Cuando la audacia provincial anticipa al Premio Nobel de Economía 2025: Misiones y la Revolución del Conocimiento

Misiones materializa los principios teóricos que Estocolmo acaba de coronar, demostrando que la periferia puede forjar su propio destino mediante la innovación
sistemática.

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La ceremonia en Estocolmo de hoy 13 de octubre de 2025 consagró a Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt con el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel. Su reconocimiento trasciende el mérito académico: constituye una validación científica rigurosa de aquellas sociedades capaces de transformar el conocimiento en motor de prosperidad sostenida.
Mientras la Real Academia Sueca anunciaba su veredicto, a más de doce mil kilómetros de distancia, en el nordeste argentino, una provincia escribía —sin aspavientos mediáticos— un capítulo empírico que los manuales de economía del desarrollo deberán estudiar con detenimiento.

Misiones representa hoy un fenómeno singular en América Latina: un territorio históricamente periférico que decidió rechazar los determinismos geográficos y construir ventajas competitivas propias mediante la apuesta decidida hacia la economía del conocimiento. Lo extraordinario radica en que esta transformación comenzó años antes de que los laureados recibieran su galardón, anticipando con visión estratégica aquellos principios que ahora celebra la comunidad científica internacional.

La arquitectura conceptual del progreso

Los trabajos de Mokyr descifraron el enigma del crecimiento moderno identificando un mecanismo preciso: las sociedades prosperan cuando establecen retroalimentación virtuosa entre conocimiento científico (aquel corpus teórico acumulado) y conocimiento prescriptivo (la capacidad técnica para materializar ideas en aplicaciones concretas).
Su investigación histórica reveló que Inglaterra lideró la Revolución Industrial no por casualidad, sino porque cultivó sistemáticamente aquello que denominó “mechanical competence”: una masa crítica de técnicos, artesanos e innovadores capaces de traducir conceptos abstractos en máquinas funcionales.

Aghion y Howitt, desde una perspectiva complementaria, formalizaron matemáticamente el concepto schumpeteriano de “destrucción creativa”. Demostraron que el progreso genuino surge cuando nuevas innovaciones desplazan tecnologías obsoletas, generando ciclos donde empresas emergentes desafían incumbentes, obligando a toda la estructura productiva a renovarse continuamente.
Sociedades con instituciones flexibles —capaces de gestionar las tensiones del cambio tecnológico— obtienen tasas de crecimiento superiores.

Misiones: laboratorio de innovación institucional

La gestión provincial comprendió tempranamente una lección fundamental: ningún territorio progresa sostenidamente sin invertir deliberadamente en capital humano especializado.
La creación en 2017 de la Escuela de Robótica fue una apuesta audaz —la primera institución pública de su tipo en Argentina— que democratizó el acceso a competencias tecnológicas desde edades tempranas.

La Ley de Educación Disruptiva (2018) institucionalizó una transformación pedagógica profunda. La Escuela Secundaria de Innovación y la Red de Espacios Makers extendieron este modelo educativo al interior provincial, concretando lo que Mokyr llamó “practitioners”: hacedores capaces de implementar conocimiento abstracto.

El proyecto Silicon Misiones materializa esta visión: más que un parque industrial, es un ecosistema integral que une coworking, laboratorios, aceleradoras y vinculación academia-empresa. Responde conceptualmente al modelo de Aghion y Howitt: facilita la entrada de nuevos actores, reduce costos de experimentación y promueve la destrucción creativa.

Los números que validan la estrategia

Según el Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC), entre 2014 y 2024 el empleo privado registrado en Misiones creció 45%, de 79.000 a casi 115.000 puestos.
La economía del conocimiento 4.0 creció un 58%, sumando 5.472 nuevos empleos intensivos en tecnología.

Sectores antes inexistentes —como I+D, reparación de equipos de comunicación o fabricación farmacéutica— emergieron con fuerza. Actividades administrativas especializadas crecieron 780%, telecomunicaciones 55%, programación y difusión 60%, y actividades profesionales y científicas 66%.
El 27% del empleo actual en la economía del conocimiento no existía hace una década, materializando la teoría de la destrucción creativa.

Inclusión social como resultado económico

Los trabajadores de la economía del conocimiento ganan 188% más que otros sectores y casi ningún hogar del rubro padece pobreza habitacional extrema (frente al 9,7% del resto).
Esto se traduce en viviendas dignas, educación de calidad y proyectos vitales sostenibles.
Cuando el conocimiento se convierte en política pública, el crecimiento deja de ser promesa y se convierte en bienestar tangible.

Infraestructura digital: fundamento del cambio

Marandú Comunicaciones fue clave: entre 2016 y 2022 Misiones pasó del puesto 12° al 8° en accesos a internet, multiplicando por cinco sus conexiones y liderando el NEA en conectividad móvil.
Esta infraestructura democratiza el acceso tecnológico y permite que startups prosperen fuera de las metrópolis.

Diversificación mediante biotecnología

La Biofábrica Misiones y sus proyectos en cannabis medicinal reflejan la diversificación tecnológica provincial.
Con instituciones como el Parque Tecnológico de Misiones (PTMi) y ADEMI, la provincia articuló apoyo a emprendedores de agroindustria, biotecnología y energías renovables.

Cultura de la innovación: el factor intangible

La Ley de Fomento al Emprendimiento Misionero y el Centro de Formación de Emprendedores consolidaron una narrativa social favorable al cambio.
En mayo de 2025, Misiones fue la primera provincia argentina en legislar la incorporación de Inteligencia Artificial en todos los niveles educativos, anticipándose al debate mundial sobre su uso ético y productivo.

El Fondo de Crédito: democratizando el capital

El Fondo de Crédito de Misiones (FCM) permitió el acceso financiero a emprendedores fuera del sistema bancario.
Siguiendo la lógica de Aghion y Howitt, este instrumento equilibra la destrucción creativa, evitando exclusiones sociales y facilitando nuevos ingresos al ecosistema productivo.

Resiliencia en contextos adversos

Mientras Argentina enfrentó recesiones entre 2018 y 2024, Misiones no destruyó empleo formal y mantuvo un crecimiento del 45% en el empleo privado.
Los departamentos vinculados a polos de innovación se expandieron con fuerza.
La diversificación y la educación tecnológica generaron una estructura económica anticíclica, donde el conocimiento actúa como estabilizador frente a crisis externas.

De la periferia al protagonismo

El caso misionero desafía los determinismos históricos del subdesarrollo.
Demuestra que con voluntad política, inversión sostenida y educación tecnológica, una provincia periférica puede transformar su estructura productiva en una década.

Una lección de anticipación estratégica

Misiones anticipó en la práctica lo que Mokyr, Aghion y Howitt formalizaron en teoría.
Su economía del conocimiento creció 58%, sus trabajadores ganan el triple y gozan de mejores condiciones de vida.
Es la prueba empírica de que invertir en conocimiento genera crecimiento auto-sostenido.

Epílogo: del reconocimiento teórico a la consolidación práctica

El Nobel 2025 valida retrospectivamente la visión misionera.
La teoría celebrada en Suecia encontró su laboratorio en el corazón de América Latina.
Misiones demuestra que la periferia puede dejar de serlo mediante apuestas audaces por el conocimiento.Los resultados -empleo de calidad, resiliencia y bienestar- confirman que el desarrollo sostenido no es un accidente geográfico, sino una decisión política deliberada.

Autor

  • Darío Diaz

    Doctor en Ciencias Económicas con Mención en Economía (Universidad Nacional de Córdoba)-Investigador-Consultor-Docente

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