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Fronteras menos permeables: la Policía ya decomisó más marihuana que todo el año pasado

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Los números impactan, sin necesidad de sumarlos a los de otras fuerzas federales. En los últimos cuatro años, la Policía de Misiones logró incautar más de 83 toneladas de marihuana, con las últimas cuatro, arrancadas del delito el último sábado, en un operativo que arrojó un detenido. 

Los datos revelan además que en lo que va de agosto ya se superó el decomiso de todo el año pasado. “Son más de 17 toneladas en lo que va del año, contra catorce de todo el año pasado”, explica el ministro de Gobierno, Marcelo Pérez. 

El último decomiso, de cuatro toneladas se hizo el sábado en un operativo que se hizo en la zona de Alto Paraná, con datos recopilados por Toxicomanía. Hay una persona detenida

“Se está haciendo un gran trabajo para combatir el narcotráfico desde hace varios años. Este año ya se superó las incautaciones de todo el año pasado y se viene trabajando muy bien, la Policía realiza una gran tarea. Son secuestros importantes, con detenidos, en un trabajo que tiene que ver con combatir la oferta de drogas en una provincia que está insertada entre dos países, de producción y consumo”, señala el titular de la cartera de Seguridad.

¿Cómo cambió el escenario con las fronteras cerradas por la pandemia? 

La frontera cerrada intensifica la tarea de control en el interior de la provincia, en equipo con las fuerzas federales, que han hecho también grandes secuestros en una buena interacción para que las fronteras sean menos permeables. El trabajo de la Policía de Misiones está a la altura de las circunstancias. 

Los números señalan que desde 2016 los efectivos de la Policía de Misiones secuestraron 86.343 kilos de marihuana.

Las incautaciones fueron en aumento año a año, batiendo lo que va del 2020 un nuevo récord con un total de 17.527 kilos de marihuana, faltando cuatro meses para que finalice el año.

Las cifras demuestran que en el 2016 se secuestraron 15.266 kilos; en 2017, 20.944 kilos; 2018, 19.143 kilos; 2019, 13.463 kilos -siendo este el único año con un registro menor- y en el 2020, 17.527 kilos. Cada uno de estos procedimientos históricos ubica a esta fuerza como ejemplo a nivel país en la lucha contra el narcotráfico.

Las cifras incluyen a las cargas de cogollos que en los últimos tiempos han sido uno de los modos de traslado de la droga más frecuente utilizado por los narcos, debido al refuerzo de los controles en ruta y barrios. En este aspecto, los últimos casos fueron frente al barrio El Lago de Garupá o en un operativo de seguridad vial en Jardín América.

“Estos resultados contundentes se deben a la capacitación constante de nuestros efectivos que habitualmente se están actualizando y perfeccionando en temas referidos al contrabando de droga. En un tema que con el acompañamiento del Ejecutivo hemos podido avanzar de manera muy reconfortante y notable”, explicó el ministro de Gobierno, Marcelo Pérez.

En cuanto a los kioscos narcos, otro de los puntos que también cobraron fuerza durante estos años de gestión, lograron en los últimos ocho meses el desbaratamiento de puntos de distintas sustancias, estos son procedimientos en los que habitualmente predominan balances de intereses y hay detenidos. En algunos casos, se secuestran armas de fuego y municiones.

“Esto también nos preocupa y nos ocupa, porque el consumo interno es esa droga que queda en nuestra provincia y que sin dudas daña e hipoteca el futuro de nuestros jóvenes. Por eso, la lucha contra el Narcomenudeo -me refiero a los “kioscos” narcos o puntos de venta en los barrios- tampoco tuvo tregua. La lucha contra este tipo de delito es constante”, resaltó el ministro.

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¿Dónde y cómo vivimos los argentinos? Procrear 2020 y el debate por el derecho a la vivienda

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Escriben licenciada Mariana Andrujovich y licenciada Laura Krujoski. Argentina es uno de los ocho países más grandes del mundo y el segundo de Latinoamérica en cuanto a extensión territorial, sobre este dato hay quienes afirman que toda la población mundial cabría en nuestro territorio. En base a esto, caben una serie de preguntas: ¿Dónde y Cómo vivimos? Haciendo referencia a la perspectiva de “vida digna”, con cuestiones elementales; como el acceso a ciertos bienes y servicios básicos (agua potable, electricidad, transporte, etc) para la vida cotidiana de cualquier persona y a partir de ello ¿Podemos elegir cómo vivir?, ¿Cuáles son las posibilidades de vivienda que tenemos?, ¿Podemos proyectar y planificar estas cuestiones a futuro?

