Hipotecados UVA advierten por un “bucle de sobreendeudamiento” de las familias
|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
El Colectivo Nacional de Hipotecados UVA volvió a cuestionar el funcionamiento del sistema de créditos indexados por inflación y advirtió que detrás de los bajos niveles de mora hipotecaria existe un fenómeno menos visible: familias que priorizan el pago de la vivienda, pero para hacerlo acumulan deudas con tarjetas, préstamos personales, billeteras virtuales y otras fuentes de financiamiento.
La agrupación definió el fenómeno como “el bucle del sobreendeudamiento” y reclamó al Gobierno nacional y al Congreso una reestructuración integral de los créditos UVA, que incluya un cambio del índice de actualización, suspensión de ejecuciones, un período de gracia y un límite para que las cuotas no representen más del 25% de los ingresos familiares.
El planteo de los Hipotecados UVA pone el foco sobre una aparente contradicción del sistema: la relativamente baja morosidad de los préstamos hipotecarios no necesariamente implica que las familias tengan una situación financiera saludable.
Según sostiene la agrupación, la vivienda ocupa el primer lugar en la estructura de pagos de los hogares porque dejar de cancelar las cuotas implica poner en riesgo el inmueble. Como consecuencia, otros consumos y obligaciones pasan a financiarse con deuda.
“El relato bancario y oficial se jacta de exhibir un porcentaje de mora bajo para los créditos hipotecarios. Sin embargo, la realidad es que esa supuesta ‘baja morosidad’ se sostiene sobre un sacrificio colosal e inhumano de las familias trabajadoras”, señaló el colectivo.
Desde la organización calificaron al mecanismo como una “usura UVA” y aseguraron que el esfuerzo para mantener al día el préstamo hipotecario está provocando un desplazamiento del endeudamiento hacia otros instrumentos financieros.
Es allí donde aparece lo que denominan el “bucle del sobreendeudamiento”: pagar una deuda prioritaria mediante la acumulación de otras obligaciones más caras y de plazos mucho más cortos.
El colectivo identifica distintas vías utilizadas por los hogares para cubrir los gastos cotidianos una vez abonada la cuota hipotecaria.
Una de ellas son las tarjetas de crédito, utilizadas para financiar consumos básicos como alimentación y salud. Según la agrupación, existen familias que recurren al pago mínimo, lo que traslada saldos hacia los meses siguientes y agrega intereses al capital adeudado.
También aparecen las billeteras virtuales y los préstamos personales, generalmente de corto plazo y con tasas considerablemente superiores a las de un crédito hipotecario.
A ese circuito se suma el endeudamiento fuera del sistema bancario: préstamos de familiares y amigos e incluso, según advierte la organización, financiamiento privado informal.
El resultado, argumentan, es una estructura en la que la hipoteca puede continuar formalmente al día mientras se deteriora el balance financiero general de la familia.
“Somos víctimas de un sistema perverso, en detrimento de las familias trabajadoras, que nos obliga a tapar deudas con más deudas”, cuestionó el colectivo.
El planteo cobra particular relevancia mientras el Gobierno nacional busca volver a ampliar el mercado de créditos hipotecarios UVA mediante un nuevo esquema de fondeo bancario.
El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES destinará $2 billones a depósitos UVA de largo plazo para que las entidades financieras puedan aumentar la oferta hipotecaria.
El objetivo oficial es alcanzar a entre 17.000 y 18.000 familias, con préstamos destinados a adquisición, construcción, ampliación o refacción de la primera vivienda. Los créditos tendrán un monto máximo de 150.000 UVA, un plazo mínimo de 15 años y una tasa máxima de UVA más 7,5%.
La iniciativa busca resolver uno de los problemas históricos del mercado argentino: la ausencia de fondeo de largo plazo para financiar viviendas.
Pero la advertencia de quienes ya poseen créditos UVA introduce otra dimensión en la discusión: no solamente cómo generar nuevos préstamos hipotecarios, sino qué sucede con la capacidad de pago de los hogares cuando el capital y las cuotas se actualizan siguiendo la inflación mientras sus ingresos evolucionan por otra dinámica.
Hipotecados UVA reclama reemplazar el índice
El primer punto exigido por la agrupación es precisamente un cambio en el mecanismo de actualización.
Los hipotecados reclaman reemplazar la UVA por “un sistema justo y previsible ligado a la evolución salarial”. El objetivo sería reducir el descalce que puede producirse cuando los precios -y, por lo tanto, la UVA- avanzan por encima de los ingresos de las familias.
También exigen la suspensión de las ejecuciones hipotecarias, con el objetivo de impedir desalojos mientras se discute una solución para los deudores que enfrentan dificultades de pago.
Un tercer punto es establecer un período de gracia que permita reducir el endeudamiento acumulado por fuera del crédito hipotecario.
Según el colectivo, una pausa temporal permitiría que parte de los ingresos actualmente absorbidos por las cuotas pueda destinarse a cancelar tarjetas, préstamos personales y otras obligaciones contraídas para sostener los gastos cotidianos.
Otro de los reclamos centrales es establecer un tope para la relación cuota-ingreso.
La agrupación propone que el pago mensual del crédito hipotecario no pueda superar bajo ninguna circunstancia el 25% de los ingresos del grupo familiar.
También exige lo que denomina un “blanqueo del Costo Financiero Total real”, con mayor transparencia sobre la composición final de los préstamos y los márgenes obtenidos por las entidades financieras.
En términos políticos, el colectivo reclama aplicar un criterio de “esfuerzo compartido entre acreedor y deudor” para diseñar una eventual reestructuración.
El debate vuelve así al centro de la escena justamente cuando el Gobierno apuesta a reconstruir un mercado hipotecario prácticamente inexistente en comparación con otras economías.
La discusión tiene ahora dos caras. Por un lado, cómo recuperar el crédito de largo plazo para que más familias puedan comprar una vivienda. Por otro, cómo garantizar que esa deuda pueda sostenerse durante décadas sin que el esfuerzo por conservar la casa termine trasladándose a tarjetas, préstamos personales y otras formas de financiamiento mucho más costosas.
Para los Hipotecados UVA, el bajo nivel de mora hipotecaria no alcanza para responder esa pregunta: una familia puede estar al día con el banco y, al mismo tiempo, profundamente endeudada en el resto del sistema financiero.
Los cinco reclamos de Hipotecados UVA
- Cambio del índice de actualización: sustituir la UVA por un mecanismo vinculado con la evolución salarial.
- Suspensión de ejecuciones: frenar los procesos que puedan derivar en la pérdida de la vivienda.
- Plazo de gracia: establecer un período que permita reducir el endeudamiento financiero paralelo.
- Transparencia del Costo Financiero Total: explicitar el costo efectivo y la rentabilidad bancaria de los créditos.
- Tope cuota-ingreso: limitar la cuota hipotecaria al 25% de los ingresos del grupo familiar.
