Guillermo Decena

Tres armas espirituales

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  1. El poder de la comunión.

(Lucas 22:14-20) Hablemos sobre el poder de la Santa Cena, fundamentalmente, del poder de la comunión de los hermanos que, con discernimiento, se unen recordando lo que Jesús obtuvo para su Iglesia.

La Santa Cena no es un frio ritual sino una expresión del amor de Dios y otra manera de proclamar y recibir milagros, sanidad y larga vida. Cuando yo, unido con los hermanos, como de ese pan y tomo de esa bebida, estoy tomando los beneficios de Su gran Sacrificio y Su gran demostración de amor. Cada vez que tomas la Santa Cena desatas tu fe.

La Santa Cena también es un canal de sanidad divina. Esta es importante incluso para vivir. La mayoría de milagros que Jesús hizo fueron de sanidad, porque Él es sanidad. (Hechos 10:38). ¿Por qué los cristianos se enferman demasiado? (1 Corintios 11:29-30) ¡Se enferman por la falta de comunión! El diablo trabaja horas extras para que usted no se una a sus hermanos, para que se enojen, se aparten y se alejen entre sí. También se enferman a causa de tomar la Santa Cena indignamente, por costumbre y sin discernimiento ni unidad real con el pueblo de Dios. La Iglesia de los Corintios estaba dividida y además no sabía que comía cada vez que tomaban esa bebida con ese pan y muchos cristianos en la Iglesia están igual; es simplemente una rutina, sin fe. Dios no es un Dios de ritos sino de milagros. Si alcanzas a comprender esto no estarás enfermo, ni cansado. Cada vez que tomas la Santa Cena, te rejuveneces, sales sano, próspero y añade vida a tus años y años a tu vida (Hechos 2:42-46).

Jesús pagó por nuestros pecados con su preciosa sangre, la cual está representada en la bebida. Pero, ¿qué representa el pan? (Marcos 7:27) En este versículo, el Señor nos da a entender que el pan representa la sanidad. Jesús estableció que este pan, que es Su cuerpo, sería roto por nuestra sanidad.

En Éxodo 12 Dios dijo que hicieran el pan sin levadura. Años después, Jesús tomó el pan y dijo: Este es mi cuerpo. Él se estaba representando en el pan, y en la Biblia dice que sin levadura significa sin pecado. Cuando tú tomas la cena del Señor, sabes que Su cuerpo fue roto e inmediatamente recibes sanidad. Esto es un recordatorio visual de la obra de la Cruz. En este mismo capítulo, se usaba el cordero y el pan sin levadura como representación de lo que estaba por venir. La sanidad y el perdón de pecados no es una promesa, es un derecho comprado con la sangre de Jesús para nosotros.

Al tomar la Santa Cena le estamos anunciando al diablo que está derrotado sobre tu vida; y le estamos recordando a las potestades que Jesús triunfó sobre ellas. Cuando Cristo partió y comió la cena entró vida a la humanidad. ¡Cuando nos unimos para comer el Pan de vida entra salud y vida! (Hebreos 10:25).

  1. La poderosa proclamación de la alabanza.

Hubo gozo con el himno cantado después de salir de la cena (Mateo 26:30).La alabanza enaltece y agrada al Señor, pero nosotros también nos beneficiamos de la práctica. Primero, la adoración a Dios equilibra nuestro “ego” nos pone en el lugar que debemos estar. Por el contrario, llegamos a reconocer nuestro pecado, nuestra debilidad y nuestra necesidad de Él. El poder del Señor se manifiesta cuando demostramos verdadera humildad.

Segundo, exaltar al Señor fortalece nuestra seguridad interior, aumenta nuestra fe. Por consiguiente, somos capaces de mirar más allá de nuestros problemas y circunstancias para ver la vida desde la perspectiva de Dios. La tensión se va y encontramos nuevas fuerzas, ya que el Señor habita entre la alabanza de su pueblo (Salmo 22.3).

Tercero, aleja al maligno, pues no puede aguantar la presencia de Dios. Cuando Cristo canta se fortalece y está declarando que se somete a la voluntad del Padre. Es interesante ver como celebraban la pascua los judíos: la comida de Pascua se realizaba con cuatro copas de vino, que representaban las cuatro promesas de bendiciones de Dios para Israel cuando fueron liberados de Egipto: “os sacaré”, “os libraré”, “os redimiré” y “os tomaré” (Éxodo 6:6-7), y que se debían beber en cuatro diferentes ocasiones durante la cena pascual. Junto con ello cantaban el “hallel” (“Aleluya”), que son los Salmos 113 al 118. Según la tradición judía, después de beber la segunda copa de vino, se cantaba la primera parte del hallel(Salmos 113, 114). Seguramente Jesús y sus discípulos cantaron esta primera parte. Después de beber la cuarta copa se cantaba la segunda parte (Salmos 115, 118), para así terminar la comida de Pascua. Sin embargo, Jesús terminó la cena con la tercera copa (“de la redención”), cuando les dice a sus discípulos que aquella sería la última copa de vino que bebería hasta cuando la beba nuevamente en el reino de los Cielos (Mateo 26:29; Marcos 14:25). Así que después de esta copa de vino, Jesús y los discípulos cantaron la segunda parte del hallel y luego salieron al Monte de los Olivos (Mateo 26:30; Marcos 14:26).

Es increíble pensar que sabiendo todo lo que estaba por suceder, aun así Jesús cantaba: “Y la fidelidad de Jehová es para siempre” y “alabad a Jehová, porque Él es bueno”. Cuando estemos en situaciones difíciles de la vida, nosotros también debemos fortalecernos alabando a Dios.

