Gerardo Alonso Schwarz

Economista Jefe Ieral NEA - Fundación Mediterránea. Especialista en Economía Regional y Sectorial. Comercio Internacional y Economía de Frontera.

Los desafíos de la Forestoindustria: Del mercado interno a la escala global

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El sector forestoindustrial argentino se caracteriza por una de las tasas de crecimiento más altas a nivel mundial (y una superficie forestada de aproximadamente 1,3 millones de hectáreas principalmente ubicadas en la Mesopotamia) y una estructura productiva diversificada con industrialización tanto de la madera sólida, como de triturable (pasta celulósica y papel) y de generación de energía en base a biomasa.

Este sector, que llegó a explicar más de 100 mil puestos de trabajos registrados a nivel nacional en 2011 y 2012, ha mostrado un estancamiento desde entonces y actualmente registra aproximadamente 90 mil puestos de trabajo. En los últimos tres años se observa una caída del orden del 5% al 7% en todos los subsectores (silvicultura, aserrado, productos de madera y papel) con la única excepción del sector de muebles (donde el empleo generado cayó en 2024 pero se recuperó rápidamente en 2025).

Al analizar la dinámica del empleo, encontramos que a partir de 2010 y hasta el año 2023 la cantidad de trabajadores registrados totales en la economía argentina aumentó un 14%, mientras que en la forestoindustria registró una caída del 4%. A su vez, en los últimos dos años se observa que, mientras el empleo total registra una nueva caída en 2024 y una leve recuperación en 2025 (+0,3%), el sector forestoindustria registró una contracción del 3,1% en 2024 y del 1,3% en 2025. Ante esto, surge la pregunta: ¿Qué explica esta dinámica?

Haciendo foco en la industria del aserrado y remanufactura de madera (con productos como tableros, madera estructural, molduras, pisos, entre otros), encontramos una fuerte dualidad: por un lado, empresas grandes y medianas con alta tecnología y orientación exportadora y, por otro, una vasta red de PyMEs (más de 750 empresas en la provincia de Buenos Aires, más de 400 en Misiones y más de 200 en Corrientes) enfocadas en el mercado interno (principalmente con productos para la construcción).

En esta línea, se observa que el Índice de Producción Industrial de Madera (IPI Madera) elaborado durante el 2023 tuvo una caída del 6%, explicado por la caída tanto de la demanda del sector de la construcción (-4%) como por una fuerte caída en las exportaciones (-19%). En 2024 el sector maderero tuvo una contracción aún más pronunciada (-14%) explicada principalmente por la caída del 27% en la actividad de la construcción (la cual no pudo ser compensada totalmente por las exportaciones a pesar del crecimiento del 18% registrado ese año). A partir de allí, en 2025 observamos un crecimiento del 12% en el índice industrial sectorial, con crecimiento de las exportaciones además de cierta recuperación de la construcción.

Cabe agregarse que hasta el momento el ingreso de importaciones de madera y derivados está concentrado en dos productos (tableros de fibras de madera y de partículas de madera) y, si bien tuvo un crecimiento importante el año pasado (+114%), representó un total de 13 millones de dólares en 2025.

Por lo todo lo anterior, vemos que luego de varios años de caída el indicador de actividad industrial sectorial muestra cierta recuperación en 2025… pero ¿es suficiente la tendencia actual para recuperar los niveles de actividad y empleo?

En base a lo anteriormente señalado, el mayor desafío está en aquellas empresas orientadas principalmente al mercado de la construcción local. La leve recuperación del sector señalada en 2025, y que se suma también a la pequeña recuperación (+7% anual) de la superficie autorizada a construir (el cual es un indicador relevante para anticipar la demanda de materiales) dan señales de que la caída de la construcción habría encontrado un piso, aunque la recuperación es aún muy leve para revertir la caída de 2023 y 2024.

