La construcción muestra otro freno mensual y expectativas empresarias en descenso
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La construcción cerró octubre de 2025 mostrando un escenario mixto que combina señales de recuperación con signos de enfriamiento. Según el último informe del INDEC, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró una suba del 8% respecto del mismo mes del año pasado, consolidando un crecimiento acumulado del 7,9% en los primeros diez meses del año. Sin embargo, detrás de ese avance interanual, el dato desestacionalizado reveló una leve caída mensual del 0,5%, lo que indica que el impulso reciente comienza a perder fuerza, mientras que la tendencia-ciclo apenas avanzó 0,1%.
El comportamiento de los insumos confirma esta dinámica heterogénea. El hormigón elaborado, un insumo clave para obras de envergadura, saltó 40,7% interanual, mientras los artículos sanitarios de cerámica crecieron 35,7% y el asfalto 33,6%, mostrando un fuerte repunte en segmentos vinculados tanto a infraestructura como a proyectos industriales y comerciales. También se destacaron las subas en mosaicos (+24,5%), pinturas (+13,1%), hierro y aceros (+7,7%) y cemento portland (+7,5%). En contraste, los materiales asociados tradicionalmente a la vivienda y la obra chica mostraron retrocesos: el yeso cayó 11,2%, los ladrillos huecos 6,9%, los pisos y revestimientos cerámicos 6,4% y las cales 3,6%. Estas variaciones sugieren que la recuperación está más apoyada en grandes obras que en la construcción residencial.
La superficie autorizada por permisos de edificación también mostró un desempeño positivo. En septiembre —último dato disponible— se aprobaron 1.401.140 metros cuadrados, un 6% más que en igual mes de 2024, con 5.183 permisos emitidos, uno de los valores más elevados del año. En el acumulado enero-septiembre, la superficie autorizada crece 7,1%, lo que indica que el flujo de proyectos no se ha detenido pese al contexto financiero restrictivo.
El empleo formal empieza a dar señales de alivio después de un largo período de contracción. Los puestos registrados en septiembre crecieron 3,3% interanual, aunque en el acumulado del año el balance sigue siendo levemente negativo (–0,4%), reflejo de la profundidad del ajuste previo y del lento proceso de recuperación.
Las expectativas empresarias incluidas en la Encuesta Cualitativa de la Construcción revelan un ánimo cauto y en buena medida pesimista. Para el período noviembre 2025–enero 2026, la mayoría de las empresas no espera cambios en el nivel de actividad: 68,5% entre las que ejecutan obras privadas y 59,8% entre las dedicadas a la obra pública. Sin embargo, una proporción importante anticipa caídas: 21% en el caso de la obra privada y 24,7% en la pública. Solo entre el 10% y el 15% prevé un aumento. Los motivos que explican esta cautela se repiten en ambos segmentos: la caída general de la actividad económica, los atrasos en la cadena de pagos —especialmente relevantes en la obra pública—, los altos costos de la construcción y la inestabilidad de los precios.
A la hora de señalar qué políticas podrían dinamizar el sector, las compañías coinciden en priorizar la reducción de cargas fiscales, la estabilidad macroeconómica y mejores condiciones de crédito, tanto para construir como para la compra de inmuebles. La mitad de las empresas afirma que sus necesidades de financiamiento no variarán en los próximos meses, pero entre quienes esperan cambios crece la proporción que prevé un aumento de la demanda de crédito, sobre todo aquellas vinculadas a proyectos públicos.
En conjunto, los datos dejan ver un sector que recupera volumen respecto de 2024, pero aún sin un horizonte de crecimiento sostenido. La mejora interanual convive con señales de desaceleración en el margen, un empleo que se estabiliza sin despegar y expectativas empresarias que todavía no acompañan. El rebote existe, pero sigue apoyado en bases frágiles y sujeto a la evolución de la economía general, del financiamiento y del ritmo de ejecución de la obra pública.
