Jorge Asís

Programa PPP: la penúltima bala del Gobierno

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Participación Pública Privada. La clave para vencer en 2019
Previa: Deseos imaginarios del macrismo
En 1983, el sociólogo Juan José Sebrelli, un “socialista solitario”, publicó “Los deseos imaginarios del peronismo”. Hoy sería el indicado para estudiar los deseos imaginarios del macrismo. Pero Sebrelli se hizo (casi) macrista.
Los argentinos que sean adictos al Tercer Gobierno Radical deben bancar la ceremonia de los aumentos superiores al índice de inflación. Pero sólo hasta mayo. Después -suponen- los aumentos mantendrán el ritmo equiparable de la inflación. De a poco el gradualismo vence (otro deseo).
Cuesta entusiasmar con otro segundo semestre. Los adictos ni se atreven siquiera a sugerir que, para el último trimestre de 2018,  podrá respirarse con menor tensión. Confirma la Garganta, con cierta euforia: “La bonanza de los cambios se va a notar recién en 2019”.
Año, casualmente, electoral. El penúltimo deseo imaginario consiste en los PPP. Entendidos como la base de la salvación. La máxima apuesta para mantenerse en el poder, más allá de 2019. Para imponer la continuidad y desterrar al peronismo. (Por Carolina Mantegari – Asis Cultural).
El ministro Luis Caputo, El Toto, es un Newman pura sangre. Veneración y respeto.
Disertó en el lanzamiento de las RER (Red de Expresos Regionales). Sobre el Esquema PPP para desarrollo de la infraestructura. El plan “más ambicioso de nuestra historia”.
Cuentan ya con 60 proyectos identificados, para una algarabía de 30 mil millones de dólares. Y generar “empleo de calidad”. Para “Energía y Minería. Transporte, Comunicación, Tecnología, Agua. Saneamiento, Vivienda, Salud…”.
PPP, Participación Pública y Privada. Metodología para encarar la construcción keynesiana de obras de “importancia estratégica”. A los efectos de poner en movimiento, de una vez por todas, el cascajo estancado de la economía. Culpa -siempre- de “la herencia recibida”.
Corredores Viales. Miles de kilómetros de autopistas. Las ofertas de empresas extranjeras (algunas asociadas con nacionales) se van a recibir en la licitación de abril.
PPP. Penúltima balaEjecuciones monumentales para que sean pomposamente inauguradas por Mauricio, El Ángel Exterminador, en vísperas de la ansiada reelección que postergue el conglomerado de causas judiciales que, sin impaciencia, esperan.

El tridente

En la epopeya de la penúltima bala se desenvuelve el tridente del Barcelona.
Lo compone el ideólogo, director técnico, Mario Quintana, Luz de mis Ojos I, cada vez más celado.
Un habilidoso armador de fideicomisos (algunos bastante conflictivos, como el de Tortugas Open Mall, ampliaremos).
Estrella ascendente del TGR, aunque no participe de la mesa ultra chica, ni pueda imponer Farmacity en la provincia de Buenos Aires (ampliaremos también).
Luz de mis Ojos I aporta el envoltorio jurídico.
Luce también, en el tridente, el citado Toto, encargado de diseñar la compleja estructura financiera.
Consta que El Toto es el más eficiente especialista en resolver los problemas que él mismo genera.
Y por último Guillermo Dietrich, El Guiyo, Geniol II, el instrumentador. Contempla el horizonte con el gesto altivo del que aguarda un superior protagonismo político.
Parque Fotovoltaico Caucharí. Paseo del Bajo. Cuenca del Río Salado. Túnel de Agua Negra.
Hospitales, cárceles, redes eléctricas, escuelas.
La penúltima bala de los PPP arrastra el polvo de cemento que le va a permitir al rostro presidencial lucir cascos de estadista ganador. Cascos para fotografiar también a la señora gobernadora. Y hasta del conductor del Maxi Quiosco. Cascos multiplicados para los Gobernadores, Mini-gobernadores que también quieren mojar la medialuna de los cascos.
PPP. Penúltima balaObra pública financiada por privados. Keynesianismo conveniente del Estado que no tiene dinero para invertir.
Al cierre del despacho, el Estado tampoco brinda garantías a los mitificados inversores externos. Un conjunto de atorrantes dignos, aunque bastante reticentes, que se abstienen de “ponerla”, como lo dijo con más elegancia Su Excelencia, el embajador de Japón.
Mientras tanto, los cuestionados constructores argentinos, varios de ellos preocupados por situaciones judiciales, tampoco tienen capitales disponibles para financiar las obras públicas que les propone el Estado, sin pagarla en lo inmediato.
Para sobrevivir, para llevarse alguna moneda, los empresarios deben “dejar de llorar por los rincones” y competir. Como lo sentenció el ministro Cabrera, El Galán Tardío.
Entonces, para no quedarse afuera, los empresarios se muestran interesados en mojar la medialuna en el tazón de la nueva fórmula PPP. Afán que contrasta -sin afanar- con la imposibilidad de bancarlo.
Los patriotas buscan asociarse con los milagrosos fondos de inversión (que en general integran). Para que los fondos banquen la financiación que los financie, y financie, en simultáneo, al Estado que quiere dejar de ser bobo. Pero le cuesta. Mucho.
No sorprende entonces el desfile de empresarios y de buscapinas que suelen aventurarse en la Gran Manzana. Para tramitar el mangazo de la asistencia, tal vez en el edificio de la 57 y Quinta, en la Nueva York de Sinatra. En la sigilosa búsqueda del joven argentino de moda, contactado y cordial. Un ejecutivo de aceptable remuneración que ya es considerado, sin el menor rigor, el nuevo dueño de la Argentina. Por haber asociado a su Fondo, Poinstate, al Pampa de Mindlin. Por haberle comprado, junto a dos socios ilustres, un Parque Eólico de diversiones a Gian Franco Macri. Y por haberse quedado, en el revoleo, por miserables cien millones de dólares, con el Sheraton de Retiro.