Adicionalmente, desde el sector maderero señalan que a esto se deben sumar otros desafíos que tienen que ver con cambios tecnológicos en la construcción (mayor uso de andamiajes y perfilería metálica en vez de madera) y la difusión de viviendas industrializadas (en algunos casos incluso importadas totalmente), entre otros.

En este marco, la dinámica exportadora registrada, así como la política de apertura comercial nacional y los acuerdos firmados con la Unión Europea y Estados Unidos parecen oportunidades de mercado muy interesantes para el sector, aunque el proceso de reconversión necesario para un gran número de PyMEs dista de ser un proceso sencillo.

A partir de consultas al sector es posible mencionar varias líneas de trabajo para dicha reconversión: financiamiento (destinado no solo a capital de trabajo, sino también a la mejora e innovación tecnológica y a los créditos hipotecarios para la construcción), reducción de costos logísticos internos (desde las plantas productivas hasta los puertos de Zárate o Buenos Aires), el costo de la energía eléctrica y la necesidad de contar con certificaciones ambientales exigidas en los principales mercados de destino (como por ejemplo FSC- Forest Stewardship Council).

En el marco de las reformas legislativas actualmente en discusión, el RIMI (Régimen de Incentivos a las Inversiones Medianas) surge como una propuesta para cerrar la brecha con los grandes proyectos de amparados por el RIGI (Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones), alentando nuevas inversiones, competitividad, exportaciones y empleo formal a través de la amortización acelerada de inversiones en el impuesto a las ganancias y de la devolución de créditos fiscales por inversiones productivas.

La propuesta tiene como fortaleza la inclusión de empresas PYMES de cualquier sector económico y con proyectos de inversión mucho más cercanos a su realidad (a partir de montos mínimos de 150 mil dólares para microempresas), por lo cual es positivo y genera instrumentos muy interesantes para el sector, aunque la magnitud del desafío de reconversión del sector y las restricciones mencionadas exceden las herramientas propuestas en este proyecto.

Adicionalmente, como también se ha tratado en anteriores informes, los gobiernos locales y provinciales tienen un potencial enorme para reducir el costo argentino y generar herramientas que complementen estos instrumentos nacionales acompañando el proceso de modernización industrial para la elaboración de productos que abastezcan tanto el mercado doméstico como el externo.

En esta línea, podemos mencionar la reducción de impuestos distorsivos, la creación de incentivos tributarios para apoyar la reconversión y adaptación a los mercados internacionales, facilitar los acuerdos para las inversiones en infraestructura a nivel regional y nacional que reduzcan el costo logístico dentro del país (además de la modernización del transporte fluvial) y la reducción de las tarifas de energía para industrias en proceso de reconversión.

Actualmente, el mercado se encuentra en una etapa de reconfiguración estratégica: mientras las exportaciones muestran signos de crecimiento, el consumo doméstico lucha por recuperarse, impulsando al sector a buscar una mayor eficiencia operativa y nuevos estándares de sostenibilidad para aprovechar el enorme potencial existente basado en ventajas comparativas claras en la producción primaria, pero para que esto también implique competitividad en las industrias es necesario el compromiso tanto de nación, como de las provincias y los municipios para acompañar ese proceso de modernización.

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El NEA hacia una agenda de crecimiento: menos impulso público, más competencia real

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El 2025 nos demostró que la desaceleración inflacionaria, producto mayormente del equilibrio fiscal, no es suficiente para asentar las bases para un crecimiento económico homogéneo en el NEA. Dentro de la región, las provincias registraron desempeños dispares: Corrientes en auge (+4,2%), mientras que Chaco y Misiones aún se encuentran en terreno negativo (‑2,9% y ‑1,5%, respectivamente).

Estas distintas dinámicas se explican principalmente por la diferente estructura productiva. Por ello, ordenar el análisis según los motores de la economía (consumo, inversión, gasto público y exportaciones) ayuda a entender por qué provincias vecinas registraron ritmos distintos.