La situación habitacional en algunos datos:

Según los datos disponibles del último Censo Nacional (Año 2010), más de tres millones y medio de la población, es decir casi un tercio del total de los habitantes no poseen una vivienda adecuada, teniendo en cuenta que el déficit habitacional sigue en aumento, los resultados arrojaron que el 62,6% de las viviendas tienen calidad de materiales aceptables, el 33% deberían recibir mejoras y el 4,1% debería ser reemplazado en su totalidad. Por otro lado, el 12,2% de los hogares de la Argentina comparte la vivienda.

A esto, podemos sumar datos relevados en el año 2017, a partir de la creación del Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP) que incorpora a la cuestión del hábitat, la situación de los asentamientos en el país. A través de su estudio, se determinó que existen 4.228 barrios populares en Argentina, en donde habitan 3,5 millones de personas en condiciones de precariedad, de hacinamiento, con acceso a servicios básicos de manera irregular, con escasas posibilidades en cuanto a la regularización de dichos espacios y por ende de mejoras en su calidad de vida. Estas cifras se verán actualizadas a partir de las nuevas mediciones que se esperan para el Censo Nacional 2020 (pospuesto para el año 2021 debido a la pandemia mundial). Asimismo la profundización y agravamiento del contexto en estos últimos años con la Alianza de Cambiemos, donde pasamos del 26,9% de pobreza en 2015 a un 35,5% a fines del 2019, la reducción de los salarios en términos reales de 63%, mientras que la retracción de empleo explica el restante 37% (datos del informe realizado por el Centro de Economía Política Argentina). A su vez el economista Alfredo Zaiat sostiene que, se perdieron más de 158.600 puestos de trabajo, la tasa de desempleo pasó de 5,9% a un índice de dos dígitos de 10,6% al cerrar el 2019, sumado a todo esto, la agudización de la situación con las secuelas visibles de la pandemia a nivel global en lo que va del año 2020.

Perspectivas en un escenario complejo…

Ahora bien, y a la espera de que los nuevos datos y lecturas arrojen información que posibilite pensar en políticas públicas para la planificación de una política habitacional

más justa, que incluya a los sectores históricamente postergados, podemos identificar algunos hechos que podríamos denominar “esperanzadores”, perspectivas positivas en este aspecto, aunque también se pone de manifiesto la necesidad de discutir las limitaciones y desafíos pendientes en base a experiencias anteriores.

En primer lugar, se destaca la creación reciente del Ministerio de Desarrollo Habitacional y Hábitat, que pone en agenda de estado la necesidad de repensar la organización territorial existente en el país y de caminar hacia un sistema más federal y equitativo. En palabras de la ministra María Eugenia Bielsa “trabajamos sobre un desarrollo con más justicia social y más justicia territorial, con un desarrollo productivo y económico que genere más arraigo en las ciudades medianas y pequeñas”. En este marco, y como segunda cuestión, desde este Ministerio se anunciaron dos programas, que renuevan las expectativas de la población respecto al acceso a la vivienda y a créditos accesibles. 

