A pesar de tener un buen producto y clientes, jaqueada por la crisis cerró la heladería Arancio
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La heladería Arancio de Posadas -una franquicia de una cadena de Buenos Aires-, finalmente cerró sus puertas este fin de semana, jaqueda por la crisis, la caída del consumo y los altos precios del alquiler que pagaba.
A pesar de ofrecer uno de los mejores helados artesanales de la plaza local y contar con una buena clientela, la heladería no alcanzó a cubrir con sus ventas los altos costos de operación, como traer la mercadería de Buenos Aires o afrontar un alquiler que ronda los 40.000 pesos por el local que ocupaba en San Lorenzo y Belgrano, la esquina del ex club Unión.
Perteneciente a dos emprendedores posadeños, la heladería había anunciado en febrero que cerraba sus puertas a fin de mes, aunque finalmente extendió hasta fines de marzo su operación y algunos se habían ilusionado con que siguiera operando por un tiempo más.
El cierre de Arancio se suma así a otros locales que bajaron sus persianas y que lo hicieron a pesar de contar con un buen producto y haberse ganado una clientela. En la Argentina de hoy ya no alcanza con eso, y si un negocio no tiene un éxito arrasador e indiscutible, la supervivencia siempre parece amenazada.
Los costos son demasiado altos, empezando por el alquiler, que condena al negocio de antemano si el valor no se acomoda a los tiempos de crisis. En el caso de Arancio, según pudo saber Economis, el dueño del local había ofrecido bajar a la mitad el valor, algo poco habitual en la rígida plaza local donde los propietarios son poco afectos a negociar, aún a riesgo de quedarse con el negocio vacío.
Pero ya era demasiado tarde y adeás del alquiler, están los impuestos nacionales, provinciales, las tasas municipales, las cargas sociales. Los dueños decidieron liquidar el stock final y cerrar.