  1. El arma de la vigilia.

(Marcos 14:32-42) El calvario no sería posible sin la feroz batalla que Jesús libró aquella noche en Getsemaní. Oró tres veces pero no recibió respuesta del Padre, sino fortaleza para enfrentar lo que se venía. Jesús había consagrado aquel lugar para orar a Dios. No conocía ningún lugar tan perfectamente como aquel huerto. Todo le era familiar.

Judas también conocía aquel lugar, y si algo tenía muy claro el Señor era que no quería esconderse. El traidor sabía el sitio exacto para encontrarle. ¿Por qué seleccionó aquel lugar para tan terrible vigilia de agonía? Porque fue allí donde comenzaría el camino de sangre (Lucas 22: 44). Al pensar en esto, decimos que en la agonía por la obediencia del segundo Adán, se libró nuestra salvación. La hermosura del Edén fue marchitada por la aparición del pecado y ahora, en otro huerto, el sudor y la sangre de Jesús empieza a reverdecer con maravillosa esperanza a la humanidad.

Lo que Jesús vivió en el Getsemaní nunca antes lo había vivido. La referencia que tenemos hasta aquí es que él era un hombre sin quejas. Bien pudiera decirse que él fue el hombre más feliz que haya pisado la tierra. Era poseedor de una paz jamás quebrantada, manso, fuerte, sano y vigoroso. Entonces, ¿cuál era la causa de la agonía de Jesús? El hombre que venció a Satanás y a los demonios, ahora estaba postrado en una terrible agonía. Las oraciones que había hecho antes nunca podrán compararse con la oración más conmovedora que hizo en aquel huerto.

En la vida, todos podemos experimentar momentos difíciles, el tema es cómo los enfrento en mi vivir diario. En Marcos leemos la experiencia de Jesús en el momento más duro y difícil que le toco vivir aquí en la tierra, justo en uno de sus lugares favoritos y que Él utilizaba para encontrarse con el Padre, en el huerto de Getsemaní (la palabra Getsemaní significa prensa de aceites) En este lugar, Jesús literalmente fue prensado por nuestra salvación.

¿Qué fue hacer Jesús? Fue a hacer vigilia de oración porque sabía lo que se avecinaba era muy difícil y necesitaba comunión con Dios. (Marcos 14:33-34) La situación se estaba tornando cada vez más complicada, tal como nos pasa algunas veces a nosotros, cuando el panorama se pone negro y no vemos la salida por ningún lado. (Marcos 14:35-36) Aquí vemos a Jesús abriendo su corazón delante de la Presencia de Dios, pidiendo que esa prueba pasara, que no tuviera que experimentarla y se refirió a Dios como su Padre, sabiendo que Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros y que lo central era hacer Su Voluntad antes que la de Él. La respuesta de Dios para esta oración fue un rotundo NO, Jesús tenía que pasar esa prueba. Pero para Jesús, por encima de Su deseo estaba el Propósito de Dios (Mateo 6:10). Muchas veces deberemos enfrentarnos a pruebas, pero ello no significa que Dios nos dejó, al contrario, Él está ahí siempre con nosotros en medio de la prueba para ayudarnos (1 Corintios 10:13).

Jesús volvió al lugar en donde había estado orando e hizo nuevamente la misma oración. (Marcos 14:39) La oración debe ser en nosotros un estilo de vida caracterizada por la perseverancia, sin aflojar ni bajar los brazos, en todo tiempo.

(Marcos 14:40-42) Luego de orar tres veces, Jesús estaba listo para enfrentar la prueba, viniera lo que viniera, levantó a sus discípulos y les dijo viene la prueba, viene el momento difícil, pero ¡estamos listos para enfrentarlo! Ya he estado con el Padre, el Rey del Universo, y venga lo que venga Él ya me ha fortalecido para este momento. ¡Qué gran ejemplo!

Lucas relata que luego de la primer oración “…se le apareció un ángel del cielo para fortalecerlo” (Lucas 22:43) Al entrar al lugar de oración, la presencia del Espíritu Santo está con nosotros y recibimos consuelo y paz.

(Marcos 14:37-38) Muchas veces nos “dormimos” pensando en problemas cuando, en realidad, lo que debemos hacer es orar para que Dios venga en nuestra ayuda y nos dé la respuesta. Debemos aprender que lo fundamental, lo importante para cada uno de nosotros es: orar a Dios siempre y entregarle todo a Él. Él tendrá cuidado de nosotros.

Que Dios te bendiga, que tengas unas Felices Pascuas de Resurrección y una semana de completa victoria!

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La batalla del amanecer

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La Biblia muestra diversos acontecimientos que ocurren justo antes del amanecer, eventos memorables registrados por el Espíritu Santo para que aprendamos el tremendo poder de la batalla espiritual durante las vigilias. Veamos lo que nos cuenta la Palabra de Dios para tener victoria en todas las áreas de nuestras vidas.

 

 

 

Dios llama nuestra atención, nos quiere mostrar que no es lo mismo orar en un momento del día que de noche, en la madrugada, y la Palabra de Dios nos dice que debemos atender lo que, a nuestro espíritu, Él nos está mostrando.

 

  1. I)Dios te sacará de ambientes que te atan.

En la Biblia se mencionan 4 vigilias de la noche, que era la usanza de la época- influencia de los romanos- donde dividían la noche en 4 vigilias (la primera era de 18 a 21 horas, la segunda era de 21 a 00, la tercera de 00 a 3 de la madrugada y la cuarta era de 3 a 6 de la madrugada, conocida como la vigilia del amanecer).  

