, Valle de Uco, Mendoza. La línea Mastrantonio 63 es un homenaje a las generaciones anteriores de vitivinicultores. Tal como los abuelos de Diego Mastrantonio, quienes trabajaron la viña en Italia y llegaron al país en 1963.

Precio sugerido: $200.000.-El estuche está disponibles en vinotecas y en la tienda online: https://familiamastrantonio.com

MALBEC ORGÁNICO: MALBECINO ACOVACHADO, DE FAMILIA SALAS ORGANIC ESTATE

Malbecino Organic Wines es una de las líneas de Familia Salas Organic Estate, con la cual la bodega apuesta a mostrar toda la diversidad del Malbec que ofrecen sus viñedos orgánicos ubicados en Maipú, Mendoza.

El Malbecino Acovachado es el Malbec Reserva del portfolio. Con cuerpo y elegancia, con una entrada en boca que parece sutil, pero que de a poco va a aumentando su intensidad a lo largo de todo el paladar.

Tanto los viñedos y la bodega, como todos sus vinos cuentan con certificación orgánica. Además, la línea Malbecino cuenta con certificación vegana.

Precio sugerido: $20.000.-

BURBUJAS DE LUJO: CRUZAT MILLÉSIME 2018, DE BODEGA CRUZAT

Millésime 2018 es el espumoso ícono de Bodega Cruzat, la única bodega argentina dedicada 100% a la producción de espumosos bajo método tradicional o Champenoise. Se lanzó a fines de 2024, en el marco de las celebraciones por su 20º aniversario.

Se trata de un producto que sólo se elabora en añadas excepcionales como fue la 2006, 2014, 2017 y, también, la 2018. Es un espumoso 100% Pinot Noir proveniente de IG Gualtallary, Valle de Uco, Mendoza, que se destaca por haber estado 84 meses en contacto con sus lías.

Precio sugerido: $94.400.-

MAI, EL MALBEC ÍCONO DE BODEGA KAIKEN

En idioma Pehuenche, Mai significa “primero” y fue -justamente- el primer vino ícono de la bodega. Mai es la perfecta expresión del Malbec del terroir de Vistalba, en Mendoza, de donde seleccionan una a una las uvas de viñedos antiguos plantados en 1910 para elaborar un vino único, elegante y con carácter.

Con una crianza de 18 meses en barricas de primer y segundo uso, es un vino intensamente aromático y muy complejo. En boca, es intenso pero muy delicado, con una acidez equilibrada que revela un final prolongado y elegante. Un vino armonioso, con un increíble equilibrio y volumen de boca.

Precio sugerido: $126.700.-

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