Por un lado, el Plan Nacional de Suelo Urbano, (prometedor en sus lineamientos) que amplía la mirada en cuanto a avanzar más allá de la clásica política de construcción de viviendas, incorporando la posibilidad de establecer acuerdos entre el Estado y propietarios del suelo en cuanto a regularización, al desarrollo y acceso al suelo urbano a partir de la creación de lotes con servicios, la creación de bancos de tierra a nivel provincial y municipal. Además, incorpora una perspectiva participativa entre el sector público, privado, organizaciones gremiales, universidades y organizaciones civiles, que puede favorecer (y será necesario tiempo de implementación) a las miles de familias que se encuentran en situaciones irregulares de vivienda. Y por otro lado, la re- edición del PROCREAR, programa destinado principalmente a los sectores medios, que cumple ochos años desde su primer lanzamiento en el año 2012 durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, en un contexto económico complejo de crisis internacional, estancamiento económico, dolarización del mercado inmobiliario e inflación acelerada. En su discurso de lanzamiento la presidenta de entonces sostuvo que, su implementación iba a generar la dinamización a la economía y para lograrlo el gobierno buscó incentivar a los aspirantes mediante flujos de créditos hipotecarios subsidiados y “baratos” a largo plazo, es decir en hipotecas de entre 20 a 30 años con tasas de intereses muy bajas, que variaban del 2 al 14 % anual, según los ingresos de quienes accedían al programa. Además de motivar la construcción directa de las viviendas, tanto para quienes tenían un terreno propio como así también para quienes no lo tenían, e ingresaban a una suerte de sorteo a través de la lotería nacional. Estos créditos tuvieron gran aceptación, debido a que las actualizaciones de las cuotas o montos de los mismos se establecieron en tasas fijas y por debajo de la galopante inflación, es decir que con el tiempo fueron perdiendo valor, en comparación a otras formas de líneas de créditos convencionales, donde las tasas de intereses resultan inaccesibles.

Si bien el programa pretendía garantizar la vivienda, paralelamente buscó reactivar la economía y generar empleo, según Segura y Cosacov (2019)5 en los años de su implementación la tasa de construcción se elevó a un 8,4 %, que representó el 53,36% del total de las obras nacionales. Esto a su vez, incrementó la demanda interanual de rubros como pintura (11,4%), ladrillos (10,1%) y pisos y revestimientos de (8,6%). Otro dato a destacar es el consumo histórico de cemento portland que fue de 12.125.014 toneladas entre los años 2012 al 2015, superando las cifras desde el año 1977. Fue tal el dinamismo generado en este sector con la generación de empleos directos, que la mano de obra aumentó, a un 7,1% de empleados registrados, alcanzando los 416.325 trabajadores (sin tener en cuenta los trabajadores del sector informal).

Aunque muchas familias pudieron acceder por primera vez a una vivienda propia, rápidamente quedaron en evidencia ciertas limitaciones del programa, el mismo tendió a favorecer a las especulaciones sobre el precio del suelo, que se elevaron hasta en un 100% de su costo previo al PROCREAR e inclusive a precios dolarizados.

Esto pone en descubierto, a dos actores relevantes en la cuestión, el Estado y el mercado, siendo éste último, quién predomina en la construcción del territorio y se declara circunstancialmente como actor ganador dentro del esquema, debido a que el incremento del valor del suelo se asocia más a una lógica de ganancias exacerbada que el mercado inmobiliario impulsa en detrimento de un valor real de producción del suelo (La Comisión Nacional de Tierras para el Hábitat social (2012) consideró que “Ningún bien de consumo aumentó tanto de precio como el suelo urbano en los últimos años).

La presencia y presión del mercado en la definición de los costos de bienes esenciales como la vivienda, marcaron la direccionalidad de dicha política pública, que terminó favoreciendo a los grupos concentrados de poder (sobrevaloración del suelo urbano y en pocas manos) y alejando nuevamente a la clase media (ni hablar de las mayorías populares) de las posibilidades concretas de acceso a la vivienda. Asimismo, el programa no contemplaba la situación de quienes sí poseían un terreno pero no tenían regularizada su situación dominial, por ende quedaban excluidos de los requisitos de acceso.

Por otro lado, no se puede dejar de mencionar la complicidad del gobierno de Cambiemos con la banca privada, con el lanzamiento de la línea de créditos hipotecarios UVA (Unidades de Valor Adquisitivo) que surgieron en el año 2016.

En sus inicios las cuotas eran relativamente accesibles para los interesados (con valores estimados a los de un alquiler) pero el gran problema es que el monto se fue actualizando según la inflación, por lo que en tres años, aumentó alrededor de un 141,78%, frente a la gran pérdida salarial de los trabajadores registrados, que acumuló una caída del 18,5% durante el gobierno de la Alianza Cambiemos, condición que hizo insostenibles los créditos para un sueldo promedio. Fue tal el fracaso de los créditos UVA como alternativa para el acceso de la vivienda que las familias debieron realizar planes de refinanciación, y el Estado incorporar el congelamiento de los montos hasta el mes de octubre de este año (situación agravada en contexto de Pandemia).