(Génesis 19:1-15) Veamos la cuarta vigilia como un arma. El versículo 15 dice que, al rayar el alba, venia el juicio sobre Sodoma y Gomorra. Durante la cuarta vigilia, como si el Señor diera datos importantes sobre estas horas. Debemos leerlo despacio, reflexionando, porque algo misterioso se esconde en estas horas de la noche. ¡Dios usa estos horarios para situaciones muy especiales!

Sodoma era muy especial, y Lot también era llamado el “justo”, un hombre santo, pero eran los hábitos en general que crearon una costumbre y finalmente un clima de depravación terrible en la ciudad. (2 Pedro 2:7-8)

 

A Lot se le afligía el alma al ver esas costumbres depravadas pero, sabiendo lo que estaba pasando, no salía de allí. Las personas suelen sentirse mal en ciertos lugares ¡pero no pueden salir de allí! ¡Por eso debemos ser más sabios y renunciar a los lugares que nos atan! 

Además, vemos en la Palabra que no podían salir solos, por eso Dios mandó a sus ángeles, debían salir cuando rayaba el alba, antes del amanecer, durante la cuarta vigilia, y no debían mirar atrás. Hay algo misterioso en los lugares que nos atan para mal y no nos dejan crecer espiritualmente. Es una estrategia diabólica para enlazar a las personas y se necesitan estrategias de Dios para contrariarlas. Fundamentalmente, son tres: se necesitan de los ángeles, de las vigilias de oración y no mirar atrás.

Hay atmosferas en las que los demonios toman lugar e influencian a todos los que caen en su “orbita” y hace falta determinación para salir de ese ámbito.

Los ángeles de Dios son poderosos para traer juicio y desatar la liberación en la gente, ¡debemos pedirle a Dios que envíe ángeles para que suceda esta victoria! A Lot le afligía el alma pero no podía salir, entonces los ángeles tuvieron que venir, durante la cuarta vigilia!

 

Génesis 19:26  La mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió una estatua de sal.

¡Ese fue el problema de Israel saliendo de 400 años de esclavitud de Egipto! Continuamente estaban mirando para atrás, a Egipto, como si fuera una alternativa al plan de Dios. Cuando Dios quería que visualizaran la tierra prometida, que miraran hacia adelante. ¡Hay cristianos que quieren, pero no pueden! ¡Pero si se determina en la cuarta vigilia será totalmente liberado!

 

  1. II) Un discípulo no solo enseña lo que el maestro enseña, sino que hace lo que el maestro hace.

(Mateo 14:25-31) ¡La palabra rescata una realidad sorprendente! Los discípulos creían que podían hacer lo que el maestro hacia ¡Y era un pensamiento imperante en la época! Cuando Pedro le dijo “¡por eso si eres tú, haz que yo haga lo mismo que tú!” Y lo hizo, pero cuando dudó comenzó a hundirse y le pidió ayuda a Jesús, que le respondió: ¿Por qué dudaste? Esa es la duda mayor. ¡Si él lo veía a Cristo caminando sobre el agua! El problema de muchos es que dudan de sí mismos porque se enfocan en sus debilidades y caen por temor. Pero no se dan cuenta que no es que nosotros elegimos a Cristo sino que Él nos eligió a nosotros. ¡Y si Él nos eligió a nosotros para algo debe ser! ¡DEBEMOS AFIRMAR NUESTRA ELECCION EN CRISTO!

 

(Efesios 1:3-6) Al acercarnos al estudio de estos versículos hay dos palabras claves que debemos notar. En el versículo 4 Pablo dice que Dios nos escogió, (nos seleccionó), y en el versículo 5 que Dios nos predestinó. Fuimos escogidos, fuimos predestinados (fuimos seleccionados anteriormente) Ambos términos son muy similares en significado.

La primera palabra es “Escoger” que significa “hacer una selección”. Esta palabra se usa en Lucas. 6:13 para hablar de la selección que hace Cristo de los doce apóstoles. Ellos no decidieron ser apóstoles de Cristo; Cristo los seleccionó soberanamente de entre la multitud que lo seguía para ser sus apóstoles. Pues lo mismo tenemos aquí. Dios nos escogió para salvación. (Juan 15:16).

La segunda palabra es “predestinación”. Esta es la traducción de la palabra griega “proorizo”, palabra compuesta de “pro” que significa “de antemano”, y “orizo” de donde proviene nuestra palabra “horizonte”. El horizonte es la línea que divide el cielo de la tierra. La idea de esta palabra es, entonces, trazar un límite de antemano. Dios soberanamente trazó una línea, y a algunos los destinó de antemano para ir al cielo. (Romanos 8:28-30)

 

(Romanos 9:15-16) Veamos lo que Pablo nos enseña en este texto con respecto a la elección.

En primer lugar, Pablo establece la base de esa elección. Cuando Dios nos incluyó en Su plan soberano Él sabía que no merecíamos ser incluidos. Pero Cristo se comprometió de antemano a pagar completamente nuestra deuda. Es en ese sentido que fuimos elegidos en Él. De no haber sido por la segunda Persona de la Trinidad (Jesús) nunca habríamos sido parte del plan redentor de Dios.

En segundo lugar, Pablo establece claramente el momento de la elección: Fuimos escogidos “desde antes de la fundación del mundo”. En otras palabras, esta selección se hizo en la eternidad. Antes del inicio del tiempo, antes de la creación de todas las cosas, Dios nos incluyó soberanamente en Su plan de redención.