En primer lugar, el consumo privado creció 9,1% a nivel nacional en promedio durante los primeros tres trimestres de 2025, respecto del mismo periodo del año anterior. Sin embargo, en el NEA el consumo tradicional en supermercados cayó en términos reales en toda la región, aunque con especial intensidad en Misiones. El factor diferencial fue la recomposición de precios relativos y la menor brecha cambiaria: se redujo el flujo de compradores extranjeros y se incrementaron compras de argentinos en Brasil y Paraguay, al mismo tiempo que ecrecieron nuevos canales de comercialización (que incluyen el fuerte crecimiento del comercio electrónico). De todos modos, hubo segmentos que traccionaron a favor, como la venta de automóviles y motos, que se expandió en toda la región.

En segundo lugar, la inversión registró un crecimiento del 23,6% promedio en 2025 a nivel nacional, pero en el NEA la característica central fue la concentración en Corrientes (con foco en bioenergía, forestoindustria e infraestructura). Esto vuelve a mostrar que, aun en un contexto macroeconómico más estable, las provincias no captan por igual las oportunidades de expansión.

En este marco, el gasto público fue uno de los componentes más débiles como motor económico, ya que el superávit fiscal nacional implicó menos transferencias a las provincias. En Corrientes y Chaco, parte del impacto se compensó con mayor obra pública provincial, pero es claro que en términos generales este sector no volverá a tener el protagonismo de los últimos años, cuando la actividad se explicaba principalmente por el gasto, las compras o subsidios públicos.

Por último, el sector externo nacional mostró en 2025 una balanza comercial con superávit debido a que las exportaciones crecieron 9,5%. En el NEA, Misiones y Corrientes mostraron un desempeño exportador favorable: Misiones con crecimiento en yerba mate, madera aserrada, tabaco y maíz; Corrientes con arroz y productos forestoindustriales, mientras que Chaco quedó rezagado por la sequía (que impactó sobre los cultivos) y por la presión competitiva de importaciones textiles sobre hilados de algodón.

Todo lo anterior deja varias tendencias que probablemente continuarán durante el 2026. La primera es que ninguna provincia puede depender de que el Estado nacional envíe más dinero para sostener su economía, ya que la suspensión de transferencias no automáticas tuvo un impacto negativo, lo cual replantea el rol del estado en las provincias. Al mismo tiempo, diversos factores (cambio de hábitos de consumo, reducción de la brecha cambiaria, plataformas de ventas online a crédito, etc.) afectaron negativamente las compras a comercios locales, sobre todo en zonas fronterizas. Esto pone dos cuestiones en el centro del debate:: atender el costo argentino y adaptarse al avance del comercio electrónico.

La competitividad, además, no sólo es relevante en lo que respecta a consumo privado, sino también en el desempeño del sector externo.Las provincias que cuentan con ventajas comparativas claras (Misiones y Corrientes con la forestoindustria y yerba mate) registraron una dinámica positiva. Otras, en cambio, quedaron expuestas no sólo a shocks climáticos, sino también a la competencia de importaciones (Chaco con la industria textil). En ambos casos el desafío vuelve a ser el mismo: “adaptarse”, tanto desde el sector privado como desde el sector público.

Con un tipo de cambio estable, la competitividad necesariamente debe depender de la productividad, la eficiencia y la reducción de costos estructurales y no del tipo de cambio, esto muestra un cambio respecto al modelo económico anterior, lo cual implica la necesidad de afrontar nuevas reglas de juego.

En consecuencia, los desafíos del 2026 implican que el sector público debe avanzar con la agenda de crecimiento basándose en la reducción del costo argentino. Esto incluye disminuir y simplificar los tributos provinciales y municipales, acelerar la simplificación y digitalización de trámites, facilitar la instalación y funcionamiento de empresas, ampliar la infraestructura logística y modernizar leyes laborales En el NEA esto es especialmente importante por la alta exposición a la competencia de los países vecinos. Al mismo tiempo, la región debe aprovechar las oportunidades de integración logística y productiva (especialmente con los estados del sur de Brasil), además del potencial de la Unión Europea y Estados Unidos en base a las negociaciones comerciales en curso.

