La recuperación acelera: los casos de la industria y el comercio misionero
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El fortalecido proceso de desinflación, sumado a los procesos de (paulatina) reactivación de diversos sectores de la economía, provocan que empiecen a observarse considerables recuperaciones salariales en Misiones. En esta nota de Economis hicimos una primera aproximación de la situación global provincial, pero en esta oportunidad vamos a detenernos particularmente en dos sectores: la industria manufacturera y el comercio, dos pilares de la economía misionera que son, a su vez, los dos sectores que ocupan la mayor cantidad de puestos de trabajo (cerca del 40% del total provincial). El análisis abarca tres dimensiones: empleo, empresas y salarios.
Empecemos por lo salarial. ¿Qué pasó en la Industria misionera? Si tomamos el salario promedio del sector, en su variación interanual, el derrumbe iniciado a finales de 2023 se sostuvo hasta julio de 2024. En este marco, el primer cuatrimestre fue catastrófico, con una caída mensual promedio del orden del 19% real. Entre mayo y julio, el sector continuó mostrando bajas, pero mucho más moderadas (-5% promedio mensual) dando así lugar a un proceso de detención de la baja e incipiente inicio de recuperación en paralelo al comienzo de la reactivación de la actividad a nivel general. Esta fuerte desaceleración de la caída interanual estuvo apoyada en un proceso de recuperación real mensual: entre mayo y julio, la industria sostuvo alzas mes/mes a un promedio del 2,5%. Con ello, llegamos a agosto con un dato relevante: primera suba real interanual (+6,0%) apoyada además con una suba mensual considerable (+4,0%). Entre septiembre y noviembre (último dato disponible) el crecimiento interanual se sostuvo llegando a su pico justamente en noviembre, cuando se registró +16,7%.
Por ende, vemos dos claros escenarios: los primeros siete meses de caídas (de las cuales cuatro fueron a doble dígito) y los otros cuatro con subas, de las cuales los tres últimos fueron a doble dígito. Esto genera, lógicamente, que al observar la variación acumulada todavía se sostenga en negativo: -4,9% para el período enero-noviembre, un resultado que se descomprime de un primer semestre con -14,8% y el parcial del segundo semestre con +7,9%. Aún con un diciembre muy positivo, el año cerrará a la baja pero con perspectivas altamente positivas, ya que el inicio de año fue un golpe muy duro de revertir para el sector, tal como sucedió con la economía en general.
La contracara en la industria viene de la mano del empleo: entre enero y noviembre acumula una caída de 3,0% y si bien hay una desaceleración (del -6,5% en julio a -4,6% en noviembre), la recuperación va a tardar todavía más en llegar. Este contraste entre lo salarial y el empleo puede explicarse por la propia dinámica de la economía argentina actual: la baja de la inflación, mayor certidumbre y mejores expectativas reflejaron primero mayor capacidad de mejorar remuneraciones antes que crear empleos, que sería, o debería ser, el siguiente paso.
¿Qué pasó con el comercio? En lo salarial, comparte las características con la industria: una importante caída en el primer tramo del 2024 y recuperación sobre finales del año, aunque cabe destacar que ambos procesos se dieron con menor intensidad que el caso anterior. El salario promedio del comercio mostró caídas interanuales entre enero y julio a un promedio del 9,3%: en este caso, enero fue el peor mes (-21,4%) pero luego desaceleró fuerte, bajando a un solo dígito y llegando al -3,9% en julio; a partir de allí, comenzaron las subas: inició con un leve +0,9% en agosto y llegó a +6,3% en noviembre. Este proceso se pudo lograr por mejoras en la evolución mensual real, que fueron algo inestables pero con predominio de subas.
Al igual que ocurrió para el caso de la industria, lo contundente del golpe del primer semestre del año provocó que el acumulado del año siga exhibiendo bajas: entre enero y noviembre, el salario promedio del comercio está en -4,2%, pero también se observa una clara mejora al descomprimir el período: el primer semestre cerró en -10,1%, mientras que el parcial del segundo semestre lleva +3,3%.
Como se dijo anteriormente, el proceso salarial en la industria y en el comercio muestra la misma dinámica pero a diferentes velocidades. Recordemos: en la industria, el salario acumulado en el primer semestre cayó 14,8% y el comercio -10,1%; a su vez, la recuperación del segundo semestre es de +7,9% en la industria y +3,3% en el comercio. Para la industria, a caída más fuerte, mayor intensidad de recuperación; para el comercio, caída algo más moderada y recuperación también de menor intensidad.
Por su parte, el comercio también vive el mismo proceso que la industria en lo relativo al empleo: -1,6% en el acumulado enero-noviembre, pero se destaca que en los últimos dos meses tuvo incrementos, aunque muy leves, que permiten pensar en que este sector comience a reactivar también desde esa variable.
Si traspolamos la situación de empleo y salarios del comercio y la industria al total de la economía, solamente como una especie de ejercicio teórico, podemos pensar en una nueva dinámica socioeconómica: durante el 2022 y 2023 predominó en la agenda pública el concepto de trabajadores pobres: había altos niveles del empleo en el país pero con una gran franja de los mismos bajo la línea de la pobreza por una fuerte alza de inflación; para finales del 2024, podemos empezar a pensar en que hay menos trabajadores pobres (por recomposición salarial) pero también hay menos trabajadores en actividad. Es decir, luego de caer de manera muy fuerte, el salario muestra una mejora pero el empleo no lo hace aún a un nivel deseable.
Entonces, en términos socioeconómicos, la mejora de ingresos sumada a la desaceleración de la inflación mejora las condiciones de vida de los ocupados, pero al haber menos ocupados, el saldo global todavía está en niveles demasiado altos.