Power points

PPP. Penúltima balaEl delirio de cemento puede ser la salvación (imaginaria) del TGR.
Ni Plan A ni B, en la práctica los PPP son la penúltima bala. Como en el tango, la última es la bala del final.
Los PPP se siguen cotidianamente desde la Subsecretaría de Participación Pública y Privada. Depende de El Toto (que depende de Luz de Mis Ojos I). Tiene al frente a un despierto muchacho de 33 años, José Luis Morea, formado en Australia, que luce el básico uniforme de macrista y reporta a Pablo Quirno.
Es Quirno el Jefe de Gabinete del Ministerio de El Toto, mientras su titular -El Toto-, se concentra en conseguir los capitales que posterguen el epílogo invariable del Estilo Ponzi.
La pólvora -o “la rueda”, como la denomina Morea- está inventada. Los PPP se pusieron en práctica en Perú, con relativo éxito, como en Colombia y Chile, en Australia y en Inglaterra.
En los años 90, el ministro Roberto Dromi, Sai Baba, intentó imponerlo en la patria, sin suerte.
Pero fue el macrismo que lo convirtió históricamente en la ley 27.328, hacia finales de 2016.
Hasta ahora, de la ambiciosa complejidad de las PPP, lo más logrado, es la página web de la subsecretaría. Colmada de promisorias figuritas, de power points ilustrativos que aluden a “trillones de dólares”, con marcados autoelogios hacia el funcionamiento edilicio de los acueductos virtuales, los puertos y puentes imaginarios como los deseos del macrismo.

Perforar La Matanza

Aunque sea voluntariosamente artificial, debe celebrarse el optimismo que abunda.
PPP. Penúltima balaIndica que ya no hay cemento que alcance para construir el delirio planificado. Aquí el TGR basa gran parte de su propósito de mantenerse en el poder. Ser reelecto por otros cuatro años, y conservar -sobre todo- la prioritaria provincia de Buenos Aires. Ya que Luz de mis Ojos I, por instrucción presidencial, pretende perforar La Matanza. Y vencer al peronismo con cemento, triturarlo con caños y ladrillazos.
La euforia del cemento deriva en anticipada carencia. Consta que ya se importa cemento desde Portugal. Con el tiempo, va a ser un gran negocio el acaparamiento de clinkers.
Es la pieza clave, el clinker, en el proceso de la elaboración del cemento. Pelotitas horneadas de arcilla y de caliza molida, que pronto van a dar mejor rentabilidad que el dólar.
 

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La meticulosa preparación del ballotage

