Tania Elizabet Ruff

Tania Elizabet Ruff, nació en Oberá en 1990. Es Licenciada en Economía (Universidad Nacional de Misiones 2015). Fue consultora externa del Banco Mundial (2016-2017) y participó de numerosos proyectos de investigación dentro del ámbito académico. Actualmente se desempeña como consultora independiente, es profesora de la Universidad Cuenca del Plata de la materia Economía I de la carrera de Contador Público y Adscripta a las Cátedras de Políticas Económicas y el Rol del Estado (Lic. En Trabajo Social, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales -UNAM-)

¿Cuánto nos está costando a los argentinos la inflación?

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Esta semana se publicaron los datos de inflación para el mes de septiembre, la cual llegó al 5,9% mensual (la más alta del año) y acumula un 37,7% en lo que va de 2019. Sin dudas que no es una buena noticia para los bolsillos, ya que se sigue perdiendo poder adquisitivo, los trabajadores cada vez pueden comprar menos bienes con sus ingresos, ya que los salarios no pueden ganarles a la inflación. 

Además del dato actual, que ya es muy preocupante, en el debate presidencial, Mauricio Macri, había hecho referencia a que la inflación es un fenómeno de larga data en Argentina, y es verdad. Según datos de la consultora de Orlando Ferreres, la inflación de los últimos 80 años en Argentina (1939-2019) fue en promedio del 55,8% anual. Entonces, sin quitarle importancia al problema actual, tendríamos que preguntarnos ¿por qué Argentina es uno de los pocos países del mundo que no ha podido superar los problemas de inflación?

Según la teoría económica, existen múltiples causas para la inflación y entre las más importantes se destacan las siguientes:

  • Inflación por Exceso de Demanda: cuando la demanda de bienes y servicios en una economía supera la capacidad de producción de esa economía, entonces se elevan los precios.
  • Inflación Monetaria: Se da por una excesiva emisión de dinero en una economía. Es una de las principales casas de la inflación en los países sudamericanos, ya que los bancos centrales imprimen billetes para cubrir (pagar) los recurrentes déficit fiscales.
  • Inflación de Costos: la suba de precios tiene que ver con la puja distributiva entre diferentes sectores: por ejemplo, los trabajadores quieren mejores salarios y los empresarios suben los precios para no resignar parte de sus ganancias.
  • Inflación Inercial: cuando existe un largo periodo inflacionario, la gente busca protegerse de la inflación, por ejemplo indexando contratos, eso hace que los precios sigan subiendo.
  • Inflación Cambiaria: la falta de divisas internacionales genera devaluación de la moneda local, por lo que se encarecen las importaciones pero también los productos exportados (ya que los exportadores estarán dispuestos a vender en el mercado doméstico sólo si reciben el mismo precio que si vendieran en el mercado internacional).

Obviamente, en Argentina la causa de la inflación es, probablemente, una combinación de todas las anteriores, ya que la misma es un fenómeno complejo. Sin embargo, una de las más importantes es la inflación monetaria generada a partir del exceso de pesos necesarios para financiar los recurrentes déficits fiscales. Entonces, para solucionar el problema de la inflación, lo primero que se debería hacer es ordenar el Gasto del Estado (no podemos gastar más de lo que recaudamos por más de 80 años y pretender que la economía funcione bien). Pero Argentina no lo ha podido hacer ya que:

  1. No se trata de ajustar por ajustar: en primer lugar es necesario determinar cuál sería el nivel de gastos sostenible con impuestos normales (sin ahogar al contribuyente con la presión tributaria) y luego analizar el gasto público y recortar gastos ineficientes, con criterios responsables y de manera sostenible.
  2. Se necesitan instituciones fuertes: arreglar las cuentas públicas no es algo que se pueda hacer en un mandato, debe ser política de Estado y se debe lograr a partir de consensos. Para ello se necesitan leyes y organismos de control  que limiten el déficit fiscal, venga el gobierno que venga.
  3. Estar dispuestos a asumir los costos políticos de corto plazo: ordenar el gasto público tiene un costo político, ya que si o si en algún lugar del presupuesto hay que ajustar y muchas veces el gobierno de turno no quiere cargar con dichos costos políticos.

Consecuencias a largo plazo de la Inflación

Cuando el gobierno aplica políticas expansivas (aumentando el gasto público), la economía logra crecer un poco más rápido por lo que genera una sensación de bienestar, ya que crece el consumo porque la gente tiene a su disposición dinero para consumir y crece la demanda agregada de la economía. Sin embargo, llega un momento donde la capacidad de producción del país está cerca de su límite máximo y entonces, ya no se puede satisfacer dicha demanda en crecimiento y los precios comienzan a subir (comienza el espiral inflacionario). Si bien esa inflación no parece perjudicial en el corto plazo,  a largo plazo si es un problema porque desalienta el ahorro y, por lo tanto, la inversión (la única fuente genuina de crecimiento en una economía). Las variables económicas fundamentales se vuelven volátiles (tipo de cambio, salario real, entre otros) y el crecimiento económico a largo plazo resulta castigado.

Si además, el gasto público se financia con emisión monetaria, se genera cada vez más inflación (que no tiene ningún impacto sobre la actividad económica ya que la economía está “recalentada”). Si este proceso no se para a tiempo se vuelve un círculo vicioso del cuál es muy difícil salir.

Si observamos periodos más largos de tiempo, como los que se presentan en el gráfico, vemos que cuánto más alta es la tasa de inflación, el crecimiento del producto tiende a caer.


Conclusión:

La inflación a largo plazo tiene consecuencias muy perjudiciales, ya que socaba las posibilidades de crecimiento económico de un país. La buena noticia es que hay muchos países que lograron controlarla y hoy tienen economías fuertes, como por ejemplo los casos de Chile, Israel y Alemania. Si bien la economía Argentina es muy diferente a la de estos países, podríamos comenzar por analizar las medidas aplicadas en cada caso y comenzar a trabajar seriamente en superarla.

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Ahora Ecuador: la relación tóxica del FMI con las crisis de América Latina

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Las noticias internacionales se hacen eco de una nueva crisis en un país de América Latina. Al parecer, esta vez es el turno de Ecuador. El 1 de Octubre el presidente Lenín Moreno anunció un paquete de medidas de ajuste denominado “el paquetazo”, que desató actos de protestas en todo el país y generó un fuerte conflicto social bajo el lema “no queremos ser Argentina”.

Cronología de la crisis en Ecuador y sus similitudes con Argentina

Si bien los hechos más conflictivos tuvieron lugar luego del anuncio del paquete de medidas de ajuste del pasado 1 de Octubre, las causas de la crisis de Ecuador datan de mucho tiempo antes. Al igual que Argentina, todo comenzó en los años de bonanza, cuando los precios de los comodities eran altos y los países como Ecuador y Argentina obtenían importantes ingresos a causa del comercio internacional. En ese momento el entonces presidente de Ecuador, Rafael Correa, incrementó significativamente el gasto público, que pasó de un 25% del PIB a un 44%. Si bien, ese incremento fue muy bueno para el pueblo ecuatoriano (ya logró reducir la desigualdad, bajar la pobreza en un 38% y la indigencia en un 47%), con la baja del precio de los comodities, el nivel de gasto se hizo insostenible  y el déficit fiscal alcanzó el 7% del PBI.

Fuente: Elaboración Propia en base a datos de Datos Macro

Para financiarse, el actual gobierno comenzó a endeudarse para cubrir el déficit fiscal recurrió al FMI. Como condición para desembolsar los préstamos, el Fondo le pide al país que aplique un plan de ajustes económicos para reducir el déficit y mejorar las cuentas fiscales (Cualquier parecido con Argentina NO es pura coincidencia). 

Dentro de las medidas de ajuste anunciadas por el gobierno ecuatoriano, la más conflictiva fue la quita de subsidios al combustible, lo que generó un alza de 120% en el precio de este insumo fundamental, incrementando el precio del transporte y generando escasez en los comercios de todo el país. Pero además de ello, se anunciaron las siguientes medidas:

  • Baja salarial de hasta el 20% en los contratos temporales de la administración pública;
  • Reducción de las vacaciones de los empleados públicos;
  • Un impuesto mensual equivalente a un día de trabajo a los empleados públicos;
  • Contribución especial de las empresas con ingresos superiores a los U$S10  millones anuales

También incrementaron los montos de los planes sociales y ampliaron el número de beneficiarios.

¿La culpa la tiene el Fondo Monetario Internacional?

Al parecer, no solo los argentinos sentimos terror al escuchar “Fondo Monetario Internacional”. Sin dudas, las recetas neoliberales de ajuste que propone dicha institución se repiten en todos los países que llegan a él. Es por esta razón que el pueblo ecuatoriano salió a las calles bajo el lema “no queremos ser Argentina”, ya que como la historia lo ha demostrado, estas recetas no funcionan muy bien y los ajustes se hacen sentir fuerte en los bolsillos del pueblo.

Si bien el Fondo Monetario Internacional fue creado con el objetivo de ayudar a los países a de evitar estas profundas crisis económicas, con sus recetas parece empeorarlas.

¿Por qué:

El sector externo, las crisis de los 90 y las recetas de FMI

Las economías de América Latina tienen un problema estructural generado por la debilidad del Sector Externo. Para poder lograr el desarrollo económico, es necesario que los países puedan importar bienes de capital y tecnología, invertir en infraestructura y mejorar la equidad interna. Para lograr todo esto se necesitan dólares, los cuales vienen de las exportaciones. Pero, como las exportaciones, básicamente, se componen de materias primas, existen dos inconvenientes:

  • La oferta de productos primarios (comodities) es muy difícil de expandir;
  • Los precios no lo fijan los países vendedores, sino que se fijan en el mercado internacional por el juego de la oferta y la demanda.

Estas características hacen que la cantidad de dólares con la que puede contar un país no sea previsible en el tiempo y no hay nada que se pueda hacer como para controlar esa situación. Hasta aquí el problema estructural, pero ahora viene la explicación sobre cómo el FMI empeora las cosas: si bien la razón de ser del organismo debiera ser evitar las crisis externas, es el principal impulsor de la liberalización del mercado de capitales, lo que hace que los países queden más vulnerables a las corridas de capitales (como sucede ahora en Argentina).

 Ante eventos externos como una suba de tasas de interés, por ejemplo en Estados Unidos o ante algún hecho que genere desconfianza, los inversores comienzan a retirar sus inversiones y llevarlas a los países con economías más fuertes, generando grandes problemas en las economías de países en desarrollo como Argentina o Ecuador. Entonces, el país debe seguir contrayendo deuda para financiar estas fugas, cuyos intereses se acumulan y los compromisos de pagos se vuelven cada vez más difíciles de cumplir, hasta que terminan en default.

En el proceso, se ajusta más y más el gasto público tratando de erradicar el déficit fiscal por un lado, pero por el otro lado se acumulan los intereses de deuda. Entonces se llega a un punto donde el país ya no puede cumplir con sus obligaciones de deuda y puede terminar en default. Esta es la historia de la mayoría de las crisis que sufrieron los países en desarrollo desde la década de los 70.

Conclusión:

Para hacerla corta, luego de casi 50 años ya deberíamos haber aprendido la lección: recurrir al Fondo Monetario Internacional no nos ayudará a salir de la crisis. Pero para no depender de este organismo, tenemos que aprender a ser ordenados, sobre todo en las épocas de bonanza y resistir a la tentación de incrementar el gasto de manera insostenible. En este sentido, hubo algunos países que lograron superar estos círculos viciosos, entre ellos se encuentra Chile. Para ello, se tuvieron que tomar medidas claras; leyes que obligan al gobierno de turno a cumplir con estricto control del déficit fiscal y también a ahorrar en tiempos de superávit, lo que les permitió encontrar una senda de crecimiento sostenido. 

Como moraleja de esta historia que se repite una y otra vez, hay que saber que es preferible ir más lento en la senda de desarrollo y no retroceder cada 8 o 10 años.

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La vida y el despido, más baratos por decreto

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Mucho se habla en estos estos días de la crisis económica que está atravesando el país: se mencionan datos como la inflación, el desempleo y la pobreza; sin dudas variables muy importantes y cuyos números golpean fuertemente cuando somos capaces de reflexionar que detrás de ellas hay personas que la luchan todos los días. Es por eso que, en esta ocasión buscaré analizar la situación de un sector en particular de la sociedad: los trabajadores ¿qué dicen los números? 

Desempleo

Los datos publicados por el INDEC para el segundo trimestre de 2019 reflejan un crecimiento del desempleo en Argentina, ya que existe un 10,6% de personas que demandan trabajo (lo buscan activamente) pero que no lo encuentran. No solamente eso, los números también nos dicen que 18,3% de los trabajadores  están demandando otro trabajo, ¿será que los salarios no alcanzan? Tal vez por ello, es importante el dato de que se incrementó la Población Económicamente Activa (en el segundo trimestre del 2018 la misma era del 46,4% y la actual es de 47,7%), es decir, que hay un grupo de personas que, hace un año no trabajaban y no estaban interesados en hacerlo, pero que ahora están trabajando o demandan trabajo. 

Si los números del INDEC nos dicen esto, cabe preguntarse si afirmaciones tales como: “en Argentina, el que no trabaja es porque no quiere” son realmente ciertas.

Salarios vs Inflación

Uno de los problemas macroeconómicos que más afecta a los trabajadores es la inflación, no solamente porque, gran parte de ellos dedican casi todo su ingreso al consumo presente y no tienen muchas posibilidades de protegerse contra la suba de precios (como por ejemplo, comprando productos al por mayor y guardándolos o comprando dólares, entre otras posibilidades). Sino que además (y como lo demuestra el siguiente gráfico), desde mayo del 2018, en Argentina, los salarios vienen creciendo mucho menos que la inflación, por lo que en términos reales, los trabajadores tienen mucho menos poder de compra (es decir que su salario ya no les alcanza para comprar lo que compraban hace un año).

Lo descripto en el párrafo anterior es un fenómeno que afecta a toda la masa de trabajadores, pero sobre todo a aquellos que no se encuentran registrados. Si comparamos los números de junio de 2019 con junio de 2018, descubrimos que la inflación fue del 54,8%, mientras que los incrementos salariales en el mismo periodo, para los trabajadores registrados alcanzaron el 41,9% y para los no registrados apenas llegaron al 33,9% (más de 20 puntos porcentuales de diferencia con el incremento que sufrieron los precios).

Fuente: Elaboración Propia en base a datos del indec.


Reducción en las indemnizaciones laborales

Por si lo anterior fuera poco, este lunes se publicó en el Boletín Oficial un nuevo Decreto de Necesidad y Urgencia que modifica la fórmula de cálculo, disminuyendo las indemnizaciones por incapacidad como consecuencia de los accidentes laborales. Trataré de  explicar de manera sencilla qué implica esta medida:

  • Para el cálculo de las indemnizaciones laborales, la ley dice que se debe considerar el Ingreso Base Mensual promedio (IBM) que tuvo el trabajador un año antes del accidente;
  • Cómo dicha legislación no tenía en cuenta los problemas que puede causar la inflación (esos ingresos que consideraban un periodo anterior al accidente quedaban muy desactualizados) se realizaron modificaciones a la norma, donde se reglamenta la actualización del IBM por un índice llamado RIPTE (el cual toma como base de cálculo los incrementos salariales que obtuvieron los trabajadores estables cada 30 días).
  • Luego, como la inflación fue subiendo, también fue necesario actualizar ese IBM entre la fecha del accidente del trabajador y la fecha en que realmente se liquida el pago, y la normativa decía que para ello se debía utilizar la Tasa de Interés Activa del Banco Nación a 30 días.

Es esta última actualización la que se modifica a través del Decreto 669/19. El mismo dice que, en lugar de utilizar la tasa activa del Banco Nación, se actualice el ingreso del trabajador nuevamente por RIPTE. Aquí es importante hacer algunas observaciones:

  1. Los trabajadores pierden porque el índice RIPTE en mucho menor que la Tasa Activa del Banco Nación a 30 días. 
  2. Sin embargo, el problema no sería el hecho de que el RIPTE sea menor a la Tasa Activa del Banco Nación, ya que las elevadas tasas de interés responden a la política monetaria del Banco Central que sigue intentando (sin éxito) frenar la fuga de capitales y contener el dólar, por lo que están desmedidamente altas.

El problema radica en que el índice RIPTE está muy por debajo de la inflación, por lo que ajustar por este índice, sigue quitándole poder adquisitivo a los trabajadores. El Índice RIPTE se calcula a partir de los aumentos salariales que van obteniendo los trabajadores estables en Argentina cada 30 días. El problema con ello, como ya lo expliqué en el apartado anterior, es que los salarios en Argentina suben mucho menos que la inflación y por ello, el RIPTE es menor. A continuación se puede ver graficadas las series del RIPTE, la inflación y la Tasa Activa del Banco Nación anualizada, para que puedan comprender la magnitud de la reducción en las indemnizaciones:

Fuente: Elaboración propia en base a datos del  INDEC, BNA y Ministerio de Trabajo de la Nación.

Mucha gente podría pensar que esta medida contribuye a reducir los costos laborales de las PyMES, generando más competitividad y, por lo tanto incentivando la creación de empleo. Pero la verdad, es que la medida no beneficia al pequeño empresario (quien seguirá pagando la misma cuota de ART para sus trabajadores), sino que incrementará las ganancias de las grandes Aseguradoras de Riesgos de Trabajo.

A modo de conclusión

Si bien es cierto que estamos en crisis y que el contexto macroeconómico nos afecta a todos; me pregunto, en lugar de seguir ajustando a los trabajadores ¿no se les podría pedir un pequeño esfuerzo a estos grandes grupos económicos? Ya quedó claro que los trabajadores resignaron bastante para salir de la crisis.

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¿Salsa portuguesa? ¿Mateada uruguaya? Las opciones para atender la crisis argentina

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No quedan dudas que los resultados de las Primarias en Argentina afectaron de manera importante el día a día de la gente: los debates políticos pasaron a ser un tema de conversación frecuente y muchos piensan que la victoria de Alberto Fernández es casi irreversible. Por el otro lado, el actual oficialismo no se da por vencido y cambió drásticamente de estrategias, pasando de un programa de ajuste a medidas mucho más populistas, pretendiendo aliviar el bolsillo de los votantes. Pero este clima electoral pareciera haber acortado mucho la perspectiva de análisis que se hace de la economía: muchos (la clase política sobre todo) están viendo qué sucede hasta octubre, a lo sumo diciembre. Sin embargo, es importante preguntarnos ¿qué va a pasar con la economía en el mediano plazo? ¿Podrá Argentina superar esta nueva crisis? ¿Cuándo volverá a crecer la economía?

Trataré de poner un poco de claridad sobre el tema y para ello, consideraré algunos dichos al respecto tanto de Macri como de Fernández.

El plan del oficialismo para la economía que se viene:

Luego de la derrota en las PASO, el actual Presidente dijo haber escuchado lo que los argentinos expresaron en las urnas, reconociendo que el ajuste de la economía había sido duro y que había tocado fuerte el bolsillo. Anunció un paquete de medidas económicas mucho más expansivas, como bonos para empleados públicos y privados, quita del IVA a productos de primera necesidad, incrementos en la asistencia social y congelamiento de precios, entre otras. 

Cabe destacar que todas estas medidas son temporales y durarían hasta diciembre, por lo que es necesario preguntarse si son consecuencia de que el equipo económico, luego de un análisis responsable, determinó que es lo más conveniente para recuperar la economía o, si solamente se trata de un estrategia electoral. 

El plan de Fernández para la economía que se viene:

En los últimos días se escuchó hablar a los integrantes del Frente de Todos de una salida “a la Portuguesa” de la crisis económica. Es decir que buscarían solucionar los problemas económicos de Argentina con un plan que tome como  base los lineamientos que utilizó Portugal para salir de la fuerte crisis que sufría en 2011. 

Al respecto, hay que decir que a Portugal le fue bien: la economía lusa viene creciendo ininterrumpidamente desde el 2014 (incluso crece más que el resto de la zona euro), tiene su cuenta corriente y su cuenta fiscal saneada, los salarios crecen y recuperó el acceso al crédito internacional a tasas muy razonables (incluso pudo cancelar sus obligaciones con el FMI de manera anticipada).Pero… ¿cuál fue el costo? Si bien el resultado del plan portugués es muy bueno, no fue sencillo lograrlo. Las medidas económicas aplicadas fueron muy duras, se dan algunos ejemplos en el siguiente cuadro:

Fuente: Elaboración propia en base a datos de Labour Capital Growth.

Una vez conocida las medidas aplicadas en Portugal y el nivel de sacrificio que implicó salir de la crisis, me pregunto si, cuando mencionan la “salida a la portuguesa”, consideran necesario seguir con los ajustes o si, por el contrario, creen que la etapa de ajustes terminó y se comenzará con la segunda fase del plan portugués: la salida del ajuste y el retorno del crecimiento económico.

La respuesta a dicha pregunta debe tener como base un análisis profundo de las variables macroeconómicas del país pero también se debe considerar la situación socioeconómica del ciudadano y las marcadas diferencias de la economía portuguesa respecto de la argentina. Sobre todo en los ajustes salariales, considerando que Portugal se encuentra dentro de la Zona Euro donde existe “libre movilidad de factores”, es decir, que los portugueses tenían la opción de moverse libremente a otros países de la zona para establecerse y trabajar, mientras que los argentinos no tienen dicha oportunidad.

Como última observación, pero no por ello menos importante, cuando se analizan las dos etapas del plan portugués (tanto el ajuste como la salida del ajuste) se puede apreciar una gran responsabilidad por parte de la cúpula política. Los ajustes se implementaron sobre toda la población, evitando la bicicleta financiera donde algunos se enriquecían mientras la mayoría empobrecía. Del mismo modo, cuando se comenzó a salir del ajuste, se tomaron medidas de forma racional, manteniendo las variables económicas en equilibrio y no aumentando el gasto público de manera insostenible.La otra alternativa que evalúa Fernández es replicar el modelo uruguayo de refinanciación de la deuda externa. En forma “amistosa”, Uruguay postergó vencimientos sin quita de capital, pero la deuda renegociada era de 11 mil millones de dólares y reestructuró el 40 por ciento del total. La deuda externa argentina es hoy de  US$ 283.567 millones.

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