En tercer lugar, vemos el propósito de la elección. Por un lado, Pablo nos dice que Dios nos escogió “para ser santos y sin mancha delante de Él”. ¡Él vio algo bueno en nosotros y por eso nos escogió para el perfeccionamiento!  Sabiendo que con su ayuda vamos a lograr la victoria (Efesios 2:1-3).

 

El Señor te llamó, y si te llamó es porque lo podés hacer bien, ¡sin complejos! Si Jesús pudo perdonar, vos también podés perdonar, si Él enseñó también vos podés enseñar, ¡si Él pudo hacer milagros vos también lo podés hacer! ¡Y mayores obras harás! (Juan 14:12-14). El rabino no solo les inculcaba a saber a los discípulos lo que él sabía, sino que además estaba claro que iban a hacer lo que Él hacía!

 

 

III)                 El caso casi perdido de Jacob.

(Génesis 32:24-29) “Si no me bendices no me voy”, ¡Cuántos quieren decirle a Dios que su bendición es lo más importante que puede ocurrir! ¿Cuantos hemos tenido problemas en el vientre de la madre? Pero Jacob se agarró fuerte.

En el vientre de la madre había dos bebes, Esaú nació primero. Tal vez nuestro comienzo no fue de lo mejor, pero había una palabra: ¡El mayor servirá al menor! Y cuando Jacob se quedó con el ángel, peleó por su bendición. De todas las bendiciones hay que sembrar para cosechar. ¡No era el preferido del Padre! Vemos entonces que la bendición se pelea! (Génesis 25:25-26) (Job 8:7).

 

Jacob debió pelear con el ángel y venia peleando desde el vientre de su madre! Además, no se llamó más Jacob sino Israel. Dios tiene pacto con Israel no con Jacob. Debes entender que tu identidad es de príncipe y no de suplantador! ¡Tu identidad es cambiada!

Hay algunos que dicen que el mundo le pone una identidad, pero ¡Vos sos lo que Dios dice que sos! Cuando Saulo se convierte a Cristo es Pablo, y en el momento en que alguien quiso imitarle dijeron los demonios: “A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?” (Hechos 19:15)

Saulo no era conocido en el mundo espiritual, ¡pero si conocían a Pablo! ¡Esa era su identidad de vencedor!

 

Semana Santa: Por otra parte, me gustaría invitarlos en esta Semana Santa a reflexionar sobre el tremendo amor de Jesús por nosotros, realmente es un tiempo para agradecer a Dios por todo lo que hizo, lo que hace y lo que hará. En este marco, los invito a una de nuestras reuniones más emotivas del año, donde recordamos el sacrificio de Jesús por nosotros y todas las victorias que nos concedió a través de su victoria!

Tendremos nuestro tradicional “Tributo a Jesús”, el Viernes Santo a las 20 horas en las instalaciones del CFC, de calle Sarmiento y el domingo contaremos con dos reuniones, la primera a las 10 de la mañana y la segunda será por la tarde, a las 18 horas.

Que Dios te bendiga grandemente y tengas una semana de victoria!

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El Cielo IV

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Meditar en el cielo no hace vivir mejor en la tierra y nos desafía a poder traer el cielo hasta aquí. Hoy vamos a ver tres características maravillosas del cielo que deberían repetirse sobre la tierra y en tu vida.

Mateo 6:10  Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

¡Meditar en el cielo no hace vivir mejor en la tierra! Y nos desafía a poder traer el cielo aquí. Hoy veamos tres características maravillosas del cielo que deberían repetirse sobre la tierra.

1.DIOS DE ORDEN

Dios es perfecto significa que en el no hay desorden. La palabra Cosmos en griego significa: Orden. Es una palabra opuesta a Caos; y la palabra cosmético viene de allí.

Es un sistema de organización. Cuando entramos en un lugar donde todo es desorden, allí no opera el reino de los cielos, cuando en una familia hay desorden el Reino de los Cielos no puede operar. En la organización celestial, Cristo- el Hijo unigénito de Dios, ocupa el máximo lugar de importancia. Del Hijo el Padre dice: “Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino. Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies” (Hebreos 1:8, 13).

No pretenda que el cielo venga a la tierra si no entiende que el orden es la naturaleza de Dios y lo que está plasmado en el cielo debe ser observado en la tierra.

Un grupo de cristianos que no observa el orden, que no tiene respeto por los que Dios pone, no tiene futuro y la persona que no respeta a las autoridades puestas por Dios tiene que entender que nunca vivirá nada parecido al cielo sobre la tierra. Debemos orar por las autoridades tanto de la iglesia como del Estado, porque es Dios quien “quita y pone reyes”.

En la organización celestial, Cristo ha sido “hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos” (Hebreos 1:4), los ángeles están sujetos a él.

2.LOS ANGELES ESTAN ORGANIZADOS

¡También los ángeles están organizados! En el orden  celestial, después de Cristo vienen los arcángeles. “Arcángel”, es un ángel que está por encima de otros ángeles, los dirige, guía, gobierna. El prefijo “arc” significa superior.

No se trata de unos pocos ángeles sino de “millones de millones” (Apocalipsis 5:11). (Daniel 7:10).

La desorganización o anarquía no se toleran en los lugares celestiales. ¿Con qué lógica pensar que el Creador las tolerara en la tierra?

¡Los ángeles están organizados como un ejército! Cualquier ejército, bien sea celestial, espiritual (la iglesia) o terrenal, sin organización y fuerte disciplina está condenado a la derrota. Aun Satanás es organizado (Efesios 6:12).

En la organización celestial, después de los arcángeles vienen los demás ángeles

3.EL DIABLO SE SUBLEVA EN CONTRA DEL ORDEN

Satanás y sus huestes se sublevaron contra la organización establecida por el Creador. Las consecuencias de su rebeldía fueron trágicas. Sufrieron, siguen sufriendo y sufrirán en la eternidad castigos que compartirán también los seres humanos que los siguen, y que han cometido el mismo error.

