Patricia Ocampo

Activista DDHH | 21 Bibliotecas Fundadas | Derechos del Niño | Un Sueño para Misiones | Campaña Me gusta el mate sin trabajo infantil/ Pres. @EderechoProBono

El 10% de los menores argentinos trabaja

Compartí esta noticia !

El 63% de los niños y niñas de la Argentina son pobres. Este indicador anuncia que, de no realizar cambios en un futuro cercano, 6 de cada 10 adultos habrán crecido en hogares con algún derecho vulnerado.

En la Asociación Civil Sueño llevamos once años trabajando a favor de la infancia. En la creencia de que la educación de calidad es la mejor herramienta para impulsar la movilidad social ascendente, comenzamos fundando bibliotecas en la Provincia de Misiones, cumplimos nuestro sueño de establecer 21 bibliotecas públicas en lugares a donde los libros no llegan. Es en la provincia de las pequeñas colonias y parajes rurales donde pudimos ver la enorme situación de pobreza que enfrentan los hijos e hijas de cosecheros de yerba mate que, en muchos casos, deben acompañar a sus padres al yerbal para colaborar con la tarefa. 

Según un informe de la Universidad Nacional de Misiones el 50% de los cosecheros de yerba mate comenzaron a trabajar entre los 5 y 13 años de edad. Pero si recorremos la Argentina esta situación se reproduce de punta a punta, niños y niñas transportando droga, menores que cosechan tabaco, vendedores ambulantes, la lista es interminable. 

En nuestro país uno de cada diez menores de edad trabaja, en el sector rural esa cifra se duplica y en otros sectores es aún más alta. Nuestra ONG elaboró un proyecto de ley que fue presentado en la Cámara de Diputados de la Nación: este proyecto incluye todo el trabajo agrícola, propone que encontremos en góndola productos certificados e identificados con un sello que indique la ausencia de trabajo infantil. 

Nuestra propuesta busca empoderar al ciudadano en su rol de consumidor, busca que cuando cada uno de nosotros nos paremos frente a una góndola, tengamos la opción de elegir un producto libre de trabajo infantil, ya que cuando los consumidores compramos también votamos, nuestra compra favorece a una empresa, premia la forma en que esa empresa desarrolla su cadena de suministros. En la actualidad los paquetes, solo tienen información acerca de lo que ese producto nos hace a nosotros, pero no dice nada del impacto sobre sus trabajadores y sobre los niños de esa comunidad. Si comprar es votar, entonces los ciudadanos tenemos en nuestras manos una herramienta democrática que puede acelerar los procesos de transformación social.

Comenzar por erradicar el trabajo infantil en un producto tan cercano como la yerba mate, puede ser el primer paso para que los argentinos entendamos que en el cuidado de la infancia esta la solución que tanto buscamos.

Compartí esta noticia !

Otro triste accidente evitable con nuestros cosecheros de yerba mate

Compartí esta noticia !

La tarde del jueves 9 de enero de 2020 fue empañada por una trágica noticia: veinte cosecheros de yerba mate (tareferos), sufren un accidente cerca del Salto Tabay, Misiones. Los hombres viajaban como ganado bajo el mediodía calcinante misionero: sin asientos ni cinturón de seguridad, hacinados en la parte de atrás de la combi, que cayó en un barranco de tres metros de profundidad.

Entre los trabajadores lastimados gravemente -muchos de ellos por las heridas de consideración fueron derivados al hospital Madariaga de Posadas para su atención- había un menor de edad, Jonatan E., de 16 años, quien quedó internado y requiere tratamiento quirúrgico: debió ingresar al quirófano.

Los trabajadores -nuestros trabajadores- venían de hacer una tarea ruda y forzosa, que es cosechar yerba con la mano, son usados como suerte de “mensúes” modernos, trabajando a destajo, sin las medidas de seguridad dignas y sin importar la edad (la presencia de menores en los campos de yerba es algo habitual en el interior de Misiones).

La pregunta es: ¿no tiene el negocio de la yerba suficiente capital económico para realizar un pago digno a esta gente, que es una parte esencial para que los argentinos tomemos mate alegremente con nuestros amigos? La respuesta es: no solo tiene suficiente capital, sino que le sobra. Solo en el mes de noviembre, se exportaron doce millones de kilos de yerba más, lo que sumaría unos 250 millones de kilos en doce meses (250 millones!), de un negocio que mueve solo en el mercado interno local unos 7500 millones de pesos al año.

De todo el circuito de la yerba mate, el tarefero o cosechero de yerba es el más perjudicado, a pesar de realizar el trabajo más rudo y dejar él y su familia su vida en el campo, no llega a recibir el 2 por ciento del precio de la yerba (sí, el 2 por ciento), más del 98 por ciento se lo comen entre el productor, el dueño del campo, los secaderos, los distribuidores y minoristas.

Como si eso fuera poco, ¡trabajan niños en los yerbales! Como esta gente vive sumergida en una pobreza estructural indigente, de la que no puede salir, la mano de obra del papá y la mamá no son suficientes para llenar la olla de la casa, y el nene o nena también trabaja a la par, junto a sus padres.

