De estudiar juntos a vender más de 600 mates por mes y hasta desarrollar calabazas especiales
Lo que comenzó como un simple vínculo entre dos estudiantes, hoy es una empresa consolidada. Mateo Comba y Luciano Albertengo son dos amigos que se conocieron cursando en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario, en Zavalla.
A partir de la amistad lograron transformar su pasión compartida en “Che Mate”. Ahora se convirtió en un negocio que ya superó los ocho años de historia.
La iniciativa comenzó en el living de una casa. Entre apuntes y materias compartidas, empezaron a comprar y vender pequeñas cantidades de mates. Con el tiempo, el proyecto superó sus expectativas estudiantiles: sumaron bombillas, termos y lograron abrir su propio local.
“El proyecto arrancó mientras estábamos cursando en la facultad. Ahí nos conocimos y, con la amistad y varias materias estudiadas juntos, surgió el emprendimiento. Empezamos a vender mates y al principio fue una pequeña cantidad donde comprábamos y vendíamos. Después se sumó la bombilla y después el termo”, explicó Albertengo.
En la actualidad, su producto estrella es el mate “Imperial” de calabaza, y se involucraron en un proyecto de mejoramiento genético junto a la facultad para perfeccionar el grosor y la calidad de las calabazas.
“Justo se dio una seca y una faltante de calabazas y nos repercutió porque había faltante de stock. Teníamos un stock propio, pero no alcanzaba. Se dio que Mateo estaba rindiendo la materia mejoramiento de genética y con la buena onda de los profesores y la cátedra se pudo involucrar en el proyecto”, contó Luciano sobre la idea de tener la propia semilla.
Por su parte, Comba comenzó a desarrollar un proyecto productivo personal en la región de Cuyo. Desempeñándose como ingeniero agrónomo en una finca familiar en San Juan, Mateo cultiva uvas destinadas tanto al consumo de mesa como a la producción de pasas, adaptándose a los complejos vaivenes de precios del mercado.
Además de la vid, Mateo apostó fuertemente por el cultivo de pistachos, conocido como el “oro verde”. Esta producción exclusiva de su faceta como agrónomo le demandó una enorme inversión de paciencia, ya que las plantas tardan entre cinco y seis años en dar sus primeros frutos.
Los amigos cuentan con un local exclusivo en la ciudad de Rosario y la capacidad de entregar miles de mates a nivel corporativo. Luciano y Mateo mantienen la amistad y el profesionalismo para investigar y desarrollar su propia variedad de semilla.