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RELEVAMIENTO (I): Urtubey, Uñac, Manzur, Rodríguez Saa, De la Sota.
“Son incompetentes para gobernar, pero saben ganar elecciones”.
Para vencer en 2019 al Colectivo Cambiemos, Los Invencibles de la Big Data, el peronismo tiene que preparar meticulosamente el ballotage de 2019.
A más tardar antes del Mundial, necesitan identificar al candidato a presidente (y al elegido para gobernar Buenos Aires).
El relevamiento indica que deben construir al margen de lo que decida hacer La Doctora, con su Unidad Ciudadana.
El candidato puede salir entre los gobernadores activos del peronismo, aunque algunos aún no estén consolidados en sus respectivos territorios.
Los gobernadores desplazaron a los sindicatos en el rol mitológico de columna vertebral.
Brotan en primer lugar tres exponentes. En el siguiente orden.
Juan Manuel Urtubey, 48 años. Experimentado gobernador de Salta que ya no tiene reelección. Un peronista presentable, a veces perdonable. Supo destacarse como “dador voluntario de gobernabilidad”.
Aunque haya perdido en la última elección legislativa, amaga con querer ser.
Es el “tiempista” clásico. Pero el tiempo se lo puede llevar puesto como una bufanda, si no actúa con claridad, decisión y convicciones.
Sergio Uñac, 48 años, otro gobernador presentable. De San Juan.
Sabe Uñac que está de moda y sin embargo no se desvive ni marea por representar el rostro sorprendente de la novedad.
La meticulosa preparación del ballotageEs mencionado en la totalidad de las mesas de la rosca eventual. Lo piensan. Es motivo de consultas. Tiene el atributo de haber ganado en las legislativas de 2017.
El tercero es Juan Manzur, 49 años. Gobernador de Tucumán.
Un moreno entrador, astuto y veloz. Boceto de Menem en gestación.
De ser el designado alguno de los tres, se impone incorporar a los tres caudillos que los auditan. Y probablemente les generen rencores parroquiales.
Juan Carlos Romero, de Salta; José Luis Gioja, de San Juan; y el radical -trasplantado como peronista- José Alperovich, de Tucumán.
Exponentes de la generación anterior, que mantiene cuadros que aún gobiernan. Como Jorge Verna, en La Pampa, o Gildo Insfrán, en Formosa.
Esta generación resistente mantiene dos figuras que siguen en pie, con intenciones de proyectarse.
Alberto Rodríguez Saa, gobernador de (el Estado Libre Asociado de) San Luis.
Hoy el Alberto sintoniza con La Doctora. Como Milton Capitanich, que también amaga con saltar, desde la intendencia de Chaco, hacia la presidencia de la nación. Es el mismo desafío audaz que Sergio, el titular de la Franja de Massa, intentó desde Tigre, y con un leve stage en el parlamento.
La meticulosa preparación del ballotage(Massa es unánimemente el preferido para Buenos Aires).
El otro obstinado es José Manuel De la Sota, El Cordobés Profesional.
Ahora no gobierna. Por su popularidad, por el respeto que genera entre la militancia, De la Sota es promovido por algún sindicalista más influyente que poderoso.
Ambos, El Alberto y José Manuel, disponen de una bala más en la recámara. Para dispararla en 2019, cuando carguen con los fronterizos 70 años.

El Colectivo

Desastrosos para gobernar, eficaces para ganar las elecciones.
En el Colectivo Cambiemos saben armarse para el ballotage.
El apoyo de los grandes medios de comunicación les facilita la estrategia de destrucción del adversario, al exponerlo como la representación del mal.
En 2015 lo importante era desalojar al populismo (al peronismo, en su versión cristinista). En 2019, el objetivo es impedirle el regreso. Y consolidarse como continuidad.
El apoyo mediático subsiste, pese a la confidencial decepción. Por las muestras de incompetencia.
El secreto del éxito es poco original. Consiste en mantener dividido el espectro opositor. Entre dos, tres, mil peronismos (cliquear).
Y a través del reclutamiento de peronistas perdonablemente pragmáticos, profundizar la separación insoluble entre las diversas tolderías. Hacerlas rivalizar hasta el desprecio.
Nada les cuesta explorar la fragmentación. La tienen servida.
Hasta aquí es aparentemente simple asegurarse otro período.
La meticulosa preparación del ballotageDebe mantenerse a La Doctora vigente en los medios, políticamente amenazante, pero acotada por el código penal.
En efecto, La Doctora es la que tiene más votos. Suele definirse peronista, pero el peronismo, aunque lo tuvo a sus pies, hoy le desconfía por su afán de mantener el frepasito tardío que la acompaña.
Es razonable que La Doctora persista. Sin ceder gratis el espacio a los alucinados sin votos, aunque cuentan con buenos argumentos. Los que se creen con derechos de producir un renunciamiento, desde los medios.
“Con ella no alcanza pero sin ella no se puede”, sintetiza Alberto Fernández.
Con la porción de vigencia que la fortalece, La Doctora asegura que ningún otro peronista pueda eclipsarla.
Pero la organización vence al carisma. Y entre tanta claridad yace, en general, la trampa.
Según el relevamiento, el error consiste en creer que los peronistas, si van todos unidos, ganan. Al contrario, pueden imponerse en la primera vuelta, para ser derrotados con seguridad en el ballotage.
El 60% del no peronismo es más significativo que el 40% del peronismo seccionado.
Entonces el estratega peronista debe pugnar por el mecanismo racional de dividir el “no peronismo”.
“Si nos juntamos, fueron” (cliquear) es, apenas, una expresión de la voluntad.
Para que el no peronismo “haya sido” se requiere obturar su solidez. Estimular la gestación del tercer vector, el frente progresista, con los mormones del socialismo y el progresismo tenue de la señora Stolbizer. Y trabajar entre las contradicciones internas del Colectivo Cambiemos. Las relaciones entre el hegemónico PRO con los partidos asociados, que derivaron en meras líneas internas. La meticulosa preparación del ballotageLa Coalición Cívica, de la incontenible señora Carrió (que con frecuencia conduce) y la Unión Cívica Radical, que en el armado fue infinitamente trascendental, causante principal del triunfo de 2015.
La UCR le brindó al Colectivo el contenido territorial que contrasta con la influencia nula en la marcha (catastrófica) del Tercer Gobierno Radical. Al que los radicales desconformes critican con la misma intensidad con que suelen aferrarse a los cargos. Gobernar es estar. Cobrar.