Un ejemplo de estos nuevos roles del Estado es lo ocurrido con la desregulación aérea. Este proceso tuvo génesis en el Decreto 70/2023 y se profundizó en 2024 y 2025 con cambios en las regulaciones, en paralelo a una fuerte reducción de subsidios al sector. Según datos de ANAC, a poco más de dos años del cambio normativo, la cantidad pasajeros de cabotaje ha superado los valores de 2023 (+3% en la región del NEA), e incluso de 2018 (+11% a nivel nacional y +23% en la región), lo cual claramente se traduce en mayor consumo de esos turistas y derrame a otras actividades. Esa línea de políticas permite pensar también cómo a escala provincial y municipal sería posible abandonar las políticas de protección y subsidios, generando un aumento de la actividad a partir de reglas que incentiven la competencia e inversión..

En la misma línea, el sector privado también enfrenta los desafíos (y las oportunidades) que plantea el nuevo contexto de estabilidad, por lo que también es necesario adaptar los modelos de negocios a la nueva realidad (canales de comercialización, estructuras de costos, diferenciación de productos, etc.). En este sentido, el Régimen de Incentivos a Medianas Inversiones (RIMI), el cual está inserto en la ley de modernización laboral a discutirse en febrero del corriente año en el Senado, abre una ventana de oportunidad para acompañar estos cambios.

De cara al año nuevo, el panorama macroeconómico muestra señales positivas: cierta recuperación del consumo (de la mano de la recuperación de los salarios reales, aunque muy dependiente también de la creación de empleos); perspectivas buenas para la inversión (de la mano del financiamiento y de las reformas actualmente en discusión); consolidación del sector exportador (además de las enormes posibilidades que abren los acuerdos comerciales en negociación); y un sector de la construcción con leve reactivación (a partir tanto de la apertura de las licitaciones nacionales como de obras provinciales ejecutadas con fondos propios, nacionales y con financiamiento internacional).

En resumen, el desafío para el NEA no reside en sostener indefinidamente actividades que han perdido competitividad. La prioridad es reorientarla intervención pública y las decisiones privadas hacia procesos de reconversión y adaptación, atrayendo inversiones y generando empleo privado, en un contexto marcado tanto por las amenazas asociadas a la competencia externa, el cambio tecnológico y factores climáticos, pero también por oportunidades que surgen con estabilidad macroeconómica y apertura comercial.

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La apertura al comercio internacional y las oportunidades de integración en la frontera con Brasil

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Dentro del Pacto de Mayo, firmado el año pasado entre el gobierno nacional y los gobiernos provinciales, se encuentra el objetivo de promover “La apertura al comercio internacional, de manera que la Argentina vuelva a ser protagonista del mercado global”.

Esta apertura implica avanzar en acuerdos comerciales,eliminar o facilitar procesos necesarios para el comercio exterior y realizar inversiones en infraestructura logística que reduzcan los costos de exportación y faciliten el tránsito de mercaderías de otros países por el territorio argentino.

No obstante, este proceso enfrenta restricciones significativas. En primer lugar, en el nordeste argentino, las rutas nacionales 12 y 14 destacan como los principales corredores de conexión con Brasil y Paraguay, pero presentan limitaciones estructurales importantes: el mantenimiento es insuficiente, la congestión en algunos tramos supera con holgura los 15 mil vehículos de tránsito medio diario anual y gran parte de la traza aún no cuenta con autovías o autopistas. En este contexto, y considerando los elevados costos del transporte terrestre, resulta difícil pensar en incrementar su uso para el transporte de mercaderías de larga distancia hacia los puertos de Rosario, Zárate o Buenos Aires.