(Judas 1:6) ¿Qué fue su gran pecado? Perdieron su dignidad. O sea, no conservaron su maravillosa posición ni el propósito para lo cual fueron creados.

Dignidad Significa: Cualidad del que se hace valer como persona, se comporta con responsabilidad, seriedad y con respeto hacia sí mismo y hacia los demás, hace valer su dignidad. O sea toma conciencia de su valor y se comporta como tal. (Colosenses 1:10),

Y también “Abandonaron su propia morada”. Dios tiene su morada, su templo, su trono; Cristo tiene el suyo. También los ángeles el suyo -su lugar asignado en la organización celestial, su “morada”, su espacio, su área. Jesús dijo “en la casa de mi padre muchas moradas hay”. Pero, Satanás y sus simpatizantes, no conformes con su lugar en la organización divina, “abandonaron su propia morada”.

La influencia de estos demonios siembra caos, desorden, rebeldía y muerte entre los seres humanos que se dejan engañar. El orden es una condición en la cual se mantiene la libertad del desorden o la interrupción mediante estructuras, sistemas y protocolo. Siempre que hay una falta de orden, rango o cadena de mando; siempre que el protocolo no está presente; o siempre que un código de conducta no se percibe o se entiende, produce vacío, falta de propósito y significado.

Si tu vida se caracteriza por la confusión, conflicto, frustración o falta de dirección, significado o perspectiva, es una indicación de que sos deficiente en el área del orden. Donde no hay orden no hay luz (Job 10:22).

Hasta que decidas revertir el ciclo de desorden, continuarás experimentando ciclos de derrota y fracaso. La ley de la entropía: es la tendencia que la energía tiene a disiparse y pasar de un estado de orden a otro de desorden. A menos que aproveches el tiempo y la energía, a menos que la ordenes con la autoridad que se te ha dado, tu vida se disolverá en un estado de caos, y nunca experimentarás la vida de significado y fruto que Dios quiere que tengas. No solo dejes que las cosas sucedan; tenés que hacer que sucedan.

En cambio, Dios es un Dios de orden. Podemos ordenar nuestras vidas porque sabemos con qué precisión el sol se pondrá y volverá a salir; cómo cambiarán las estaciones del año, cómo serán las mareas, y cómo rotaran los planetas sobre sus ejes.

Dios proporcionó el ejemplo definitivo de administración del tiempo y de orden en el libro de Génesis. En seis días, Él creó la tierra y todo lo que hay en ella. Todo fue según el plan. (2° Crónicas 8:16). En el Nuevo Testamento, Pablo nos insta con respecto a la iglesia de Dios: “Pero todo debe hacerse de una manera apropiada y con orden” (1° Corintios 14:40).

Hay un orden en nuestras vidas debido al orden que Dios ha puesto en su lugar en el universo en el cual estamos suspendidos y en la naturaleza en la cual vivimos. Desde los ecosistemas hasta los sistemas solares, Dios ha puesto en movimiento patrones que podemos estudiar y documentar mediante lo que denominamos ciencia.

Pastor Guillermo Decena Centro Familiar Cristiano Eldorado.

Prédicas en vivo los miércoles y domingos 20 horas, a través de http://cfceldorado.org/

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El Cielo III

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El camino que transitamos al lado de Cristo Jesús es eterno. Debemos tomar en serio la Palabra de Dios sabiendo que todo los que nos ocurre es de estímulo para salir adelante. Nuestro Padre envía ángeles para que nuestros caminos sean defendidos y podamos ir de victoria en victoria.

 

Todos aquellos que han sido trasladados al cielo y han vuelto para contarlo, dicen que es asombrosa la similitud de lo que se ve en el cielo a lo conocido en la tierra. Casos como el testimonio del pastor Reinhard Bonnke, que presentó un video de la resurrección de un pastor evangélico en el África, que después de ser velado en la funeraria, la esposa lo lleva a una reunión evangelista y está filmado cuando vuelve a la vida. Lo que cuenta este pastor  es lo que es el cielo y el infierno.

¡Lo más extraordinario es sentir que hay un patrón de la creación de la tierra que sigue lo que está creado en el cielo! Esto nos lleva a dos conclusiones rápidas: Que la Palabra de Dios es poderosamente real, y que nuestra fe se edifica vigorosamente cuando analizamos lo que sucede en el cielo y que puede replicarse en la tierra. Ahora bien… ¿Qué  se ven en los cielos?

 

  1. SERES MARAVILLOSOS QUE SON SERVIDORES DE DIOS.

(Ver Ezequiel 1:5-14) Dice la Biblia que a la imagen de Dios hemos sido creados. ¡Qué bueno es saber que estos seres con aspecto humano vienen también de vez en cuando a ayudarnos, a alentarnos, a guiarnos y a corregirnos!

Los querubines son seres angélicos involucrados en la adoración y alabanza a Dios. Los querubines son primeramente mencionados en la Biblia en Génesis 3:24. Antes de su rebelión, Satanás era un querubín (Ezequiel 28:12-15). El tabernáculo y el templo, junto con sus artículos, contenían muchas representaciones de querubines. Estos servían al propósito de magnificar la santidad y el poder de Dios. Esta es una de sus principales responsabilidades a través de la Biblia. Además de esto, también servían como un recordatorio visible de la majestad y gloria de Dios, y su constante presencia entre su pueblo. (Éxodo 23:20-23)

 

  1. LA EXISTENCIA DE LOS ANIMALES EN EL CIELO.

A finales de los años 80 se estrenó una película llamada “Todos los perros van al cielo”. Del título se puede deducir que la historia se centró en la idea de que las mascotas van al cielo después de morir, y aunque este film es solo ficción, en cierta manera creó una especie de incertidumbre con respecto al tema. Dios se preocupa por toda su creación. A Él le importa lo que ocurre no sólo con los humanos, sino también con los animales, plantas y naturaleza en general. El hecho de que no sepamos qué destino les depara a nuestras mascotas después de la muerte, no significa que Dios tampoco.

