Gender Inequality for Salary Rights and Opportunities

Brecha de género y futuro del trabajo: oportunidades para la inclusión laboral

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 Por Laura Caullo y Guadalupe Galindez, Fundación Mediterránea. ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las mujeres en el mercado laboral argentino?
Las mujeres participan menos en el mercado laboral (42% frente al 55% de los varones) y enfrentan mayores obstáculos para acceder a empleos bien remunerados y oportunidades de ascenso. La informalidad también es un problema estructural: solo el 46% de las mujeres ocupadas tienen empleo formal, y la situación es aún peor en sectores vulnerables, donde los bajos ingresos dificultan la conciliación entre el trabajo y las tareas del hogar. Además, la tasa de desempleo es más alta en mujeres, reflejando sus dificultades para acceder al empleo.

¿Cómo afecta la segregación laboral y la baja presencia en STEM a las oportunidades económicas de las mujeres?
Las mujeres se concentran en sectores de menor productividad y salarios más bajos, como el servicio doméstico, la educación y la salud, debido a la división tradicional del trabajo y la organización social del cuidado. Además, las mujeres están subrepresentadas en carreras STEM, a pesar de tener mayores tasas de finalización escolar. Esto limita su acceso a empleos de calidad y refuerza la brecha de género en ingresos y oportunidades.

¿Qué medidas podrían ayudar a reducir la brecha de género en el mercado laboral?
Algunas propuestas incluyen incentivar la participación de niñas y adolescentes en disciplinas STEM, ampliar las licencias parentales y fortalecer las redes de cuidado infantil. También es clave fomentar la formalización del empleo, garantizar la igualdad salarial y promover la formación digital para preparar a las mujeres para las demandas del futuro laboral.


Introducción

En 2025 el mundo conmemora el 30° aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, un hito en la lucha global por la equidad de género. En este contexto, el Día Internacional de la Mujer se celebra bajo el lema de la ONU “Para las mujeres y niñas en toda su diversidad: derechos, igualdad y empoderamiento”, resaltando la importancia de una participación activa y transformadora en la construcción de sociedades más justas.

Uno de los desafíos pendientes en Argentina es la inclusión plena de las mujeres en el mercado laboral, especialmente en los sectores más dinámicos y mejor remunerados. Aunque la tasa de participación femenina alcanzó un máximo histórico del 42% en el tercer trimestre de 2024, sigue estando considerablemente por debajo de la de los varones (55%), reflejando barreras estructurales en la organización del trabajo y el cuidado. Esta desigualdad evidencia la necesidad de reflexionar y repensar políticas que promuevan un futuro laboral más justo e inclusivo.


Asimetrías en los principales indicadores del Mercado Laboral

El avance de la tecnología y la automatización está redefiniendo las oportunidades laborales, con un peso creciente de los trabajos intelectuales, creativos y altamente calificados. La acumulación de capital humano se vuelve un factor clave, y las mujeres tienen una oportunidad única para insertarse en sectores de alta demanda, siempre que las estructuras laborales permitan una mejor conciliación entre el empleo y la vida familiar.

A pesar de estos cambios, las mujeres siguen enfrentando mayores obstáculos para acceder a empleos bien remunerados. La brecha de género se agrava en los sectores más tradicionales, donde las oportunidades de ascenso son limitadas. Además, la informalidad sigue siendo un problema estructural: solo el 46% de las mujeres ocupadas tienen empleo formal, lo que impacta en su estabilidad y acceso a derechos laborales.


Segregación laboral y feminización del trabajo

Además de las diferencias en la participación y el acceso al empleo formal, las mujeres continúan concentrándose en sectores de menor productividad y menores niveles salariales. Un claro ejemplo es su alta presencia en trabajos vinculados al cuidado, como el servicio doméstico, la educación y la salud, donde la proporción de mujeres es al menos el doble que en sectores con mayores niveles de productividad e ingresos.

En Argentina, las mujeres representan el 71% del empleo en enseñanza, el 72% en el sector de la salud y el 95% en el servicio doméstico, que además se caracteriza por una alta informalidad. Esta distribución laboral no solo limita su acceso a mejores oportunidades económicas, sino que también genera ineficiencias y rigideces en el mercado de trabajo.


Jóvenes: entre la formación académica y la exclusión laboral

Entre los jóvenes de 14 a 24 años que no estudian, no trabajan ni buscan empleo, denominados jóvenes NiNi, dos tercios son mujeres, y el 52% de ellas son madres. Esta realidad responde a un marcado sesgo de género en la distribución de responsabilidades. Mientras que las mujeres suelen quedar excluidas del mercado laboral y educativo debido al peso del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, los varones atribuyen su inactividad principalmente a la falta de correspondencia entre sus aspiraciones y las oportunidades disponibles.

Las diferencias de género también se reflejan en la preparación académica de los jóvenes. Mientras que las mujeres suelen obtener mejores resultados en comprensión lectora, los varones tienden a destacarse en matemática y ciencias, habilidades clave para sectores con alta demanda laboral y mejores niveles salariales. Estas diferencias, más que reflejar capacidades innatas, responden a factores culturales y sociales que condicionan desde temprana edad las trayectorias educativas y laborales.


Oportunidades en las carreras del futuro: participación femenina en carreras STEM

A medida que el mundo avanza hacia una mayor digitalización y transformación tecnológica, las habilidades relacionadas con las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM) se han convertido en el motor del futuro laboral. Sin embargo, la subrepresentación femenina en estas áreas sigue siendo una barrera importante para la equidad de género.

En Argentina, solo el 14% de las mujeres proyecta su futuro profesional en disciplinas STEM, en contraste con el 28% de los varones. En la distribución actual de egresados universitarios, las mujeres predominan en humanidades (78%) y ciencias de la salud (77%), mientras que los varones son mayoría en ingenierías (70%) y ciencias aplicadas (52%).


Síntesis

El futuro del trabajo presenta tanto desafíos como oportunidades. Si bien la tecnología y la digitalización abren nuevas puertas, también es necesario repensar las reglas del juego para garantizar que las mujeres puedan acceder a estos cambios en igualdad de condiciones. Sin medidas concretas, el mercado laboral del futuro corre el riesgo de reproducir e incluso profundizar las desigualdades actuales.

Promover una mayor inclusión de mujeres en las áreas STEM no es solo una cuestión de equidad, sino también una estrategia para un desarrollo económico más dinámico e inclusivo, fortaleciendo la competitividad del país en un mundo cada vez más basado en la innovación y el conocimiento.

Para avanzar en este camino, es necesario incentivar la participación de niñas y adolescentes en disciplinas STEM, la ampliación de licencias parentales, el fomento de la formalización del empleo y la inversión en formación digital. Asimismo, es necesario fortalecer las redes de cuidado infantil y desarrollar incentivos para la corresponsabilidad en las tareas domésticas.

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