Por otro lado, el transporte fluvial en la región del Alto Paraná (aguas arriba de la confluencia con el río Paraguay) claramente está subutilizado por nuestro país debido a la falta de infraestructura (obras portuarias, dragado y balizamiento) y a las complejas regulaciones relacionadas con la ley de cabotaje y los convenios colectivos sindicales vigentes, que encarecen el servicio muy por encima de los valores vigentes en países vecinos. De hecho, actualmente sólo el puerto de Posadas se encuentra operativo en la región, transportando aproximadamente 120 contenedores mensuales mediante un “waiver” o permiso precario que habilita el uso de buques de bandera extranjera para transportar carga nacional, el cual debe ser renovado periódicamente. Mientras tanto, Paraguay, con un marco regulatorio mucho más flexible, tiene en este mismo tramo fluvial nueve puertos operativos orientados principalmente al transporte de soja. 

Estas limitaciones obligan a reflexionar sobre los objetivos planteados en el Pacto de Mayo, las oportunidades de integración productiva y logística (especialmente con Brasil) y las restricciones que hoy dificultan el uso de los puertos argentinos en este tramo del río Paraná.

Para analizar el potencial de integración basta observar los municipios brasileños ubicados a 200 km (o menos) de los puertos argentinos de esta región (Posadas, Ituzaingó, Santa Ana y Eldorado). Se trata de una franja fronteriza de los estados de Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná, que exportan en conjunto 3.300 millones de dólares anuales (principalmente cargamentos de soja y productos derivados de la carne en el sur de la zona de frontera analizada, y carne, productos alimenticios y maquinaria en los municipios ubicados al norte de dicha región).

Por ejemplo, el municipio de Cascavel exporta anualmente 465 millones de dólares (principalmente carne de ave y porcina, además de soja); el municipio de Matelandia 330 millones de dólares (principalmente carne de ave); y Foz do Iguassu exporta 265 millones de dólares anuales (los productos más importantes son hortalizas, placas de cerámica, partes de automóviles, vajilla y papel). En comparación, la Provincia de Misiones exportó durante 2024 un total de 444 millones de dólares y la Provincia de Corrientes 261 millones de dólares.

Este perfil productivo y exportador de esta región brasileña se encuentra, a su vez, también con cuellos de botella asociados a la congestión existente en los puertos brasileños utilizados para la exportación (y a la distancia hasta los mismos), lo cual nos permite pensar en la oportunidad de canalizar dichas cargas por los puertos de Misiones y Corrientes.

Por las características de las cargas antes señaladas y la de los puertos argentinos cercanos que existen, las cargas de proyectos especiales y contenedores podrán ser transportadas por los puertos de Posadas (multimodal), Eldorado (en caso de recibir las inversiones necesarias) e Ituzaingó (puerto multimodal recientemente inaugurado pero que aún no tiene un operador asignado), mientras que las cargas a granel (principalmente exportaciones de soja e importaciones de fertilizantes) podrían ser transportadas por el puerto de Santa Ana (donde parte de las inversiones en infraestructura ya se realizaron).

Esta mayor integración logística se ve potenciada por el anuncio realizado en Brasil hace poco más de un mes de la construcción de un nuevo puente entre Argentina y Brasil, uniendo las localidades de San Javier (Misiones) con Porto Xavier (Rio Grande do Sul), en el marco de un proceso en el cual pronto se iniciarán las obras, ya que las etapas tanto de licitación como la firma de contrato con la constructora han sido superadas, con lo cual será mucho más sencillo transportar la carga brasileña a los puertos regionales.

No obstante, para aprovechar plenamente estas oportunidades, será necesario avanzar en reformas claves vinculadas al Pacto de Mayo, entre las cuales encontramos especialmente cuatro ejes de modernización que podrán impactar en la reducción de costos y generación de competitividad logística regional: la Ley de Cabotaje, mantenimiento de la Hidrovía en el Alto Paraná (tareas de dragado y balizamiento que hagan viable la navegación nocturna), reforma sindical y facilitación de procesos de certificación, control e inspecciones asociadas al comercio exterior.