Sólo Él sabe qué es lo mejor y también conoce cuánto amamos a nuestras mascotas. Lo único que nos queda es confiar en su sabiduría y poder, después de todo, los animales también son creación suya y Él sabe cómo disponer mejor de ellas. Pero tengo la convicción de que el cielo se replica en la tierra. (Apocalipsis 19:11) (2 Reyes 2:11) (Apocalipsis 19:14) (Isaías 11:6-9).

 

  1. LA SANTIDAD DEL CIELO.

(Apocalipsis 15:4) Sólo Él es infinito, independiente e inmutablemente Santo. Con frecuencia Dios es llamado “El Santo” en la Escritura; y lo es porque en Él se halla la suma de todas las excelencias morales. Es pureza absoluta, sin la más leve sombra de pecado (1° Juan: 1:5). La santidad es la misma excelencia de la naturaleza divina: el gran Dios es “magnífico en santidad” (Habacuc 1:13). De la misma manera que el poder de Dios es lo opuesto a la debilidad natural de la criatura, y su sabiduría contrasta completamente con el menor defecto de entendimiento, su santidad es la antítesis de todo defecto o imperfección moral. A esta perfección divina se le da un énfasis especial. “Se llama santo a Dios más veces que todopoderoso, y se presenta esta parte de su dignidad más que ninguna otra. Esta cualidad va como calificativo junto a su nombre más que ninguna otra. Este es su mayor título de honor; en éste resalta toda la majestad y respetabilidad de su nombre.” Esta perfección, como ninguna otra, es celebrada ante el trono del cielo. (Isaías 6:3).

Dios mismo destaca esta perfección: (Salmo 89:35) Dios jura por su santidad porque ésta es la expresión más plena. Por ello leemos de la “hermosura del Señor” (Salmo 27:4), la cual no es otra que la “hermosura de su santidad” (Salmo 110:3).

Esta excelencia destacada por encima de sus otras perfecciones es la gloria de éstas;  así como su poder es el vigor de sus otras perfecciones, su santidad es la hermosura de las mismas. Si ésta fuera manchada, el resto perdería su honra.

La santidad de Dios se manifiesta en sus obras. Nada que no sea excelente puede proceder de Él. La santidad es regla de todas sus acciones. En el principio declaró que todo lo que había hecho era “bueno en gran manera” (Génesis 1:31). Al hombre lo hizo “recto” (Eclesiastés 7:29), a imagen y semejanza de su creador. Los ángeles que cayeron fueron creados santos (Judas. 6). De Satanás está escrito en Ezequiel. 28:15.

La santidad de Dios se manifiesta en su ley. Esa ley prohíbe el pecado en todas sus variantes: en las formas más refinadas así como en las más groseras, la intención de la mente como la de contaminación del cuerpo, el deseo secreto como el acto abierto. Por ello leemos: (Romanos 7:12). (Salmo 19:8,9).

La santidad de Dios que se manifiesta en la cruz. La expiación pone de manifiesto de la manera más admirable, y a la vez solemne la santidad infinita de Dios y su odio al pecado. ¡Cuán detestable había de serle este cuando lo castigó hasta el límite de su culpabilidad al imputarlo a su Hijo! La santidad divina jamás apareció más atractiva y hermosa que cuando la faz del Salvador estaba más desfigurada por los gemidos de la muerte. Cuando Dios esconde de Cristo su faz sonriente y le hunde su afilado cuchillo en el corazón, Cristo adora esa perfección divina “pero Tú eres Santo, v. 3”. Dios aborrece todo pecado porque Él es Santo. Él ama todo lo que es conforme a sus leyes y aborrece todo lo que es contrario a las mismas. De ello se desprende que Él necesariamente ha de castigar el pecado. El pecado no puede escapar a su castigo porque Dios lo aborrece. A menudo Él ha perdonado a los pecadores, pero jamás perdona el pecado; el pecador sólo puede ser perdonado a causa de que otro ha llevado su castigo: Jesús (Hechos 9:22).

A causa de un pecado Dios desterró a nuestros primeros padres del Edén. Por un pecado toda la descendencia de Cam cayó bajo una maldición que todavía perdura. Moisés fue excluido de Canaán a causa de un pecado. Y por un pecado el criado de Eliseo fue castigado con lepra y Ananías y Safira fueron separados de la tierra de los vivientes. En eso tenemos pruebas de la inspiración divina de las Escrituras.

El alma no regenerada no cree realmente en la santidad de Dios (Salmo 50:21). Piensan en un Dios cortado según el patrón de sus propios corazones.

