
Arteplantas: tres décadas de un amor que no se marchita
En la esquina de la avenida Uruguay y Florencio Sánchez se encuentra Arteplantas, un lugar que ha sido testigo de la historia de Posadas durante 29 años. Esta florería es mucho más que un simple negocio: es el resultado del esfuerzo, la pasión, la dedicación, la confianza y el amor que Jorge, su propietario, ha volcado incansablemente en la realización de su sueño.
En 1988, un joven entusiasta decidió invertir sus ahorros y empezar a construir su historia. Se instaló en pleno centro posadeño, sobre la calle Ayacucho, donde permaneció durante algunos años dando sus primeros pasos en el rubro, hasta que descubrió la esquina que sería, por casi tres décadas, su lugar en el mundo.
Egresado del Instituto Janssen como técnico electromecánico, Jorge comenzó a incursionar en el mundo del comercio y de las plantas incluso antes de finalizar sus estudios, a pesar de no provenir de una familia de comerciantes o floristas. Durante su época de estudiante fabricaba porta macetas, piecitos, ganchos y otros artículos de jardinería, productos que empezó a comercializar en diversas florerías. “Y así me fui mezclando un poco con el rubro”, contó a Economis.
Como suele suceder, los inicios fueron duros, pues apostó por un sector aún poco explorado y la situación económica era complicada; era el final del Austral de Alfonsín y el inicio de la era de Menem. “Cambió todas las reglas del juego, y así fueron pasando diferentes economías, presidentes y normativas, pero si hay constancia, ganas e interés, estás condenado al éxito”, afirmó.


Con sus ojos llenos de un brillo único y su sonrisa genuina, como si estuviera enamorado de lo que hace, Jorge expresó su satisfacción por lo que logró construir con esfuerzo y dedicación. Emocionado recordó: “Desde pibe siempre trabajé, hacía cosas en las vacaciones, algo en el barrio, alguna changuita. Finalmente terminé el colegio técnico y, dos años después, me lancé al negocio. Vivirlo de cerca me sedujo y, si tuviera que empezar de nuevo, haría exactamente lo mismo; soy un apasionado de lo que hago”.
¿Cuántos años tenía cuando inició en el negocio?
“Veinte y tantos. En 1986 me recibí como técnico electromecánico y trabajé dos años en la profesión; luego me dediqué a la florería. Tuve que leer mucho y relacionarme con expertos en el tema para comprender sus particularidades, porque todo es cuestión de ir descubriendo sus secretos.”
¿Fue un proyecto unipersonal?
“Sí, en aquel entonces lo fue. Entré en el bando de los felices a los 29 años: me casé con mi esposa, Rosana, hace casi 28 años y tengo tres hijas —una ya graduada, otra en cuarto año y la más pequeña en tercer año de sus carreras. Ya son grandes y me ayudan cuando no están con sus actividades; aunque ninguna se dedica al comercio, en el negocio estamos mi señora y yo. En algún momento tuvimos empleados, pero las leyes laborales, que difieren para el sector público y privado, representaron un desafío que habría que ajustar.”