El punto de partida inmediato debería ser la modernización de la Ley de Cabotaje, que rige desde 1944, ya que su marco regulatorio impone costos y requisitos que hacen casi prohibitivo utilizar el transporte fluvial, como ser la prohibición de uso de buques extranjeros, la complejidad para inscribir buques de bandera nacional, restricciones al uso de talleres nacionales y las rigideces para la contratación de tripulación.

Revitalizar el transporte fluvial y fortalecer la integración logística con la zona fronteriza de Brasil representa una enorme posibilidad para incrementar los volúmenes de cargas en puertos regionales, expandir exportaciones y ofrecer servicios logísticos a otros países. Esto impactará en la reducción de costos de transporte internacional y de cabotaje por cuestiones de escala, incluso para los productores locales. Pero estas oportunidades sólo podrán ser aprovechadas si el marco jurídico se adapta para facilitar las inversiones en infraestructura y disminuir los costos asociados al transporte fluvial.

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El turismo del NEA muestra señales de recuperación, con Iguazú a la cabeza y nuevos desafíos de conectividad

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A partir de fines del 2023, con la baja de la competitividad de los destinos turísticos nacionales producto de la caída de la brecha cambiaria, disminuyó la afluencia de turistas extranjeros y creció la emisión de turistas locales. Esto se sintió mayormente en las provincias del NEA durante el 2024, que limitan con países como ser Brasil y Paraguay.

Por este motivo, teniendo en cuenta que ya transcurrió el receso invernal, en el presente informe analizamos determinados indicadores del turismo que nos permitirán analizar la situación actual del sector haciendo foco si el sector creció con respecto a los valores vigentes en 2023.

En este caso, consideramos y analizamos dos variables relevantes: el porcentaje de plazas ocupadas y la cantidad de turistas que se hospedan en cada una de las cinco ciudades turísticas el NEA. Con respecto a la primera de ellas, la cual permite obtener un indicio de cuál es el destino turístico preferido por los turistas, se observan tres ciudades por encima del promedio nacional (Iguazú, Resistencia y Posadas), y dos por debajo (Corrientes y Formosa).

Con respecto a la segunda variable (es decir, la cantidad de turistas nacionales y extranjeros hospedados en estas ciudades), se destaca que actualmente la ciudad de Iguazú es la única que ha logrado recuperar los niveles registrados en el período pre pandemia, ya que las demás ciudades del NEA reciben actualmente una cantidad mucho menor de turistas.

No obstante, si bien la ciudad de Puerto Iguazú se encuentra en un relativo auge, resulta interesante comparar la evolución de las visitas a su principal atractivo (el Parque Nacional Iguazú – Argentina) con otros atractivos de la región (específicamente el Parque Nacional do Iguaçú – Brasil y las ruinas de Machu Pichu – Perú).

Al hacerlo se observa que durante los primeros ocho meses de 2025, el Parque Nacional Iguazú (Argentina) volvió a superar el millón de visitantes (alrededor de 1.029.000 personas ingresaron al atractivo), mostrando una fuerte recuperación respecto a igual período del año pasado (+20,5%) donde registró el ingreso de menos de 900 mil turistas, aunque dichos valores se encuentran aún por debajo de los registrado durante igual período de 2023 (-4,5%) y 2019 (-5,8%).

Gracias a la comparación entre los destinos analizados, se puede deducir, que el nuevo contexto económico nacional ha impactado en las decisiones de los turistas a la hora de elegir los destinos; ya que no solo se tradujo en un mayor egreso de argentinos hacia otros destinos del mundo (a causa de un tipo de cambio más accesible), sino también en un menor ingreso de extranjeros a la Argentina (dado que se volvió un destino más “caro” para ellos).