Caza-bobos

El peronismo de los gobernadores, la columna vertebral, debe evitar el caza-bobos tentador de la gran interna. Como la de 1988, entre Cafiero y Menem.
El relevamiento indica que se le puede dotar de utilidad a la inutilidad de las PASO. Así sean dos o tres las propuestas que se reivindiquen como peronistas. Para competir con la Unidad Ciudadana, o sea La Doctora, y con el Colectivo Cambiemos, cada vez más lacerado por el desgaste de una administración que no acierta.
Con el deteriorado Macri, que deja secuelas en la señora María Eugenia, el Colectivo Cambiemos la tiene menos fácil. Sobre todo si enfrenta a un peronismo disociado del recurso teórico de la representación del mal.
En segunda vuelta se habilitan todas las jugadas. Las negociaciones. Sin lugar para el estupor.
La meticulosa preparación del ballotageEl peronismo que puede volver es el que le brinda garantías a la industria, a los inversores reales, nada imaginarios.
Para que los luminosos periodistas reconocidos tengan que esmerarse en las tradicionales piruetas para reubicarse. Y para que los atractivos protagonistas de la actualidad, sin ser víctimas de ninguna revancha, se concentren en la búsqueda de algún abogado competente. En especial para los patriotas venerables que supieron enriquecerse con las finanzas, para después encarar el sacrificio de inmolarse patrióticamente en la función pública, que es siempre -se sabe- muy ingrata.

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Charolazo del 21-F

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El Ánfgel y el Charol (III): Ni Roma ni Macri pagan traidores ni sobones.
Cuando se moviliza Camioneros -el poderoso sector de la clase obrera que conduce Hugo Moyano, El Charol- vibra la totalidad del cuerpo social.
Y adquieren relevancia sobre todo los dirigentes sindicales que no lo acompañan. Los que apuestan, en realidad, por su aislamiento.
Con el auxilio teórico del marxismo -y sin poner el acento en la lucha de clases-, debe aludirse a la hegemonía de una clase dominante metodológicamente inculta.
Es el Tercer Gobierno Radical que preside Mauricio Macri, El Ángel Exterminador. Gobierna con una relativa minoría parlamentaria pero con una excesiva mayoría mediática. Pero está captado por la hegemonía de la insustancialidad. La oquedad que lo torna aburrido y neutraliza.
En realidad, el TGR se explica mejor a partir de Milan Kundera que de Carlos Marx, o el pensador Durán Barba. Por la levedad sin rigor, aunque sea soportable. Secuelas del maniqueísmo estremecedor que pugna por establecer diferencias mágicas entre “lo nuevo” y “lo viejo”. La cronología surge aquí como dato divisorio. Lo “viejo” arrastra la estética del siglo anterior. Con las concentraciones multitudinarias, como la parada patrocinada por Moyano el 21-F.
Al plantearse el conflicto social, que es “siempre más profundo que las anécdotas que lo generan”, desde el kunderismo macrista brota la relativización. Para ser pronto descalificado (el conflicto) por antiguo.
La estrategia de la capa dominante es irrisoria. Con el país desorientado y a la deriva, ante la mera presencia del conflicto, el TGR se obstina en anexar, para su causa, a los desclasados dirigentes de la clase trabajadora, los que permanecen inmediatamente desacreditados ante sus dirigidos. Les estampan sin pudor el barniz amarillo del oficialismo, para diferenciarlos del que asume la causa del desafío. La indignada bronca popular.

Marcha plural. Policlasista

Charolazo del 21-FLa marcha de protesta que se promovió alrededor de Hugo Moyano derivó en un contundente Charolazo. Fue infinitamente más significativo que la sucesión de balbuceos de su propio discurso.
Un acontecimiento que reacomoda al universo sindical, y que debiera dejar lecciones que nadie querrá registrar. Aunque el inagotable oficialismo argumental se precipite en aclarar que, después de la desconcentración, no queda nada concreto. Ningún avance. Apenas se vuelve a la mediocre normalidad.
El Charolazo del 21-F fue plural y policlasista. Una alfombra verde de varias cuadras de rudos camioneros atenuados por la presencia de los gremios blancos.
Los docentes de Baradel, Demis Roussos, y de Yasky, El Hugo Blanco, junto a los estatales de Michelli y los judiciales de Piumato, que se mezclaron con los bancarios de Palazzo, el carismático Caudillo Radical. Y con los sectores medios ideologizados, que representan a las distintas tribus minoritarias del peronismo. Como La Cámpora, y diversos peronistas sueltos. Junto a los esclarecidos de la izquierda trotskista, del PO y del PST, y con el nucleamiento del “pe ce erre”, aquel que fuera chinófilo, sumados al humanitarismo militante de las Madres. Y sobre todo el extendido colchón popular de las llamadas organizaciones sociales, con desposeídos que pugnan por el ascenso social que merecen y convertirse, también, en clase trabajadora.