Tres décadas de desafíos: ¿Cómo vivieron la pandemia y el cambio de gobierno?
“La pandemia fue dura, pues no contábamos con otras fuentes de ingreso y, al no ser un rubro de primera necesidad, se nos complicó un poco el trabajar. Pero uno siempre se reinventa. En esos momentos en que no podíamos tener el local abierto con normalidad, lo dejábamos entreabierto para regar. Durante un tiempo dejamos de comprar y reponer insumos; fabricábamos lo que necesitábamos en nuestro domicilio, y vivíamos con una sensación de inquietud —casi como si se tratara de una invasión extraterrestre—. Yo, que vivo en las afueras, tenía que pasar por una rotonda donde siempre había gendarmes armados.”
Tuvieron problemas, sobre todo por no poder pagar el alquiler, pero supieron salir adelante. “Nos seguimos sosteniendo porque, dentro del rubro, siempre nos reinventamos”, puntualiza Jorge.
“Respecto al cambio de gobierno y la economía, la situación también fue muy diferente; no se podía continuar como hasta entonces. Ahora veremos cómo se desarrolla esta nueva gestión. En teoría, nos aseguran que están ordenando, pero el tiempo lo dirá. Lo importante es no aferrarse ni fanatizarse con un candidato o un partido, ya que eso conduce a errores; hay que buscar el bien común”, opina.
“Personalmente, me parece correcto que existan instituciones públicas y servicios como la salud, pero lo que no apruebo son las sobrefacturaciones monstruosas que se salen de control. Eso, en mi opinión, es lo que realmente genera los problemas, y no porque se le dé un poco más a un jubilado o se otorgue una beca a un estudiante, sino porque hay otros aspectos que hay que ajustar.”
¿Cómo ve hoy el comercio?
“Hoy hay mucha más facilidad gracias a la tecnología, que en aquel entonces ni existía. No había celulares y, para tener una línea telefónica, dependías de una línea fija; además, para aceptar tarjetas de crédito, había que llamar y pedir autorización, lo cual era bastante complejo. Actualmente, aunque se paga por la tecnología, trabajar resulta mucho más cómodo y todo es más inmediato.”
San Valentín y el romanticismo en el rubro
“Recientemente fue San Valentín. Yo creo que a todos nos gusta ser mimados. Tanto hombres como mujeres valoran ese detalle que trasciende lo monetario, porque es el gesto el que llega al corazón. Hoy en día, la gente regala flores y plantas: regalar plantas es desear vida, y regalar flores, demostrar amor.
Claro que hay quienes muestran mayor afecto por sus mascotas que por su pareja, pero vivimos en un país libre, con mucha gente romántica y amor en el mundo. Es mentira que no exista esperanza; hay que apostar, trabajar, ser constante y buscar siempre aquello que nos apasione.”
El origen del nombre Arteplantas
“El nombre surgió de la combinación de ‘arte’ y ‘artesanía’. Artesanía para plantas: Arteplantas. Además, refleja mi trabajo de joven, cuando me dedicaba a crear macetas y otros artículos.”
La oferta de Arteplantas
“Contamos con una amplia variedad de productos: hermosas plantas, plantines para el jardín, para la pileta o para el interior de la casa; macetas de todo tipo; tierra, abono, fertilizantes, insecticidas y acaricidas. Para quienes deseen montar su propio huerto en el balcón o en macetas, ofrecemos desde el preparado y las semillas hasta el asesoramiento necesario. También disponemos de flores para regalar: margaritas, gerberas, lisianthus, lirios, clavelinas, claveles, crisantemos, rosas, entre otras. Gracias a Dios, contamos con una diversa clientela y una demanda variada.”
Visión a futuro
“Me gustaría seguir trabajando, ya que para jubilarme solo me faltan 8 años. La idea es continuar mientras me dé el cuerpo, hasta el último día. Aunque la cantidad de horas que trabajamos hoy es elevada, es importante seguir haciendo lo que sabemos y aprovechar toda nuestra experiencia. Durante estos años aprendí que se trata de aprender de los errores, pulir lo que ha pasado y no compararse con el vecino, ya que eso impide reconocer nuestro propio potencial, único e irrepetible, tal como lo quiso Dios. Es cuestión de observar, aprender, aplicar y mejorar.”
¿Se arrepiente?
(Ríe) “No me arrepiento; si pudiera empezar de nuevo, lo haría igual, quizá tomando otros caminos, pero volvería a ser lo mismo. Me encanta lo que hago; soy un enamorado. Tanto es así que ofrecemos atención al público durante 10, 11 o incluso 12 horas diarias, porque uno se debe a sus clientes. Si alguien se molesta por haber venido hasta acá, no se puede simplemente cerrar la puerta; hay que atenderle.”
Aunque pasen los años, la actitud de Jorge sigue siendo la misma del veinteañero que trabajaba sin quejas y con total dedicación, convencido de que la única forma de crecer es actuar. “No importa empezar en algo que no sea lo que deseamos; lo peor es no hacer nada o quedarse en casa esperando que aparezca una oportunidad. Hay que buscar ese equilibrio, ese eje que, en definitiva, nos sostendrá a lo largo del tiempo y de la vida. Para avanzar es necesario comprometerse, creer y tener confianza”, concluye.
Apasionado por las plantas, su familia, la vida y el trabajo, Jorge define al amor como lo fundamental: “Con el amor se abre todo, se hace todo. Si no hubiera amor, el mundo sería muy diferente. El mundo existe gracias al amor, porque fuimos concebidos con amor; nadie nace por casualidad, la vida es un milagro. El amor es todo, la vida es amor.”



Ubicados en la avenida Uruguay 3888, Arteplantas atiende en horario corrido: de lunes a viernes de 8 a 18 horas y sábados de 8 a 13 horas. Encuéntranos en Instagram como @Arteplantas. Para más información, comunícate por WhatsApp al 3764-642838 o llama al teléfono fijo 4433941.