La santidad atribuida en las Escrituras a la naturaleza y carácter divinos es tal, que demuestra claramente el origen sobrenatural éstas. El carácter atribuido a los “dioses” del paganismo antiguo y moderno es todo lo contrario de la pureza que pertenece al verdadero Dios. ¡Los descendientes caídos de Adán jamás podían idear un Dios de santidad inenarrable que aborrece totalmente todo pecado! En realidad, nada pone más de manifiesto la terrible depravación del corazón humano y su enemistad con el Dios viviente que la presencia del que es infinita e inmutablemente sabio. El hombre lo llama “defectos”, “equivocaciones”, “enfermedad”, etc.  El “dios” que la inmensa mayoría de los que profesan ser cristianos “aman” es como un anciano indulgente, quien, aunque no las comparta disimula benignamente las “imprudencias” juveniles. Pero la Palabra de Dios dice: Salmos 5:5 y Salmos 7:11.

Porque Dios es Santo, es completamente imposible que acepte a las criaturas sobre la base de sus propias obras. Pero bendito sea su nombre, porque lo que su santidad exigió, lo proveyó su gracia en Cristo Jesús, Señor nuestro cada pobre pecador que se haya refugiado en él es “acepto en el amado” (Efesios 1:6).

Porque Dios es Santo, debemos acercarnos a Él con la máxima reverencia Salmo 99:5. Sí, “Al estrado”, en la postura más humilde, postrados ante él. Cuando Moisés se acercaba a la zarza ardiendo, Dios le dijo: “quita tus zapatos de tus pies” (Éxodo 3:5). A Él hay que servirle “con temor” (Salmo 2:11). Cuando más temerosos nos sintamos ante su santidad inefable, más aceptables seremos al acercarnos a Él. Porque Dios es santo, deberíamos desear ser hechos conformes a él.  Su mandamiento es: “Sed santos, porque yo soy santo” (1° Pedro 1:16).  Éste es el mejor medio para agradarle.  Así pues, por cuanto solo Dios es la fuente y manantial de la santidad, busquemos la santidad en Él; que nuestra oración diaria sea que “El Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo” 1° Tesalonicenses 5:23.

Que tengas una semana de bendición y victoria!

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El Cielo II

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Como cristianos, nuestro verdadero hogar es el cielo (Filipenses 3:20). Nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador. Sin embargo a veces, estamos aferrados al aquí y el ahora. Nos encantan las bendiciones terrenales de Dios. Pero la Biblia nos desafía a centrarnos en “las cosas de arriba”.

Amós 4:12 “Por eso, Israel, voy a actuar contra ti; y cómo voy a hacerlo, ¡prepárate, Israel, para encontrarte con tu Dios!” Este pasaje hace recordar solemnemente que un día toda la humanidad será juzgada delante de Dios, inclusive los creyentes en Cristo. Pero lo más interesante es que la gente está preparándose para todo menos para lo más importante. Desde que nacemos nuestros padres quieren prepararnos para un futuro promisorio pero lo más importante es prepararse para el encuentro con el Altísimo. La Palabra de Dios nos ayuda a vivir sabiamente sobre la tierra y a prepararnos para este encuentro. Describe al cielo como:

  1. I) UNA PATRIA CELESTIAL

Como cristianos nuestro verdadero hogar es el cielo (Filipenses 3:20). Nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador. Sin embargo, a veces, estamos aferrados al aquí y el ahora. Nos encantan las bendiciones terrenales de Dios. Al mismo tiempo, la Biblia nos desafía a centrarnos en «las cosas de arriba».

Si les ha tocado alguna vez pasar por migraciones, saben que lo más esencial es tener un pasaporte vigente, con todos los papeles asociados en orden. ¿Cuál será el pasaporte para entrar al reino de Dios? ¿Cómo podemos recibir permiso para ser ciudadanos del cielo? Algunos opinarán que no se necesita ningún pasaporte, que Dios dejará entrar a cualquiera que lo desee. Les aseguro que esto no es cierto. Otros creen que, por haber sido bautizados en su infancia, tienen un pasaporte al cielo, pero la entrada al cielo no es por medio del bautismo. También hay quienes creen que el precio de un pasaporte al reino de Dios es hacer muchas cosas buenas. No hay suficientes buenas obras para poder llegar a la presencia de Dios. Sólo hay un pasaporte para el cielo. Veamos cuál es en Efesios 2:8-9 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe”.

Eclesiastés 3.11. En lo más profundo de nosotros existe el deseo de vivir para siempre. El mundo está lleno de historias de hombres que hicieron todo por lograrlo, pero los que tenían fe recurrieron al Padre en busca de la inmortalidad.

Hebreos nos recuerda que los hijos de Dios del Antiguo Testamento esperaban con fe la seguridad de vida eterna después de su muerte. Aguardaban la promesa de la resurrección, al mismo tiempo que experimentaban el sentimiento de ser forasteros y exiliados en la tierra. Ellos sabían que lo que más anhelaban sus almas no lo encontrarían en esta vida, sino en el cielo.

Hebreos 11:14-16. Lo que estaban buscando era “una patria mejor”. Tener un anhelo profundo por una patria mejor sería una buena noticia sólo con una condición, la cual revela el autor en la segunda parte del versículo. Lo que ellos esperaban, era lo que Dios tenía toda la intención de darles. El pecado no sólo nos robó la eternidad; también ha destruido nuestra capacidad de disfrutar del viaje por este mundo. Vemos los efectos del pecado a través del tiempo, hasta que al final podemos incluso recibir de buena gana el fin de nuestros días en esta tierra. (Es lo que dice en 2° Corintios 5:1- 2).

Cuando María y Marta lloraban la muerte de Lázaro, Jesús trató de ayudar a Marta a salir de su limitada perspectiva en cuanto a la vida. Simplemente le dijo que su hermano resucitaría. Marta asintió amablemente: Juan 11.24. Ella sabía que Dios algún día resucitaría a Lázaro. Jesús le dijo entonces en Juan 11: 25- 26 “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”. Es de dudar que Marta hubiera entendido en ese momento lo que Él quiso decir, aunque afirmó que sí. Pero unos minutos después, Jesús levantó a Lázaro de los muertos. Fue entonces que Marta lo entendió.