Festival de la sociología en movimiento

Entonces extracción obrera, pequeño-burguesía militante y aspirantes a proletarios que marcan un camino desafiante para el analista político, mal habituado a encasillar.
Se asiste a la combinación de los diversos estratos que componen la sociedad aparentemente estancada.
Charolazo del 21-FUn verdadero festival de la sociología en movimiento que el botiquín reaccionario de la capa dominante prefiere simplificar. Para incorporarlo a la fantástica colección de recursos prejuiciosos, inútiles para anular la potencia de un fenómeno sociocultural (y político) que los excede. Por desconfiar de la ilustración y por menoscabar, por antiguo, todo aquello que remita a las interrelaciones de las clases.
En el combate descalificador, los dominantes pasan del gorilismo que enternece por arcaico, hacia las acciones de contrainteligencia que se inventaron en el siglo XIX. Con el formato servicial de las amenazas. Exploraciones útiles para ser multiplicadas desde el panelismo mediano que transmite ideología insalubre desde los medios baratos de comunicación. Es que abundan los que se plegaron con entusiasmo a la onda cautivante de la insustancialidad.
Es aquí donde adquirieron fundamental relevancia los ausentes que buscaban altavoces para proclamar su distancia con Moyano, al que reducían a la rigurosa mezquindad de suponer que Charol sólo actuaba movilizado por su defensa personal. Para no dar explicaciones ante la justicia, y no ir preso.
Al exponer ante la opinión pública a los sindicalistas perdonables, el gobierno, impiadosamente, los dejaba mal parados, en posición adelantada, en falta con los representados que hubieran preferido concentrarse entre el festival de la sociología en movimiento.
Al pretender aislar a Moyano, el TGR lo promovía. Sólo consiguió que El Charol reaccionara como un sensible novato del montón, ante la virulencia de los golpes. Y desperdiciara valiosos minutos de su costoso discurso que fueron destinados a la inutilidad de la queja.
Sin embargo lo que menos importaba de Moyano eran sus palabras. Importaba lo que había generado, lo que podía reunir,Charolazo del 21-F la reagrupación del mundo sindical que dejó de ser columna vertebral para convertirse en razón, y hasta pensamiento. Para riqueza de discurso bastaba con las palabras de los dos teloneros fundamentales. El radical Sergio Palazzo, y el maestro progresista Yasky, El Hugo Blanco.

Lecciones del 21-F

Los dirigentes sindicales, en general más astutos que Rinconete y Cortadillo, fueron exhibidos como moderados dialoguistas. Los pobres quedaron a contrapierna.
Desubicados y en “orsai”, como el alma del bandoneón. Apenas aprovecharon el conflicto para aproximarse, de manera suicida, al gobierno que nada tiene para darles. Ni garantías de libertad. Y Macri, como Roma, nunca paga traidores. Ni siquiera sobones. Ni palmeadores vocacionales. Aquí los artesanos de la negociación permanente quedaron ensartados como pichones en la “propia tropa” de la insustancialidad amarilla que no acierta.
Consolidaron, a la transitoria capa dominante, en la vigencia de los dos pretextos:
1) Reducción del litigio a una cuestión personal/judicial del sujeto (Charol).
2) Escudarse, para legitimar la distancia, en la presencia del kirchnerismo. Justo cuando el antikirchnerismo deja de ser redituable como pretexto. Ya no “garpa”.
La dinámica de la evolución política desubica a los estancados que se aferran a la estática y se quedan congelados en la historia.
Sin embargo el antikirchnerismo es aún la pasión exclusiva que sostiene a determinados peronistas vergonzantes entre las filas del macrismo culposo.
Charolazo del 21-FEs precisamente el kirchnerismo lo que los hace macristas. Pero El Ángel Exterminador necesita de macristas de verdad, que estén menos cargados de complejos.
La capa sectaria que gobierna debería dejar de lado, en lo posible (y vaya como expresión de deseo) la patética insustancialidad. Aferrarse menos al recetario hueco de superación, que los impulsa a decir, después de la marcha, y en un rapto de aceptable coherencia, las idioteces similares que decían antes.
La otra lección superadora es para los sindicalistas que sobreactuaron la abstención. El sobonismo. A los efectos de asegurarle al monarca de turno que son distintos. Que están disociados del Mal
Ni Roma ni Macri pagan traidores ni sobones. Ni siquiera los alquilan. Simplemente porque les llegan regalados. Entregados. Para estar cerca, sin siquiera la seguridad de la protección.

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Dilema de los tenedores de sacos

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El Ángel y el Charol (II): La bronca al macrismo suple al hartazgo del kirchnerismo
El conflicto social es más profundo e intenso que las anécdotas que lo desencadenan.
Debiera saberlo Mauricio Macri, El Ángel Exterminador. Al menos sospecharlo. Salvo que se crea los mensajes que le emiten “los diarios de Irigoyen”.
Durante la deriva del último trienio cristinista se registró el ciclo descendente (2012-2015). Cuando las espectaculares movilizaciones de la clase media se encontraban inspiradas en el hartazgo. Un complemento que La Doctora no supo calibrar. Del mismo modo que Mauricio hoy no calibra el complemento de la bronca. En la víspera de otra movilización, inspirada ahora por “sectores populares”.
Aquel hartazgo del cristinismo es entonces sustituido por la bronca hacia el Tercer Gobierno Radical.

Interpretaciones elementales

Pero los astutos tenedores de sacos del sindicalismo peronista perdonable aún no captan el fenómeno extendido de la bronca.
Prefieren tomar rápida distancia de la “causa perdida” de Hugo Moyano, El Charol. Como si se tratara del ordinario conflicto bilateral.
En todo caso Mauricio muestra un esbozo de habilidad. Logra reducir la categoría del conflicto hacia el irrisorio tema personal. Para favorecer la interpretación usual, convenientemente cómoda.
Dilema de los tenedores de sacos“Si Moyano va al frente es porque la justicia lo acosa”.
“Que rinda cuentas y listo”.
“Nadie tiene coronita”.
La explicación, abrumadoramente elemental, satisface a los seguidores del TGR, más elementales aún. Y en especial a los sensibles tenedores de sacos. Pero el infantilismo arrastra el riesgo. Derivación de la frivolidad interpretativa. Los habilita a repetir que El Ángel se beneficia por confrontar con Charol.
“Es el enemigo ideal. A la carta”.
Siempre y cuando -eso sí- le gane. “O por lo menos que lo meta preso”.
Consta que el Presidente, o sea el Estado, nunca puede perder el desafío del sindicalista acosado. Menos cuando cuenta con el apoyo de los grandes medios. Los que se creen, con fundamentos sólidos, los dueños de Macri. Los que todavía no pueden entregarlo. Ni regalarlo. Tampoco pueden permitir la diplomacia de la negociación.
Moyano debiera descontar que El Presidente tiene obligadamente que vencerlo.
Pero se resiste a la ceremonia de la rendición. Como otro claro ejemplo de exterminio habitual. En el Pabellón de Ezeiza, de Marcos Paz, o en la humillante domiciliaria. Pero sin Franco, el Macri que literariamente vale, al lado.
Sin embargo Moyano suele aprovechar los espacios. Castiga en la pelea al Ángel, lo golpea abajo, le recuerda viejos contrabandos, Papeles de Panamá. Pero se las ingenia siempre para dejar alguna puerta entornada.
Dilema de los tenedores de sacos“Si (el Presidente) me llama, claro que voy. ¿Cómo no voy a ir?”, le confirma Moyano al cronista Marcelo Bonelli.
Aunque el juego de la ruleta rusa está servido. Sólo quedan dos disparos. Resta gatillar.

“La unión hace la debilidad”

Los tenedores de sacos (y de camperas) son superados por la magnitud de la anécdota.
Se abstienen, no quieren “ser usados”. Ni verse arrastrados.
Se confortan espiritualmente al considerar que la pelea de Charol con el Ángel es sectorial. Pero peor aún: es equivocada.
Hacen entonces la fila grotesca para borrarse. Para esquivar la cola de la jeringa y alejarse de la postura, públicamente y sin el menor recato.
Debe constar claramente en actas que no lo apoyan a Moyano. Que ellos son diferentes. Que Charol se corta solo, en defensa propia.
Cada declarativa borrada “a lo Casildo” se transforma en un mensaje explícito hacia El Ángel Exterminador. Como si, desde cada pregonada ausencia a la marcha, le dijeran:
“Presidente, conmigo no j…, no se meta, por favor no me extermine. Yo no estoy con Moyano, no se le ocurra mover mis causas, ni me suelte a La Ocaña”.
Curiosamente, cuando Charol ya estaba en pantuflas frente al televisor, entretenido con el ámbito dominante del fútbol, tiene que sorprenderse otra vez, en el centro del ring selvático. Como aquel Tarzán que componía Johnny Weismuller, pero con ostensibles problemas de colesterol o de circulación y sin la destreza para deslizarse entre las lianas.
Pero Moyano debe mantener la plasticidad para adaptarse a los rigores de la situación inédita.
“Vivir es cambiar/ cualquier foto vieja lo dirá”. Homero Expósito.
Ya no tiene al lado a Los Viviani que lo celebraban. Ahora debe conformarse con Yasky, El Hugo Blanco, de la CTA.
“La vida te da sorpresas/ sorpresas te da la vida”. Pedro Navaja.
Dilema de los tenedores de sacos“Es la primera vez que la unión hace la debilidad”, confirma la Garganta. Porque separados, “Yasky y Moyano valen más que unidos”.
La Garganta representa la inteligencia más sofisticada del TGR.  Aunque se haya comprado, en mesa de saldos, la versión errónea de la confrontación que beneficia. Como si le costara comprender que Moyano brinda la excusa que se necesita para insultar. Fuerte.

