Seis de cada 10 niños con carencias de nutrientes en Argentina
Los alimentos de baja calidad nutricional predominan en la alimentación de niños y niñas entre 4 y 12 años. La variedad y calidad de los alimentos en esta etapa son clave, ya que garantizan el aporte de nutrientes necesarios para un desarrollo saludable.
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La infancia es una etapa crucial en el desarrollo humano, en la que una alimentación equilibrada desempeña un rol fundamental para garantizar un crecimiento y desarrollo óptimos. Por ello, resulta especialmente importante prestar atención a los alimentos que se ofrecen a los niños y niñas, así como a las estrategias para fomentar hábitos saludables que los acompañen a lo largo de toda su vida.
Así lo afirmaron desde PROFENI, un grupo de profesionales de la salud dedicados al estudio de la nutrición infantil. Esta organización trabaja en el desarrollo de propuestas para mejorar el perfil nutricional de los productos alimenticios, impulsa investigaciones en el área, genera campañas de concientización y promueve entornos más saludables para las infancias.
“Entre los cuatro y doce años, los niños necesitan una ingesta adecuada de nutrientes. Algunos, como el calcio, las proteínas y la vitamina D, son indispensables para un crecimiento saludable, ya que fortalecen el sistema óseo, favorecen el desarrollo muscular y contribuyen al buen funcionamiento cognitivo”, señaló la doctora Noelia Rodrigues Cambao, médica especialista en medicina familiar y psiquiatría del Municipio de La Matanza, e integrante de PROFENI.
Una investigación realizada por el Centro de Estudios sobre Política y Economía de la Alimentación, a partir de la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud del Ministerio de Salud de la Nación, reveló que seis de cada diez niños en la Argentina llevan dietas poco diversas.
El calcio, por ejemplo, es esencial para la formación de huesos y dientes, pero casi el 70 por ciento de la población infantil no alcanza la ingesta diaria recomendada de este mineral. Esta carencia puede afectar negativamente el desarrollo óseo y dental, e impactar en la salud general. Entre las consecuencias más frecuentes se encuentran el retraso en el crecimiento, baja talla para la edad, raquitismo, caries, fatiga y debilidad muscular, así como mayor riesgo de osteoporosis en la adultez.
“La leche, el yogur y el queso son las principales fuentes de calcio. Los lácteos fermentados, como el yogur, además de aportar calcio, vitamina D y proteínas completas, contienen microorganismos beneficiosos que mejoran la absorción de calcio y promueven la salud de la microbiota intestinal. También aportan calcio algunos pescados, ciertos vegetales de hojas verdes como la espinaca y el brócoli, frutos secos y semillas como almendras y chía. Sin embargo, el calcio de origen vegetal tiene menor biodisponibilidad, es decir, su absorción y aprovechamiento por el organismo es significativamente menor”, explicó la licenciada María Soledad Cabreriso, especialista en nutrición maternoinfantil y magíster en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, también integrante de PROFENI.
Las proteínas, por su parte, son fundamentales para la formación de tejidos, el crecimiento muscular y el fortalecimiento del sistema inmunológico. “Las fuentes más recomendadas incluyen carnes magras como pollo, carne vacuna o de cerdo, pescados, legumbres como lentejas, garbanzos y porotos, huevos y productos lácteos como el yogur y los quesos”, agregó Cabreriso.
En cuanto a la vitamina D, esta favorece la absorción de calcio, fortalece el sistema inmunológico y cumple funciones esenciales a nivel nervioso y muscular. Se encuentra en alimentos fortificados como leche y yogur, en pescados grasos, y también se sintetiza a través de la exposición solar.
Sin embargo, más allá del reconocimiento de los nutrientes necesarios, muchas veces el desafío está en lograr que los niños acepten alimentos variados y saludables, rompiendo la monotonía de dietas centradas en panificados y azúcares simples.
