¿Cómo evolucionaron los préstamos personales en medio de la recesión?
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Por Marcelo Capello y Marcos Cohen Arazi, fundación Mediterránea. En Argentina, las diferencias regionales existentes se manifiestan también en los indicadores relacionados con el nivel de financiamiento disponible para privados en cada provincia. A este respecto, se destaca que los préstamos al sector privado equivalen a $45 mil (promedio) por habitante, desde CABA que manifiesta préstamos por $ 293 mil por habitante, Tierra del Fuego alrededor de $81 mil, hasta, en el otro extremo, Formosa, San Juan y Catamarca, que apenas alcanzan los $12 mil (promedio) por habitante.
El financiamiento constituye uno de los pilares en los que se asienta el desarrollo económico, pues permite viabilizar inversiones, en especial aquellas vinculadas a nuevos negocios, como también facilitar las exportaciones. Asimismo, a nivel de personas, el crédito permite el adelantamiento de consumo y su suavización intertemporal, lo que puede dar lugar a mejoras en el nivel de vida de la población.
El contexto actual se caracteriza por una fuerte restricción en el acceso al financiamiento (vía costo del crédito), a partir de las fuertes turbulencias financieras observadas entre abril y octubre de 2018, lo cual ha dado lugar a un marco de referencia de tasas de interés excesivamente altas para la actividad productiva. Ello configura una situación general, aplicable a cualquier empresa, independientemente de su localización. Además, existe el agravante que existen fuertes diferencias regionales en el acceso al financiamiento.
En primer lugar, conviene resaltar que la economía nacional contiene una gran heterogeneidad regional, en las diferentes jurisdicciones que la componen. Ello determina, en ocasiones, que dichas diferencias tiendan a reforzarse, sea debido a una desigual distribución originaria de recursos (geografía, clima, cultura) o debido a la acumulación de factores en el tiempo (demografía, migraciones, inversiones, capital humano).
Esta heterogeneidad se manifiesta también en los indicadores relacionados con el nivel de financiamiento existente en cada región. En Argentina, los préstamos al sector privado equivalen a $45 mil (promedio) por habitante. No obstante, CABA manifiesta préstamos por $ 293 mil por habitante, Tierra del Fuego alrededor de $81 mil; mientras que, en el otro extremo, Formosa, San Juan y Catamarca apenas alcanzan los $12 mil (promedio) por habitante. Se desprende que para la mayor parte de las jurisdicciones se da una participación menor en el nivel de préstamos totales que en la población del país.


A la hora de conjeturar las causas de la importante disparidad regional existente en el acceso al financiamiento bancario, se pueden arriesgar varios factores explicativos. Algunos se relacionan con la oferta de préstamos, otros con la demanda, y también existen factores que se relacionan con ambos componentes del mercado de créditos.
Domicilio fiscal: es importante notar que parte de la disparidad observada puede deberse al hecho que las empresas que operan en muchas jurisdicciones (especialmente las que operan en todo el país) mantienen oficinas centrales en jurisdicciones en las que no necesariamente se genera la mayor parte de su producción (por ejemplo, cuando el domicilio legal se ubica en CABA y la producción se desarrolla en diversas regiones).
Disponibilidad de depósitos: como los bancos realizan una tarea de intermediación, la disponibilidad de depósitos resulta un factor sustancial a considerar, ya que se presenta una gran correlación entre la distribución de depósitos y la de préstamos por jurisdicción. Entre las causas de la escasez relativa de fondos depositados en algunas jurisdicciones, podrían existir una multiplicidad de factores, algunos de los cuales también probablemente expliquen la escasez de préstamos.
Carga impositiva: Los impuestos que gravan las operaciones financieras pueden resultar factores que expliquen la menor disponibilidad de financiamiento en algunas regiones del país. Las provincias establacen de forma autónoma el nivel de impuesto sobre los ingresos brutos y de sellos. En la búsqueda de obtener recaudación, para los gobiernos provinciales, puede resultar tentador gravar las actividades financieras con mayores impuestos, por cuanto en este tipo de tributación no se enfrenta un costo político muy significativo.

