La necesaria (y polémica) reforma laboral que impulsa el Gobierno
El proyecto de ley de reforma (modernización para ser estrictos con la letra) laboral, busca una actualización de las leyes que tratan sobre los contratos de trabajo; la organización y procedimiento de la justicia nacional del trabajo; las convenciones colectivas; las asociaciones sindicales y otras normas, por ejemplo, de carácter tributario. Una reforma sumamente ambiciosa para un oficialismo.
Para entender a grandes rasgos los puntos destacables de la norma, observamos:
Banco de horas: más horas de trabajo a cambio de más tiempo libre a acordarse entre trabajador y empleador. Aquí, tiene que entenderse la heterogeneidad de los trabajos, destacan algunos analistas.
Indemnización por despido: clarifica nuevas condiciones.
Fondo de Asistencia Laboral: una especie de seguro de desempleo que no se define quién lo administra.
Aumentos salariales dinámicos: premia el mejor rendimiento del trabajador.
Fraccionamiento de las vacaciones.
Regulación de trabajadores de plataformas: ordena este sector de aplicaciones digitales cada vez más amplio.
Modificación del ius variandi: permite al empleador reacomodar tareas del trabajador acorde al convenio que lo rige.
Modificación de la ultraactividad: límites cuando el convenio vence y hay que regirse después de esto hasta uno nuevo.
Prelación de convenios por empresa sobre convenios por actividad: acuerdos internos con los gremios de empresas por encima del acuerdo sindical general del sector.
Restricciones del derecho sindical y de huelga: se amplía el listado de actividades consideradas esenciales, limita las asambleas de manera amplia, entre otras disposiciones.
Digitalización: tramites más ágiles que buscan desburocratizar los mecanismos de regularización y reducir así costos en contadores o abogados.
Deroga la ley de teletrabajo: quita obligaciones al empleador
Vigencia transitoria de la Justicia Nacional del Trabajo: prevé que dicho fuero mantendrá su funcionamiento hasta tanto se instrumente la transferencia de competencias a la Ciudad de Buenos Aires, disponiendo luego su progresiva disolución.
Modificaciones tributarias: sobre todo en el impuesto a las ganancias.
Hay más desde ya, pero esto es quizás lo mas destacable que en muchos casos ya generó polémicas y rechazos. La crítica central (hay de todo tipo), se reduce a que afecta derechos fundamentales constitucionales y de pactos internacionales adheridos, respecto a la protección laboral, derechos adquiridos y el principio de progresividad.
Siempre se habla de actualizar la legislación laboral. Estamos acostumbrados a parches regulativos. La Argentina tiene problemas de fondo, como un empleo en negro con números prolongados en el tiempo por encima del 40%, una limitada competitividad y esquemas de contratación que facilitan la litigiosidad y la desinversión con la correspondiente escasa creación de puestos de trabajo.
Se debe enfrentar una modernidad que ya queda vieja, adecuarse a los avances de la tecnología y el conocimiento. Lo vigente se basa en una vieja coyuntura de empleados industriales asalariados formales y en la actualidad ya no hay una sola realidad laboral por persona, explicaba Martín Tetaz en Infobae.
Las voces de alerta y rechazo de diferentes actores se levantaron. Las centrales de trabajadores, asociaciones y consejos profesionales, laboralistas, gobernadores y el arco político opositor como dialoguista rechazan o critican en mayor o menor medida. Se presume, que el Gobierno fue con todo para soltar en el camino artículos como moneda de cambio. Van aprendiendo, nunca es a todo o nada.