Tarzán con colesterol

La cuestión que el Tarzán septuagenario desafía, en el centro del ring selvático, al Ángel Exterminador. Con quien supo repartirse, entre los despojos del cemento, honores olvidados. Místicos.
En cierto modo, Charol creyó que el Ángel era “el amigo permanente”.
Pero “sólo los intereses son permanentes” (Benjamin Disraelí).
Curiosamente aquí los intereses también se disponen a cambiar.
Con sus camioneros temiblemente incondicionales, con el apoyo de los docentes blancos que no cesan, y con los duros carapálidas bancarios, Charol se asocia también con lo que queda del kirchnerismo que oportunamente lo expulsó del paraíso.
Con algunas de las llamadas “organizaciones sociales”. Y con los revoltosos esclarecidos de la izquierda que cuenta. La del Partido Obrero, con los militantes que supieron mandar preso “al compañero Pedrazza”.
Pero los acompaña la fuerza sustancial que desubica, en la coyuntura, a los tenedores de sacos. La bronca que suple, en el presente tramo, al hartazgo desalojado del tramo anterior.

Final con Grabois

Dilema de los tenedores de sacosQuien parece haber percibido la intensidad del fenómeno, la magnitud del conflicto social abierto (siempre más profundo que la anécdota que lo desencadena) es el dirigente social Juan Grabois. Es quien despierta relativa preocupación en los despachos más inesperados.
Formado con rigor y solidez, Grabois es demasiado joven para ser asociado precipitadamente a “lo viejo”. Le excede al arsenal de esquemas vulnerables.-
Por lo que aparenta, el muchacho -Grabois- sabe administrar la lucidez que le proporciona el encanto del enigma. Como la pasión por la intriga o la sospecha. O por el misterio del simbolismo. Como si tuviera, detrás de su figura, la infalibilidad.
Continuará

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El Ángel y El Charol

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Historia de una amistad rota por OCA, Pablito y el Peronismo de Consorcio.
La apabullante frivolidad del Tercer Gobierno Radical los guía hacia la conclusión equivocada. Indica que es estratégicamente conveniente tenerlo a Hugo Moyano, El Charol, en contra. Por portación sana de números negativos.
La encuestología se impone sobre la racionalidad. Confrontar lo “nuevo”, El Ángel Exterminador, con “lo viejo”, El Charol.
Suponen que semejante reducción es positiva para la administración que viene “en falsa escuadra”, mientras bordea el “fangal”.
Habilitan a la inagotable colección de predicadores mediáticos de la moral. Todos con la instrucción de destruir “lo viejo”. A Moyano y su familia, un festival para la sociología. Símbolo del ascenso gremial, económico y cultural. A través de los hijos, derivaciones de los respectivos matrimonios.
Del primero deriva Pablo. Del segundo derivan el popular Facundo y el doctor Hugo. La extensión del tercero marca la magnitud empresarial. Induce a los predicadores de La Mafia del Bien (cliquear) a iluminar a los “hijastros”. Derivaciones de la señora Liliana.
Llamativo que El Ángel admita el linchamiento de (quien fuera) su amigo. Su aliado. Y el preferido, hasta ocho meses atrás, para ser el titular, otra vez, de la Confederación General del Trabajo. Pese a sus 74 años.
El Ángel y El CharolLa Mafia del Bien encuentra otro objetivo que representa el Mal. Por los tropiezos con las corporaciones aún controlables. Como la Justicia. Y por las osadías manejables de la UIF.
Se asiste al desplazamiento en materia de adversidad.
De La Doctora se pasa a El Charol.

Los dueños de Macri

Con aquel primer cartelito -“Clarín miente”- Moyano inició la pelea frontal contra el Grupo Clarín. Con desprolijidad lo siguió Néstor Kirchner, El Furia.
TN había divulgado un documento donde se masacraba a Charol por su origen en el peronismo de derecha. La Juventud Sindical Peronista de la violenta Mar del Plata.
Al distanciarse La Doctora con Moyano, se registró el acercamiento tácito, de convivencia defensiva, entre Moyano y Clarín. Le dieron cámara.
Pero ahora es probable que se difunda de nuevo aquel documento. Por la pelea de Macri con Moyano. Y por el empecinamiento de Clarín y La Nación, que se creen los dueños de Macri, de evitar la reconciliación. Se sindica a un consultor múltiple como el ideólogo que aconseja evitar cualquier posible arreglo.
Y hasta lo responsabilizan a Moyano por la difusión del desdichado mensaje de voz, a su empleada doméstica, de Jorge Triaca, Jorgito, uno de los pocos ministros que le resultan útiles al Ángel.
El error de Jorgito derivó en el decreto más ridículo que se tenga memoria.
Cuesta creer que El Ángel desconociera los pecados que le atribuyen a El Charol. Y eso que contaron juntos, según nuestras fuentes, espiritualidades contundentes. Nutrientes que aluden, entre tantas, a Manliba, instrumento unificador de la basura.
El Ángel y El CharolDe cuando Mauricio era atractivo para los sindicalistas del peronismo, pero no por sus virtudes como Ingeniero. Sí por ser El Hijo de Franco. Al que erróneamente tomaban como un Padrino.
Al contrario de lo que difunden los predicadores amontonados de la virtud, aquel Macri interesaba por la historia de picaresca familiar que arrastraba. Antes de que produjera el cambio de metal. Desde la plata al bronce (cliquear).
Pasaba de la convivencia con los literarios atorrantes hacia la ejemplaridad de la señora Carrió, Barbara Stanwyck, y la señora Ocaña, la Reina del Dengue. Damas que ayudan, junto a La Mafia del Bien, a blanquearlo al Ángel.

