Histórica derrota de los trolls: Musk cede ante Brasil y entrega la cuenta de Cerimedo
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Elon Musk se rindió sin atenuantes. Luego de postear durante semanas barbaridades sobre la justicia brasileña, finalmente el bolsillo apretó a Musk: la operación de X en Brasil era sencillamente demasiado grande para aceptar el cierre que le impuso el juez Alexandre de Moraes hasta que no se someta a los requerimientos del máximo tribunal de Brasil.
La rendición del ídolo de Milei ante la soberanía de un Estado es una durísima derrota para el relato de los libertarios, que además golpea en el corazón de las milicias digitales del Presidente: su jefe de estrategia digital Fernando Cerimedo es blanco de la investigación brasileña.
Este martes el dueño de Tesla aceptó pagar más de 3 millones de dólares de multa y ponerse a derecho: nombró un abogado que lo representará en el juicio que investiga las milicias digitales de Bolsonaro -de las que formó parte Cerimedo- que agitaron el intento de golpe de Estado contra Lula. Se trata de una decisión de alcance global que lideró el Brasil de Lula: demostrar que ninguna corporación, por más grande que sea, se puede imponer a las decisiones de un Estado en el que opera. Australia y Europa siguieron muy de cerca el juicio y es probable que ahora avancen en regulaciones similares sobre la red de Musk.
La decisión del dueño de Tesla significa que deberá brindar información de las cuentas que formaron parte de la campaña de desprestigio contra el sistema electoral brasileño y el intento de golpe de Estado, que incluyó el asalto al Palacio del Planalto y el Congreso brasileño en una muy visible copia de la insurrección que agitó Trump en Estados Unidos cuando perdió las elecciones ante el demócrata Joe Biden.
Esta decisión de Musk golpea especialmente a Cerimedo, dueño de la Derecha Diario y socio del español Javier Negre, que se fue de España luego de ser despedido del diario El Mundo acusado de inventar noticias y que ahora es parte de las fuerzas de choque digitales de Milei, contra el periodismo independiente. Si bien no se trata directamente de la causa por intento de golpe de enero de 2023, está vinculado al rol de las redes de los partidarios de Bolsonaro en esa operación en la que Cerimedo está acusado de ser parte del aparato digital que preparó la línea argumental del intento de golpe a Lula, que como en el caso de Trump agitó el fantasma de un fraude electoral que luego se confirmó inexistente.
Según publicó el New York Times, el acatamiento fue una acción inesperada de Musk luego de haberse negado a obedecer lo que calificó de órdenes ilegales para censurar voces en su red social. Musk había despedido a empleados locales y se había negado a pagar las multas.
Pero más allá de su retórica inflamada, el billonario ya tuvo que ceder en otros países, como India y Turquía (a quien se dedica a elogiar frecuentemente aunque no sean de las democracias liberales que suele defender) donde su red social acató las órdenes de censurar determinadas publicaciones. Pero en Brasil y Australia venía resistiendo las órdenes de esos Estados y acusaba a los funcionarios locales de censura.
Ahora, la Corte Suprema de Brasil le impuso un plazo de cinco días a Musk para cumplir con todas los requerimientos pendientes, antes de habilitar un regreso de la red X. Se trata de una decisión que es vital para el billonario que todavía no logra recuperar los más de 50 mil millones de dólares que se gastó que la compra hostil de ex Twitter y que ahora se ve amenazada por la migración de usuarios hacia redes como Blue Sky o Threads, en medio de un desprestigio creciente de X porque ha sido tomada por trolls y haters.
La compañía nombró el pasado viernes a última hora una representante legal en Brasil y también ha empezado a bloquear una serie de perfiles de la órbita bolsonarista, según la propia compañía, informa Reuters. X da así pasos para poner fin a una resistencia que ha durado meses durante los cuales ha desobedecido de manera sistemática al magistrado Moraes. El empresario proclamó por tierra, mar y aire que las decisiones judiciales del poderoso magistrado del Supremo eran meros intentos de censura firmados por un juez dictador.
Recibidas esas notificaciones, Moraes, miembro del Tribunal Supremo y el juez mas admirado y odiado de Brasil, se dio cinco días a partir del sábado 21 para calcular las multas judiciales que X ha acumulado en los últimos meses, y asegurarse de que el resto de los procedimientos burocráticos requeridos están en orden. Brasil tiene un potentísimo aparato burocrático que se traduce en que casi siempre queda algún trámite pendiente o sello que poner en algún formularios.
Musk parece haber empezado a dar su brazo a torcer días después de un incidente que enervó al juez. El miércoles pasado, súbitamente, algunos tuiteros brasileños se percataron de que podían entrar a X, que se actualizaban los posts. La noticia corrió como la pólvora por infinidad de grupos de WhatsApp, pero muchos de los que lo intentaron no lograron tuitear de nuevo. La empresa informó después que fue un regreso involuntario, motivado según explicó por un cambio de proveedor de red.
La abogada Rachel de Oliveira Villa Nova Conceição retoma la tarea que ya desempeñaba como representante legal de la empresa hasta que, en agosto, el juez ordenó su detención por el incumplimiento de las órdenes de bloquear perfiles que incitan al odio. Musk respondió entonces con un órdago: despidió a sus 40 empleados en Brasil, cerró sus oficinas y desde su cuenta de X se declaró víctima de una persecución judicial contra rivales ideológicos, el discurso con el que el bolsonarismo convirtió hace años al juez en su bestia negra. Decenas de bolsonaristas, convocados por el expresidente Jair Bolsonaro, se manifestaron hace dos semanas en São paulo para exigir su destitución.
Los tuiteros brasileños huérfanos inmediatamente buscaron espacios alternativos para comentar la actualidad, hacer circular memes, buscar público para sus informaciones o negocios y entretenerse. Bluesky, creada entre otros por el fundador de Twitter, Jack Dorsey, ha recibido una migración masiva. Desde el cierre de X en Brasil ha ganado más de tres millones de usuarios, de manera que la semana pasada alcanzó los 10 millones mientras el portugués se impone veloz como una de las lenguas más utilizadas.