Nivel de formalización: Existen diferencias marcadas en lo que hace al nivel de formalización de la economía de cada jurisdicción. A mayor informalidad, menos plausible el financiamiento bancario. Esto es así porque en ese contexto existen menos colaterales para afectar en concepto de garantía, como también resulta menor el nivel de ingresos formales que pueden considerarse para el cálculo de calificaciones crediticias. El nivel de formalización de cada economía depende de múltiples factores también, por ello en este punto conviene enfatizar que la explicación de las diferencias en el nivel de financiamiento será multicausal. La formalidad/informalidad depende del entorno institucional, de las regulaciones laborales, de la vinculación de la economía con el resto del mundo, de los niveles salariales públicos, entre otros posibles factores.
Desempeño económico general: El desarrollo de tal o cual industria, la importancia relativa de la producción de bienes transables, la productividad media de los sectores radicados, entre otros, son factores determinantes del nivel de financiamiento correspondiente a cada jurisdicción. Esto es así porque impacta tanto desde el punto de vista del financiamiento directo a las actividades productivas como del crédito a las personas -cuya calificación crediticia estará determinada en parte por su participación como empleado directo o indirecto en estos sectores.
Riesgo regional: Personas con igual salario, no necesariamente califican igual para un crédito determinado. Su situación frente a la evaluación crediticia puede mejorar/empeorar por diversos motivos: trayectoria financiera, sector en el que se desempeñan, composición del grupo familiar, nivel de endeudamiento acumulado, entre otros. Del mismo modo, dos personas con igual salario, localizadas en diferentes regiones del país, tampoco califican de la misma manera. La distribución etaria, el nivel educativo, el desarrollo del mercado laboral, difieren entre provincias, haciendo que por esta vía puedan explicarse parte de las diferencias en financiamiento. Además, la estrategia comercial de cada banco puede estar condicionada por las diferencias que existen entre las regiones, añadiendo una suerte de riesgo regional.
Oferta bancaria regional: El acceso a financiamiento históricamente ha requerido de la interacción física con los bancos (aunque esto está cambiando, han transcurrido muchos años de prácticas asentadas en la presencialidad). En ese marco, no puede dejar de considerarse que la ausencia de sucursales, o bien la escasez de las mismas en regiones alejadas de las provincias centrales, o bien en ciudades pequeñas y medianas lejanas a la capital de cada provincia, es un factor determinante del escaso desarrollo del crédito.
Factores culturales: La interacción con la sucursal bancaria, como se mencionó previamente, es un factor determinante de cómo se establecerá la relación entre los ciudadanos y el banco. Además, al historial financiero de cada provincia (crisis de bancos provinciales o locales, presencia de bancos de primera línea, entre otros), el nivel educativo medio de la población, la estabilidad laboral y factores idiosincráticos de la población originaria de la región, por citar algunos elementos, pueden dar lugar a culturas diferentes en lo relativo a la vinculación con los bancos.
Políticas y regulaciones del BCRA: La política monetaria tiene influencia sobre el nivel de crédito disponible para personas y empresas, tanto en lo que hace a la cantidad como a la calidad (y su costo). Adicionalmente, las regulaciones del BCRA sobre la actividad bancaria (de manera directa o por falta de adecuación regional) pueden ser factores que afecten el nivel de crédito en cada jurisdicción. Esta influencia del BCRA puede no resultar homogénea entre regiones, aún cuando la política sea de carácter general e influya en toda la economía.
Finalmente, es oportuno destacar que la coyuntura actual, de fuerte restricción en el acceso y de elevado costo del financiamiento, también requiere de una mirada regional. Se espera que la normalización macroeconómica permitirá disminuir el costo del crédito en 2019. Pero las diferencias regionales en el acceso evidenciadas en el año 2018 prevalecerán en el corto plazo, debido a factores estructurales y coyunturales que las han potenciado. Esta situación constituye otro desafío para la política pública, el de generar oportunidades parejas para el acceso al crédito, a todas las regiones del país.
