Crisis textil: Coteminas profundiza despidos y la ola importadora acelera la pérdida de empleo industrial

La crisis textil se profundiza: Coteminas despidió más de 110 trabajadores en dos meses y la apertura importadora acelera la pérdida de empleo.

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La crisis de la industria textil volvió a quedar en primer plano con más de 110 despidos en apenas dos meses en Coteminas Argentina, la mayor fabricante de toallas del país. La empresa redujo su plantilla de 1.200 a unos 400 trabajadores y advirtió que podría haber nuevas desvinculaciones. El caso se inscribe en un escenario más amplio de caída del consumo, apertura de importaciones y deterioro productivo que ya dejó más de 430 trabajadores afectados solo en enero y más de 16.000 puestos perdidos desde diciembre de 2023 en todo el complejo textil, confección, cuero y calzado.

Coteminas: de líder del mercado a un ajuste profundo de su estructura productiva

A través de un comunicado oficial, Coteminas Argentina S.A. confirmó el despido de 57 trabajadores de su planta ubicada en el parque industrial de La Banda, en Santiago del Estero. La medida se suma a otras 56 desvinculaciones concretadas a fines de noviembre de 2025, lo que eleva a más de 110 los despidos en apenas dos meses.

La empresa, que llegó a emplear a unos 1.200 trabajadores, hoy mantiene una dotación cercana a las 400 personas. Desde el gremio advirtieron que el proceso de ajuste no estaría cerrado. “Hoy por hoy no hay ninguna seguridad para los 400 que quedamos y la empresa ya ha anticipado que si no repunta la actividad, se va a ver obligada a tomar más medidas como esta”, sostuvo el dirigente textil Mario Díaz.

Según detalló la Asociación Obrera Textil (AOT), dentro de ese total quedan alrededor de 220 trabajadores bajo convenio quincenal, mientras que el resto corresponde a personal fuera de convenio. Además, las indemnizaciones se abonarán en cuotas, en un contexto financiero que refleja la gravedad de la situación empresaria.

En su comunicado, Coteminas atribuyó la decisión a “la delicada situación por la que está atravesando la industria nacional”, marcada por la caída del poder adquisitivo, la “avalancha de importaciones”, la reducción de aranceles e impuestos a productos importados y el aumento de los costos de producción, especialmente energéticos y financieros, junto con la presión impositiva. “La empresa se ve obligada a tomar medidas para adaptarse al nuevo escenario económico y de consumo de la industria textil”, indicó la firma, que reconoció el “impacto social” de las desvinculaciones.

Antecedentes productivos y señales de deterioro previo

El ajuste en Coteminas no es un hecho aislado ni repentino. Desde la salida de la pandemia, la empresa venía aplicando recortes de personal de entre 40 y 50 trabajadores por año, con picos cercanos al centenar en algunos ejercicios. En octubre de 2025, la compañía ya había frenado durante 14 días el 90% de la producción de una línea de toallas, debido al exceso de stock y la fuerte caída de ventas.

En ese contexto, los trabajadores acumulaban vacaciones adeudadas desde 2023 y la empresa solicitó su adelanto para noviembre, como parte de una estrategia para reducir costos frente a la baja actividad. La planta de La Banda, además, es la única que Coteminas posee en la Argentina, lo que amplifica el impacto económico y social de cada decisión sobre el empleo local.

El contraste con el pasado reciente es marcado. En 2011, Coteminas se había consagrado como el mayor fabricante de toallas del mercado argentino, con una inversión de 96 millones de pesos en Santiago del Estero, más de 1.000 empleos directos y planes de expansión que apuntaban a alcanzar los 1.350 trabajadores, con niveles de productividad superiores incluso a su capacidad instalada en Brasil.

Un sector en retroceso: despidos, cierres y caída récord de la actividad

El caso Coteminas se inscribe en una crisis más amplia que atraviesa a toda la cadena textil y del calzado. El inicio de 2026 confirmó que el sector no encuentra piso: solo en enero se contabilizan más de 430 trabajadores afectados por despidos directos o cierres fabriles, sin incluir suspensiones ni retiros voluntarios en curso.

Los datos oficiales del Indec muestran la magnitud del retroceso. En noviembre de 2025, la fabricación de calzado y sus partes cayó 30,9% interanual, mientras que la producción de prendas de vestir retrocedió 11,7%. La utilización de la capacidad instalada perforó el 30%, el nivel más bajo de la serie. En paralelo, entidades sectoriales estiman que desde diciembre de 2023 se perdieron más de 16.000 puestos de trabajo formales en el complejo textil, confección, cuero y calzado.

La apertura de importaciones aparece como un factor central. Según la Fundación Pro Tejer, China concentra más del 70% del mercado textil importado, desplazando producción local. A esto se suman la desregulación del régimen courier, la flexibilización aduanera y la falta de controles, que aceleraron el ingreso de prendas y calzado a bajo costo, principalmente desde Asia y Brasil.

Dass, Cocot, Emilio Alal: un ajuste que se extiende por todo el país

El deterioro también impacta con fuerza en otras empresas emblemáticas. Grupo Dass, fabricante de calzado deportivo para marcas como Adidas y Nike, despidió a 43 trabajadores de su planta de Eldorado, Misiones. Desde la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA) advirtieron que la producción está garantizada solo hasta junio y que la continuidad de la planta es incierta. Desde que asumió Javier Milei, la firma despidió a más de 900 trabajadores y cerró la planta de Coronel Suárez, luego de haber llegado a emplear a 1.500 personas en Misiones y producir más de 20.000 pares diarios.

En la Ciudad de Buenos Aires, Eseka S.A., propietaria de las marcas Cocot y Dufour, atraviesa un conflicto salarial tras más de 100 despidos y el pago fraccionado de sueldos, aguinaldos y vacaciones. Según denunciaron los trabajadores, parte de la producción comenzó a importarse desde China, mientras la dotación se redujo de más de 600 empleados a unos 480, con salarios que rondan los $700.000 por jornadas de nueve horas.

El golpe más fuerte llegó desde el interior con el cierre definitivo de la histórica textil Emilio Alal, que dejó sin empleo a más de 250 trabajadores en Goya (Corrientes) y Villa Ángela (Chaco). La empresa atribuyó la decisión a la apertura indiscriminada de importaciones, el atraso cambiario, los altos costos financieros, laborales y energéticos y la caída del poder adquisitivo, y aseguró que la continuidad de las operaciones se volvió “inviable”.

Impacto de una crisis que se profundiza

La combinación de menor producción local, plantas inactivas y despidos masivos configura un escenario de alto impacto económico e institucional, especialmente en economías regionales donde la industria textil es uno de los principales empleadores privados. En el último bimestre de 2025, las ventas de indumentaria cayeron 9,4% y siete de cada diez empresas registraron retrocesos.

El arranque de 2026 encuentra así a la industria textil y del calzado en un proceso de achicamiento sostenido, con el empleo como principal variable de ajuste. La continuidad de la apertura importadora y la falta de señales de recuperación del consumo interno anticipan un escenario de alta conflictividad laboral y mayores tensiones entre empresas, sindicatos y el Estado, en un sector clave para el entramado industrial argentino.

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