Mirando a futuro, y dentro del nuevo panorama económico nacional, la región NEA presenta enormes oportunidades pero también desafíos, como ser una mayor conectividad aérea entre distintos puntos del país como así también con otros países (en este punto es importante mencionar que a partir de diciembre del corriente año se va a inaugurar la ruta Puerto Iguazú-Lima).

Otro punto a destacar también es la innovación para sumar experiencias con el fin de que los turistas pernocten más noches en el destino además de integrar los destinos locales con atractivos turísticos consolidados que se encuentran en otras provincias y/o en otros países.

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Qué provincias podrían beneficiarse del apoyo del Banco Mundial y el BID

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A partir de la gira del presidente Milei a Estados Unidos durante los últimos días de septiembre, tanto el Banco Mundial como el Banco Interamericano anunciaron la aprobación de una serie de medidas en apoyo a la economía argentina, que luego se convertirán en desembolsos.

En este sentido el Banco Mundial anunció una aceleración del apoyo durante los próximos meses por un monto de aproximadamente 4 mil millones de dólares a través del Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (IBRD), la Corporación Financiera Internacional (IFC) y la Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA), la cual colabora en el financiamiento de capitales privados con fines productivos.

Estos fondos tendrían, en el sector público, como principales objetivos modernizar la administración tributaria, programas de educación y capacitación, promoción de empleos de calidad y desarrollo de infraestructura crítica. Por otro lado, los fondos canalizados a través del IBRD tendrían como principales focos los sectores de infraestructura, minerales críticos, agroindustria, generación y transmisión de energía, y otros sectores de alto impacto (el turismo como fuente de generación de empleo, fortalecimiento de cadenas de proveedores y finanzas para PyMEs).

El Banco Interamericano de Desarrollo, por su parte, anunció la aprobación de operaciones destinadas al sector público por un monto de aproximadamente 2,9 mil millones de dólares (apoyo a reformas estructurales del sector público) y fondos para el sector privado canalizados a través de BID INVEST por aproximadamente mil millones de dólares. Estos últimos fondos destinados al sector privado se centrarían en sectores estratégicos como energía, minerales críticos, conectividad, servicios de salud y financiamiento a PyMEs a través de las instituciones financieras.

Por lo tanto, resulta notable que tanto las inversiones del Grupo Banco Mundial como las anunciadas por el Grupo BID para el sector privado, coinciden principalmente en los sectores energético y de minerales críticos (como litio y cobre), con alguna diferencia luego en los demás sectores a apuntalar (turismo, agroindustria, entre otros).

Dentro de ese marco, ¿Qué provincias y regiones pueden salir más favorecidas por estos anuncios dirigidos al sector privado? Si bien es difícil precisar la ubicación geográfica de los proyectos a financiar, es posible hacer aproximaciones basándonos en la relevancia por provincia de los sectores seleccionados. 

Analizando los datos de empleo por sectores, claramente las provincias que se destacan en el sector hidrocarburos son las de la Patagonia y Cuyo, debido a las cuencas Neuquina (Mendoza, Neuquén y Río Negro) y San Jorge (Chubut y Santa Cruz). 

En cuanto a la importancia de los minerales críticos, las provincias donde se destaca la minería como generadora de empleo actualmente se ubican en la región NOA (además de las provincias de San Juan y Santa Cruz).

En cuanto a agroindustria, claramente las provincias que se destacan son Buenos Aires, Córdoba y Santa Fé, como principales productoras en el país, aunque tal vez sea el sector en el cual es posible una mayor participación de todas las regiones dependiendo de los proyectos a desarrollar y su implementación.

En cuanto al turismo, las provincias más enfocadas a este sector, según su participación sectorial en el empleo total son Santa Cruz, Tierra del Fuego, Rio Negro y Misiones.  A este grupo se suman, debido al volumen de pasajeros que reciben anualmente las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Salta y Río Negro.