Desafíos y compromisos pendientes

Estos antecedentes y el relanzamiento del PROCREAR 2020, nos permiten identificar algunas urgencias y cuestiones específicas para avanzar hacia un esquema que verdaderamente incluya y posibilite el derecho a la vivienda.

– Desde la década del 80 ́ nos rige un modelo urbano de corte neoliberal, mercantilizado, donde las ciudades del mundo “compiten” entre ellas a fines de venderse como un producto, es común escuchar “la ciudad más limpia”, “la ciudad más moderna”, “la ciudad más segura”, entre otros calificativos marketineros donde claramente el derecho a la vivienda no aparece como una preocupación para estos actores. En este sentido, es imperante la necesidad de un Estado con rol empresario, que tenga a cargo el mercado y administración del suelo (que discuta qué se vende, quienes compran, como se construye, para quienes se construye) como sí sucede en los principales países del mundo que solemos tomar como referencias a seguir. También Di Virgilio, señala que es fundamental la actuación del Estado por su incidencia en los mercados informales de tierra y vivienda, ya que por acción u omisión del mismo a través de sus políticas y de la acción normativa, modela la institucionalidad del mercado informal.

– Existen dos modelos en disputa, que pugnan por instalar si la vivienda es un negocio o es un derecho. Lo que no podemos dejar de reconocer es que, uno de los problemas centrales que afecta al pueblo argentino es el acceso a la vivienda, herencia del neoliberalismo que destruyó lo conquistado hasta los años 70’ en este aspecto. Es por ello que necesitamos la recuperación y nacionalización del Banco Hipotecario Nacional, privatizado en las décadas de los 80 y 90, y gerenciado por la constructora IRSA (Inversiones y Representaciones Sociedad Anónima, la mayor empresa argentina de bienes raíces). Recuperar esta herramienta es central para empezar con la solución del problema, debido a que necesitamos un Banco Nacional que adquiera un tinte más bien social en la forma de organización y financiación de los créditos entre los entes estatales reguladores y las personas.

– Incorporar definitivamente los lineamientos establecidos en la Nueva Agenda Urbana a la que Argentina adhiere, que permitan pensar modelos urbanísticos incluyentes, sustentables, que promuevan ciertas armonías entre la urbanización y desarrollo. Para ello, es fundamental el rol que jueguen los modelos de gobernanza y la posibilidad de pensar legislaciones urbanas que consoliden el rol y función del Estado en la cuestión urbana.

Somos conscientes de que el PROCREAR es un avance, como política federal de viviendas para solucionar este derecho fundamental. Sin embargo, los números del déficit habitacional siguen aumentando y nos urge pensar en nuevas intervenciones.

Las crisis son oportunidades de cambio, en medio de una Pandemia Mundial, que sorprendió y agitó a las principales economías del mundo, creemos en la oportunidad histórica y en un escenario de posibilidades que nos permitan pensar que nuevas formas de habitar son posibles, que el derecho a la vivienda, el derecho a la ciudad, no debe ser menos que eso; “un derecho”, que la concentración de la tierra en pocas manos debe ser cuestionada, porque no puede existir una “generación de alquileres” en un país con capacidad de albergar a todos, mientras algunas familias pueden elegir entre casas de semana, casa de campo, casas de fines de semana, nuestras próximas generaciones merecen y tienen el derecho de saber dónde van a vivir y cómo quieren vivir.

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En junio, las ventas en supermercados en Misiones totalizaron $1.061,5 millones tuvieron una caída real por cuarto mes consecutivo

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La provincia de Misiones, durante junio de 2020, experimentó un nuevo descenso en las ventas en supermercados medidas en términos reales, que fue del 7,6%, siendo el segundo más alto de la región del NEA y el tercero más grande del país. De esta forma, la provincia acumula cuatro meses consecutivos de caídas reales, según un informe publicado por la consultora Politikon Chaco, en base a datos del INDEC.

Según informó el INDEC, el total nacional de ventas en supermercados en junio 2020 fue por $78.330,3 millones, incrementándose un 43,8% medido a precios corrientes; y visto en términos reales (en pesos constantes), cayó un 1,5% respecto al mismo mes del año anterior.