  1. II) UNA HERENCIA MEJOR

Perdurable herencia tenemos dice en Hebreos 10:34 “Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos”.

Los bienes terrenales traen preocupación, carga, estrés, es una lucha conseguirlos y mantenerlos, y son de corta duración, pero Dios nos ha prometido bienes positivos e imperecederos en el cielo, y esta promesa engendra en nuestros corazones la certidumbre de que allí tenemos una más perfecta e imperecedera sustancia.

Pero para el cristiano puede haber una distinta realidad: “la bendición de Dios enriquece y no trae tristeza con ello” dice Proverbios, o sea ¡el Señor puede proteger lo que otorga!  Pero Dios quiere que meditemos en que hay cosas maravillosas que vamos a recibir en el cielo. ¡También habla de recompensa por cualquier malestar por causa del Reino! Hebreos 10:35-36 ¿Cuál es el beneficio de acercarse a Jesús? Sabiendo que tenemos en Cristo una mejor y “perdurable herencia” en los cielos (Hebreos 10:37-39).

Una Herencia Eterna

El querer dejar algún bien a la familia después de la muerte es un deseo bueno, y bíblico, ya que nuestro día a día se desenvuelve en un mundo difícil y consumista. Pero nos hemos puesto a pensar conscientemente ¿cuál es la más valiosa ganancia que podemos ofrecer a los seres que amamos? Mateo 6:19-20. La Palabra de Dios nos enseña que existe una herencia que no se corrompe o desgasta; una herencia pura y perdurable.

Los hijos de Dios somos herederos de Dios, y coherederos con Jesús (Romanos 8:17). Deberíamos entender este pasaje, ¡dice que tenemos que comprometernos con su Reino por más sufrimiento que esta decisión nos traiga! Herederos significa que hemos recibido esa herencia prometida: la salvación plena o vida eterna.

Entonces, nuestra mejor herencia trasciende el cuerpo, y es eterna. Está en la esfera espiritual para disfrutarla junto a nuestro Señor. El poder pasar este privilegio a nuestros seres amados es parte del mejor legado que podemos ofrecer, sabiendo que a quienes compartamos del amor de Jesucristo y lo acepten en su vida también heredarán la vida eterna donde ya no habrá muerte, ni enfermedad, ni llanto, ni lamento, ni dolor (Apocalipsis 21:4).

III) LA CONGREGACIÓN  DE LOS SANTOS

Hebreos 12:22 “Estos primogénitos que están inscriptos en los Cielos, son los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, que son señalados como los primogénitos de Dios, del cual Cristo es la cabeza de esos primogénitos”.

Un Sueño Mayor

El 28 de agosto de 1.963 Martin L. King proclamó frente al Lincoln Memorial lo siguiente: “Tengo un sueño: que algún día en las rojas colinas de Georgia, los hijos de esclavos anteriores y los hijos de anteriores dueños de esclavos se sentarán juntos en la mesa de la hermandad… Tengo un sueño: que mis cuatro hijos pequeños algún día vivirán en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter”. Martin L. King articuló y simbolizó un gran sueño, sueño aún no hecho realidad. La visión Bíblica es mayor a la manera en que negros y blancos se relacionan terrenalmente. Se refiere a personas de cada raza, cada lenguaje y cada tribu unidas con pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas.

Todas las Razas Unidas

Jesús tiene el derecho de abrir el libro de la historia porque por su muerte rescató personas para Dios- para gloria y alabanza de Dios – de toda “tribu, lengua, pueblo y nación”. En el diseño de Dios, la muerte de Jesús fue fundamental para rescatar a algunos de cada raza e idioma y unirlos en un solo “reino”. Todos tendrán un rey. Es decir, todos vivirán con pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas. Todos serán adoradores de tiempo completo. Observemos esta visión cumplida en los versos 13-14 del capítulo 5.

Para esto fue diseñada toda la creación, Apocalipsis 5:9 explica la razón por la que Cristo murió y es digno de llevar la creación a esta exaltación es que él rescató personas de toda tribu y toda lengua para alabar a Dios como sacerdotes. De esto trata la historia. Para esto son las naciones, las razas y las lenguas. Ahora bien, la implicación es enorme en nuestra misión como iglesia. Por ejemplo, existen cerca de 6.528 lenguajes hablados en el mundo de hoy. Aún más, existen divisiones tribales y étnicas dentro de las lenguas. Cristo murió para rescatar personas de cada una. Otra implicación del propósito de Dios en la muerte de Cristo, es que los redimidos provenientes de toda raza estén unidos, esto incluye negros y blancos, morenos, rojos y amarillos y cualquier otro tono de color.

¿Por qué creó Dios razas y lenguas diferentes?

Hay mayor poder y profundidad en la alabanza hecha a Dios que proviene de unidad en la diversidad que de la simple uniformidad. Salmo 96:3-4. En otras palabras, las naciones son llamadas a participar porque la grandeza de la alabanza depende de ello. La alabanza a Dios es engrandecida, Él  así lo requiere. Y la unidad en la diversidad es mayor que la uniformidad. Dios tiene el sueño y el propósito final para todas las naciones y toda raza y toda lengua. Unidos en pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas. Esa es nuestra pasión también.

Que tengan una semana de bendición y victoria!

Pastor Guillermo Decena Centro Familiar Cristiano Eldorado.

Prédicas en vivo los miércoles y domingos 20 horas, a través de http://cfceldorado.org/      

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