A su vez, y más allá de la relevancia actual de los sectores en la generación de empleo, es posible prever un cambio estructural en las matrices productivas regionales en base a los anuncios de inversiones. En este sentido, los anuncios y proyectos presentados en el marco del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) muestran las regiones y provincias más dinámicas a la hora de captar el interés de los inversores en los sectores seleccionados.

Hasta el momento fueron presentados 20 proyectos en el marco del RIGI (sólo uno de ellos resultó rechazado), de los cuales la mayor parte de las inversiones tienen como foco la minería (principalmente minerales críticos como litio y cobre) y la generación y transporte/distribución de hidrocarburos y, consecuentemente, ubicados en las provincias del Noroeste argentino, Cuyo y Patagonia Norte.

En resumen, y en base a todo lo anterior, podríamos dividir en los siguientes grupos a las provincias según sea la probabilidad de resultar beneficiadas:

Provincias potencialmente más beneficiadas:

  1. Neuquén: fuerte desarrollo en la cadena de hidrocarburos, tanto upstream/downstream. Se han presentado tres proyectos RIGI orientados a la producción, tratamiento y transporte de hidrocarburos, El empleo en el sector energético representa el 17% del total de la provincia.
  2. Catamarca: minerales críticos además de relevancia actual del sector minero en empleo; posibles líneas del BM/BID vinculadas a la producción de litio y cobre e infraestructura asociada. Además, se han presentado tres proyectos RIGI que señalan el atractivo para inversiones.
  3. Salta: se han presentado tres proyectos RIGI que denotan una percepción inversora de grandes posibilidades en la provincia además de la minería en minerales críticos (litio) y necesidades de energía.
  4. San Juan: cuatro proyectos RIGI presentados además del fuerte perfil minero orientados a la producción de minerales críticos (principalmente cobre y oro) y con mejoras de energía/transmisión.
  5. Río Negro: tres proyectos RIGI y matriz orientada a hidrocarburos (principalmente transporte); potencial en renovables, hidrocarburos y encadenamientos industriales.
  6. Jujuy: el mineral crítico de mayor interés (el litio) se empezó a producir primero en esta provincia, que cuenta con los mayores recursos identificados aunque necesita fuertes inversiones en infraestructura y conectividad.

Provincias con beneficios potenciales moderados:

  1. Buenos Aires: siendo la provincia productivamente más diversificada y teniendo una fuerte representación en sectores como turismo, agroindustria, así como en el sector financiero, hay varios sectores que pueden generar impacto local. Adicionalmente, en esta provincia se encuentra uno de los RIGI ya aprobados (Siderurgia) además de que los demás proyectos presentados están relacionados con la generación de energía de fuentes renovables (los cuales tienen similitud con proyectos de Chile que ya han tenido garantías en el marco de programas del BM).
  2. Chubut: generación de energía (eólica/convencional) además de una base productiva compatible con renovables y logística.
  3. Santa Cruz: fuerte relevancia de la energía en su estructura productiva y del empleo (que ocupa el 12%) así como de la minería, que también ocupa al 8% de sus trabajadores.

Provincias con beneficios potenciales bajos:

  1. Córdoba: se destacan tanto el Turismo como la Agroindustria, sectores resaltados por el Banco Mundial dentro de sus prioridades.
  2. Santa Fe: en Agroindustria dispone de una gran sofisticación (caso similar a Córdoba) además del potencial de desarrollo de infraestructura. 
  3. Mendoza: si bien la mayor parte de las inversiones dentro del marco del RIGI no tienen como centro a esta provincia, se destaca su relevancia tanto en agroindustria, como en turismo y posible desarrollo de proveedores para el sector minero y de hidrocarburos.
  4. Misiones y Tierra del Fuego: en ambas provincias se destaca el potencial del turismo como generador de empleo, ofreciendo oportunidades a grandes inversiones orientadas al turismo doméstico e internacional.
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