A su vez, Misiones tuvo ventas en supermercados por un total de $1.061,5 millones, creciendo un 34,9% a precios corrientes respecto al mismo mes del año anterior; pero si se analiza la evolución a precios constantes (variación real ajustando por inflación), se observa una caída en términos reales del 7,6%, siendo el cuarto mes consecutivo de caída, pero la misma viene en desaceleración: en abril tocó un techo (-24,1%), desaceleró en mayo a -11,8% y junio nuevamente disminuyó la caída a -7,6%.

En la comparación regional, Formosa (+7,3% real) y Corrientes (+0,4% real) fueron las dos jurisdicciones con incrementos; al tiempo que Misiones (-7,6%) y Chaco (-8,4%) tuvieron caídas. Además, Misiones tuvo la tercera mayor caída a nivel nacional y Chaco la segunda, al tiempo que La Rioja y Santa Fe tuvieron el mayor descenso a nivel nacional con -11% cada una.

En el otro extremo, la provincia de Jujuy mostró el mayor incremento real en junio con un alza del 12,3%.

Por grupo de artículos en junio 2020

Observando los datos según grupo de artículos, en Misiones solo dos grupos de artículos, sobre un total de once, tuvieron incrementos interanuales reales: “Indumentaria, calzado y textiles para el hogar” (+30,3%) y “Electrónica y artículos para el hogar” (+21,3%).

Por el contrario, nueve rubros tuvieron caídas a precios constantes: la más alta se observa (por segundos mes consecutivo) en “Panadería” (-24%). Le siguen “Artículos de limpieza y perfumería” (-17,7%); “Carnes” (-15,6%), “Bebidas” (-15,2%), “Alimentos preparados y rotisería” (-10,9%), “Verduras y frutas” (-9,7%); “Otros” (-5,3%), “Lácteos” (-4,1%) y “Almacén” (-1,4%).

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Cooperativistas proyectan producir abono orgánico a gran escala

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Se puso en marcha el proyecto de fabricar fertilizantes orgánicos a una escala importante. El primer encuentro se desarrolló en la Cooperativa Yapeyú, de Guaraní, entre productores y técnicos del Ministerio del Agro y la Producción.

Se trata de 25 productores de yerba, té y otros cultivos que buscan la certificación de producción agroecológica, mediante el Sistema de Garantía Participativa, y solicitaron el acompañamiento del Ministerio para el desarrollo de fertilizantes orgánicos.

Desde el Agro, el ingeniero Guillermo Reutemann a cargo del Instituto del Suelo, explicó que se expuso sobre las ventajas y desventajas de producir este tipo de abono en forma centralizada, sobre la logística necesaria para concretar el proyecto, así como las diferentes formas de producirlo.

“Acordamos avanzar de manera conjunta entre todos aquellos que quieran utilizar esta clase de abono. Realizaremos un relevamiento de los materiales que necesitamos y los aportes que pueda realizar cada uno”, señaló Reutemann.

El objetivo planteado es producir 50 toneladas de abono Bocashi, que consiste en una combinación de elementos con microorganismos, que llevará un tiempo de elaboración de 20 a 30 días dependiendo de las condiciones ambientales.

Para llevarlo a cabo, desde la Cooperativa Yapeyú se puso a disposición la planchada del secadero utilizada para acopio de chip, que estará disponible en la inter-zafra, para acumular esa cantidad de abono.

La próxima reunión será el jueves 27 de agosto y se dará comienzo a las capacitaciones con la elaboración de un biofertilizante enriquecido con micronutrientes. El encuentro será abierto a otros productores de la Cooperativa y del grupo de Oberá agroecológico que quieran sumarse. En la oportunidad se expondrá sobre algunas prácticas de manejo que aportan a promover aquella actividad biológica del suelo, que contribuye a la conservación de sus propiedades físicas, principalmente, y químicas.

La propuesta de trabajo se articula con otras llevadas a cabo por el ingeniero Richard Heppner, quien realiza capacitaciones sobre cosecha de yerba mate, buscando profesionalizar esta práctica.

“Los integrantes de APAM están interesados en las actividades de conservación de suelo, manejo de agua, nutrición, sanidad y diversos aspectos sobre los cultivos a fin de lograr la certificación como productos ecológicos”, explicó Reutemann.

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