Desde la ONG Sueño para Misiones, desde hace diez años venimos exponiendo y denunciando esta cuestión, impulsando incluso la campaña “Me gusta el mate sin trabajo infantil”, que tuvo más de cien mil firmas en Change.org, incluyendo a celebridades. Explicamos a través de artículos, notas de prensa, entrevistas, campañas mediáticas y videos en redes sociales, que el trabajo infantil está penado por ley, y aún así se sigue practicando en Misiones. Pero los datos de la realidad nos siguen golpeando día tras día, y nos preguntamos… ¿hasta cuándo?

El vehículo que transportaba a los tareferos no estaba habilitado para transportar personas, ni tenía la mínima seguridad vial para los 20 trabajadores que iban detrás, soportando el agobiante verano misionero, que ese día llegaba a los 40 grados de temperatura. ¿No será hora de hacer una reparación histórica y devolverle la dignidad a nuestros trabajadores de la yerba, después de siglos de explotación?

Desde nuestra ONG también impulsamos un proyecto de ley presentado hace un par de meses en el Congreso (por tercera vez), donde se pide un etiquetado para productos libres de trabajo infantil y se contempla un aumento en el salario de los cosecheros. Pero incluso, de aprobarse este proyecto, no será suficiente: necesitamos volvernos concientes como comunidad de que estas cosas no deben suceder, ni la explotación infantil ni el trabajo indigno para sobrevivir, ni el traslado inseguro de la gente. Mientras naturalicemos o seamos indiferentes a estas problemáticas, estas tragedias nos seguirán acompañando, día tras día.

En definitiva, a los cosecheros de yerba mate no se los somete a la pobreza porque le va mal al sector, (nunca se ha vendido tanta yerba mate en el mercado argentino y en el exterior como ahora). ¿Por qué entonces aceptamos que el producto emblema de la provincia, nuestra querida yerba, se elabore con trabajo forzoso y trabajo infantil? Podríamos hacernos este cuestionamiento una de estas mañanas, antes de cebarnos el primer mate. Tal vez en la pregunta esté también la respuesta.

Compartí esta noticia !

Otra navidad sin regalos

Compartí esta noticia !

Mientras estamos preparando la mesa para recibir a nuestros familiares en estas fiestas, o en el momento en que acomodamos las luces del árbol de navidad, o también cuando brindemos con sidra y pan dulce con nuestros seres queridos, sería importante que no nos olvidemos la realidad que golpea a miles de niños de todo el país, que no tienen esa suerte. Muchos de ellos son chicos cuyo círculo familiar está sumido en la pobreza, y en ese contexto no pueden ir al colegio o lo abandonan, teniendo que trabajar de muy pequeños para ayudar a la economía familiar.

El trabajo infantil es un flagelo terrible aunque a veces es invisibilizado por nuestra cultura social. Para mucha gente, es delgada la línea entre el chico que está ocupado en una tarea y el chico que trabaja. Esa gente en ocasiones ignora que el trabajo infantil está penado por ley, y es un delito. Y a pesar de eso, los casos se repiten una y otra vez en nuestro país.

Aquí en Misiones, el “gurisito” es llevado muchas veces a la “tarefa” para “ayudar”, y en estas condiciones desde los 7 u 8 años ya está expuesto a un trabajo rudo diseñado para un adulto, como es la cosecha de la yerba, con el agravante que se pierde de jugar y de vivir su infancia. Y con el tiempo pierde escolaridad, o directamente no va a la escuela. Este círculo en el que viven estas personas les obliga a estar siempre allí. Son pobres que tienen garantizada la pobreza para siempre.

El último informe del Barómetro de Deuda Social de la Infancia de la Universidad Católica Argentina, sostiene que la pobreza infantil en la Argentina aumentó a su nivel más alto en la década y afecta al 51,7% de los niños y adolescentes del país -o sea, 1 de cado 2 niños es pobre!-, además, esta misma encuesta ubica al 13 por ciento de nuestros chicos pasando hambre. Esto es una tragedia social que debemos subsanar.

Debemos tener en cuenta que los cosecheros no reciben ni siquiera el 2 por ciento del precio que pagamos por el paquete de yerba. Se ha montado un dispositivo perverso donde ellos son el engranaje más castigado de la maquinaria. Y esto no es justo.

Desde la ONG Sueño para Misiones, desde hace años realizamos acciones tanto de concientización como de motivación a la sociedad civil y al gobierno de cambiar esta triste realidad y afortunadamente hemos logrado avances. Y hay una faceta del actual Gobierno provincial y nacional que nos da señales esperanzadoras. Sin embargo, eso no es suficiente. Para erradicar definitivamente el trabajo infantil en los hogares debemos poner una cuota de responsabilidad también cada uno de nosotros. Ya sea firmando la adhesión o levantando nuestra voz para que este flagelo se termine.

Mientras haya niños trabajando por estar sumergidos en la pobreza y la desigualdad, no podremos vivir las fiestas con plenitud.

Y aunque sean días de algarabía, de buenos momentos, de gratos encuentros, es fundamental que tampoco ignoremos qué está pasando al otro lado de la ciudad. Estos chicos nacieron sin culpa, pero padecen su infancia como si la tuvieran. No lo olvides. No los olvides. Ellos, no tienen regalos.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin