D’Alessandro: “Con la pandemia las brechas de desigualdad se están profundizando”

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Este jueves se realizó la disertación online “Mujeres y Trabajo en Pandemia: La economía de los cuidados” brindada por Mercedes D’Alessandro, Directora Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía de la Nación. El evento fue organizado por el Ministerio de Trabajo, la Cámara de Representantes y el Observatorio de Violencia Familiar y de Género.

D’Alessandro, que durante años estudió temáticas relacionadas con la brecha salarial, el techo de cristal y el trabajo doméstico, aseguró que estas tareas no remuneradas representan el 15,9% del PBI argentino, más que la industria, el comercio, la tecnología y la construcción.

En la disertación la economista misionera afirmó: “las brechas de desigualdad se están profundizando, en un sentido muy amplio. Si metemos además la mirada de género, como las mujeres son mayoría entre las personas pobres, por supuesto se ven más afectadas”

La pandemia del COVID-19 reforzó la economía de los cuidados y reveló que las mujeres son quienes se ven más afectadas por las desigualdades en las tareas domésticas y esto afecta su mundo laboral.

En cuanto a la distribución de las tareas domésticas, D’Alessandro indicó: “Es un problema económico porque en promedio las mujeres dedican seis horas y media a estas tareas de cuidado no remunerado, es casi una jornada laboral completa extra”.

Durante la apertura, la Ministra Silvana Giménez agradeció a todos los presentes que participaron vía Google Meet y también por YouTube y destacó que “la cuestión de género es central para Misiones, una política de Estado”.

En el orden de la palabra la siguió el diputado provincial, Hugo Passalacqua, quien señaló: “La importancia de hacer visible lo que es invisible, la lucha es enorme, desde lo micro hasta la macro. Celebro participar de este evento dictado por una misionera”.

Participaron de la presentación la Ministra de Trabajo, Silvana Giménez, El Vicepresidente de la Cámara de Representantes, Hugo Passalacqua; la Diputada Provincial, Anazul Centeno; la Directora del Instituto Provincial de Estadística y Censos, Silvana Labat, y la Coordinadora de Gabinete del Ministerio de Trabajo y Empleo, Natalia Giménez.

D ‘Alessandro destacó que es inédito en la Argentina contar con una dirección de Economía e Igualdad de Género en el ministerio de Economía. “Tener espacios institucionales  nos permite abordar estos problemas con otras herramientas del Estado que siempre llegan más lejos. Por eso es tan importante esta mesa federal, porque nos permite también ir mirando cuáles son las diferencias en cada provincia, en cada rincón del país. Yo, como misionera y que viví mucho tiempo en la Capital Federal, se muy bien que cuando hablamos de desigualdades, no es lo mismo en la tierra roja, que en esta urbe de cemento, que son muy diferentes las cuestiones que hacen a los cuidados, a la inserción laboral de las mujeres, al desarrollo de las mujeres en todo su ciclo de vida, por eso me parece importante estar dialogando estas particularidades”. 

“En la Argentina estamos en una situación muy difícil, producto de una pandemia, pero también producto de una gestión que recibimos en 2019, que había dejado indicadores económicos, indicadores sociales muy críticos, teníamos altísimos niveles de pobreza, de desigualdad, una estructura de trabajo muy precaria, habían cerrado un montón de empresas. Este estadio que encontramos la economía argentina en el 2019, fue agravado con la pandemia que nos está tocando transitar, que todavía no termina, pero, que además también se ha manifestado de distinta manera a lo largo del país. Las brechas de desigualdad se están profundizando. Cuando hablo de brechas de desigualdad, lo digo en un sentido muy amplio. No es lo mismo pasar la pandemia en una casa de madera, en una casa de chapa, en un departamento, en una ciudad grande, en el campo. No es lo mismo pasar la pandemia con acceso a internet, o con dispositivos para acceder a internet. No es lo mismo, tener un celular en un hogar, que tener un celular, una computadora, una Tablet, una televisión. No es lo mismo, tener agua potable, que no tenerla. Es decir, las desigualdades de acceso a la vivienda, a la infraestructura, a la tecnología, nos han marcado también que tenemos un trabajo muy grande para hacer por delante”, explicó. 

“El acceso a la tecnología, además, ha sido un factor determinante a la hora de trabajar, de buscar trabajo, a sostener puestos de trabajo, a sostener empresas y emprendimientos, hoy la mayor parte de las personas que emprenden, que tienen un trabajo, una empresa, un emprendimiento, necesita volcarse a la internet. Y eso, nos ha mostrado una desigualdad muy estructural con quienes tienen conectividad y quienes no tienen conectividad, o tienen acceso a los dispositivos. Todos estos se incrementan cuando vemos brechas en la distribución del ingreso, las personas de mejores ingresos, por supuesto tienen mejor acceso a todas estas cuestiones, a la vivienda, a la infraestructura, a los dispositivos, las personas más pobres, no. Y si ahí metemos, además la mirada de género, como las mujeres son mayoría entre las personas pobres, por supuesto se ven más afectadas. Entonces ahí ya tenemos una mirada de que la desigualdad se está incrementando con la pandemia y además está profundizando desigualdades previas. Entonces, ahí es una primera alerta, es una primera alerta sobre la cual el Estado, está actuando, pero es un problema estructural y además hay que actuar ante la emergencia desafiandose a mirar para adelante”, analizó. 

D Alessandro detalló que según los datos oficiales,  las mujeres ganaban 29% menos que los varones, aunque en la informalidad, la brecha se extiende a 40 por ciento. Además de eso, las mujeres tienen mayores niveles de desempleo. 

El caso de las mujeres jóvenes menores de 29 años es el más paradigmático, una de cada 5 mujeres menores de 29 años estaba desempleada hacia diciembre de 2019. Así que ganan menos, cuando son informales ganan menos todavía, la mayor parte de las personas que están en el mercado informal son mujeres. Esa informalidad se ve acrecentada cuando miramos qué es lo que pasa al interior de los hogares”, graficó.. 

La economista también recordó que las mujeres tienen que cargar mucho más tiempo que el hombre con las tareas del hogar y que cuando son madres se retiran temporalmente del mercado laboral, mientras que los padres siguen en carrera, lo que acentúa el desequilibrio en el desarrollo y la permanencia en el mercado laboral. 

En la Argentina en la pandemia la tasa de participación económica de las mujeres cayó 10 puntos. Quiere decir que una de cada 10 tuvo que dejar el mercado laboral, porque estaba cerrada la circulación, porque tenía miedo de salir, por el motivo que sea, se retiró del mercado laboral. Cuando se empieza a abrir un poco más la economía, entonces ya miramos los indicadores del tercer trimestre del año pasado. Vemos que se empiezan a recuperar algunas personas, empiezan a volver al mercado laboral, a buscar trabajo o a trabajar, pero no se recuperan los 10 puntos de caída, se recuperan 4. Quiere decir, que hoy en la Argentina, con los últimos datos que tenemos disponibles estamos en niveles de hace 20 años, de cómo estaba la mujer en el mercado laboral. Quiere decir, que retrocedimos dos décadas en la participación en la actividad en las mujeres. Eso es algo que nos tiene que ocupar seriamente en todos los ámbitos de intervención que tenemos. Cómo hacemos para transformar esa situación y que las mujeres puedan restablecerse en sus espacios de trabajo. El teletrabajo, el trabajo presencial, las distintas dinámicas que tomó el trabajo durante la pandemia, para muchas mujeres, sobre todo las que tienen personas a su cuidado, sean niños, personas con discapacidad, o adultos mayores, hoy eso se convierte en un obstáculo para retomar las tareas laborales”, precisó. 

“Eso nos permite entender a donde apuntar, porque se suele hablar mucho de la pobreza en Argentina, es un tema que tenemos que abordar, y, las herramientas para abordar se potencian cuando utilizamos la perspectiva de género.  Por qué digo esto, porque dentro de la población más pobre la mayoría son mujeres, la mayoría son niños, niñas y adolescentes. Entonces si queremos resolver los problemas de la pobreza, tenemos que abordar los problemas de género. Mientras tanto tenemos que buscar fuentes alternativas”, concluyó.

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