Pablito, OCA, Peronismo de Consorcio

Con Macri, su amigo, en el poder, Moyano se encontraba en el suave retiro. Se entretenía con el juguete de la AFA (que le negaron a Marcelo Tinelli). Y se entretenía con Independiente, que volvía a destacarse como el Rey de Copas. Sin Bochini ni Mario Rodríguez, pero con Barco y Gigliotti. Aunque aquí las competencias sociológicas se mezclaron. Se entrecruzaron.
Así como el problema principal de La Doctora lo ocasionaba el marido muerto, y la máxima dificultad del Ángel la proporcionaban los enredos del padre vivo, el (supuesto) problema de Charol pasaba por no controlarlo a Pablito, El incontrolable. El hijo naturalmente predestinado para seguir su huella. Que repetía, con modales bruscos, la irritante conciencia de clase que aún ostenta su padre.
Durante la apacible relación con El Furia, Los Moyano creyeron que todo aquello que se moviera debía reportar a Camioneros.
El Ángel y El CharolPero lo que más molestó a Macri fue el acercamiento de Pablito con Víctor Santamaría, el líder del Peronismo de Consorcio. A Santamaría lo someten a continuas tomografías financieras, sobre todo después que Horacio Verbitsky, El Perro -que es Serpiente- detallara a los blanqueadores Rinso de la familia. Divulgación que derivó en detenciones apuradas de cinco perejiles, útiles para demostrar resultados falsos.
Influyó también, en la ruptura del Ángel y El Charol, el desmoronamiento de OCA, la empresa de Correos que se le atribuye a Moyano. Alude la problemática al Mundo Yabrán. Donde Los Macri dejaron alguna deuda impaga. Los hombres mueren, las deudas quedan.
A nadie le conviene que OCA estalle. Ni siquiera al señor Farcuh. Pero hasta después del 22 no habrá novedades al respecto.
Tampoco es oportuno tratar conflictivos dilemas de Correos que indisponen tan mal a los hermanos del Ángel, el Rinso blanqueador Gian Franco y sobre todo Mariano. Sienten que se les desvanece la esperanza de cobrar los 200 millones de dólares que, según sus números, el Estado les debe. Desde que Kirchner supo transformar a las Sociedades Macri (SOCMA) en una PYME con ambiciones.
Pero Los Brothers supieron reponerse con los Parques Eólicos que les compraron a los españoles quebrados de Isolux, para vendérselos a Genneia, donde talla el enigmático Darío Lizzano, el muchacho cordial de Poinstate. Con la intermediación, y excelente gerenciamiento, los Macri Brothers ganaron 12 millones de dólares. Ampliaremos.
La cuestión del Correo es demasiado seria para tratarla desde los Tribunales. Remite al Kirchner que apretó a los Macri sin sofocarlos. Que le sopló los activos a SOCMA y le dejó el clavel de los pasivos. Las manganetas para remediar la tiniebla, de arrebato, le produjo al Ángel una cierta incomodidad.
Tema inoportuno para ser tratado mientras el Macri que literariamente vale -Franco- trata de recomponerse de la operación de cadera.

Aprietes enternecedores

El Ángel y El CharolEnternece, para terminar la primera entrega de la miniserie, que pretendan apretarlo a Moyano con la amenaza de tirarle encima a la señora Elisa Carrió.
Para que Barbara Stanwyck se deje de jorobar con el doctor Ricardo Lorenzetti, El Cardenal Richelieu. Y se conforme, mientras tanto, con patear la honra de Moyano. Y no se le atribuya la eventual caída de Charol a la eficiencia acusadora de La Reina del Dengue.
Enternece también que se lo apriete a Moyano con otro mensaje:
“Mirá que arreglamos con El Gitano (por Armando Cavallieri)”.
El último gesto de distensión de Charol, para reconciliarse, o apenas tender un puente, fue invitar al Ángel a la inauguración del Sanatorio Antártida.
Pero Macri lo envió a Jorgito, junto a Hugo Santilli, El Colo, camionero vocacional. Con la instrucción, para completar el desaire, de mantener el perfil bajo. De actuar “a reglamento”.
Continuará

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