El desafío de las viandas escolares
Preparar viandas escolares todos los días es un verdadero desafío para muchas familias. Requiere tiempo, planificación, creatividad y acceso a alimentos adecuados, en un contexto donde el factor económico muchas veces limita las opciones saludables.
La escuela representa un entorno clave para promover una alimentación equilibrada, ya que los niños pasan allí buena parte del día y realizan varias de sus comidas. Sin embargo, en muchas instituciones, la oferta de alimentos disponibles no responde a esta necesidad: las viandas suelen incluir productos de bajo valor nutricional y los kioscos saludables siguen siendo una asignatura pendiente.
“Esta realidad nos interpela a reflexionar y actuar. El entorno escolar debe acompañar y reforzar los hábitos alimentarios saludables que se promueven en el hogar. Cada vianda representa una oportunidad para ofrecer a los niños y niñas los nutrientes que necesitan para crecer, aprender y sentirse bien. Al mismo tiempo, es fundamental que las instituciones educativas se comprometan a generar espacios que alienten elecciones alimentarias saludables y sostenibles desde las infancias”, remarcó Alberto Arribas, especialista en nutrición, presidente de la Asociación Civil Supersaludable e integrante de PROFENI.
Las viandas deben ser ricas, sanas, prácticas y fáciles de consumir. Algunas opciones recomendadas como almuerzo, colación o postre incluyen:
- Sándwich de pan integral con pollo o atún y vegetales.
- Wrap de queso con vegetales de estación.
- Mini hamburguesas de lentejas con fideos.
- Croquetas de arroz y garbanzo con rodajas de tomate.
- Milanesas cortadas en tiras con calabaza asada.
- Pizzetas integrales de tomate y queso.
- Yogur con frutas.
- Muffins caseros de yogur, avena y banana.
- Tortillas de avena y frutas.
- Buñuelos de vegetales horneados.
“La planificación semanal es clave para facilitar una alimentación saludable en el día a día. Cocinar en cantidad y conservar las preparaciones en la heladera o el congelador es una gran ayuda para tener siempre a mano opciones nutritivas”, recomendaron desde PROFENI.
Cuando las personas adultas responsables deben resolver las comidas sin tiempo o sin planificación, es más probable que recurran a alternativas rápidas, generalmente de baja calidad nutricional. Estas opciones pueden estar presentes ocasionalmente, pero no deben convertirse en lo habitual.
Garantizar una alimentación equilibrada en la infancia es clave para un desarrollo saludable. Un adecuado aporte de calcio, proteínas, vitaminas, probióticos y otros nutrientes esenciales favorece el crecimiento físico y cognitivo, previene enfermedades y mejora el rendimiento escolar.
Incluir alimentos frescos, variados y de buena calidad, como frutas de estación, frutos secos y yogur, es una excelente elección para las viandas. Los especialistas remarcan que el yogur es una opción segura, incluso si pasan algunas horas hasta su consumo, y muy recomendable por su alto valor nutricional, practicidad y buena aceptación entre los más chicos.
Integrantes de PROFENI: Cecilia Araujo (Pediatría), Alberto Arribas (Nutrición), Sergio Britos (Nutrición), Sandra Nora Blasi (Nutrición), Christian Boggio Marzet (Gastroenterología infantil), María Soledad Cabreriso (Nutrición), Mabel Valeria Carosella (Pediatría), Florencia Flax Marcó (Nutrición), Ingrid Gerold (Pediatría), Andrea Fabiana González (Gastroenterología), Lucio Nicolás González (Gastroenterología infantil), Mónica Katz (Nutrición), Romina Lambert (Pediatría y Nutrición), Mariana Raspini (Nutrición), Noelia Vanesa Rodrigues Cambao (Psiquiatría), Omar Leonardo Tabacco (Pediatría y Gastroenterología), Ana María Tamagnone (Pediatría), María Elena Torresani (Nutrición) y Gabriel Vinderola (Química).
